De la bondad

Las ondas de frío laceran a los humildes.Pienso en mi amigo y le junto los periódicos que amontonan en mi casa. ¡Me siento tan bien¡
En el confort de la sala, le digo a mamá que me apetece comer palomitas de maíz con mantequilla, hechas con el horno de microondas. Después de todo no son tan malas las ondas.

bondad

Breve historia de una despedida

Aquella mañana la neblina reptaba sobre el piso. La reconocí por su caminar, en una mano su equipaje y la otra suelta; como lo haría una mariposa con el ala rota. ¿Se iba de viaje?, Si ayer todavía apretaba mi mano. 
El tren partió. Antes, la saludé agitando el pañuelo bordado que me obsequió una semana antes.

estació del tren

¡Llegó abue Camila! Apuntes de un niño 16

Desperté por el ruido. Mi abuela materna se instalaba a un lado de donde vivíamos. y llegaron relámpagos de recuerdo.
Veo a mi padre manejando hacia el pueblo donde nació mamá. Vivía a diez minutos del río con los primos Enrique, Tere, tía Elvira. Los sábados hacían plaza en el parque. Había tendidos de mercancía,  grandes árboles, suelo arenoso, Me gustaba meter el pie y levantarlo, disfrutaba ver nubes de polvo que la brisa alejaba. Hasta que mi abuela delgada ,menuda y con grandes venas en los brazos, me ordenaba que no lo hiciera. Vivía en casa de barro con techo de palma. La cocina tenía bracero, el fuego se alimentaba  con leña. Los pisos lucían limpios. Una casa humilde fresca y amplia. Todos dormían en catres. El patio arbolado y al fondo el horno de barro donde se horneaba el pan que se vendía.
Años después mi madre contaría que Enrique de ocho meses gateaba yendo debajo de un catre. La gata rayada no lo dejaba y le tiraba de zarpazos.
Eso enfureció a la abuela.
– «Gata cabrona después de que se te da de comer ahora quieres lastimar al niño» Se fue a la cocina a buscar un leño, cuando regresó, la tía Elvira ya cargaba al infante y la gata iba detrás de una víbora.

LLegaron los vecinos al escuchar el alboroto.

Es coralillo dijo un vecino y lo mataron..

-La gata lo espantó , decía mi abuela con orgullo..

El felino vio crecer al primo Enrique y donde andaba la cría estaba la gata.

Estaba feliz, la abuela la tendría viviendo junto a mí.. delgada fibrosa y por sus brazos corrían venas tensas, abultadas como cuerdas de tololoche.

abuela

Novio frustrado

La miraba sin que ella se percatara, fingía ver los rulos oscuros de su pelo; me detenía en los signos de incomodidad. Ella sonreía.
¡Qué feliz me haces! Y apretaba mi mano
Mentía. No se percataba que después de su sonrisa, fruncía el entrecejo. Las últimas veces, al despedirnos, notaba su urgencia por darme las buenas noches.
Hubo instantes… cuando resguardaba su mano entre mi mano; en otras, la conducía entre las avenidas donde la muchedumbre se recogía para cruzar la calle, ella caminaba o se detenía a la sutil orden de un apretón sobre su palma. Recordé la luz tierna de su mirada cuando ésta respondía a mi sonrisa, luego llegó la tenuidad.
Aquella mañana la neblina reptaba en el piso. La reconocí por su caminar, en una mano su equipaje y la otra suelta; con desorden, como lo hace una mariposa con el ala rota. ¿Se iba de viaje?, si ayer todavía me abrazaba?
El tren partió. Antes la saludé agitando el pañuelo, bordado por sus manos que me había regalado una semana antes.

picasso.

De los besos

Aquel fue fruto de caudaloso viento que arrancó de la rama. Otro murió en el fuego de tu vientre; su vida fue intensa, quedan escombros al recordarlo.Espero uno sin espinas. Que sea cielo; un beso que provenga de boca caminante y compañera.

fabian

Nuestros caminos

Al terminar de leerte cerré los ojos. Vi mi paisaje de tiempo atrás. Cruzaban ráfagas, ecos hirientes; la envidia la náusea. Había energías oscuras a la vida que hice frente, cultive la paciencia, calmé pulsos, apreté arcadas. Caminaba entre yuyos, ortigas. Las cimas cortaban el aliento, las piedras caían de los riscos y tenía que sentarme. Había un paisaje inmensamente triste. seguro pasamos por el mismo camino en diferentes momentos. Ni lo bueno, ni lo malo es eterno; el viento, la lluvia, el frío cesan. Así la alegría, el bienestar llegan. Es parte de lo que nos tocó vivir. Hoy sonrío, cuando siento que tu mirada es intensa, sosegada, juega entre tus manos lo esencial para seguir en la andanza . Tienes la sonrisa, la suave brisa que nos despeina.

