Genética de Rubén García García

Sendero

No he dormido. Si bien el sapo que besé se convirtió en apuesto príncipe, por la noche se duerme con la boca abierta; cada mosca que pasa la desaparece y croa satisfecho. Acepté a regañadientes que construyera un estanque, y lo adornara con lajas limosas en la recámara. Anoche le di la orden al “encantador”, que trajese su mejor animalito y lo escondiera entre el limo.

El auto fantasma de Rubén García García

Sendero

El dia lunes 13 a las cinco de la mañana, Juan, el repartidor de pizzas, tuvo un accidente mortal. El negocio informó que era día de su descanso y se le facilitaba el vehículo por vivir en una zona alejada. El ministerio refiere que el cuerpo portaba una camisa color amarillo, que identificaba a la pizzería, un bóxer ajustado de color rojo, calcetines negros. No se encontraron sus pantalones, ni zapatos. Algunos trasnochados vieron la moto circular a gran velocidad y tras de ella un auto compacto de color indefinido. Menos mal que la moto no sufrió daños.

La minificción en Bolivia

sendero

En Bolivia la microficción, microcuento o nanohistoria es todavía un género narrativo que se está desarrollando y, si bien algunos de los narradores nacionales los han incorporado en sus libros de cuentos, pocos son los escritores que han publicado libros exclusivamente con este tipo de propuesta literaria. Uno de los precursores fue Alfredo Medrano, periodista y escritor cochabambino, con su libro Cuentos a escala. 
El minicuento contemporáneo echa mano de todo lo que puede. Aprovecha las leyendas, los mitos, los clásicos de la literatura, del teatro, del cine, la religión, todo le sirve para comprometer al lector en una lectura intertextual. Incluso el título es parte substancial del texto, llegando a redondear la historia contada. 
En el minicuento no interesa tanto lo que se escribe como lo que no se escribe, importa mucho más lo que se deja de decir, lo que se sugiere, porque allí está el verdadero universo narrativo. 
Me gusta esta pulcra definición de Luis Mateo Díez: “El microrelato es un género extremo que se resuelve en la sugerencia: lo poco, en su medida exacta, abre como una llave diminuta un mundo, conmueve, perturba, sorprende”. En mi caso siempre que escribo un microcuento intento ser fiel al consejo de Hamlet: “Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, que las soñadas por tu filosofía”.
Edmundo Valadés, escritor mexicano y fundador de la inolvidable revista El cuento, que publicó microcuentos por más de un cuarto de siglo, cita a Laurián Puerta, un escritor colombiano que en la revista Zona, de Barranquilla, Colombia, publicó un curioso Manifiesto que entre otras cosas señala que “concebido entre un híbrido, un cruce entre el relato y el poema, el minicuento ha ido formando su propia estructura. 
Apoyándose en pistas certeras se ha ido despojando de las expansiones, las catálisis, creando su propia unidad lógica, amenazada continuamente por lo insólito que lleva guardado en su seno. La economía del lenguaje es su principal recurso, que revela la sorpresa o el asombro. Su estructura se parece a la del poema. (…) Narrado en lenguaje poético siempre tiene un final de puñalada. Es como pisarle la cola a un alacrán para conocer su exacta dimensión (…) El cuento clásico ha sido domesticado, convertido en una sucesión de palabras sin encantamientos. 
El minicuento está llamado a liberar a las palabras de toda atadura. Y a devolverle su poder mágico, ese poder de escandalizarnos (…) Diariamente hay que estar inventándolo. No posee fórmulas o reglas y por eso permanece silvestre o indomable. No se deja dominar ni encasillar y por eso tiende su puente hacia la poesía cuando le intentan aplicar normas académicas”. 
Escritores de prestigio como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Eduardo Galeano y otros han renovado las opciones expresivas de la ficción breve. La investigadora española Leticia Bustamante Valbuena afirma que “en los primeros años del siglo XXI, el microrrelato se ha convertido en claro exponente de la narrativa híbrida, multiplataforma, hipermedial y transmediática. 
Estos fenómenos se manifiestan en diversos soportes y se difunden por medios de comunicación analógicos y digitales, aunque actualmente estos últimos ocupen un lugar destacado”. En muchos países se han realizado en investigaciones, tesis doctorales y existen revistas especializadas que publican periódicamente textos mínimos. En nuestro país tanto la academia se resiste a enfrentar un estudio al respecto.
Por esas razones y para hablar de este género, así como leer algunos ejemplos es que decidí organizar el Primer Encuentro de Microficción en Bolivia, que se realizará en el marco de la Décimo Octava Feria Internacional del Libro de Santa Cruz, en la que participarán reconocidos escritores bolivianos que cultivan este género, como Teresa Constanza Rodríguez, Gonzalo Llanos, Sisinia Anze y Felipe Parejas, cuyos microcuentos han sido incluidos en antologías internacionales, publicados en revistas extranjeras y traducidos a otros idiomas. 
Ahora, con las redes sociales es cada vez mayor el número de narradores que se anima a publicar o postear un microcuento en el Facebook o en Twitter. 

