Cada quien se enfrenta
a sí mismo, y a su muerte.
Nadie, nadie ira por ti.

El blog no tiene propósitos comerciales-Minificción-cuento-poesía japonesa- grandes escritores-epitafios
Puede ser excepcional mente medida o bien verso libre, abarca diferentes temas pero cargado hacia el amor o desamor.

Hubo una mujer que te decía lluvia,
blanca con piel de rosa,
naranja por dentro.
cuando los pájaros revoloteaban
le susurrabas palabras niño para que jugaran en los columpios de su oído.
Tardes inmensas, abrasadoras, que envejecían lentas,
piras, chispas parecidas a las estrellas errantes y el humo a sándalo que envolvía con papel de china las sienes de su memoria.
Un día llegó el sol de nieve, se fue el agua, cayó la hoja, dejando huecos donde antes había murmullo de ojos
Se fue la tarde, el ardor de la pupila y hoy mi páramo sueña con la espuma de un mar lejano.
Despierto seco como las hojas que encontramos en los libros de oferta.

La tierra padece de olvido.
En la balanza ella pierde.
La sembramos de oraciones
de belleza endecasílaba
y puentes que a la lejanía
simulan pájaros petrificados
dispuestos a emprender el vuelo.
El hombre la parásita,
la desnuda, y desequilibra.
Y ella soporta al político,
al inversionista,
al mercader,
al soldado,
al cura;
y hasta los poetas.


¡No hay nada nuevo!
Vuelan las mariposas,
y cantan las sirenas.




Nunca te dije vuelve,
no hubo tiempo para preguntarte
por qué te fuiste.
O tal vez fui yo que me desvanecí…
el tiempo me olisqueó
y parte a parte hasta ser vapor o nebulosa.
Cuando nos encontramos y nos vimos
sabíamos que teníamos que concluir
lo que solo aparecía en los sueños.
llegó mi beso potro
y tus suspiros sabían a sonidos de ola…
He caminado con mi recuerdo
y este día de un día de no sé cuantos años
vuelves a mi piedra y la conmueves.
RGG





