La señora de la casa salio por una urgencia de la ciudad, Su única hermana había enfermado.
Leoncio, viejo, astuto, simpático, aprovechando la situación., espera que Macorina, quién sirve de moza en la casa, se bañe y vaya a su dormitorio.
Toca, silencio., toca más fuerte y responde
– ¿Qué pasa Don León?
– ¡Abre Maco! la señora salió de la ciudad.
– ¿Y eso que tiene?
– Quiero invitarte unas cervecitas para la calor.
– No señor usted quiere aprovecharse.
Entre preguntas y respuestas la Macorina va cediendo hasta que acepta, pero antes le dice.

– Enséñeme un certificado de salud donde diga que no tiene SIDA.

Leoncio corre a su escritorio y saca del cajón , dicho documento.

Después de dos horas de jadeos, sudores y suspiros entrecortados con grititos de gato recién nacido don Leoncio le dice.
-Nunca imaginé que me pidieras el papel donde dice que no tengo Sida.
-Pues cómo no voy a pedirselo, si ya me la pegaron una vez, usted cree que voy a dejar que me la peguen de nuevo.

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