Tomado del periódico ahoraelpueblo.bo

Minis de autores bolivianos

LA ALCANCÍA

Jackeline Rojas Heredia

Renata se casó.Durante su luna de miel, estuvo activo el celular de su marido, lo escuchó hablar entre susurros, aún durante las madrugadas. Nunca se atrevió a preguntar.Le enseñaron que para conservar a un hombre es mejor callar. Se resignó a su papel e intentó ser feliz en las pequeñeces y en los instantes, espacios en los que podía ser reina, mujer, madre, a veces, amiga. Vivía para eso y huía de cualquier indicio capaz de quebrarle la paz.Junto al buró una alcancía.Felipe vivía holgadamente, se sentía completo y pleno de satisfacción, sus negocios y su fama se incrementaban a diario, así como las mujeres a su alrededor.Lo mejor de todo era llegar a casa y ser tratado como rey, todo limpio, comida deliciosa y una mujer callada, que además ahorraba.Pasaron los años, se hizo viejo sin creérselo mucho, la ensoñación de su vida no había pasado.Un día quebró su empresa, le llovieron demandas fiscales, las amantes lo denunciaron, lo señalaron y lo abandonaron. No importa, se dijo para sí, en casa está Renata, la fiel y callada Renata y ya es tiempo de compartir mi vejez con ella.Respiró hondo e ingresó a casa más temprano de lo acostumbrado. No encontró a su mujer, ni la cena, ni la casa limpia. Tampoco halló la alcancía.

CULPABLE

Jorge Kalaf.

Todos pensaron que era un chivo expiatorio (siempre fue el tonto del pueblo), se desconcertaron cuando se declaró culpable.Se mantuvo impasible en todo el juicio y también cuando lo ahorcaron, hasta se podría decir que murió con una leve sonrisa en el rostro.La verdad es que rebosaba orgullo, se sorprendió que lo creyeran capaz de un plan tan astuto, tan perfecto.


Zapatito

Jorge Jesús Barriga


Zapatito era un payaso viejo, sus chistes estaban más gastados que sus suelas y el color del maquillaje ya no salía de sus arrugas. De todos modos pocos éramos los que lo reconocíamos cuando vestía de civil y menos aun los que le conocíamos de su nombre de pila.Como payaso tampoco era muy famoso, pero como cobraba baratito no le faltaba el pan y de vez en cuando se le acercaba algún pequeño sonriendo y eso le alegraba mucho —me calienta el alma— me decía cuando compartíamos unos tragos —como este tu singani me calienta la barriga— y se mataba de risa como si no tuviera problemas.Nos veíamos casi todos los lunes para ponerle unos tragos, me alegraba conversar con él. No me puedo quejar, me va bien como albañil. Yo ponía el singani y él las anécdotas. De un día para otro dejó de venir y poco después me enteré que había muerto.Cada vez que veo a un niño, pienso en Zapatito y en que me gustaría tener el poder de sacarle una sonrisa a cualquier pequeño, entonces me pongo triste.

Dos hiperbreves de Vanessa Ligia Giacoman Landívar

HUÉSPED

Sandra nunca me comentó que el visitante tendría cuernos y ojos rojos; ahora no puedo reclamarle en el infierno.

OJOS ASÍ

Me gustaban mucho sus ojos así que los puse en formol en mi mesita de noche.