La búsqueda

Agobiado, deprimido, sin respuesta para mi tedio e inconformidad busqué al Diablo. Al no encontrarlo,  un político de larga trayectoria, impoluto en su presencia, me dijo que lo buscase en los detalles. Es en los detalles donde él despacha.

diablo

Apuntes de un niño 17 viendo jugar

Domino el patio donde retozan los críos. Es la hora que ellas disfrutan, porque doña Abigail va a misa de seis de la tarde. Es una mujer de trabajo, incansable, seria. ¿Ha olvidado su niñez, o quizá nunca supo de ella? Es la hora que sus nietas se escapan al solar sembrado de frutales. Hay gallinas, guajolotes y al fondo, en un corral está el chancho. Corren y entre ellas inventan sus juegos. Marta es mayor y gusta de la brusquedad, en cambio Noemí es frágil, femenina. Mientras una está subiéndose al naranjo, la otra tiene entre sus brazos a una muñeca de trapo que la baña sin agua, viste, da de comer; la duerme.
Rubén las ve por una rendija de su casa. Tiene temor de que lo ignoren, además de que los niños no juegan con muñecas. Saca el balero y trata de ensartarlo, no  acierta, su pensamiento anda en otro lado.

vangog

La Televisión de Felipe Garrido

Después de cenar alzamos la mesa y subimos al cuarto de la tele. Papá cambia los canales todo el tiempo y los demás protestamos y mamá se pone a tejer y mis hermanas se sientan siempre enfrente de mí. A veces peleamos un poco y papá nos pega un grito o se tira al piso para hacernos cosquillas y lucha con nosotros como si fuéramos tigres. Pero al rato ya estamos callados. Vemos los anuncios y si se hace tarde pedimos a gritos que nos dejen otro rato y mis hermanas se ríen o se asusta o dicen mira que mango y me empujan o me pegan cuando nadie las ve. Papá se sienta al lado de mamá y la abraza forcejeando como si también ellos fueran tigres y le hace cosquillas o le tapa los ojos y ella se pone seria y sacude los hombros y dice no seas indiscreto y le pide que la deje en paz. Luego la calle se va quedando quieta y no se oye otra cosa que la televisión y mis hermanas ya no dicen nada porque tienen sueño o están viendo los programas.

Entonces me acuesto en la alfombra como si fuera a dormirme y me cubro la cara con las manos. Me vuelvo sin que nadie se dé cuenta, me voy acomodando de manera que, entre los dedos, pueda ver cómo crecen, como suben desde los zapatos de tacón alto, como se pierden en los pliegues de la falda las firmes, blancas, suaves, dulces, perfumadas, piernas de mamá

niña.Niñita en un sillón azul, 1878, Mary Cassatt.

Mari Cassat

¡Por favor!

¡No le hagan nada! Se que asesinó con saña a mujeres, homosexuales, transexuales.  Trátenlo bien, denle de comer una buena dieta y asegúrense que tenga  calidad de vida. No le hagan nada, lo queremos para que sea banco viviente. Ciegos podrán ver, y sus órganos salvarán a gente que ama y respeta la vida.

pregrado

 

Apuntes de un niño 16-La limonaria

Me complacía escuchar la sonrisa de Noemí;  Habíamos corrido en el patio, las ramas del naranjo aún se movían por estar meciendonos en el columpio,  al final, buscábamos la sombra de la limonaria que reventaba de flores blancas, y que simulábamos  tener frío acostados bajo la sombra; ambos creíamos que nos caía nieve,  con un sol resplandeciente, los perros dormidos y un viento mudo por la modorra de la siesta.

El encanto desaparecía cuando mi madre  gritaba mi nombre.

-¡Rubén vente a comer!

O su hermana.

-¡Apúrate que la abuela ya regresa!

huerto pissarro

Pissarro

El castigo

Siempre hizo la comida de mala gana. Cada vez que escuchaba que cocinaba como las diosas,  ella los mandaba a chingar su madre y recordaba a su esposo que le decía después de comer . “Dios te castigo vieja, mira que no te gusta la cocina y todo te sale como para chuparse los dedos”.

Cocina poblana

A veces

pienso que el ganado que mordisquea la grama disfrutan el presente más intensamente que los hombres. ¿Sabrán que el mañana es breve? Miran el paisaje, la lejanía. Corren en busca de sal, dormitan bajo la sombra de los mangos. Algo me dice que saben de su futuro cuando miro en sus ojos el bulto de lágrimas furtivas.

vacas

 

Para una dama triste

Voy detrás, he quitado tu sombra . soy bandera que ondea. Sonrío de la seguridad que manifiestas cuando charlas sobre el amor y el erotismo.
En la soledad vuelves al inicio, se dibuja la niña buscando la mano de mamá. Recargo mi oído y veo al señor del bongo que al golpear tu pecho, ofrece los tambores del pulso. En la noche canto plegarias para fortalecerte. La brisa dulce de los aromas para recargar tu esperanza.
Sabemos que las colinas se suceden en el devenir como la risa o el llanto. No estoy, y voy siempre  a tu lado.

Estrategias tres, en primera, segunda o tercera persona.

Rompa con el  miedo de escribir en primera persona, cuando su personaje  es una mujer o bien homosexual.
Si para darle credibilidad tiene que hacerlo en primera persona, no lo dude, hágalo.
Cuando se empieza a escribir lo que nos viene a la cabeza es alguna vivencia en la infancia, el recuerdo de la primera novia; tiene que llegar a detalles que son “secretos” y se pregunta y ¿si lo lee mi mamá, mi amiga, mi esposa?. Entonces la solución mágica  es hacerlo en tercera persona. así puede uno decir que me lo contó un primo de otro primo.
Si su texto le exige y tiene vocación de escritor, tiene que olvidarse del qué dirán, incluyendo a la esposa o esposo. Siempre tenga como objetivo las emociones que su texto despertará en el lector.

talla