Juzgaban en el pueblo a un anciano, de violación. el juez detrás del escritorio,  el acusado sentado, y a uno y otro lado, el fiscal y defensor. La agredida al frente, una señora cuarentona, guapa, de mejor cuerpo que sus hijas adolescentes.
Después de haber escuchado a las partes, el juez golpeó con el mazo y sacó un vara. Cansado del bla-bla de ambas partes, quiso poner término a la discusión.
– Acusado, póngase frente a mí y bajese los pantalones y calzones  -Él  hizo lo que pidió el juez. El miembro parecía un capullo de algodón, por las abundantes canas. Con la vara le movió el flácido pene, de un lado a otro sin que hubiese  resistencia y dirigiéndose a la acusadora.
– – Señora ¿usted cree que este moco de pavo, pueda ser capaz de violar?, mire, y movía el pene de un lado a otro sin obtener respuesta de erección.
-Señor juez, con el respeto que merece su señoría, no mueva el miembro con una varita, mejor hágalo con el culo y verá que si se lo ensarta. Dijo la mujer demandante.

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