Amor lejano de Ruben García García

sendero

Una historia de amor lejana Rubén García García
Un día nos encontramos donde los ríos se unen y el puente en la lejanía parecía una grulla dispuesta al vuelo. Ese instante lo vivimos alguna vez y hoy vuelve a suceder. Un cielo en ocres, y las nubes simulaban olas sepias sonde el cobre licuado se derramaba. Llegaron los estruendos y luego una lluvia fría y oleosa. Al sentirnos, anudados del cuerpo, supimos que ese momento lo habíamos vivido, tambien sabíamos que después de consumirnos seríamos un miligramo de oscuridad. A veces me llega el aroma de tu cabello.

La magia de la tarde de Rubén García García

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Caían las hojas, el barco en el horizonte y un punto luminoso. Desde la cocina revoloteaba el olor del café y el aroma de unos plátanos fritos. Ella no tardaría en sacar la mesita y traer una bandeja colmada. Era nuestra rutina: divisar la caída del sol y sentir la hora del crepúsculo, el momento mágico en que las puertas se abren. Era mi primera vez como fantasma y me sentí complacido de que no hubiese olvidado nuestra rutina de mirar el ocaso. Un instante después la mujer entrecana estaba sentada en la mesa y a su lado un hombre menor que ella, a quien le daba pedacitos de manjar en su boca. me diluí como un punto que se retrae. El barco hizo lo mismo.

77 años Rubén García García

Sendero celebra y canta

Cumplir setenta y siete años y tener la alegría de disfrutar con las palabras, armarlas, desarmarlas es la ocupación de los pequeños dioses. Siempre critique a mi tía por estar sacándole brillo a sus figuras de porcelana y me acuso de tener el mismo pecado. Hay una diferencia, los monitos siempre serán monitos y las palabras con sus signos son seres vivos que cambian de forma, color y de significado. Alfarero de historias es el quehacer que me complace. Gracias por sus muestras de afecto que valoro por cada año que la vida me dispensa.

Clareaba el día de Rubén García García

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Al abrir la puerta del hotelucho percibió el olor a sangre. Se acercó con precaución al “Chalupa”; lo identificó por el arete. La risa sardónica desembocó en una gran carcajada que dispersó a las moscas. «¡Hasta que te vi muerto, cabrón hijo de puta!».

Escuchó el aleteo de un suspiro. Luego, un dolor punzante en la nuca. Antes de sumirse en el vacío del pozo, la voz en eco de su odiado enemigo: «Hoy se te quitará lo pendejo».

Y le dio la razón.

Bajó en silencio, detrás del camaleón, que se quitaba la seudosangre y el arete. Fue hacia la administración. El empleado, supo por sus ojos helados que el trabajo se había hecho. Dócil, se dejó amarrar, al tiempo que apretaba los párpados. Sabía que la cacha de la escuadra caería sobre su cabeza.

«tres mil dolares por un chingadazo no es mala paga» dijo el camaleón.

Clareaba el día.

Volver de Rubén García García

Sendero

Abrí la cortina, y hubo luz y brisa. La cortina se movía al parejo del rechinido de la cama. Por tu aroma de manzana sabía que estábamos en el paraíso. Sí, también la mirada furiosa de Dios que volvió a expulsarnos. Me desperté solo, con un dolor intenso en mis costillas.

La seña del murmullo

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La seña del murmullo es un conjunto de textos que le da la palabra a las voces marginadas. El viajero que tarda en llegar a su destino bajo un sol quemante. Las familias que han visto irse a sus seres queridos en busca de recursos. El matrimonio que vive en la sierra y baja en la madrugada con el niño porque se ha puesto grave. Aquel que llega tarde al entierro de la hermana y escucha ruidos en la fosa. La madre que va de pueblo en pueblo buscando a su hijo que está desaparecido y momentos de risa como el del médico que no encuentra compañero para tomarse una cerveza, o bien el paciente que se ve obligado a comer tlacuache (zarigüeya) para recuperar la salud. El médico tiene que atravesar el cementerio para poder tomar el transporte y siente que lo siguen. El libro contiene treinta textos donde los personajes dejan su quehacer.

