Friné de Rubén García García

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Vivo en Atenas, mi casa a la par de la mejor. A mis fiestas llegan senadores, comerciantes o extranjeros. Puedo convivir con ellos y platicar de cualquier tema sin que sea menospreciada, ni por el mismo Sofocles. Por supuesto me iré con el que deposite a mis arcas cientos de dracmas. Terminado mi trabajo vago por las calles de Atenas y voy con un hombre. Me gustan sus manos ásperas, aradas por el golpe a golpe. Ese contraste entre la callosidad de la mano y la tersura de mis caderas. Estoy exhausta, satisfecha con el varón al que le pago por sus servicios generosamente.

Hetera o Hetaira - Femme

Mas claro ni el agua de Rubén García García

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A media noche descubro que mi gato entró por la ventana a la casa de mi vecina. Minutos después salió con una gata de pelaje atigrado. Ambos en el tejado y mirando el cielo estrellado. Es donde vive Marichuy, la chica que todas las tardes la encuentro en la panadería. Ahora entiendo lo que me dijo antier “vi a su gato y que buena figura tiene”

Gatificación: 30 ideas de ventana para gatos | La Loca de los Gatos

Las vueltas de la vida de Rubén García García

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Terminada la clase, Felipe iba a la banca de Juan. Si Juan se levantaba, Felipe pasaba su mano por las nalgas de él. Si no lo hacía lo obligaba a pararse y lo arrinconaba. Juan soportaba estoicamente todo. Sólo sacaba una risa forzada que parecía una mueca. Y mientras Felipe movía la cadera, le decía en voz alta “Vas a ver que te va a gustar” Un día se cansó y buscó otro infeliz. Blas era un chico moreno, pequeño, ágil, recién ingresado al grupo, en el que Felipe quiso darle la bienvenida y en cuanto salió el maestro de inglés, se acercó a la banca de Blas y empezó a despeinarlo y a decirle que parecía un tordo, (un pájaro de color negro) quiso levantarlo, pero no se dejó. Felipe se descuidó y el pequeño Blas, le sobó las nalgas. llegó el siguiente maestro y nos ordenamos. Todos pensábamos que pasaría cuando la clase terminase, que era la última de ese día. En cuanto el maestro se retiró, Felipe con ímpetu se fue contra Blas, lo tenía acorralado cuando apareció de nuevo el teacher. Por señas supimos que habría pelea en el campo de futbol. Llegamos. La pelea desigual empezó. Yo no sé como sucedió, pero el Blas empezó a moverse con agilidad, los puños del grandote se iban en banda por el cabeceo del pequeño. Corrió en voz alta el rumor de que el papá de Blas era boxeador profesional y si Felipe lo madreaba, se iba a meter en un nido de avispas. No sé si eso pasó o fue que el teacher que se dio cuenta y corriendo llegó hasta nosotros para desapartarlos. La pelea no tuvo ni vencedor ni vencido. Semanas después, Juan era víctima de las obscenidades de Felipe.

Años después contaban que Felipe y Juan se hicieron buenos amigos, otros dicen que eran algo más.

VÍDEO | Una pelea entre dos estudiantes acaba a balazos en México

El juego de Rubén García García

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Abrí el timón de la regadera y el agua nos empapó. Me llevaste a tu lado, el agua nos cortaba la respiración. La lava de tus labios se derramó. Anexé la península de tu cuerpo a mi geografía. El agua era un rumor y la boa de mi muslo enroscaba a tu cintura. El frío tomó su sombrero y se fue.

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Bajo la alameda de Rubén García García

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Soñé con una calle desierta y una posada entre la arboleda. He caminado por las hosterías que dan servicio bajo los álamos. Recordé sus ojos negros y su mirada aromática. Cabizbajo volví a casa y al chirriar la puerta me sobrecoge la posibilidad que me esté esperando en una calle solitaria.

terraza-atardecer-llebeig-cafe-alameda-6 - Llebeig Café - Bares de Sol y  Luna - Terrazas Alameda Valencia

Entre sexos de Rubén García Garcia

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Era vocal, simpático, convenció a un club frecuentado por parejas que él era homosexual, es cierto: uñas bien arregladas, discretos movimientos, su cartera de bolsita. Era administrador de una cadena de servicios de belleza y dietéticos. Servicial y atento, ganó su confianza. Las mujeres, cuando los varones veían hacia la alberca, algunas le cerraban el ojo…

Hermosa Mujer Sentada Junto A La Piscina Y Mirando A Cámara Fotos,  Retratos, Imágenes Y Fotografía De Archivo Libres De Derecho. Image  77929786.

Qué no venga el sanador a joderme de Rubén García García

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He sido un glotón. Disfruto una buena comida, una buena plática de sobremesa con un coñac y un café en la mano. Cincuenta años departiendo: gordo, hipertenso, diabético, ciática y demás. El placer de la comida está por encima. Y lo que quiero para mí, lo quiero para mis gusanos. Por eso cuando el médico me instó a que diera un cambio privándome del sabor. Hable por mí, pero tambien por ellos. Tendrán el placer de disfrutar una carne aderezada en coñac, grasas, pimienta y sal. Será una satisfacción mirarlos en su comilona. Cómo lo hacía yo con mi buen amigo Nerón.

