Cansancio de Rubén García García

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Llevan las pelotas de ropa que han lavado en el río. No tarda la noche y saben que el marido las estará esperando para que busque algunas tortillas que con frijoles, chile verde saben ricas. Él quedará con la panza llena. Hay un huevito que reparte entre sus dos hijos, ella con un café negro con piloncillo se conforma. Hay que ordenar la ropa, planchar el uniforme de los niños, limpiar los zapatos y calcetas que remendar. Antes de acostarse va a verlos, y los besa. Trastea, hace tiempo en la cocina, y confía que el compañero se haya dormido. Solo desea dormir, y dormir como si nunca hubiese dormido.

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Cursos gratuitos en el Fb de Rubén García García

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Un soldado de guardia se sonrojaría al verte caminar de un lado a otro. Sosiégate, “la cosa es calmada” como dice el cómico Clavillazo. Atiende, el padre Rentería, ¿qué quién es?, el que oficiaba misas en la Media luna. Sí, ese que servía a Pedro Páramo, dará un curso de cómo alcanzar la paz eterna, en solo tres lecciones. La inscripción no tiene costo. Decídete, ya tus hijos están grandes y total, no hay nada que perder.

PEDRO PÁRAMO: ANALISIS, ARGUMENTO, PERSONAJES, RESUMEN

Una niña llamada Conchita de Rubén García García

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Sonó el timbre. Pensé en el primo Augusto, y de la alegría pasé a la inquietud. ¿y si fuese la mamá de Conchita?  Cuando salía de la escuela la jaloneaban de los cabellos niñas más grandes. Es vecina y la defendí. Ahora, cada vez que me ve, toma impulso y se cuelga de mí y me abraza con sus piernas. Le dije que no fuese tan efusiva, y no me contestó. Sucedió frente a su casa, cuando me dirigía a la universidad. Creí ver a su mamá observándonos tras la ventana.

Abrí la puerta, era Conchita que me traía un recado de su mamá, me invitaba a comer. Al ir hacia su casa miles de cosas pasaron por mi mente.  desde un “gracias ya Conchi me contó” hasta la advertencia de un acoso.

  Al entrar al patio fue la niña quien me dio un beso frente a su mamá, con el estilo de aventarse y sujetarse a mi cuello y abrazándome con sus piernas. Es mi héroe. le dice a su mamá.  La evité lo más que pude y si permitía su elocuencia la tomaba por sus axilas y la levantaba. Con el tiempo se hizo moderada y solo me abrazaba efusivamente y sentía su beso en la mejilla…

Abrí mi despacho de contador y mi auxiliar me dijo que era una señorita

Era conchita que, al verme y fiel a su estilo infantil, corrió hacía mí, abrió sus piernas, me abrazó por el cuello y me dio un efusivo beso a la mejilla, no aflojó sus piernas, y su boca me dijo al oído. Sabes, ya soy mayor de edad…

Niñas estudiantes se citan a peleas. Autoridades educativas preocupadas |  Regional | Caracol Radio

Consecuencias

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Tu presencia hubiera sido una estrella a mi lado. ¿Cómo ocultarte? si el amor no admite espejismos ¡Cómo no llamar la atención! si todos ven caer la lluvia sobre la palma de mis manos.

Zancadillas que nos da la vida, todo hubiese sido mejor en la secreta complicidad.

Foto e imagen de stock sin royalties de Pareja Sonriente En Traje De Otoño  Caminando

Durmiendo con el enemigo

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Me perturba con solo escuchar su voz. ¡no lo aguanto! He decidido matar a mi marido. Lo conozco bien. El momento idóneo es por la tarde, al tomar su café. Es gordo, de presión alta y azucarado. Tenemos en común, que estamos enfermos de la presión. A él le sube, a mí me baja. Unas gotas de mi medicina en su café; no lo notará. Sustituir sus tabletas por unas de almidón es factible. Lo atenderé como siempre: y a esperar. Lo que venga primero: un infarto es rápido. He comprado un vestido negro, discreto. Suelto, tres cuartos, de buen algodón, fina caída. Ese día calcé el vestido negro, maquillaje discreto. Mi esposo y yo, no tan solo coincidíamos en la presión arterial, sino en la intención. Al verme en el velatorio, los familiares exclamaban. ¡qué hermosa se ve! hasta parece que está dormida.

