El devenir de Rubén García García

sendero

Pasará.

Todo pasará

como todo pasa.

Como pasa el invierno, el viento, la vida.

Pasará el aroma dulce;

que por ser dulce no queremos que pase.

Todo se va como las urracas del mal que revolotean, pero un día se van.

también pasa la náusea, y un día pasará el recuerdo, porque el olvido es parte de la vida.

Aunque dicen, sin ser del todo cierto que algunos muertos al soñar lloran.

La mujer musical de Rubén García García

Sendero

Es una mujer musical. Si la muevo se estremece y escucho una avalancha de semillas por sus paredes.

De su espalda llegan suaves vientos que me llevan a sentir los oboes al caer la tarde.

Oculto mi perfil en su cuello, y vibra el tam tam con el pulso de un baile de oscuridades.

La dejé ir. Mi corazón exhausto, azuzado por el azogue de su ombligo, jamás pudo seguir su ritmo.

Mis ojos la vieron correr por la sabana, justo cuando el ocaso se hacía más crepúsculo.

Paisaje de Rubén García García

Sendero

La tarde vieja con rayones naranjas y violetas. El viento desordenaba mi cabello. Del bosque de cedros venía el ruido de las chicharras. El graznido de los patos se hacían punta de flecha en el cielo. Reposo sobre una piedra fría, dura. Respiro profundo, y ella se dibuja. Bajo el cielo pasean las nubes distantes la una de la otra.

A veces me da por ser cursi VI de Rubén García García

sendero

¿A qué huelen las mariposas?

me preguntó.

En el borde de su oreja,

le dije susurrando:

huelen a ti,

a mañana, a flor de azahar,

a piel de barro

Saben a nido de agua,

a rosas

a musgo verde.

saben a tu mirada.

a la luz de cobre en noche de quinqué.

Tiene el olor de tu cabello

cuando danza en mi pecho.

Saben a tu beso, a tu abrazo,

a tu sueño aun inocente.