Mesa Servida Con Platos De Oriente Medio Foto de archivo - Imagen de medio,  tradicional: 160077682

Insomnio de Rubén García García

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Para cualquier problema que se le presentaba siempre tenía el dicho “ no me quita el sueño” El Sueño, molesto por ser utilizado como cualquier cosa, dejó de frecuentarlo.

Pautas de la higiene del sueño para el insomnio

Tarzán uno de Rubén García García

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Pamplinas dijo el más anciano a los jovenes que discutían acerca de Tarzán.  Chita fue la compañera, no fue cónyuge. Él Tampoco llegó como niño extraviado a la selva. No, Tarzán era hijo de una mona que fue criada en un pueblo de hombres. Fue rescatada por un macho alfa que la hizo parte de su harem. Parió cuates, que eran de espermas diferentes, El débil sobrevivió por el cobijo de su madre. Al hacerse mayor no podía competir por una hembra, pero si en destreza. Chita fue mona prematura, y él la protegió. Cómo era imposible que Tarzán ganase en una lucha cuerpo a cuerpo con Kurú, chita muy despierta servía de celestina y le conseguía las mejores monas.

El Videoclub: la trilogía animada de Tarzán de Disney

Comida con negros de Rubén García García

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En la cantina había una mesera rodeada siempre de clientes. esa tarde estaba sola y la Invité. Departimos con cervezas y una botana de quesos. Me juntaba cada vez más y por debajo de la mesa, acaricié la pierna. A veces llegaba un cliente, en cuanto se desocupaba venía a mi lado. Sin presionar ella ponía su palma en mi pierna. Más osado subí mis dedos hacia su ingle y me sorprendí al sentirle una dureza; en ese momento pagué la cuenta y salí. Los cuatro maestros, con los que departía, se reían. Un silencio dio paso a una pregunta: ¿le creen a este cabrón? —Besotes que le ha de haber dado —Bien apañada, metiendo mano. — Hasta imagino que la lengua de ella se colaba por el diente que te falta. Otro de ellos, sacó la lengua y la dobló en forma de taco. Reían hasta ahogarse. El profesor era de tez blanca, pero en en ese instante, parecía tener rubeola. Pretextando un compromiso, se fue, llevándose a su mujer que le preguntaba ¿y de qué se reían tanto?

Grupo Multiétnico De Hombres Riendo Y Bebiendo Cerveza Foto de stock y más  banco de imágenes de Amistad masculina - iStock

Que no venga el sanador a joderme de Rubén García García

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He sido un glotón. Disfruto una buena comida, una buena plática de sobremesa con un coñac y un café en la mano. Cincuenta años departiendo: gordo, hipertenso, diabético, ciática y demás. El placer de la comida está por encima. Y lo que quiero para mí, lo quiero para mis gusanos. Por eso cuando el médico me instó a que diera un cambio privándome del sabor. Hable por mí, pero tambien por ellos. Tendrán el placer de disfrutar una carne aderezada en coñac, grasas, pimienta y sal. Será una satisfacción mirarlos en su comilona. Cómo lo hacía yo con mi buen amigo Nerón.

Obras de Fernando Botero | COMO_UNA_CENTINELA | COMO UNA CENTINELA.  BUSCANDO NUEVOS HORIZONTES | Il Cannocchiale blog

Los caballeros ingleses no pueden llegar tarde de Rubén García García

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Luego vengo, dijo. Toma su gabardina, besa tu mejilla y sale. Es la madrugada y no ha vuelto. Antes de que se fuese lo abrazó y su boca resbaló sobre el cuello. Los senos se abultaron cuando los empujó sobre su pecho.” es una reunión de caballeros”.“ ¡Bah!, los caballeros ingleses no pueden llegar media hora tarde” Te veo salir del baño. La bata semiabierta y una toalla sobre tu pelo. La seda le va bien a tu cuerpo, vientre breve y sensuales caderas. Frente al espejo cepillas tu pelo, diviso tu piel y un rosa canela que circunda tu pezón. El perfume de sándalo se dispersa en el cuarto. Te tiendes sobre la cama, y esperando al compañero el sueño ha cazado tu conciencia y duermes. Tus ojos de color carbón se han cerrado, solo queda a la intemperie la uva de tu seno. No entiendo la indiferencia de tu varón. ¡Cómo no entregarse a tus colinas llegando a las playas de tu vientre y mezclar el aliento con tu garúa íntima! Salgo del escondite y estoy a tu lado. Por más que intento sacudirte con mi ánimo, no despiertas. Me voy a mi guarida a rumiar mi desorden, que por supuesto, ya no es de este lugar, aún recuerdo las veces que espiaba a las parejas en su procesión de quejidos. Hermosa mujer, yo también me he decepcionado de tu esposo y me he quedado con el deseo de perturbar lo que resta de mis sentidos.

Imágenes Arte Pinturas: Mujeres Acostadas Admirables Pinturas Realistas, de  Tina Spratt