La mandrágora una prima del tomate con mucha historia, de la leyenda a la ciencia por Biomara

Licenciada en Biología y Doctora en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de Granada. Actualmente es profesora en la Universitat Politècnica de València e investigadora en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas.  He escrito un libro… y ha ganado el Prismas.
Divulgadora a ratos y soñadora, siempre.

Desde la Antigüedad, la mandrágora ha sido objeto de numerosas leyendas, supersticiones y rituales debido a sus propiedades mágicas figurando en todos los recetarios de pócimas calmantes y afrodisíacas de la época. Los magos de la Edad Media tallaban una figura humana presionando la raíz a cierta altura para darle la forma de cuello y cortando todas las bifurcaciones hasta dejar cuatro, que serían las extremidades. Buscaban una forma humana y la adoraban como si se tratara de un dios.

Mandrágora hecha de papel por artesanos de Puebla (México). Fuente
Mandrágora hecha de papel por artesanos de Puebla (México). Fuente

La mandrágora pertenece a la familia de las solanáceas, como la patata, el tomate o la berenjena, y como tal, contiene solanina y otros alcaloides, unas moléculas muy tóxicas incluso en pequeñas cantidades. ¿Podían deberse las propiedades mágicas que se le atribuían a su composición química?

Vamos a ver de qué propiedades estamos hablando.
Retrocedamos en el tiempo. Mucho.

Génesis 30: 14-24
Raquel y Lea eran hermanas y estaban casadas con su primo Jacob. Rubén, el hijo de Lea y Jacob, volvió a casa con mandrágoras recién recogidas del campo y su tía Raquel quiso algunas, cosa que no le hizo mucha gracia a Lea, que le tenía celos porque Jacob amaba más a su hermana. Al final llegó a un trato con su hermana para obtenerlas: Raquel dejaría que su hermana Lea se acostara con Jacob esa noche a cambio de alguna mandrágora. Teniendo en cuenta que Lea ya tenía varios hijos de Jacob y Raquel no había podido concebir durante años, se piensa que estaba convencida de que las mandrágoras le ayudarían a poner fin a su esterilidad (varios años después, concibió dos hijos). Pero ojito, recordad que correlación no implica causalidad.

Si veis ilustraciones de la mandrágora, es frecuente que encontréis un perro atado junto a ella. ¿Por qué? Pura superstición. Veréis.

Un relato de la época romana dice:

“El hombre debe guardarse de extraerla él mismo, pues su vida peligraría. Por eso hay que atar un perro negro a la parte superior de la planta y azuzarlo hasta que la planta surja de la tierra y se yerga. En ese preciso instante la planta de figura humana proferirá un horrísono grito y el perro caerá muerto al instante. Para sobrevivir, el buscador de mandrágora deberá tomar la precaución de taparse bien los oídos con cera.”

Además, en algunos grabados medievales, aparece el hombre haciendo sonar un cuerno para enmascarar el sonido estremecedor.

Ilustraciones mostrando cómo un perro es el encargado de arrancar la mandrágora
Ilustraciones mostrando cómo un perro es el encargado de arrancar la mandrágora

A este grito hace referencia Shakespeare en «Romeo y Julieta» cuando esta dice:

¡Ay! ¡Ay! ¿Cómo es posible que al despertarme de improviso no enloquezca ante tan espeluznantes horrores y emanaciones tan pestilentes, y entre unos chillidos semejantes a los de la mandrágora al ser arrancada de la tierra, que hacen perder el juicio a los mortales que los escuchan?

Acto cuarto. Escena tercera. «Romeo y Julieta». Shakespeare

Durante siglos, la mandrágora ha inspirado numerosas obras, como “La Mandrágora” de Maquiavelo, en el siglo XVI, donde alude a su capacidad de sanar la esterilidad o “Antonio y Cleopatra”, del siglo XVII, también de Shakespeare, haciendo alusión esta vez a sus propiedades como narcótico ya que Cleopatra se la pide a sus sirvientas cuando su amante la deja para marcharse a Roma. De hecho, Dioscórides en su obra De Materia Médica escrita en el año 65 y precursora de la farmacopea moderna, describía cómo usaba el vino de mandrágoras como anestésico en sus operaciones dándole al paciente un trozo de raíz para que la comiera antes de intervenirlo. Costumbre que llegó a las doctoras de la escuela de Salerno en el siglo XI.

