Vuelve la niebla
e incendia con frialdad
la azul montaña.

Kandinski
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Kandinski








Pedro Diego Alvarado


Cezanne
Viviendo en la ciudad de Poza Rica, veracruzano, Siendo Ovidio originario de la ciudad, era obligado rendirle un homenaje. Hago la observación que al unirse el trío quedo conformado por uno del estado de Querétaro, otro por Puebla y el de Veracruz.
El reconocido cronista de Poza Rica Leonardo Zaleta* fue quien develó el misterio al afirmar que contrariamente a lo que se cree, Ovidio Hernández sí, nació en Poza Rica y no en Potrero del Llano en la antigua hacienda El Alazán, Municipio de Álamo Temapache. El cantante que triunfó cuando fue integrante del trío de Los Panchos, nació en Poza Rica el 31 de diciembre del año de 1934 y falleció en México D.F. el 27 de septiembre de 1976.
De padre con ascendencia francesa y madre mexicana, fue el más pequeño de cinco hermanos. A los 18 años decidió vivir solo y se mudó a una casa de la Col. Manuel Avila Camacho, de la ciudad de Poza Rica donde empezó a rodearse de músicos de la época y a destacar por su peculiar voz. No fue sino hasta que el grupo «Los Astros»lo invita a ser su primera voz, cuando se introduce de lleno en ese oficio recorriendo muchas ciudades de la república. Más tarde se integra al grupo Los Galantes y, dada su calidad, en 1971 se suma al reconocido trío Los Panchos. Se da a conocer internacionalmente, interpretó canciones que aún permanecen en el gusto popular.
Recientemente una tarde el 21 de diciembre en 2008. en Poza Rica de Hidalgo, Ver. se cambió el nombre de la «Plaza Garibaldi» a «Plaza «Trío los Panchos» en Memoria del Trío y de su Integrante Ovidio Hernández. En el lugar se encuentra su efigie tallada en bronce.

Ovidio Hernández se inicia con los Astros. «Oyelo bien» de Abel dominguez
Albur
Motivo y razón
El segundo trío en el que incursionó se llamó los Galantes
Enamorada
Novia mía
Por tu amor
Con el trio los Panchos
Chucho navarro, autor
*Originario de Poza Rica, es licenciado en derecho (UNAM, 1971). Fue coordinador de Servicios Sociales y Culturales de Pemex (1995-1998). Ha escrito 25 libros, 10 de ellos dedicados a Poza Rica. Fue nombrado Cronista en 2001 y en 2011 presidente de Cronistas de Veracruz. Colaboró y dirigió la revista Solidaridad. Es vocal de la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas. Sus libros Tajín: misterio y belleza (con más de 130 mil ejemplares vendidos) y La danza de los voladores, fueron traducidos al inglés y al alemán en 1999.

No hace muchos años (2012) murió en Argentina Estela Raval (Palma Nicolina Ravallo). Estelita, para los que compartimos con ella algunas veces, Tela para sus tres hijos, sobrinos, hermanos y admiradores de peña, en el barriecito donde nació, desarrolló su vida de artista y murió. Tenía una voz extraordinaria y una voz suavecita, de esas que cuando uno la oye, dice: “¿Será que esta canta o será que lee un poema romántico?”. Era una voz privilegiada, un tono tan, pero tan melodioso que la garganta de la che fue calificada como un susurro, más allá de la opinión de la gran Virginia López, hasta antes de ella, la voz del amor. Estela fue una de las pocas voces femeninas privilegiadas que cantaron con el Güero Gil, con Chucho Navarro y Hernando Avilés; Julito, Johnny Albino, Enrique Cáceres y Raúl Shaw Moreno, en los mejores tiempos de Los Panchos. Con ocasión de su desaparición física la evocamos.
Junto con Eydie Gormé, Gigliola Cinquetti, María Martha Serra Lima y casi, casi, Vicky Carr, fue una de las mujeres de Los Panchos. Un club privilegiado y muy cerrado. Los acompañó a giras, grabó con ellos y fue a México a hacer largas temporadas, en los mejores teatros de la capital azteca de los años setentas. Se encontró con Los Panchos porque entre los años 70 y 71 estos estuvieron en Buenos Aires y Estela era en aquel tiempo la primera voz de los Cinco Latinos.
Ya antes Chucho Navarro y el Güero Gil habían discutido la posibilidad, no de incorporar una voz femenina permanente, en el trío, sino de buscar las mejores voces femeninas de la canción popular de ese tiempo para grabarles y Estela Raval era una de las escogidas. Fue por eso que buscaron en Buenos Aires a la famosa “macha argentina”, que esta ya se había dado a conocer con los Cinco Latinos, con un feelings muy parecido al de los Hermanos Silva de Chile con Teresita Silva.
Pero también Estela Raval hizo época no solo con Los Panchos, con quienes grabó tres LP (Martha, Tú me acostumbraste y Noche de ronda) sino que también lo hizo con Alberto Cortés, Olga Guillot, Vicky Carr, Ray Conniff, Paloma San Basilio, Johnny Mattis, Andy Williams, Sandro y Luis Aguilé. Murió después de 11 largos años de luchar contra el cáncer de mama.
Otra privilegiada mujer de Los Panchos fue Eydie Gormé, una voz hermosa, descubierta entre los clientes de la taberna Copacabana de Nueva York en 1964. Grabó con Los Panchos cuatro LP, entre los que destacaron Piel canela, Desesperadamente, Vereda tropical y Felices pascuas. Con ella Los Panchos conquistaron el mercado norteamericano, gracias a sus presentaciones con Eydie Gormé en los shows de Ed Sullivan, Johnny Carson, Jerry Lewis y Frank Sinatra.
Gormé grabó con Danny Rivera un bolero que a la fecha resuena por todos lados: “Para decir adiós”. Es justo en ese mismo tiempo cuando el famoso trío Los Panchos estuvo muy cerca de fichar a la también norteamericana Vicky Carr (Florencia Vicente de Casillas Martínez Cardona), pero por asuntos meramente de agenda la rubicolochuda texana no pudo concretar su sueño de cantar y grabar con Los Panchos, por eso el trío permitió que ella les grabara temas inéditos y de los que Vicky hizo grandes éxitos.
La tercera bendecida mujer de Los Panchos fue María Marta Serra Lima, nacida en la música en Buenos, Argentina.
Hay que agregarle a Silvia pinal e Imelda Miller ( no lo subo por que es de mala calidad) Sendero
