Alo, alo… soy lobo

sendero

Terminaba el arreglo de la oficina escolar dirigida por monjas, cuando repiqueteo el teléfono.

—Sí… a escasos metros la superiora dejó la lectura y paró la oreja.

—Soy lobo. Habla lobo. —Era la primera vez que escuchaba aquella voz, pero el alias le era conocido. La voz le cayó con la fuerza de un martillo y la hizo tartamudear. Sabía que la superiora la tenía en el foco. ´

—¿eres tú, alada? Ella engoló la voz, la hizo firme y le respondió.

—Habla usted a la dirección de la escuela ¿se le ofrece algo?

—Sí, eres tú, así es como imaginé tu voz: clara, con un siseo musical… ¿sabes dónde estoy?, sin esperar la respuesta prosiguió, estoy en tu ciudad, he cruzado el mar para venir a verte y estar a tu lado.

Con fuerza colgó el teléfono, pero no pudo evitar que la palidez se apropiara de su rostro juvenil.

—¿Quién era novicia?

—Teléfono equivocado, Superiora.

Sor Angélica movió la cabeza mentalmente y se dijo “la novicia cree que nací ayer…” y continuó con sus quehaceres.

2 Comentarios

    1. la superior estaba mas toreada… uf.

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