Folio 90 del manuscrito De Materia Medica de Dioscórides. Fuente
Folio 90 del manuscrito De Materia Medica de Dioscórides. Fuente

A principios de la Edad Media, cuando tuvieron lugar las Cruzadas, surgió una leyenda alemana. Afirmaba que el semen vertido por los ahorcados en ocasiones debido a una eyaculación postmortem, fecundaba la tierra donde caía y de ahí nacía la mandrágora con forma de hombrecillo o de mujercilla. Era un amuleto contra la brujería y traía al propietario mucho dinero, pero también desdicha para los demás habitantes de la casa.

Dibujo de mandrágoras representando mujercilla y hombrecillo. Fuente
Dibujo de mandrágoras representando mujercilla y hombrecillo. Fuente

También circulan las leyendas en torno a Juana de Arco. Se dice que siempre llevaba mandrágora bajo su escudo y que gracias a ella pudo soportar mejor el dolor al ser quemada viva en la hoguera. Otros dicen que la llevaba en su pecho porque esperaba que le diese una próspera fortuna, riqueza y otros bienes. Se supone, que cuando la juzgaron argumentando que las voces de decía escuchar pertenecían a Satanás, en definitiva no eran más que delirios producidos por sobredosis de mandrágora. Vete a saber…

El caso es que estas leyendas y supersticiones sobre la raíz de esta solanácea han llegado hasta nuestros días. ¿Recordáis “El laberinto del fauno” de Guillermo del Toro? Hay una escena donde la madre y la niña discuten, y la madre le dice “¡la magia no existe, esto tiene que parar!”, mientras una raíz de mandrágora se quema en el fuego de la chimenea, grita, se agita y cobra vida. La novela “Mandrágora” de Laura Gallego, publicada en 2003 se desarrolla en la época medieval y en este caso la protagonista la usa como pócima de amor y es acusada de brujería.

Seguro que a estas alturas, muchos habéis pensado en Harry Potter. Efectivamente. En una película de fantasía, no podía faltar. En el Colegio Hogwats, la profesora Sprout les enseña en la primera clase de Herbología a los alumnos de segundo año las precauciones que deben tener con esta planta. En esta ocasión, la imaginación y la pluma de J.K. Rowling hacen que se emplee para devolver a la vida al que haya sido petrificado por un hechizo.

Fotograma de una escena de "Harry Potter y la cámara secreta"
Fotograma de una escena de «Harry Potter y la cámara secreta»

Esto es lo que dice la historia, la leyenda y la literatura o el cine. Pero ¿qué hay de cierto en todo ello? ¿Qué tiene la mandrágora para haberse ganado la fama de mágica y hechicera?

La Mandragora officinarum es una planta perenne no demasiado alta, mide como mucho 30 cms. Sin embargo, la raíz, sí puede alcanzar más de un metro de longitud y como ya sabéis, puede asemejar una figura humana (¿?). Los frutos que produce, son similares a los de otras primas cercanas, en forma de bayas rojas parecidas a pequeños tomates. Aprended bien cómo es y dónde podemos encontrarla porque tiene la poca gracia de ser muy tóxica solo con tocarla. No se deben manipular hojas, frutos y sobre todo raíces, pudiendo provocar mareos, dificultad para respirar y bradicardia (ritmo cardíaco por debajo de lo normal). La encontraremos en el sur y centro de Europa, Mediterráneo y en el Campo de Gibraltar.
Ya habéis deducido que es peligroso y poco aconsejable cultivarla ¿no? Pues no lo hagáis.

La familia de las solanáceas es muy amplia. Como ya hemos comentado, dentro de ella hay especies muy importantes para la alimentación, como la patata, tomate, berenjena o el pimiento. Otras especies son ornamentales como la petunia y otras, son mundialmente conocidas por sus efectos psicotrópicos y usos medicinales. Todas tienen un componente común: son abundantes en alcaloides, incluido la solanina que le da nombre a la familia. Recordemos que los alcaloides tienen una acción fisiológica importante aún estando en bajas dosis (la nicotina es un alcaloide abundante en la planta del tabaco, pero está presente también aunque en menor concentración en patatas, tomates o berenjenas).
Hasta aquí bien, ¿no?