La seña del murmullo (Colección Digital de Microficción Iberoamericana nº 14) Edición Kindle

por Rubén García García (Autor), Beatriz Giovanna Ramírez (Editor)  Formato: Edición Kindle

Libro 14 de 19: Colección Digital de Microficción Iberoamericana


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La seña del murmullo de Rubén García García

Sendero

Era un adolescente y pregunté al subdirector de la secundaria si la institución me apoyaba si yo escribiese un libro. El profesor Cobos se ajustó los lentes y exclamó: «¡Claro Rubén! sería un honor para la instiución. La bondad del maestro para no romper el sueño de un adolescente que armaba versos de «yo, un joven que te ama y te adora» Llegó la vida con prisa y casi sesenta años después y veinte de estar «picando piedra» se hizo realidad el sueño. Gracias mil a la editora y al maestro Homero Carvallo por ser causa de mi agradecimiento y mi alegría. El adolescente Rubén y el viejo también. 

La presentación del libro esta programada para el 3 de febrero del 2023. Estará en Amazon.

Problemas de pareja de Rubén García García

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Estaban hechos el uno para el otro. Ella sádica, él masoquista. Por negocios ella salió de la ciudad. Él, ansioso, esperaba su regreso. Cuando llegó, pretextó jaquecas, cólicos y él sentía que el aire respirado era insuficiente. Ella indiferente escaneaba su sufrimiento. «hay demasiado aire, pero si deseas te llevo al bosque» en el cielo de su interior había una lluvia de estrellas. Tanto era la insistencia de él, que de vez en cuando lo azotaba con desgano y suplicaba: más duro, más, pero fiel a su sadismo, siempre lo dejaba a la mitad.

Cómo empezar a escribir historias de Alberto chimal

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Alberto Chimal Nació en Toluca, Estado de México, el 12 de septiembre de 1970. Narrador, dramaturgo y ensayista. Realizó el diplomado de la Escuela de Escritores en la SOGEM y la maestría en Literatura Comparada en la FFyL de la UNAM. Ha sido profesor de la Universidad Autónoma de Coahuila, de la Escuela de Escritores del Estado de México, de la Escuela de Escritores de la SOGEM, de la Universidad Iberoamericana y de la Universidad del Claustro de Sor Juana. Colaborador de ArenaCasa del TiempoCríticaEl ÁngelHoja por HojaLa Jornada Semanal y Letras Libres. Parte de su obra ha sido traducida al italiano. Becario del FOECA-Estado de México, 1994 y 1996, y del FONCA, 1997; artista residente en el Banff Centre for the Arts en Alberta, Canadá, 2002. Miembro del SNCA. Premio Nacional de Cuento Nezahualcóyotl 1996 por El rey bajo el árbol florido. Premio FILIJ de Dramaturgia 1997 por El secreto de Gorco. Premio Nacional de Cuento Benemérito de las Américas 1998 y Premio Kalpa 1999 por Se ha perdido una niña. Premio Nacional de Cuento San Luis Potosí 2002 por Estos son los días. Premio Bellas Artes de Narrativa Colima para Obra Publicada 2014 por Manda fuego. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, francés, húngaro y esperanto.

