cincuenta y veinte

Al abrazarla,
escuchaba una avalancha de tejos que percutían las paredes de una maraca.
Con su perfil en mi cuello,
oía su respiración logrando descifrar una sensualidad que sólo escuchaba en los oboes al caer la tarde.
El chasquido de sus labios, eran golpes que me causaban inesperados borbotones,
embestidas en crescendo.
Mi corazón azuzado por tantos tambores,
se volvió disneico, arrítmico;
era el exacto presagio de una muerte anunciada.

boca.

 

Seré

Seré tu sombra
La feromona de tu axila.
El río oscuro que corre por tus huesos.
Lágrima seca
que vive en tu mirada.

Torrencial

Llegó la lluvia,
el sol se ocultó
en su sombrero de nubes.
Llegó arrebatada.
Los gallos se pusieron de frac y subieron al tejado.
Hoy no pusieron las gallinas.

Detrás de la montaña

Espacio de gigantes
de fuego y fragua,
que en días de septiembre,
rompen el cielo
con el hacha, el yunque;
la lumbre, y el rayo.
debajo de las montañas
la luna descruza las piernas.

paisaje.luna

La beba

El oso,
el gato,
el gorila;
los tres pelean
por arrullar a Makiu.
El oso promete un cálido abrazo,
El gorila un grito
que espante a los fantasmas que rondan por la cuna.
El gato en silencio
calienta sus pies,
Afuera el viento helado desgañita por los tejados;
Makiu duerme y complace al gato que no para de ronronear…

niña makiu

Esperando

Veo como llegan mujeres.
Mujeres que pasan a mi lado
doblando orillas de hombre;
zurciendo su esperanza.
Tú no llegabas.
¿Te escondías?
En mis sueños veía
que la inquietud te despertaba,
y en el cielo de tus ojos
las nubes aceradas
transitaban en sospechosa calma.
Amanecía con un tal vez,
con el aroma de la oscuridad de tu trenza.
Vuelvo a la esquina
donde veo pasar a las mujeres,
que vienen hilando su camino.
No te veo.
Quizá nada es cierto.
Nada, sólo fantasmas que durmieron en mis ojos.
Aun así, sigo esperando tu mirada.

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Así apareció en un libro de texto de primaria Editorial Sm Español 6 2007

TESPA 6 .Capítulo 10 La naturaleza y sus misterios,Edición 1. Lectura

Pág. 236

 El misterio de la lluvia

[Ilustración de un hermoso atardecer o el comienzo de éste. Predominarán los rayos del sol, no obstante, el cielo estará cubierto (en parte) por unas espesas nubes blancas y grises, alguna con la forma de un animal prehistórico o parte de éste. Se divisará la caída del sol sobre una impresionante colina y sobre ésta tendrá el efecto de destacar una variedad de colores. A lo lejos en el infinito cielo se verá la luna llena u ovalada, como se observa cuando aún está de día.]

 

El sol glorioso

adormece las montañas.
Una nube pasajera
rema para juntarse
en el desfiladero del cielo.
Otras
caminan torpes,
parecen gigantes
prehistóricos
que recién han nacido.

Platican y se amontonan,
cubriendo de grises

la inmensidad.

El sol ardiente

cubre los mosaicos
de la colina
y de reojo
contempla
una luna almidonada
que pende
como un globo
en el firmamento.
mosaicos: obras artísticas de diversos materiales pegadas a una superficie para formar un dibujo.
pende: cuelga.
Lectura
Pág. 237
 
[El mismo escenario de la página anterior, esta vez con una fuerte lluvia. Se apreciarán gruesas gotas que caen sobre la tierra. Los árboles reflejarán el impacto del viento sobre ellos. Y algunas aves buscarán refugio entre las ramas de los árboles, podrían verse grillos o chicharras buscando también refugio]
 
Llueve, llueve, llueve.
Caen gotas temerosas,
y poco a poco
cambian a tejos líquidos
que golpetean la tierra.

Los remolinos

envuelven
a los arbustos.
Los pájaros asustados
brincotean
sobre las ramas
y chillan
cuando el viento silva
entre las hojas.
Por un momento
llega el silencio.
Una quietud sospechosa
hace que las chicharras
callen,
y que los grillos,
guarden silencio:
es la intemperie
que tiembla.
tejos: trozos pequeños de teja u otro material.
intemperie: a cielo descubierto, sin techo.
Pág. 238
[Paisaje similar al de las ilustraciones anteriores, pero destacando ahora un fuertísimo aguacero. Un rayo impresionante se verá como naciendo de una montaña: centro de la ilustración.  En primer plano o más cercano, unos grillos se refugian dentro de un tronco grande y seco, en otro plano, a salvo de la lluvia, unas hormigas en un túnel o camino de tierra subterráneo se mantienen secas y en actitud de escuchar lo que ocurre afuera]
Una luz repentina
parece salir de la tierra
y emerge
del mismo corazón
de las montañas.
Es un flash gigante
que toma impresiones
a la copa del cielo.