Planta de mandrágora. Fuente
Planta de mandrágora. Fuente

Pues la raíz de mandrágora contiene alcaloides muy tóxicos, como la atropina, la hiosciamina, la escopolamina (o droga de los violadores y de la cual hablé aquí), la escopina y la cuscohigrina. Por tanto, su consumo efectivamente tiene efectos alucinógenos y narcóticos. En dosis bajas se ha usado en la medicina antigua para inducir un estado de olvido, anestésico, tratamiento de la melancolía, convulsiones, etc. Los indios americanos utilizaron la raíz como un laxante fuerte, para tratar gusanos, parásitos e inducir el vómito; la aplicaban tópicamente por sus propiedades antisépticas y calmantes del dolor. Sin embargo, en dosis elevadas, provoca estados de delirio y locura e incluso, la muerte.

Está claro que para conocer hoy en día los efectos fisiológicos y usos en medicina de algunos compuestos derivados de plantas, han tenido que pasar siglos y gente intoxicada y muerta. Las leyendas y supersticiones alrededor de la mandrágora, hoy tienen explicación.

Algunos, por suerte [1] [2] y [3] pueden contarlo. Y todo, gracias a la medicina y a otros alcaloides*.

* En algún caso, para tratar la intoxicación se ha usado el alcaloide fisostigmina, extraído del haba de Calabar por su efecto contrario a la atropina y escopolamina.

bioamara

Licenciada en Biología y Doctora en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de Granada. Actualmente es profesora en la Universitat Politècnica de València e investigadora en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas.  He escrito un libro… y ha ganado el Prismas.
Divulgadora a ratos y soñadora, siempre.

Fuente: https://naukas.com/2016/07/08/la-mandragora-la-leyenda-la-ciencia/

La suerte del feo de Rubén García García

Sendero

Nadie lo quiere, ni mamá Pato, ni mamá Ganso. «Es su karma» dijo la Rana, docta en ciencias ocultas. Triste nadaba hacia las fauces de Lagarta, cuando fue rescatado. En la veterinaria se le identificó con una especie en vías de extinción. Desde ese momento le dieron atenciones extremas. De vez en cuando le llegaban noticias de sus hermanos. Algunos, a vuelo de mata escondiéndose de la carabina de Elmer. Los gansos perseguidos por su hígado. Los pocos sobrevivientes al reconocerlo se ponían verdes de envidia. La Rana movía la cabeza y a cada salto decía croando:  «Es el karma, es el karma»

Genética de Rubén García García

Sendero

No he dormido. Si bien el sapo que besé se convirtió en apuesto príncipe, por la noche se duerme con la boca abierta; cada mosca que pasa la desaparece y croa satisfecho. Acepté a regañadientes que construyera un estanque, y lo adornara con lajas limosas en la recámara. Anoche le di la orden al “encantador”, que trajese su mejor animalito y lo escondiera entre el limo.

El auto fantasma de Rubén García García

Sendero

El dia lunes 13 a las cinco de la mañana, Juan, el repartidor de pizzas, tuvo un accidente mortal. El negocio informó que era día de su descanso y se le facilitaba el vehículo por vivir en una zona alejada. El ministerio refiere que el cuerpo portaba una camisa color amarillo, que identificaba a la pizzería, un bóxer ajustado de color rojo, calcetines negros. No se encontraron sus pantalones, ni zapatos. Algunos trasnochados vieron la moto circular a gran velocidad y tras de ella un auto compacto de color indefinido. Menos mal que la moto no sufrió daños.

