Rompa con el  miedo de escribir en primera persona, cuando su personaje  es una mujer o bien homosexual.
Si para darle credibilidad tiene que hacerlo en primera persona, no lo dude, hágalo.
Cuando se empieza a escribir lo que nos viene a la cabeza es alguna vivencia en la infancia, el recuerdo de la primera novia; tiene que llegar a detalles que son “secretos” y se pregunta y ¿si lo lee mi mamá, mi amiga, mi esposa?. Entonces la solución mágica  es hacerlo en tercera persona. así puede uno decir que me lo contó un primo de otro primo.
Si su texto le exige y tiene vocación de escritor, tiene que olvidarse del qué dirán, incluyendo a la esposa o esposo. Siempre tenga como objetivo las emociones que su texto despertará en el lector.

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