Caricaturas de ayer, hoy y siempre

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La muñeca mira al gato, que se impulsa para cazar al ratón. ¡“Lo va a atrapar” !, el roedor se convierte en perro. ¡No lo puede creer! El can persigue al gato que sube por la cortina, ‘Esta, al desgarrarse, queda al alcance del perro. ¡“lo va a matar”! El felino le hace frente, como gato salvaje, y casi tiene por el cuello al perro, pero el can logra zafarse gracias al claxon del carro maravilla, que distrae al cazador. El gato lo sigue muy de cerca, y a punto de atraparlo, el perro salta al vacío. El gatuno irritado ladea la cabeza. Ve a la muñeca, se dirige hacia ella. Da un salto y poco antes de caer sobre su cara, desaparece, quedando un tierno y lindo gatito. Cuando está siendo cargada por su “mama” le dice que le contará el cuento de un cachorro y un pirata minino. La bambina tiembla, se infarta. La niña grita y llora, ¡Mamá!, ¡mamá!, la muñeca se murió, ¡ya no abre los ojos!

Puede ser un dibujo animado

Otra del patito feo de Rubén García García

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¿Por qué te dejas Patito? Es que son muchos, suman más de diez. Al patito feo le daban cargada sus “hermanos” si con los patos o los gansos, así que era un ir y venir de un extremo a otro de la laguna. ¿Y tu mamá no te protege? ni la una, ni la otra, hacen como que no ven los picotazos que me dan. Convocaron a una competencia de nado para las aves infantes. Serían mil metros de nado libre, fue una lucha entre los patos y los gansos, pero salió triunfador el que nadie quería. Él levantó el trofeo y diez kilos de mosquitos deshidratados. A los clics de los fotógrafos, atrás de él se encontraban mamá pato y mamá ganso, levantándole cada una de ellas un ala.

Cuento Infantil de "El Patito Feo" // [Completo & Con Imágenes]

Sususrros en el árbol

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Las hojas del árbol cuchichean en la noche, el búho lo sabe, «nunca habla» » si canta, me espanta» » se ve más gordo» » y cómo no, se la pasa durmiendo». Voló a un árbol seco y deshojado y en silencio cenó ratón en su jugo.

Grandes perchas de búho barrado en un árbol de fiesta en un langosta.

Ansiedad de Rubén García García

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Cayó al pozo. Ocho días después se despertó. Los padres dejaron de sonreír cuando la niña preguntó ansiosa ¿Dónde está mamá Lucha?; nadie de las mujeres presentes se llamaba así.

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La docta rana

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Nadie lo quiere, ni mamá Pato, ni mamá Ganso. «Es su karma dijo la Rana, docta en ciencias ocultas. Triste nadó hacia las fauces de Lagarta, cuando fue rescatado. En la veterinaria se le identificó con una especie en vías de extinción. Desde ese momento le dieron atenciones extremas. De vez en cuando le llegaban noticias de sus hermanos. Algunos, a vuelo de mata escondiéndose de la carabina de Elmer. Los gansos perseguidos por su hígado. Los pocos sobrevivientes al reconocerlo se ponían verdes de envidia. La Rana movía la cabeza y a cada salto decía croando:  «Es el karma»” es el karma”

Ranita de Darwin | Amphibians, Frog, Animals

Zancadilla al cazador de Rubén García García

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Es un baño comunal, yo, mecía mi poltrona en el corredor. La vi salir con una media toalla en su cabeza y la otra enredada a su cuerpo, iba sin zapatos. Se dio cuenta que la veía e hizo lo mismo. Era la hora de la siesta y la gente de la vivienda dormitaba. Seguí la huella y la puerta de su cuarto estaba entreabierta. Metí un ojo en la rendija y me percaté que buscaba su ropa interior en un cajón inferior. Con un valor, que no sé de donde lo saqué, y tras de ella me llegó su fragancia a hierbas. Leve fue su resistencia y grande fue el placer para los dos. Diez años hace de esto y lo recuerdo como si fuese ayer. Ella no se encuentra, se fue por los niños al colegio y aquí estoy cuidando que la sopa no se queme.

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Alo, alo… soy lobo

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Terminaba el arreglo de la oficina escolar dirigida por monjas, cuando repiqueteo el teléfono.

—Sí… a escasos metros la superiora dejó la lectura y paró la oreja.

—Soy lobo. Habla lobo. —Era la primera vez que escuchaba aquella voz, pero el alias le era conocido. La voz le cayó con la fuerza de un martillo y la hizo tartamudear. Sabía que la superiora la tenía en el foco. ´

—¿eres tú, alada? Ella engoló la voz, la hizo firme y le respondió.

—Habla usted a la dirección de la escuela ¿se le ofrece algo?

—Sí, eres tú, así es como imaginé tu voz: clara, con un siseo musical… ¿sabes dónde estoy?, sin esperar la respuesta prosiguió, estoy en tu ciudad, he cruzado el mar para venir a verte y estar a tu lado.

Con fuerza colgó el teléfono, pero no pudo evitar que la palidez se apropiara de su rostro juvenil.