La minificción en Bolivia

sendero

En Bolivia la microficción, microcuento o nanohistoria es todavía un género narrativo que se está desarrollando y, si bien algunos de los narradores nacionales los han incorporado en sus libros de cuentos, pocos son los escritores que han publicado libros exclusivamente con este tipo de propuesta literaria. Uno de los precursores fue Alfredo Medrano, periodista y escritor cochabambino, con su libro Cuentos a escala. 
El minicuento contemporáneo echa mano de todo lo que puede. Aprovecha las leyendas, los mitos, los clásicos de la literatura, del teatro, del cine, la religión, todo le sirve para comprometer al lector en una lectura intertextual. Incluso el título es parte substancial del texto, llegando a redondear la historia contada. 
En el minicuento no interesa tanto lo que se escribe como lo que no se escribe, importa mucho más lo que se deja de decir, lo que se sugiere, porque allí está el verdadero universo narrativo. 
Me gusta esta pulcra definición de Luis Mateo Díez: “El microrelato es un género extremo que se resuelve en la sugerencia: lo poco, en su medida exacta, abre como una llave diminuta un mundo, conmueve, perturba, sorprende”. En mi caso siempre que escribo un microcuento intento ser fiel al consejo de Hamlet: “Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, que las soñadas por tu filosofía”.
Edmundo Valadés, escritor mexicano y fundador de la inolvidable revista El cuento, que publicó microcuentos por más de un cuarto de siglo, cita a Laurián Puerta, un escritor colombiano que en la revista Zona, de Barranquilla, Colombia, publicó un curioso Manifiesto que entre otras cosas señala que “concebido entre un híbrido, un cruce entre el relato y el poema, el minicuento ha ido formando su propia estructura. 
Apoyándose en pistas certeras se ha ido despojando de las expansiones, las catálisis, creando su propia unidad lógica, amenazada continuamente por lo insólito que lleva guardado en su seno. La economía del lenguaje es su principal recurso, que revela la sorpresa o el asombro. Su estructura se parece a la del poema. (…) Narrado en lenguaje poético siempre tiene un final de puñalada. Es como pisarle la cola a un alacrán para conocer su exacta dimensión (…) El cuento clásico ha sido domesticado, convertido en una sucesión de palabras sin encantamientos. 
El minicuento está llamado a liberar a las palabras de toda atadura. Y a devolverle su poder mágico, ese poder de escandalizarnos (…) Diariamente hay que estar inventándolo. No posee fórmulas o reglas y por eso permanece silvestre o indomable. No se deja dominar ni encasillar y por eso tiende su puente hacia la poesía cuando le intentan aplicar normas académicas”. 
Escritores de prestigio como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Eduardo Galeano y otros han renovado las opciones expresivas de la ficción breve. La investigadora española Leticia Bustamante Valbuena afirma que “en los primeros años del siglo XXI, el microrrelato se ha convertido en claro exponente de la narrativa híbrida, multiplataforma, hipermedial y transmediática. 
Estos fenómenos se manifiestan en diversos soportes y se difunden por medios de comunicación analógicos y digitales, aunque actualmente estos últimos ocupen un lugar destacado”. En muchos países se han realizado en investigaciones, tesis doctorales y existen revistas especializadas que publican periódicamente textos mínimos. En nuestro país tanto la academia se resiste a enfrentar un estudio al respecto.
Por esas razones y para hablar de este género, así como leer algunos ejemplos es que decidí organizar el Primer Encuentro de Microficción en Bolivia, que se realizará en el marco de la Décimo Octava Feria Internacional del Libro de Santa Cruz, en la que participarán reconocidos escritores bolivianos que cultivan este género, como Teresa Constanza Rodríguez, Gonzalo Llanos, Sisinia Anze y Felipe Parejas, cuyos microcuentos han sido incluidos en antologías internacionales, publicados en revistas extranjeras y traducidos a otros idiomas. 
Ahora, con las redes sociales es cada vez mayor el número de narradores que se anima a publicar o postear un microcuento en el Facebook o en Twitter. 

Tomado del periódico ahoraelpueblo.bo

Minis de autores bolivianos

LA ALCANCÍA

Jackeline Rojas Heredia

Renata se casó.Durante su luna de miel, estuvo activo el celular de su marido, lo escuchó hablar entre susurros, aún durante las madrugadas. Nunca se atrevió a preguntar.Le enseñaron que para conservar a un hombre es mejor callar. Se resignó a su papel e intentó ser feliz en las pequeñeces y en los instantes, espacios en los que podía ser reina, mujer, madre, a veces, amiga. Vivía para eso y huía de cualquier indicio capaz de quebrarle la paz.Junto al buró una alcancía.Felipe vivía holgadamente, se sentía completo y pleno de satisfacción, sus negocios y su fama se incrementaban a diario, así como las mujeres a su alrededor.Lo mejor de todo era llegar a casa y ser tratado como rey, todo limpio, comida deliciosa y una mujer callada, que además ahorraba.Pasaron los años, se hizo viejo sin creérselo mucho, la ensoñación de su vida no había pasado.Un día quebró su empresa, le llovieron demandas fiscales, las amantes lo denunciaron, lo señalaron y lo abandonaron. No importa, se dijo para sí, en casa está Renata, la fiel y callada Renata y ya es tiempo de compartir mi vejez con ella.Respiró hondo e ingresó a casa más temprano de lo acostumbrado. No encontró a su mujer, ni la cena, ni la casa limpia. Tampoco halló la alcancía.