PROCESIÓN

Ramiro Antonio Jordán

Juan Gonzáles, vecino de la Alameda Junín, un domingo de Septiembre sacó a pasear a Satán, su perro doberman de cuatro años; cuando se los veía pasear no se sabía quién paseaba a quién.Era una tarde de toborochis blancos en flor, había poca gente, el tráfico de vehículos casi nulo.De repente oscureció, empezó a soplar un viento gélido, las hojas del suelo empezaron a volar de forma extraña, como si algo o alguien jugara con ellas, Satán se encrespó y se puso a gemir; en la Alameda empezaron a aparecer sombras de ninguna parte que se cruzaban, se escuchaba el roce de ruidos que hacían aullar a Satán, del suelo salía un vapor húmedo y hediondo, el tiempo parecía haberse detenido.
Juan, asustado se sentó y abrazó a Satán, que también temblaba. De una casa cercana empezó a verse una luz azul verdosa, y a escuchar gemidos de dolor, gemidos que parecían de ultratumba. Vio unas sombras con vestidos viejos que se movían sin saber cómo; sombras que llevaban en las manos huesos, cabezas, costillares mondados que parecían de adultos, niños y bebés sin carne. Las sombras formaban una procesión a lo largo de la calle, Juan cada vez más asustado no atinaba ni a moverse. Repentinamente apareció frente a él un rostro cadavérico y escuchó dentro de su cabeza, nos llevamos a nuestros muertos, no digas nada ni comentes porque vendremos a buscarte si lo haces.  Juan se desvaneció y cuando despertó era de día y Satán estaba muerto echado a sus pies.Los días siguientes fueron terribles para Juan, sentía ruidos de día y de noche, no podía dormir, tanto así que se fue por varios días a casa de su hermana, en el Palmar del Oratorio sin que se le pase el susto.Cuando volvió a su domicilio, se puso a averiguar con sus vecinos más antiguos, de esa casa y se enteró que hacía muchos años vivía allí una bruja que, hacía hechizos y además se dedicaba a cometer abortos, contaban que con los fetos hacía encantamientos de magia negra, los muertos que recogieron a sus muertos.

FRENTE AL ESPEJO

Sisinia Anze Terán


El hombre acaba de tomar su ducha matutina. Huele a jabón, a desodorante. Camisa almidonada, pantalones bien planchados, su chaqueta negra cuelga en el respaldar del sillón junto al ropero. Decide no usar los gemelos que heredó de su padre, aunque es una fecha significativa. Afanoso, ajusta el nudo en su cuello frente al espejo. Fuera de la habitación se escuchan los apagados gemidos de Eloísa, su esposa, y un indefinido cuchicheo de personas. Tristeza profunda, rabia que perfora el pecho. Cierra los ojos, recuerda a su pequeño hirviendo en fiebre. “Papá te va a curar, hijo; dos cucharadas de jarabe, dos nada más”, pero el niño no se cura. El hombre sacude la cabeza, quiere espantar aquella terrible evocación. Aprieta los dientes y los hace rechinar. Sabe que nada apaciguará aquel dolor. Toma valor y, de una patada, hace caer la silla donde estaba parado. Y así, el nudo alrededor de su cuello ejecuta su mortal propósito.

#DRINK16

Waldo Xavier Varas

Un árbol está creciendo en mi barriga. Mi papá me lo dijo cuándo le conté que me comí una semilla de la sandía de la tarde. Me lo imaginé creciendo poco a poco, con sus ramas llenándose de verdes hojas, pero, aun así, lo vi triste, lo vi solo. Entré a la cocina y me robé las semillas de mandarina que quedaron del desayuno y las semillitas de albahaca y manzanilla del té de mamá. Tomé cinco vasos de agua y esperé. Poco a poco empecé a sentir como mi estómago se llenaba de vida, flores y hierbas. Cerré los ojos y pude escuchar las aves que cantaban con felicidad por el nuevo hogar. Ahora estaba contento. Tenía un propio jardín donde jugar.

LOS AUTORES


Jackeline Rojas Heredia, suele publicar cuentos y poemas con el seudónimo “Elisangela Heredia”.
Ha publicado su primer poemario Tinta Violeta y ha participado en diversas antologías de cuento y poesía, entre ellas, la Antología ¡Basta! de la escritora Gaby Vallejo Canedo; en la Antología sobre poesía narrativa, Escritoras Cochabambinas (Caballero, Carvalho y Vallejo); y en la antología dirigida por el escritor Homero Carvalho, Poetas Bolivianos contemporáneos, ediciones Amargord.Titulada en Ciencias de la Comunicación Social de la Universidad católica San Pablo de Cochabamba. Tiene algo más de 15 años en el periodismo escrito, con reportajes, ensayos, artículos y notas publicadas en los periódicos: Los Tiempos, Opinión, Gente, La Razón y posteriormente fue editora y periodista del área cultural y del suplemento La Esquina de Cambio, periódico estatal.Ganó el segundo lugar a nivel nacional (Bolivia), en el concurso periodístico sobre “Transparencia y Control Social”, otorgado por el Centro de Estudios Aplicados a los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (CEADESC). Es también activista por los derechos de la mujer y ha participado en distintos proyectos con la temática mencionada.