La niña Dané de Rubén García García

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¿a quién prefieres a mamá o a papá? Contestaría sin titubear, que a mi padre. Si mi papá me hablara duro, golpeado, o peor, me dejara de hablar quedaría muda de sentimiento y correría a mi cuarto. Por fortuna no paso, ¿o sí? Fue la vez que vi a Margot, mi amiga, ponerle un chicle en la bolsa del profesor. El mentor no se percató y cuando buscó sus llaves… la niña que estaba cerca de él era mi amiga Margot. «Tú fuiste» «yo no fui, yo platicaba con Dané» El maestro siguió con su clase y no pasó a mayores. Por la mañana hice lo mismo y lo puse en su calcetín, mientras mi padre se bañaba. «¡qué tonta!» él, se dio cuenta al verme los ojos. «¡estás castigada!, no tendrás tus galletas de año nuevo que tanto te gustan»

Esa noche iba en el auto con mi padre. Me distraía con el fulgor de las figuras que adornaban las calles de la ciudad. Aparcó el carro frente a la tienda de pasteles. La vitrina rebosante de panecillos.

—¡Papá, papá cómprame mis galletas!

—Ya no recuerdas que estás castigada. — Le contestó con voz seca. Ella hizo un silencio.

—Ahora vengo.

—¡No me vas a llevar! Se fue sin contestarme.

No pude más y lloré. lloré sin gritos, con un dolor que se atoraba en mi pecho y garganta. Un señor extraño tocó el parabrisas del carro. «¡Niña! niña… estás de suerte, mira que mi hija no quiere galletas de chocolate. Te las regalo». Y siguió su camino. No me atreví a decirle a mi papá. Durante mucho tiempo creí que la fortuna me había sonreído, por haber degustado las crujientes achocolatadas en soledad. Hoy celebraremos el año nuevo y recordé a mi padre con su sonrisa abierta y sintiendo su abrazo apretado. Ahora comprendo que el desconocido era mi padre, en otra persona.

-Danéee, Danéee… ya estás lista! Apúrate o llegaremos tarde para la cena de año nuevo. La voz de mis sobrinas apurándome.

Tomé la foto de mi padre y poniéndola en el bolso me dije: «cenaremos juntos papá»

La despedida — Percepción de Mujer

Cuanto tiempo perdemos en expresar lo que ya está dicho, sin tener en cuenta que la emoción dirige nuestro camino, ya no hay sombras que gobiernen nuestro ardiente corazón, atrás se ha quedado todo aquello que sólo era una ilusión. Tus rasgos se pierden, se evapora el tiempo, y acalla la vida, pero no hay […]

La despedida — Percepción de Mujer

Tencho extraña a su pareja de Rubén García García

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Tiene la tarde una espesa niebla, que no la recuerdo tan densa. En la calle del pueblo las personas parecen fantasmas. Hace una hora creí reconocer a un tio, ya finado, con el que jugaba dominó por las noches. Pensé que había sido una ilusión, pero detrás de mí escuché su voz que me dijo «te espero en el taller. Abriremos la garrafa de caña que curamos con nanche hace diez años» Seguí mi camino hacia el rancho y me entretuve deshierbando la milpa. De regreso recordé la voz y me dije « a ver si tienes tantos huevitos como para ir al taller del tío, ¡ja! ¡Yo no le tengo miedo, ni al mismo diablo! Es cierto, el taller estaba cerrado, pero sabíamos cómo destrabar la puerta. Me di cuenta que mi mano temblaba, y mi corazón parecía tocar una puerta. Al entrar, un quinqué espantaba a duras penas la oscuridad. Desde el fondo la voz de mi tío:« pensábamos que te habías arrepentido. Mira aquí tienes a Tencho, tu pareja de juego. Decía que el dominó no era el mismo si tu no estabas y a él le debes que estés aquí con nosotros. Siéntate, que la garrafa te esperaba para ser abierta y brindar por tu llegada» Tarde, pero comprendí.

Nessun Dorma — MJB Literatura y Fotografía

Poco me atrevo a añadir a la Música. Poco a la interpretación de mi admirado Luciano Pavarotti. Cerrar los ojos y dejarme invadir por la emoción recordando a mi tío Juanjo (tenor y director de un coro de hombres) que tantas veces nos impresionó en las fiestas familiares. Un abrazo hondo allá donde estés.

Nessun Dorma — MJB Literatura y Fotografía