CULPABLE

Jorge Kalaf.

Todos pensaron que era un chivo expiatorio (siempre fue el tonto del pueblo), se desconcertaron cuando se declaró culpable.Se mantuvo impasible en todo el juicio y también cuando lo ahorcaron, hasta se podría decir que murió con una leve sonrisa en el rostro.La verdad es que rebosaba orgullo, se sorprendió que lo creyeran capaz de un plan tan astuto, tan perfecto.


Zapatito

Jorge Jesús Barriga


Zapatito era un payaso viejo, sus chistes estaban más gastados que sus suelas y el color del maquillaje ya no salía de sus arrugas. De todos modos pocos éramos los que lo reconocíamos cuando vestía de civil y menos aun los que le conocíamos de su nombre de pila.Como payaso tampoco era muy famoso, pero como cobraba baratito no le faltaba el pan y de vez en cuando se le acercaba algún pequeño sonriendo y eso le alegraba mucho —me calienta el alma— me decía cuando compartíamos unos tragos —como este tu singani me calienta la barriga— y se mataba de risa como si no tuviera problemas.Nos veíamos casi todos los lunes para ponerle unos tragos, me alegraba conversar con él. No me puedo quejar, me va bien como albañil. Yo ponía el singani y él las anécdotas. De un día para otro dejó de venir y poco después me enteré que había muerto.Cada vez que veo a un niño, pienso en Zapatito y en que me gustaría tener el poder de sacarle una sonrisa a cualquier pequeño, entonces me pongo triste.

Dos hiperbreves de Vanessa Ligia Giacoman Landívar

HUÉSPED

Sandra nunca me comentó que el visitante tendría cuernos y ojos rojos; ahora no puedo reclamarle en el infierno.

OJOS ASÍ

Me gustaban mucho sus ojos así que los puse en formol en mi mesita de noche.

PROCESIÓN

Ramiro Antonio Jordán

Juan Gonzáles, vecino de la Alameda Junín, un domingo de Septiembre sacó a pasear a Satán, su perro doberman de cuatro años; cuando se los veía pasear no se sabía quién paseaba a quién.Era una tarde de toborochis blancos en flor, había poca gente, el tráfico de vehículos casi nulo.De repente oscureció, empezó a soplar un viento gélido, las hojas del suelo empezaron a volar de forma extraña, como si algo o alguien jugara con ellas, Satán se encrespó y se puso a gemir; en la Alameda empezaron a aparecer sombras de ninguna parte que se cruzaban, se escuchaba el roce de ruidos que hacían aullar a Satán, del suelo salía un vapor húmedo y hediondo, el tiempo parecía haberse detenido.
Juan, asustado se sentó y abrazó a Satán, que también temblaba. De una casa cercana empezó a verse una luz azul verdosa, y a escuchar gemidos de dolor, gemidos que parecían de ultratumba. Vio unas sombras con vestidos viejos que se movían sin saber cómo; sombras que llevaban en las manos huesos, cabezas, costillares mondados que parecían de adultos, niños y bebés sin carne. Las sombras formaban una procesión a lo largo de la calle, Juan cada vez más asustado no atinaba ni a moverse. Repentinamente apareció frente a él un rostro cadavérico y escuchó dentro de su cabeza, nos llevamos a nuestros muertos, no digas nada ni comentes porque vendremos a buscarte si lo haces.  Juan se desvaneció y cuando despertó era de día y Satán estaba muerto echado a sus pies.Los días siguientes fueron terribles para Juan, sentía ruidos de día y de noche, no podía dormir, tanto así que se fue por varios días a casa de su hermana, en el Palmar del Oratorio sin que se le pase el susto.Cuando volvió a su domicilio, se puso a averiguar con sus vecinos más antiguos, de esa casa y se enteró que hacía muchos años vivía allí una bruja que, hacía hechizos y además se dedicaba a cometer abortos, contaban que con los fetos hacía encantamientos de magia negra, los muertos que recogieron a sus muertos.

