Que no venga el sanador a joderme de Rubén García García

Sendero

He sido un glotón. Disfruto una buena comida, una buena plática de sobremesa con un coñac y un café en la mano. Cincuenta años departiendo: gordo, hipertenso, diabético, ciática y demás. El placer de la comida está por encima. Y lo que quiero para mí, lo quiero para mis gusanos. Por eso cuando el médico me instó a que diera un cambio privándome del sabor. Hable por mí, pero tambien por ellos. Tendrán el placer de disfrutar una carne aderezada en coñac, grasas, pimienta y sal. Será una satisfacción mirarlos en su comilona. Cómo lo hacía yo con mi buen amigo Nerón.

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1 comentario

  1. Si Rubén, debe dar mucha indignación que nos prohiban la comida y los buenos sabores por culpa de enfermedades crueles como la diabetes. Ojalá sea solamente inspiración y no sea tu realidad. Te deseo lo mejor, amigo y te invito a leer mi reciente poema: https://tualmaylamia703616232.wordpress.com/2022/01/15/se-detuvo-la-ovacion/ Un abrazo desde Lima Perú.

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