Un bebe indeciso

Voy en el bus sentado junto a una mujer joven y su bebe, cuando de repente, el niño comienza a llorar, ella saca su seno (calculo un 38C) y el bebe no lo quiere, a lo que ella le dice:
-Si no queres, se lo voy a dar al señor…
El niño sigue en lo mismo, lo agarra un poquito y lo suelta, ella vuelve y le dice:
-Si no queres, se lo voy a dar al señor…
Yo sigo muy atento a esa plática por largo rato, hasta que por fin no puedo más y le digo:
-¡Mire señora, dígale al bebé que se decida, si lo va agarrar o no, que yo hace como media hora tenia que bajarme!

bebe

Estrategia para chupar

Dos compadres, en la calle con ganas de Chupar chelas.
-NO tengo dinero
-Diez pesos.
-Alcanza para una salchicha gorda y gruesa.
-¿Para qué? con eso no te empedas.
-Claro que no, pero chupamos y luego me saco la salchicha de la bragueta y se pone  a darle de besitos. El cantinero gritará ¡degenerados,  largo porque si no me cerraran mi negocio. Salimos y nos vamos a otra cantina!
Felices van y compran la salchicha a modo, tipo alemana para asado.
Entran al bar y dos horas después.
-Orale compadre ya es hora del «numerito»
El compadre uno discretamente saca la salchicha y el compadre dos, poco a poco se va encuclillando. Al verlos el cantinero los saca a patadas, gritandoles hasta de lo que se van a morir.
-Le dije compadre, todo un éxito.
-Somos unos genios.
Cantina tras cantina chuparon y le misma treta, sacaba la salchicha el compadre le daba de besitos y hasta más para llamar la atención del cantinero. Seis horas después, ya bien briagos, le dice el compadre dos.
-Saque la salchicha compadre, ya me dio hambre.
-Hay compadre, la salchicha se perdió desde la primera cantina.

cerveca

 

 

Picardía mexicana

Editado por primera vez en 1960 y bajo la autoría y cuidado de Armando Jiménez Farías (mejor conocido como El Gallito Inglés), Picardía mexicana se convirtió en breve tiempo en uno de los libros con mayores ventas de México. En esta ocasión, RM publica una edición facsimilar de ésta que, sin duda, es una de las obras literarias más emblemáticas de la cultura popular mexicana. Así lo percibió el escritor y poeta Alfonso Reyes, cuando mencionó que “Todos los mexicanos hemos soñado, en cierto momento, escribir un libro como éste, y aun dimos los primeros pasos hacia esa meta, pero tropezamos en el camino con obstáculos casi insalvables que impidieron su realización. Picardía mexicana tendrá gran importancia y su valor irá aumentando al través de los años”

para saber más

http://www.yaconic.com/reedicion-de-picardia-mexicana/

picardia

picaedia.

La apuesta

Bochorno y sed. El bar concurrido. Asientos libres solamente en la barra.
Llega un cliente, pide una cerveza, saluda a los demás.
-¿Le gustan las apuestas? le habla al Barman
-Depende. -contesta 
-¿Depende de que? y da un gran trago a la cerveza.
-Si tengo muchas probabilidades de ganar,  lo hago.
– Cuanto apuesta que entre mi compañero y yo tenemos cinco huevos. ¿Le parece cien dólares? -da de palmadas en el hombro del compañero de sed, que tranquilo sorbe su amargosa.
El barman abre la caja y toma los cien dólares y los pone en la barra. El de a lado, se le acerca al sujeto de la apuesta y le dice a la oreja.
-Oiga mi amigo, si usted tiene 4 huevos la tenemos ganada, yo solamente tengo uno.

bar.

En el confesionario

Padre ¿es cierto que usted aparta a las mujeres que se portan mal?
-Si hijo esa es la labor que me encomendó el señor.
-¿Entonces apártame dos para el sábado? ¡Seguro que puede!

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El tren de media noche

En el tren va una pareja de recién casados. Pasa de la media noche. En una litera, el varón ansioso, ardiente. susurros, suspiros y besos. El resto de los  pasajeros escuchaban ¿de quien son esos ojos?
-Son tuyos cariño. contestaba la novia.
¿ Estas orejitas?
-También.
-¿Tus hermosos pechos?
-Tuyos mi amor.
¿Tus caderas en flor?
Se hace un silencio, los pasajeros no logran conciliar el sueño.
– También son tuyas.
Se escuchan besos apasionados, suspiros con volumen… algún quejido.
-¿Y es culo de quién es amor?
profundo silencio, se escucha mejor el tránsito que hace el tren. Con voz clara vuelve
– ¿Dime de quién es este culo vida mía?
Largo silencio, sólo el carraspeo de algún pasajero. Con voz más fuerte vuelve.
¿De quién es este culo mujer? – tres, cuatro, cinco veces más y el silenció persiste, los pasajeros no encuentran acomodo. Casi gritando
-Esposa, ¿ Dime de quién es este culo?
Un pasajero no puede contenerse y en voz alta grita.
– ¡ Ya dile que es mío! pero dejen dormir…

 

tren

Tiempos modernos

El Novio dice :
Mi amor, pero… ¡Tú no eres virgen!
Ella al botepronto le contesta: ¡Ni tú San José!, ¿venimos a tener sexo o a armar un pesebre?

pesebre

Merlin y los huevos del Rey

Lancelot reveló su deseo secreto a Merlin, consejero del Rey. Pidió que lo ayudara. Después de pensarlo bien, Merlín estuvo de acuerdo a cambio de mil monedas de oro. Lancelot aceptó el precio.

