Las glicineas por Rubén García García

sendero

GLICINEAS por Rubén García García
Mientras la perra juega en el jardín, te llega el deseo de no ir al trabajo.
Vi cómo sacudiste la cabeza y clavaste el tacón en la madera. Me miraste; yo hice lo mismo.
Ambos deseamos perdernos en algún lugar, disfrutando la intimidad del tiempo.
Reímos.
Pero volar es peligroso.
Te despediste con un beso a orillas de mi boca; yo acaricié tu cabellera y tus hombros.
El taxi te esperaba, la oficina también.
En el alféizar, la floración enrojecida de las glicineas.