La mudez termina
y las gotas

rompen
en desbandada
como caballos
que irrumpen
en la pradera.
Las hormigas esperan
desde los subterráneos.
Sabían del diluvio
y precavidas
pastorearon su rebaño,
ordeñaron su dulce
y ahora escuchan
el chapoteo del agua
y el canto angustioso
de los grillos
que se resguardan
en un tronco
viejo y cansado.
emerge: sale a la superficie.
flash: destello breve e intenso.
irrumpen: aparecen con fuerza, entran violentamente.
Lectura
Pág. 239
[Ilustración de la salida del sol, ya de muy tarde, después de esta tempestad.
Destacar en la ilustración los colores naranjas, rojos y violetas. Que se vean los charcos de la lluvia que cesó, pero que predomine el nuevo escenario.]
El sol es acorralado
por los brazos negruzcos,
pero se mantiene
como testigo brillante
en la curva del arco.

Rompen los truenos

en el piso del cielo
como si los gigantes
corrieran
de un lado a otro
presintiendo
el fin del mundo.
Todo regresa a su lugar.

Pero el sol

se ha quedado
impávido.
Enhebrados los colores,
tirando al infinito el naranja,
el violeta,
el rojo,
para darle
el vestido glorioso
a la luna
cuando en la noche baile
dejando sus ropajes
entre los picos de las montañas.
Rubén García García
mexicano. Nació en Álamo Veracruz 1946
impávido: sin miedo, con serenidad.
enhebrados: encadenados, enlazados.

 

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Carlos Pellicer es música y color

pellicer

DESEOS

Trópico, para qué me diste
las manos llenas de color.
Todo lo que yo toque
se llenará de sol.
En las tardes sutiles de otras tierras
pasaré con mis ruidos de vidrio tornasol.
Déjame un solo instante
dejar de ser grito y color.
Déjame un solo instante
cambiar de clima el corazón,
beber la penumbra de una cosa desierta,
inclinarme en silencio sobre un remoto balcón,
ahondarme en el manto de pliegues finos,
dispersarme en la orilla de una suave devoción,
acariciar dulcemente las cabelleras lacias
y escribir con un lápiz muy fino mi meditación.
¡Oh, dejar de ser un solo instante
el Ayudante de Campo del sol!
¡Trópico, para qué me diste
las manos llenas de color!

Exigencia

En los corredores,
tienes macetas, hamacas,
una poltrona, cachivaches.
En el silencio, meciendote en la poltrona,
aparece el claroscuro de tu ser.
Como palomitas avergonzadas,
llega la náusea, la vergüenza, lo servil.
}Dando traspiés,
tu corazón exige
que lo saques de tu baraja.
El no escogió ni tu alma, ni tu cuerpo.

poltrona

El escape

Estoy.
vivo,
consciente,
puedo caminar.
Hay silencio.
Las perras duermen.
mis dolores cicatrizaron.
.
El silencio se ha hechado.
la noche inquieta presiente la aurora.
hay un cielo fresco, rosado titilante.
Es la hora, me digo
y parto a cualquier luna.
Abajo se escucha el silbato del velador
y el rugir de un carro en la lejanía.

the-starry-night-1889(1)

Van Gogh

Esta memoria

Mi memoria es penumbra,
tarde temblorosa,
Llovizna seca;
recuerdos con ala rota,
árbol mocho, deshabitado.
Cantos sordos.
Palabras sueltas,
rendijas agónicas de luz

Sueño en silencio.
Lejos se retiran tus pasos.
Un día olvidaré quién soy.
¿Seré mar? ¿Agua que ahoga las visiones?;
sólo tengo memoria de espuma:
que se abre
cuando el ave se hunde y levanta el vuelo llevando un pez hacia las nubes.

despedida

 

El ocaso

 

 

Vendrá el ocaso.
Las nubes aúllan al sol.
Nada interrumpe
mi voluntad de tejer el recuerdo
como eficaz hilandera.
 
Hay dolores que revientan y no duelen
 o felicidades que no envanecen.
Alabo el sacerdote que nunca ha dejado de ser pobre y que ahora es viejo y amado.
Admiro a la mujer que es feliz,
así sean murmurados sus quehaceres.
A mi edad nada me asombra;
me perturban culpas que no puedo remediar y vivo con ellas.
 La mujer oscura duerme a mi lado y me acicala en la profundidad del sueño.
Me admiran las garzas que llegan, el croar de las ranas y los gritos de las chachalacas,
Me admira la hierba que siempre florece
Me entusiasma vivir, pero entiendo que todo lo que inicia termina y mi vida tiene aroma a barro.

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Alfajores

Tu boca de alfajor.
Lengua húmeda,
que degusto con mi lengua.
Lenguas abrasadas,
suspiros que gimen.
Boca de pan crujiente
con miel de azahares.
enfriemos el tiempo
que se quede inmovil
en su escondite de ambar.

alfajor