Jorge Kalaf. Nací en Sucre Bolivia, y desde muy pequeño traté desesperadamente de no ser escritor, no lo conseguí. Solo promocioné mis escritos en círculos literarios, y reuniones alcohólicas y bohemias, pero ya tendrán novedades, pues hace un año estoy escribiendo seriamente.

Jorge Jesús Barriga Sapiencia nació Potosí 19 de enero de 1979. Licenciado en Comunicación Social egresado de la Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca con una maestría en Comunicación y Nuevas Tecnologías de la Educación en la Universidad Andina Simón Bolívar.

Interesado en la escritura de guiones cinematográficos tomó varios cursos sobre el tema. Uno de sus guiones forma parte del libro digital “Cómo se escribe un guion: doce guiones de cortometraje” del guionista español Ramón Aguyé.
Forma parte de “Macabro Festín” Antología de cuentos de terror de la Editorial Soy Livre. Así mismo dos de sus cuentos: “Moneda al aire” y “La máquina” se han incluido en las antologías de cuentos de “Paradojas” y “Onomatopeyas” en sus versiones electrónicas y audiorevistas de la Página Web de literatura Historias Pulp de España. El cuento “Las Vacaciones” aparece en la antología “Los Gatos” de la revista de literatura Aeternum de Perú, en el portal de descarga de libros digitales Lektu. Finalmente, el cuento “El cobertizo de las horas” forma parte de la revista latinoamericana de ciencia ficción “Espejo Humeante” año 2 número 3 junio del 2019.

Vanessa Ligia Giacoman Landívar poeta y narradora boliviana, nació la ciudad de Cochabamba, Bolivia, el 3 de abril de 1976. Escribió 14 libros de distintos géneros, entre terror fantasía y poesía. Sus libros más vendidos son. Luznar: El viaje misterioso y El sonido de la sangre. Actualmente forma parte de Supernova, Escritores Unidos y PEN internacional. Ganó dos premios importantes, mención en el Concurso nacional de cuento «Adela Zamudio» y galardón del Cóndor de los Andes en el concurso de «Poetas de Hispanoamérica».

Ramiro Antonio Jordán Vercellone Escribir es un reinventarse, es transmitir sentimientos y sueños. Es dejar que maduren en el tintero el sueño inconcluso o mal traducido, es soñar con mundos alternos, fantásticos y reales como la vida misma.

­ ¿Qué puedo decir de mi biografía? Creo que muy poco, en el diario soy una persona ordinaria pero cuando escribo me poseen fantasmas que me transforman en un escribidor de sueños y juglar del siglo XXI.

Mis libros publicados son tres y dos en ejecución: ¨ANOCHE EL CIELO SE INCENDIÓ¨ y ¨UNICORNIO¨ libros de poesía y un tercer libro de Vivencias ¨EL LATIDO DE MIS HUELLAS¨ libro que trata un poco de mi historia en formato de cuentos cortos y otros de pequeñas locuras que me nacen del alma.

Mi proyecto es seguir en esta aventura (poco entendida) pero muy feliz por haberla descubierto a mis sesenta años.

­ ¿Qué puedo decir de mi biografía? Creo que muy poco, en el diario soy una persona ordinaria pero cuando escribo me poseen fantasmas que me transforman en un escribidor de sueños y juglar del siglo XXI.

Mis libros publicados son tres y dos en ejecución: ¨ANOCHE EL CIELO SE INCENDIÓ¨ y ¨UNICORNIO¨ libros de poesía y un tercer libro de Vivencias ¨EL LATIDO DE MIS HUELLAS¨ libro que trata un poco de mi historia en formato de cuentos cortos y otros de pequeñas locuras que me nacen del alma.

Mi proyecto es seguir en esta aventura (poco entendida) pero muy feliz por haberla descubierto a mis sesenta años.

