A veces me da por ser cursi dos de Rubén garcía García

Sendero

Hoy surjo

como fantasma en tu mirada.

Te veo en los quehaceres,

limpiando el cuadro que un amigo te regaló,

ordenando tu ropa,

cepillando tu pelo.

¡Qué gusto!

cuando me cuelo

en tus pensamientos.

y, escucho:

¡Cómo no desear una noche contigo ¡

Me haces sentir una delicada flama

y en un instante

me convierto en el camino que cruza los hombros de la montaña.

Y, cuando te vuelves frío,

¡soy meteorito que desciende a los desiertos ¡

Te gusta que sea fuego,

flor de luz,

Reír,

y llenar de barcos mi cielo…

Cómo decirte que me gustaría estar una noche contigo

PI Pintado a mano de pintura al óleo gente pensando Mujer con el marco de  estirado : Amazon.es: Hogar y cocina

Interpretación a una leyenda Totonaca de Rubén García*

El leñador se desperezó estirando el cuerpo. Se calzó las botas y fue por sus arreos. Con el dedo pulgar comprobó el filo. Observó a la lejanía y con una leve inclinación de la testa saludó a los cuatro puntos.

Respiró hondo y de a poco fue moviéndose en círculos, iniciando una danza de gratitud por los bienes concedidos.

Con las manos ceñía el mango del hacha y lo giraba, cortando gajos de viento con el borde plateado. Los tacones de sus botas sonaban en el piso como si miles de potros trotaran sobre la estepa.

Avanzaba, se detenía y daba vueltas por encima del piso. Parecía una libélula. El sudor hacía regatos dibujando el perfil muscular de su cuerpo.

Después la mirada caía sobre los grandes árboles y el sonido de caballos se transformaba en golpes certeros sobre los tallos. Provocando el miedo germinal por los estruendos.

El sudor del cuerpo corría por cordones de cristal… .Las gruesas de leña se disponían como tambores acostados.

Del norte y del sur llegaban vientos que revolvían la oscuridad del cielo. Los hatos rodaban. El leñador corría de un lado a otro tratando de contener los atados.

Enojado levantaba el hacha y las luces que caían sobre filo, se convertían en relámpagos. Poseído, disparaba rayos hacia la luna, hacia la tierra.

El sudor incesante formaba arroyos que al resbalar por los promontorios cuajaban en cascadas ahogando las ínsulas. Al volver a danzar, llegaba la calma y daba fin a la furia cuando se dormía ocupando la mitad del cielo.

Tajín o ciudad del trueno.

Todo sobre el Tajín, la ciudad del trueno en Veracruz - Matador Español

Se fue la lluvia de Rubén García García

Sendero

Hubo una mujer que te decía lluvia, apasionada.

Por las tardes, cuando los pájaros volaban en bandada buscabas sus versos.

Tardes inmensas, abrasadoras, que envejecían lentas, piras, carbones errantes,  sándalo a la memoria.

llegó el sol de nieve, se fue el agua, cayó la hoja dejando huecos donde antes había murmullos.

Se fue la tarde, los patos, la rosa, y la pupila se vio los gansos.

El adiós tiene terrones con sonidos de un mar prehistórico.

 Al abrir el libro queda el esqueleto de una hoja dejada por descuido.

Se fue la lluvia, llegó el frío a la ciudad. • Amo Tijuana

De cucarachas a chinches

Sendero

El píe pulcro hinca

el talón sobre la cucaracha.

A media noche

la chinche besucona*

besa sus labios.

Y en silencio se va.

*La Triatoma sanguisuga, a menudo llamada «chinche besucona» porque generalmente pica alrededor de los ojos y la boca, puede transmitir un parásito llamado Trypanosoma cruzi. El parásito causa la enfermedad de Chagas, que puede tener complicaciones cardíacas y gastrointestinales graves.

Enfermedad de Chagas

Reflexiones y un poema de Amado Nervo

Rubén García García

Miraba el mar. Cada ola, un verso. «seré como Amado Nervo», o quiza mejor pensaba de joven: tendré que empezar de cero» Muchos años después, mi mejor endecasílabo estaba a mucha distancia de lo hecho por el gran poeta. Con el ocaso sobre mis espaldas, percibí el enorme peso de aquellas palabras. y despedí mi propósito. El sueño nunca lo he abandonado. Asi que persisto, con lo inalcanzable.

MUY CERCA DE MI OCASO DE AMADO NERVO

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,

porque nunca me diste ni esperanza fallida,

ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino

que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,

fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:

cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

…Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:

¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;

mas no me prometiste tan sólo noches buenas;

y en cambio tuve algunas santamente serenas…

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.

¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz.