Boda medieval

sendero

La viuda del conde irrumpió en la boda reclamando su derecho de pernada. Los guardias sujetaron al novio con fuerza. La novia se quedó muda cuando La condesa la acomodó a su lado en el lomo del caballo. En el trayecto al castillo, le susurró: «Te gustará tanto que una noche no será suficiente».

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