Acerca del hay ku

Sendero. Tomado del Fb de hayku en español

«Bashō estaba más interesado en el espíritu de la poesía china y japonesa clásica que en su forma. Su estudio de las letras no era una mera erudición, sino una concentración en el sentido espiritual de la cultura que había heredado. Por eso nos dice: «No sigas las huellas de los antiguos; busca lo que ellos buscaron» (…) Bashō sabía que sin contacto con la naturaleza, con el frío y el hambre, la verdadera poesía es imposible. Por esto, siguiendo el ejemplo de los poetas antiguos, de Saigyō entre ellos, se lanzó a una vida de pobreza y peregrinaje para aprender directamente de la naturaleza. Así puso en práctica el espíritu de los antiguos en su vida diaria. Lo que le hace uno de los más grandes poetas del mundo -en frase de Blyth- es el hecho de que vivió la poesía que escribió, y escribió la poesía que vivió«.

–Del libro «El Haiku Japonés. Historia y traducción. Evolución y triunfo del haikai, breve poema sensitivo» de Fernando Rodríguez-Izquierdo (1972).

El hayku y el aware

Sendero Tomado del Fb

«Es objeto de haiku lo que es sentido con Aware (哀れ); y es sentido con Aware el mundo en su originalidad (en tanto que cada cosa proviene del origen y es absolutamente original, irrepetible). Tanto más Aware tenga un haiku, tanto mejor será. Es decir, más capacidad tendrá de hacernos sentir la experiencia última que el poeta sintió. El mundo está hirviendo. El poeta de haiku es capaz de sentir en determinados instantes esa temperatura de lo real y de contagiarla al lector de su haiku. Eso es el Aware: la incandescencia íntima que nos contagia la experiencia del mundo. Ninguna comprensión, ningún Satori (悟り). Sólo sentir el mundo como fuego, como dinamismo que desbarata la realidad y la recompone en cada instante (…) El Aware es la palabra clave… la piedra angular del haiku.»

–Fragmento del prólogo de «Haiku Tsumami-Gokoro. 150 haikus inmortales» de Vicente Haya (2008).

Personajes del hay ku

Sendero tomado del Fb

kamo no hashi yori tara-tara to haru no doro
«Ploc… ploc…» cae
del pico de unos patos:
fango de primavera.
(Trad. Gonzalo Marquina)
–Takahama Kyoshi (高浜虚子), autor de casi 50 000 haikus, novelas y diversos tratados críticos sobre poesía y teatro que lo inmortalizaron como una de las figuras más relevantes para el haiku de la primera mitad del siglo XX. Sucedió a su maestro, el gran Masaoka Shiki (正岡子規), en la dirección de la revista Hototogisu (ホトトギス) y la escuela Shasei-ha (写生派), convirtiéndose así en el verdadero afianzador del estilo realista, objetivo, sobrio y estéticamente fiel al ideal clásico japonés de la armonía entre el ser humano y la naturaleza (vigente hasta el día de hoy). Por todo esto, Takahama tuvo una intensa y constante confrontación con los poetas del Shinkō Haiku (新興俳句), movimiento que abogaba por la necesidad de un «Nuevo Haiku» más libre (estética y formalmente), contracorriente y moderno.

EL HAIKU NO ES POESÍA ZEN

Sendero. tomado de Fb de la pag de Gonzálo Marquina

«Aware. Iniciación al haiku japonés» de Vicente Haya (2013).

La divulgación del haiku por gentes afines al Zen o por simples ignorantes ha extendido la idea de que «el haiku es satori», en célebre frase -castellana por poco- de Octavio Paz. ‘Satori’ del verbo ‘Satoru’: «comprender, despertar a la Realidad» (…) Sin embargo, el propio Bashō -el haijin que se toma como prototipo de «poeta Zen»- en uno de sus haikus concede la beatitud precisamente al ser humano que «no comprende» (satoranu) ante una manifestación de la Naturaleza:

稲妻にさとらぬ人の貴さよ

inazuma ni satoranu hito no tōtosa yo

¡Qué santidad

la del hombre que ante un relámpago

no despierta a la realidad!

El mundo que percibe el haijin es real. No hay que pensarlo, no hay que trascenderlo para llegar a una última y verdadera Realidad que se oculte tras él. Hay simplemente que mirarlo, que tocarlo, que olerlo, que estar en él, que dejarse conmover por él, por su belleza o su poder. Y comunicar lo que se siente. No para que alguien «despierte», sino para que se emocione. Nos hayamos en clave de percepción, no de comprensión (…) La realidad del haijin es la que percibe, mientras que la del budista Zen es el Sunyata (el Vacío), justamente lo que no se percibe (…) en el haiku lo único que hay son cosas que están ahí, que existen, y la maravilla que es para el poeta ese sentir que las cosas existen. El haijin no comprende nada, ni antes ni después ni mientras hace su haiku (…) No hay otra realidad para el haijin que las cosas mismas, tal como son, tal como se perciben.