FRENTE AL ESPEJO

Sisinia Anze Terán


El hombre acaba de tomar su ducha matutina. Huele a jabón, a desodorante. Camisa almidonada, pantalones bien planchados, su chaqueta negra cuelga en el respaldar del sillón junto al ropero. Decide no usar los gemelos que heredó de su padre, aunque es una fecha significativa. Afanoso, ajusta el nudo en su cuello frente al espejo. Fuera de la habitación se escuchan los apagados gemidos de Eloísa, su esposa, y un indefinido cuchicheo de personas. Tristeza profunda, rabia que perfora el pecho. Cierra los ojos, recuerda a su pequeño hirviendo en fiebre. “Papá te va a curar, hijo; dos cucharadas de jarabe, dos nada más”, pero el niño no se cura. El hombre sacude la cabeza, quiere espantar aquella terrible evocación. Aprieta los dientes y los hace rechinar. Sabe que nada apaciguará aquel dolor. Toma valor y, de una patada, hace caer la silla donde estaba parado. Y así, el nudo alrededor de su cuello ejecuta su mortal propósito.

#DRINK16

Waldo Xavier Varas

Un árbol está creciendo en mi barriga. Mi papá me lo dijo cuándo le conté que me comí una semilla de la sandía de la tarde. Me lo imaginé creciendo poco a poco, con sus ramas llenándose de verdes hojas, pero, aun así, lo vi triste, lo vi solo. Entré a la cocina y me robé las semillas de mandarina que quedaron del desayuno y las semillitas de albahaca y manzanilla del té de mamá. Tomé cinco vasos de agua y esperé. Poco a poco empecé a sentir como mi estómago se llenaba de vida, flores y hierbas. Cerré los ojos y pude escuchar las aves que cantaban con felicidad por el nuevo hogar. Ahora estaba contento. Tenía un propio jardín donde jugar.

LOS AUTORES


Jackeline Rojas Heredia, suele publicar cuentos y poemas con el seudónimo “Elisangela Heredia”.
Ha publicado su primer poemario Tinta Violeta y ha participado en diversas antologías de cuento y poesía, entre ellas, la Antología ¡Basta! de la escritora Gaby Vallejo Canedo; en la Antología sobre poesía narrativa, Escritoras Cochabambinas (Caballero, Carvalho y Vallejo); y en la antología dirigida por el escritor Homero Carvalho, Poetas Bolivianos contemporáneos, ediciones Amargord.Titulada en Ciencias de la Comunicación Social de la Universidad católica San Pablo de Cochabamba. Tiene algo más de 15 años en el periodismo escrito, con reportajes, ensayos, artículos y notas publicadas en los periódicos: Los Tiempos, Opinión, Gente, La Razón y posteriormente fue editora y periodista del área cultural y del suplemento La Esquina de Cambio, periódico estatal.Ganó el segundo lugar a nivel nacional (Bolivia), en el concurso periodístico sobre “Transparencia y Control Social”, otorgado por el Centro de Estudios Aplicados a los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (CEADESC). Es también activista por los derechos de la mujer y ha participado en distintos proyectos con la temática mencionada.

Jorge Kalaf. Nací en Sucre Bolivia, y desde muy pequeño traté desesperadamente de no ser escritor, no lo conseguí. Solo promocioné mis escritos en círculos literarios, y reuniones alcohólicas y bohemias, pero ya tendrán novedades, pues hace un año estoy escribiendo seriamente.

Jorge Jesús Barriga Sapiencia nació Potosí 19 de enero de 1979. Licenciado en Comunicación Social egresado de la Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca con una maestría en Comunicación y Nuevas Tecnologías de la Educación en la Universidad Andina Simón Bolívar.

Interesado en la escritura de guiones cinematográficos tomó varios cursos sobre el tema. Uno de sus guiones forma parte del libro digital “Cómo se escribe un guion: doce guiones de cortometraje” del guionista español Ramón Aguyé.
Forma parte de “Macabro Festín” Antología de cuentos de terror de la Editorial Soy Livre. Así mismo dos de sus cuentos: “Moneda al aire” y “La máquina” se han incluido en las antologías de cuentos de “Paradojas” y “Onomatopeyas” en sus versiones electrónicas y audiorevistas de la Página Web de literatura Historias Pulp de España. El cuento “Las Vacaciones” aparece en la antología “Los Gatos” de la revista de literatura Aeternum de Perú, en el portal de descarga de libros digitales Lektu. Finalmente, el cuento “El cobertizo de las horas” forma parte de la revista latinoamericana de ciencia ficción “Espejo Humeante” año 2 número 3 junio del 2019.