—¿Quién era novicia?

—Teléfono equivocado, Superiora.

Sor Angélica movió la cabeza mentalmente y se dijo “la novicia cree que nací ayer…” y continuó con sus quehaceres.

La cuenta cuentos de Rubén García García

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Amábamos a Lía. Ella nos contaba cuentos y nos hacía reír. Las horas pasaban sin sentir. Nuestros hijos volaban a paraísos y tierras de misterio. Para que ella pudiese continuar cautivando la imaginación de nuestros hijos, las presas más bellas, dejaban sus senos a la mirada del jefe de los custodios y otras descruzaban sus piernas, así, los soldados permitían que ella se extendiese. Lía era un viento fresco… en aquella cárcel donde habían nacido nuestros hijos. Hijos de nadie y de todos.

El Universal - El Mundo - ONU: hay un millón de niños en prisión

La fortaleza

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Fue contratado por una empresa televisora por su pericia y arte para aplaudir. “lo hace con gracia y espontaneidad” Fue su primer trabajo y el único. Toda su vida el aplauso fue su mejor arma. Los artistas y políticos tenían en coincidencia que siempre estaban pendientes de su quehacer. “su forma de aplaudir era luz en los demás”, “tiene tal fuerza infectante…”  Hizo su fortuna al poder de su aplauso. Cuando la última palada cayó sobre su ataúd solo se guardó un minuto de silencio.

El aplauso de los necios

En la madrugada de Rubén García García

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El dia lunes 13 a las cinco de la mañana, Juan el repartidor de pizzas tuvo un accidente mortal. El negocio informó que era día de su descanso y se le facilitaba el vehículo por vivir en una zona alejada. El cuerpo portaba la camisa que identificaba a la pizzería, calcetines negros y un bóxer ajustado de color rojo. Algunos trasnochados vieron la moto circular a gran velocidad y tras de ella un auto compacto de color indefinido. Seguiremos informando.

Video] Desató persecución al ser ubicado por C5i y Policía de Hidalgo a  bordo de moto robada - La Prensa | Noticias policiacas, locales, nacionales

El rastreo de Rubén García Garcia

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La llevé a una recámara de aquella mansión solitaria, boca con dulce de sandía. Era tarde para arrepentirse, mis manos subían llenándome de tul y seda. Los labios de ella iban y venían por mi cuello olfateando el mejor latido.

Mujer abrazando hombre tatuado — diseño, DOS - Stock Photo | #147151207

Alzheimer de Rubén García García

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Esa noche terminó de leer el libro de la vida, en el último párrafo las palabras jugaron como niños a las escondidas. Las luces se fugaron por la ventana y sobrevino el silencio. Los ojos veían sin ver, y el alma dejó de tener sentido.

LA TEORÍA ASOCIATIVA DE LA INTERFERENCIA: ESTUDIANDO EL OLVIDO – Psicología  en Oaxaca

Es temporada de Rubén García García

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En una tarde, le dije a la Cristina que el mango de don Nicolás estaba a reventar, que teníamos tiempo de ir a cortar.

Ya es muy tarde,

no lo es.

y si llega mi mamá y no me encuentra me deja sin cabellos,

No. Vi que se llevó su librito de rezar y estará ocupada con el difunto.

¿Estás seguro?

claro que lo estoy, pues mi mamá también fue al velorio, así mientras me subo al árbol, los corto y tú los cachas.

Le hincamos la muela a los mangos. Sonreíamos y sonreíamos porque a ella y a mí se nos escurrían hilos dorados que llegaban a la barbilla y al cuello. En un impulso, se los quité del mentón y me dejó seguir como si ella fuese el mango. Se hacía de lado, pero fue cediendo y llegué al cuello y más abajo. La tarde si hizo parda, así que me embarré de mango y le dije: te toca a ti… “no va a querer”, pero sí quiso. Después destripamos más frutos. Y con la lengua y labios sorbíamos el arroyo de dulce que regaba nuestros cuerpos. Regresamos sin mangos.

Días después de haber hecho el corte dejó de hablarme y me evitaba, ahora me hizo la seña de que me esperaba bajo el mango. No estaba lejos. Teníamos la misma edad, por eso, algunas veces, hacíamos la tarea en su casa o en la mía. Y cuando terminábamos sonreíamos a la menor provocación. La Cristina me gustaba.

Le reclamé, porqué dejó de hablarme. No me hagas caso. Entonces la besé, ella no dijo nada, pero al tocarle sus pechos saltó hacia atrás y dijo que no, qué estaba asustada y ahora contenta porque la regla ya le había bajado, aunque con muchos dolores. Qué mejor la viera en el patio de su casa en tres días, sus padres se irían a la ciudad a visitar un compadre. Antes de despedirme me dijo al oído: es el tiempo de las mandarinas.

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La fiesta de Rubén García García

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La barbacoa fue apetitosa. Cuando supieron que era de “chivo expiatorio”, todos se sintieron culpables.

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Sin límites de Rubén García García

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Sin limites

Está tan desatada la delincuencia, que por la noche asaltaron a un banco de niebla. Cómo siempre, no hubo detenidos.