La mentalidad del haijin (…) es heredera de la sensibilidad primitiva del Man’yō-shū. Mientras que la mentalidad del budista Zen tiene a un metafísico en su base de la talla de Dōgen, y se remonta al Chan chino (…) El modo de concebir el mundo del poeta del haiku y el de un budista Zen pertenece a formas diferentes de estar en el mundo (…) Los poetas de haiku que son monjes Zen se comportan ante el mundo con la naturalidad con la que lo hace cualquier otro japonés. Pero no confundamos las cosas: es por ser japonés y no por ser monjes budistas por lo que escriben sus haikus.

—Del libro «Aware. Iniciación al haiku japonés» de Vicente Haya (2013).

#haikushū#俳句集

Acerca del haiku tomado de fb

Sendero

 En realidad, este tema no tiene que ver con ser o no ser académico. Simplemente, se trata de no mezclar las cosas: una cosa es el haiku como vivencia y otra cosa es el haiku como poema, algo que los autores del siglo pasado mezclaron a conveniencia. El primero es un tema subjetivo (pues, depende de cómo voluntariamente decidamos vivir el haiku: como camino espiritual, como género artístico, como línea de investigación, como costumbre…), mientras que el segundo es un tema totalmente objetivo (pues trabaja sobre cuestiones que, definitivamente, se encuentran dentro del plano literario: la verosimilitud, el tratamiento de la lengua, las imágenes, la musicalidad, la intertextualidad, etc.). Por eso, resulta necesario comprender qué identifica al haiku frente a otros género, no solo como práctica sino también como concepto.

Justamente, el voltear el rostro ante temas como este por considerarlos demasiados complejos es la razón principal del estado del haiku en nuestro medio a la fecha. Pero no hay por qué tener miedo

 

Acerca del Hayku traducción de Gonzálo Marquina

Sendero

«La escuela realista/naturalista argumenta que el objetivo del haiku es describir las cosas del mundo tal y como son. ¿Nada más? O sea, ¿debemos asumir que la labor del haijin consiste solo en imitar y/o registrar por escrito aquello que sucede en la naturaleza? Pues, no. Este tipo de procedimiento pertenece al mundo de las ciencias, ¡no al mundo de las artes! Por ejemplo, imaginemos que un científico y un poeta contemplan la misma flor… Bueno, la flor será siempre una flor… El científico (ceñido a un método definido), escribirá sobre la «verdad natural» que encuentra en aquella flor: el color de sus pétalos, el aroma que posee, el lugar donde crece, el tamaño que tiene, etc. Pero, el poeta ¡nunca busca registrar solo «lo real»! Al poeta (haijin) le interesan otro tipo de cosas. Por eso, a diferencia del científico, buscará escribir sobre todas las impresiones y sentimientos posibles que aquella flor le ha generado. Es decir, el poeta construye con palabras un nuevo objeto, una «nueva flor» basada no solo en «lo que es», sino también en «los efectos que produce» (…) Entonces, existe un tratamiento estético de lo contemplado, una nueva realidad que va más allá de lo meramente objetivo; digamos que se trata de otro tipo de «verdad», una «verdad literaria» (…) Así, pues, científico y poeta son, definitivamente, observadores minuciosiosos del mismo objeto. Sin emabrgo, cada quien apuntan a cuestiones distintas: uno pretende solo una descripción exacta de la flor y no tiene necesidad de involucrarse con ella, mientras el otro intenta poner en palabras aquello que siente o piensa a partir del contacto con la flor (o, incluso, esto puede partir de un recuerdo) (…) El haijin es quien se involucra plenamente con la flor (…) Entonces, podemos decir que el haijin no apunta a la reproducción exacta de la realidad, sino que apunta a la construcción de una belleza, en gran medida, subjetiva. Por eso, el haiku no es un «retrato» fiel del entorno, sino un retrato fiel de las propias emociones del haijin (…) ¡Esta es la diferencia entre la «verdad natural» y la «verdad literaria»! (…) Y es que si todo el objetivo de escribir haiku consistiera exclusivamente en aprender a captar la «verdad natural», entonces los/las haijin no necesitarían estudiar para obtener nuevos conocimientos ni tendrían que esforzarse en lo más mínimo ¿No les parece? Solo tendrían que vagar todo el día con un cuadernito y un bolígrafo en el bolsillo, siguiendo la sombra de una nube».

–Fragmento del ensayo «Verdad natural y verdad literaria» (shizen no shin to bungei jō no shin – 自然の真と文芸上の真), publicado en la revista «Ashibi» por el poeta Mizuhara Shūōshi en 1931. / Trad. Gonzalo Marquina

#haikushū#俳句集