El Hk, no son tres versitos y nada más. No se dice quién o qué guarda el silencio. Tampoco se aclara si es literal o metafórico. El lector debe imaginar el escenario donde reina ese silencio: ¿la tierra? ¿el campo? ¿el corazón del poeta? ¿una espera?,,,No se especifica desde dónde asoma ni hacia dónde lo hace. Se omite si la lombriz busca, huye, respira… se nos da solo el movimiento inicial. ➡ Significación: Sugiere un gesto mínimo de vida en medio de lo adverso. La lombriz representa la fragilidad, la supervivencia, la esperanza que brota aún bajo la lluvia.
El tiempo es el hombre de la lámpara en los viejos cines. Cuando uno entraba y la función ya había empezado, él te buscaba con su luz y te guiaba hasta encontrar un asiento. «Disfrute la función; es la película de su vida», decía, mientras apagaba la linterna.
El prólogo de Homero Carvalho Oliva abre La danza de las fuerzas con una mirada clara y penetrante. No se limita a presentar el libro: lo interpreta.
Carvalho entiende que los relatos, microficciones y leyendas que lo integran son ventanas hacia las fuerzas que mueven la vida humana.
Con sencillez, señala cómo la obra se organiza alrededor de siete ejes —el cielo, las costumbres, el oficio, el poder, el amor, la muerte y la suma final—, y cómo cada uno de ellos revela un aspecto de la existencia. Destaca también que las historias, aunque breves, están cargadas de simbolismo y a veces rozan lo maravilloso o lo surreal.
Con acierto nuestra que la voz narrativa da espacio a quienes rara vez lo tienen: los que viven en el trabajo diario, en la lucha por sobrevivir. Carvalho observa que en estos textos lo extraordinario surge de lo simple, y que la muerte aparece como una presencia constante que atraviesa tiempos y recuerdos.
En pocas páginas, el prologuista prepara al lector para entrar a un libro donde lo pequeño abre paso a lo profundo. Su lectura ilumina el camino, sin explicarlo del todo, dejando que cada quien descubra su propia forma de acercarse a estas fuerzas que, como dice Carvalho, sostienen y moldean la vida. El prólogo no es un comentario externo: es un texto que dialoga con la obra y la acompaña como un claroscuro, como una luz que revela perfiles insospechados.
PRÓLOGO ESCRITO A «LA DANZA DE LAS FUERZAS» Homero Carvalho Oliva En La danza de las fuerzas, Rubén García García nos entrega un conjunto de relatos que se convierten en umbrales hacia las fuerzas invisibles que gobiernan la existencia humana. Cada cuento, microficción o leyenda, contenido en este libro, es un latido de esas energías secretas que, aunque escapan a la mirada cotidiana, esculpen los contornos de nuestras vidas. El autor nos previene desde el inicio: “Los relatos que componen son voces que rara vez se escuchan —de quienes habitan en las sombras de la costumbre, el oficio o la lucha diaria por sobrevivir—; encuentran aquí una oportunidad para hacerse oír”. Y es justamente esa misión de otorgar palabra y resonancia a lo silenciado lo que vertebra este libro. La estructura de la obra se articula en siete núcleos temáticos que Rubén dispone como columnas que sostienen la arquitectura de la vida: el firmamento, las costumbres, las labores humanas, las dinámicas del poder, las pulsiones amorosas y el misterio de la muerte y, finalmente, la síntesis que brota de todas ellas (La suma de las fuerzas), como si se tratara de un ejercicio de contemplación de la existencia en su totalidad. En estos relatos, la intensidad narrativa se impone y permite que la voz del protagonista se escuche en primera persona, logrando pasajes donde asoman el realismo mágico, el real maravilloso o el surrealismo, siempre al servicio de una literatura de cuidada factura y gran fuerza expresiva. La muerte —eterna compañera— se asoma una y otra vez, cruzando los umbrales del presente, el pasado y el futuro, como si todo relato fuera, en última instancia, una danza con lo inevitable. La danza de las fuerzas no es solo un libro de ficción; es, en esencia, una exploración de lo humano en sus territorios más recónditos y esenciales. El lector que se adentre en estas páginas hallará historias breves, a veces mínimas, cargadas de simbolismo y belleza, donde lo extraordinario se funde con lo cotidiano y lo pequeño revela la magnitud de las fuerzas que nos mueven. Rubén nos invita, en suma, a asistir a un baile donde lo sensible y lo intangible se abrazan, recordándonos que toda vida es, en el fondo, un relato por escuchar.
Hk de Rubén García , observaciones de Gonzalo D. Marquina
El mango —fruta dulce, jugosa, asociada al verano y a la infancia en muchas culturas— funciona aquí como símbolo de plenitud y de madurez natural. El uso de la onomatopeya, detalle aparentemente pequeño, transforma la escena en algo casi mágico. El haiku no nos dice qué produce ese sonido —puede ser el caer de los mangos maduros al agua, o simplemente gotas, peces, hojas— pero el efecto es el mismo: una banda sonora sutil, rítmica, que acompaña al caminante. Hay una sensación de infancia, de lentitud, de tardes largas donde el tiempo no apremia y los detalles se vuelven milagros.
La danza de las fuerzas” de Rubén García García es una obra que se mueve entre la intensidad de la palabra y la precisión del silencio.
Cada relato abre un universo, un instante de vértigo donde el autor logra que lo mínimo contenga lo infinito. Su escritura, tan humana como lúcida, se convierte en un puente entre la realidad y lo invisible.
📘 Publicado por Editora BGR, este libro es una referencia imprescindible para quienes disfrutan de la narrativa breve contemporánea y de la microficción iberoamericana.
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