Poesía japonesa de Rubén García García

sendero

En la montaña

hice una gran fogata.

Versos y poemas

escritos a lo largo

de mi existencia.

Lapislázuli y ágatas

nubes y espumas,

serpentinas de fuego

flores de barro

y tus exhalaciones

que desordenan.

Apague la fogata

y en el ocaso

las parvadas de gruyas

volaban majestuosas.

Apuntes del Hayku

Tomado de fb de «hayku en español de Gonzalo Marquina

«El haiku es una poesía que contraría la imagen tópica del escriba clavado a su escritorio, inmerso en el silencio, morador de un castillo de belleza exclusiva. Desde el comienzo de su arte, al menos desde el siglo XVI o XVII, muchos hombres del haiku reivindicaron su carácter pedestre, buscando conformarse con la condición de poetas callejeros. Quien dice calle dice polvo y barro, suciedad, ruido ambiente, estrechez, insectos y animales, suciedades varias. Quien dice calle ciudadana alude a callejeo, a peatón, a errancia y bohemia, y por ende a poesía con los pies en la tierra. Quien dice sendero campestre sugiere, sin duda, intemperie sin techo. Cuando es vagabundo, en la ciudad o el campo, el poeta vive «afuera», no tiene domicilio fijo, es nómade por fuerza, pobre por condena social. Es alguien que está situado al margen (…) Porque la intemperie, que es forma de su vida, llega a ser modalidad de su expresión y sentimiento, auténticos núcleos duros del poeta del haiku.»

— De «El libro del haiku» de Alberto Silva (2008).