Como Combinar Y Personalizar Un Vestido De Fiesta Negro

Genio y figura de Rubén García García

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En el velatorio de mi esposa, ella salió del ataúd con la facilidad de un cadáver joven. Fue tan natural que los dolientes se quedaron mudos. Ella dio dos vueltas observando al féretro, lo golpeó con la mano cerrada y levantó el dedo pulgar en señal de aprobación. Golpeó el fondo acolchado y se introdujo. Paneó la mirada y antes de cerrarlo, pude vislumbrar una sonrisa como gesto de satisfacción. Era la primera vez que nos poníamos de acuerdo…

IMSS SLP pone a disposición servicio de velatorio en Ciudad Valles

Fractal de Rubén García García

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Aun no sabe, o quiza no recuerda, cómo fue que se convirtió en un hombre mosca. Imposible volver atrás. Por las feromonas se apareó con una mosca verdiroja. Los huevecillos se abrieron y hubo hombres mosca y moscas hombres, semanas después se volvieron aparear y el resultado fue hombres moscas y moscas hombre, al tiempo continuaron apareándose el hombre mosca con la mosca hombre…

Hola Hombre Mosca - YouTube

El cartero

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El estudiante enamorado partió para hacer un postgrado. A diario sacaba fuerzas para escribirle y recordarle lo mucho que la amaba. Que tres años se pasan pronto, que tuviese paciencia. Dos años después, montada en una veloz motocicleta, se fugaba con el cartero  

 No una, sino dos al día escribiría a su amada.

Tiempo después ella se fugaba con el cartero

Hermoso Joven Cartero Con Letra Sobre Fondo Color: fotografía de stock ©  serezniy #494513246 | Depositphotos

El cielo es el mismo de Rubén García García

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Después del estallido siguió el de las ametralladoras. Luego, un silencio que ocupó el espacio de las almas. Se oían sollozos y las lágrimas rodaban por los pómulos de las mujeres. Gritos de muerte cabalgaban en aquellas tierras de oración y fe. Y entre el desierto y la montaña incrédulos se miraban Mahoma y Moisés.

* Ocupó el segundo lugar en Ficticia.com el jurado fue Dolores Koch, (qepd) a quien se le deben muchos estudios sobre la minificción.

Las 10 ciudades con el cielo más azul del mundo

La Rémora de Rubén García García

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El viejo marinero, acomodó los barquitos sobre un mar de papel azul. Miró a los niños, se puso la gorra y con voz pausada se dirigió a los pequeños.—Mi tatarabuelo que era capitán de los siete mares me dijo que en tiempos antiguos los barcos se hacían de madera. Y en uno de los siete mares, el vigía alertó con su grito: “piratas a la vista” Ellos, formaron un frente con galeones, nosotros, frente a ellos. Enmedio: silencio y mar. Antes de que se iniciara la contienda, salió una Rémora, que se levantó sobre el agua, daba vueltas con gracia en el aire y parecía formar parte de la espuma y la brisa. Al terminar su acto, se paraba sobre sus aletas y doblaba graciosamente la cabeza. Tanto los piratas como nosotros tronamos los cañones y fue una forma de reconocer y aplaudir a la Rémora. Tanto fue el entusiasmo que cada barco se alejó por una ruta diferente. De esa manera, se evitó una guerra.—¿y las rémoras son grandes como las ballenas? —No, no son tan grandes, pero son enormes en gracia y corazón.

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Infierno de Rubén García García

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Y pasado mucho tiempo, reconoció al niño que siempre le hizo bulín en la escuela. Ahora sería su instructor.

Las puertas del infierno - InformaValencia - Diario digital valenciano

El desposado de Rubén García García

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No era mal partido, honrado, trabajador, pero de una pereza para concurrir a reuniones, bailes y lo peor, era un aburrido, no se le dio flirtear. “Ya llegará la mujer de mi vida” se decía mientras trabajaba como hormigo. Años después una mujer lo cargaba y se perdía con él en un laberinto de neblinas. Sonriendo, feliz como mariposa negra, se decía, mejor partido imposible.

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El rescate de Rubén García García

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Ayer pasó con bastón y morral el vidente. Me dio un manojo de hierbas. Me abrazó, escuché sus consejos y me encomendó a los dioses. llegué al inframundo. El perro de tres cabezas solo me olisqueó y Caronte miró hacia otro lado. La vi en su sueño profundo y unté en su frente el humor de las raíces. Con dos tablas que traía inmovilicé su cuello. Casi en la salida escuchamos ¡A dónde vas! y por reflejo ella quiso voltear, y no pudo. La empujé hacia afuera y corrimos hasta ver el día. Ella florecía en una lluvia de lágrimas al estrecharse en un abrazo con sus hijos.

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Ver la alborada es increíble de Rubén García García

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La alborada fresca, rosa. Llega con silbidos y paz. Abrir los brazos y llenarte de briza. ¡Es tan saludable! Después de cinco intentos pude abrir la puerta del departamento. Las escaleras que me conducen a la recámara es una tarea imposible. Luego de tres caídas, me acomodo en la mecedora. Me dormi con la idea de que ser soltero tiene sus ventajas. Desperté cerca del mediodía con caldo caliente y una cerveza helada. Hay un recado: ya te preparé el baño, fui con mi madre, a mi regreso hablamos.

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Noche de horror de Rubén García García

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Esa tarde noche el carpintero se le olvidó tapar el recipiente mezclado de gomas, alcohol, thiner y tierra de colores que recogía del barro cercano a un cementerio. Pasada la medianoche, los clavos sin cabeza salieron y caminaron por la mesa de trabajo. Las tablas y la madera comprimida salieron aterrados a esconderse, algunos pedazos se suicidaron aventándose al vacío. La pesadilla terminó justo cuando el imán se despertó.

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