Sisinia Anze Terán, novelista boliviana, nació un 29 de noviembre en la ciudad de Cochabamba, Bolivia. Estudió Informática, pero años más tarde descubrió que era la literatura su verdadero oficio, y decidió empezar su carrera literaria el año 2009 con la publicación de su primera novela: “El Abrigo Negro«,  reconocida por varias Instituciones del país, como es el caso de la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia, La Brigada Parlamentaria de Asambleístas Plurinacionales de Cochabamba, La Dirección Departamental de Educación de Cochabamba, La Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia y El Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia, por ser una obra que refleja la belleza e importancia de nuestra cultura boliviana. Hasta la fecha lleva nueve obras publicadas: El Abrigo Negro (2009), el Conjuro del Abrigo Negro (2014), La Clonación de Cristo (2010), Las Últimas Profecías (2012), Las Crónicas del Supay (2015), Auroras de Papel (2016), libro de cuento y poesía, Juana Azurduy – La Furia de la Pachamama (2017), su primera obra histórica, Insania (2018), libro de cuentos, La casona (2018), cuento. Ha participado en diferentes antologías nacionales e internacionales; entre las más importantes están la antología de Cuentos Extraordinarios de Bolivia de Adolfo Cáceres; antología de cuento Erótica de Ernesto Calisaya; antología de cuentos inspirados en la guerra del Chaco Sed y Sangre de Paul Tellería Antelo; antología 13 Cuentos de Misterio de editorial Don Bosco; Plesiosauro, primera revista de ficción breve peruana, Antología Iberoamericana de Micro Cuento de Homero Carvalho Oliva y Antología de Cuento del III Encuentro de Microficción FIL Santa Cruz de la Sierra (2019).

Waldo Xavier Varas (Bolivia, 1987) Nacido en la Villa Imperial de Potosí y criado en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.  Escritor, librero y comunicador audiovisual. Ha sido partícipe de varias antologías latinoamericanas de microcuentos y ha publicado los libros de cuentos: Cuentos para un ave (2015) y #HaikusYOtrosDrinks (2018).

La peluquera #Reload — Buenos Relatos

ISA HDEZ Mientras esperaba que la peluquera me atendiera la observaba como peinaba a la anterior parroquiana y embelesada me fijé en ese movimiento continuo de brazos cual si fuera una bailarina danzando sin parar un segundo arrastrando a la vez todo el cuerpo que giraba de un lado al otro en movimientos coordinados con […]

La peluquera #Reload — Buenos Relatos

Capturando a los Carver. — Andando tras tu encuentro…

VIDAS Alrededor de una supuesta visita del célebre Raymond Carver a Argentina, y su mujer de entonces, la también poeta Tess Gallagher, se tejió un malentendido que dura hasta hoy. Hablamos con Gallagher y algunos de los protagonistas. El 24 de marzo de 1986, Raymond Carver publicó su poema «Cutlery» en el New Yorker.   En […]

Capturando a los Carver. — Andando tras tu encuentro…

Una mujer en apuros de Rubén García García

Sendero

En el camino hacia su casa el músico me explicaba que ya había nacido uno y que el otro no podía. El otro estaba atravesado. Un producto en transversa, en cualquier parte, es cesárea. Y ahora él me decía: «haga lo que pueda médico. Si se va a morir, es mejor que se muera aquí» Faltaba una hora para el amanecer. Aullaban los perros y la brisa traía el olor de las limonarias.

Para fortuna mía la parturienta hablaba español y dos parteras estaban presentes, que intentaron salir en cuanto me vieron, pero les dije que ellas me ayudarían. Quité las imágenes religiosas de la mesa, y ayudamos a la señora a subirse y tenderse sobre ella. Colgué de las vigas dos frascos con suero y canalicé una vena, que previamente había entablillado el brazo para protegerla. Las señoras me servirían para levantar sus piernas. Por fortuna tenía un buen arsenal de medicinas, que poco a poco fui reuniendo cuando hacía mis prácticas hospitalarias. Una hora después, la luz del cuarto mejoró con dos lámparas de gasolina. Cómo si fuese un viaje, todo parecía estar en orden, estaba a punto de partir con mis pasajeros. Ella había tomado bríos con el suero y su cara se había destensado al percibir que la acompañaríamos. Afuera los gallos cantaban en relevos. En el suero estaban las sustancias que llevarían a la pasajera a un sueño profundo, quizá unos diez minutos, críticos, vitales. El borde entre la vida y la muerte.

Antes de la cesárea los médicos de aquel tiempo intentaban lo siguiente. Yo parecía escuchar aquella clase en que el viejo maestro nos dictaba: «Metan la mano y traten de localizar el producto, dónde la cabeza, donde están los pies. Localicen la mano y traten de saludarlo, si su mano encaja, podrán imaginarse cómo está situado. Recorran el cuerpo para llegar a sus pies y sujétenlo, trabando sus dedos entre los dos tobillos. Muy despacio, lleven los pies hacia el pubis, y al llegar harán que de una maroma. Sacaran los pies y a lo último quedará la cabeza. Una equivocación y la matriz se desgarrará».

Han trascurrido muchos años y lo recuerdo como si fuese ayer. El día en que una mano invisible entró a la yema de mis dedos y me dio la increíble belleza de salvar a una madre y a su hijo.