Al terminar de leerte cerré los ojos. Vi mi paisaje de tiempo atrás. Cruzaban ráfagas, ecos hirientes; la envidia la náusea. Había energías oscuras a la vida que hice frente, cultive la paciencia, calmé pulsos, apreté arcadas. Caminaba entre yuyos, ortigas. Las cimas cortaban el aliento, las piedras caían de los riscos y tenía que sentarme. Había un paisaje inmensamente triste. seguro pasamos por el mismo camino en diferentes momentos. Ni lo bueno, ni lo malo es eterno; el viento, la lluvia, el frío cesan. Así la alegría, el bienestar llegan. Es parte de lo que nos tocó vivir. Hoy sonrío, cuando siento que tu mirada es intensa, sosegada, juega entre tus manos lo esencial para seguir en la andanza . Tienes la sonrisa, la suave brisa que nos despeina.