Vanessa Ligia Giacoman Landívar poeta y narradora boliviana, nació la ciudad de Cochabamba, Bolivia, el 3 de abril de 1976. Escribió 14 libros de distintos géneros, entre terror fantasía y poesía. Sus libros más vendidos son. Luznar: El viaje misterioso y El sonido de la sangre. Actualmente forma parte de Supernova, Escritores Unidos y PEN internacional. Ganó dos premios importantes, mención en el Concurso nacional de cuento «Adela Zamudio» y galardón del Cóndor de los Andes en el concurso de «Poetas de Hispanoamérica».

Ramiro Antonio Jordán Vercellone Escribir es un reinventarse, es transmitir sentimientos y sueños. Es dejar que maduren en el tintero el sueño inconcluso o mal traducido, es soñar con mundos alternos, fantásticos y reales como la vida misma.

­ ¿Qué puedo decir de mi biografía? Creo que muy poco, en el diario soy una persona ordinaria pero cuando escribo me poseen fantasmas que me transforman en un escribidor de sueños y juglar del siglo XXI.

Mis libros publicados son tres y dos en ejecución: ¨ANOCHE EL CIELO SE INCENDIÓ¨ y ¨UNICORNIO¨ libros de poesía y un tercer libro de Vivencias ¨EL LATIDO DE MIS HUELLAS¨ libro que trata un poco de mi historia en formato de cuentos cortos y otros de pequeñas locuras que me nacen del alma.

Mi proyecto es seguir en esta aventura (poco entendida) pero muy feliz por haberla descubierto a mis sesenta años.

­ ¿Qué puedo decir de mi biografía? Creo que muy poco, en el diario soy una persona ordinaria pero cuando escribo me poseen fantasmas que me transforman en un escribidor de sueños y juglar del siglo XXI.

Mis libros publicados son tres y dos en ejecución: ¨ANOCHE EL CIELO SE INCENDIÓ¨ y ¨UNICORNIO¨ libros de poesía y un tercer libro de Vivencias ¨EL LATIDO DE MIS HUELLAS¨ libro que trata un poco de mi historia en formato de cuentos cortos y otros de pequeñas locuras que me nacen del alma.

Mi proyecto es seguir en esta aventura (poco entendida) pero muy feliz por haberla descubierto a mis sesenta años.

Sisinia Anze Terán, novelista boliviana, nació un 29 de noviembre en la ciudad de Cochabamba, Bolivia. Estudió Informática, pero años más tarde descubrió que era la literatura su verdadero oficio, y decidió empezar su carrera literaria el año 2009 con la publicación de su primera novela: “El Abrigo Negro«,  reconocida por varias Instituciones del país, como es el caso de la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia, La Brigada Parlamentaria de Asambleístas Plurinacionales de Cochabamba, La Dirección Departamental de Educación de Cochabamba, La Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia y El Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia, por ser una obra que refleja la belleza e importancia de nuestra cultura boliviana. Hasta la fecha lleva nueve obras publicadas: El Abrigo Negro (2009), el Conjuro del Abrigo Negro (2014), La Clonación de Cristo (2010), Las Últimas Profecías (2012), Las Crónicas del Supay (2015), Auroras de Papel (2016), libro de cuento y poesía, Juana Azurduy – La Furia de la Pachamama (2017), su primera obra histórica, Insania (2018), libro de cuentos, La casona (2018), cuento. Ha participado en diferentes antologías nacionales e internacionales; entre las más importantes están la antología de Cuentos Extraordinarios de Bolivia de Adolfo Cáceres; antología de cuento Erótica de Ernesto Calisaya; antología de cuentos inspirados en la guerra del Chaco Sed y Sangre de Paul Tellería Antelo; antología 13 Cuentos de Misterio de editorial Don Bosco; Plesiosauro, primera revista de ficción breve peruana, Antología Iberoamericana de Micro Cuento de Homero Carvalho Oliva y Antología de Cuento del III Encuentro de Microficción FIL Santa Cruz de la Sierra (2019).

Waldo Xavier Varas (Bolivia, 1987) Nacido en la Villa Imperial de Potosí y criado en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.  Escritor, librero y comunicador audiovisual. Ha sido partícipe de varias antologías latinoamericanas de microcuentos y ha publicado los libros de cuentos: Cuentos para un ave (2015) y #HaikusYOtrosDrinks (2018).