Merlin preparó un líquido que causaba comezón,  lo derramó en el sostén de la Reina,  Poco después sintió comezón en sus senos, intenso a medida que pasaban las horas, El Rey preocupado.

Llamaron a Merlín para solicitar su opinión, a lo que él contestó que solamente una saliva muy especial aplicada por un período de cuatro horas curaría el mal. Merlín dijo que afortunadamente esa saliva estaba la boca de Lancelot.

El Rey Arturo llamó a Lancelot , quien por cuatro horas chupó salvajemente los senos de la Reina, lamiendo, mordiendo, apretando y manoseando … Lancelot hizo su sueño realidad.

Satisfecho, Lancelot se encontró horas más tarde con Merlin. Como la misión de éste ya estaba cumplida y su líbido satisfecho, él se rehusó a pagar al consejero y encima se quedó indignado. Lancelot sabía que naturalmente Merlín nunca podría contar al Rey la verdad.

Al día siguiente, Merlin, colocó el mismo líquido en los calzoncillos del Rey, quien inmediatamente mandó a llamar a Lancelot.

merlin

 

Todos son iguales

La quinceañera humilde invitó a su amiga rica a su fiesta . Vivía en casa de madera, los jóvenes que la invitaban a bailar no traían ropa de marca, su manera de hablar chocaba con su esmerada educación LLegó uno de corbata y dijo.
-¿Vos no bailais?
La manera de solicitarle, la perturbo. Pensó , «éste no es como los demas» y aceptó. Mientras bailaban
-¿ A que os dedicáis?
– Estudio.
– ¿Y que es lo que más gustáis leer?
– Me gusta la biología.
– ¿A vos le agradan los animales?
A cada paso del baile sentía que disfrutaba la charla con aquel desconocido , era estudiado y no del barrio. De pronto ya para terminar la pieza, le hizo la última pregunta. Atenta lo escuchaba.
– ¿Y vos no cojeis?

15 años

Cotilleo

Abierto, franco, dicharachero, simpático para el alumnado, el maestro de la secundaria daba varias asignaturas en grupos numerosos; había que hacer exámenes mensuales. Algunos se preguntaban ¿de dónde sacaría tiempo para leer y calificar tantos?
La hipótesis más aceptada consistía en que después de una fiesta, dormitaba. El grueso de los exámenes los tenía en el buró, acercaba el fajo al pecho. Con los ojos cerrados los tiraba hacia arriba. Los que caían en su cuerpo eran los dieces y nueves, los que encontraba en la cama, andaban entre el ocho y siete, los que podía tomar con la mano del piso eran los seises y los que no podía tomar, reprobaban.
fuente: cotilleo de los estudiantes en los pasillos.estudiante Emilio Centurión

Pobre niño

Un esposo llega a deshoras entra al baño se mira al espejo y encuentra en el cuello dos floridos chupetones. Teme a ser evidenciado por su cónyuge. Sin dudarlo va hacia la cuna del bebe y le da de nalgadas. Grita el niño y la madre acude y ve infraganti al marido.
-¿ Porqué le pegas?
-¡Mira mira! Cómo me chupeteo el cuello y le señala con el índice.
-¡ Dale otras más! Se abre la bata y le enseña los pechos con sendos moretones.
-¡ Mira a mí cómo me dejó!

cuna mariano-anton serna

¡Si me trae el certificado de salud!

La señora de la casa salio por una urgencia de la ciudad, Su única hermana había enfermado.
Leoncio, viejo, astuto, simpático, aprovechando la situación., espera que Macorina, quién sirve de moza en la casa, se bañe y vaya a su dormitorio.
Toca, silencio., toca más fuerte y responde
– ¿Qué pasa Don León?
– ¡Abre Maco! la señora salió de la ciudad.
– ¿Y eso que tiene?
– Quiero invitarte unas cervecitas para la calor.
– No señor usted quiere aprovecharse.
Entre preguntas y respuestas la Macorina va cediendo hasta que acepta, pero antes le dice.

– Enséñeme un certificado de salud donde diga que no tiene SIDA.

Leoncio corre a su escritorio y saca del cajón , dicho documento.

Después de dos horas de jadeos, sudores y suspiros entrecortados con grititos de gato recién nacido don Leoncio le dice.
-Nunca imaginé que me pidieras el papel donde dice que no tengo Sida.
-Pues cómo no voy a pedirselo, si ya me la pegaron una vez, usted cree que voy a dejar que me la peguen de nuevo.

sexo