Ausente de tu luz.
Pedí ser hilandero de silabas,
atisbar.
Lavar alboradas,
inventar atardeceres;
ser niño e irme de la mano con la Osa mayor.
Quise ser poeta.
Te pedí un vino milenario para mi ánfora
y quedó el mismo.
Entendí que nada se da,
que la poesía no llega con la lluvia
sino se forja en el quehacer y la insistencia.

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