El padre

Su padre era para ella el ser más amado. » Conocí las costumbres y las fiestas de mi pueblo, gracias a mi padre, Ibamos de casa en casa cantando y en cada casa recibiamos afecto». 

Existen muertes esperadas e inesperadas. Su padre era una muerte anunciada. 

Para un corazón que ama, nunca hay muerte esperada. Jamás estaría preparada para recibir tal golpe y se llora más para dentro, que por afuera. Esa noche ella tuvo que decidir: » su padre esta muy grave, le estamos prolongando la vida a costa de hacerlo sufrir. Sí usted nos autoriza a desconectarle los equipos que lo mantienen, por favor, firme esta responsiva».

Firmó doliendole el alma, una hora después fallecía. Tal vez sea una de las decisiones que recordará por siempre.

Después del sepelio tendría que enfrentarse a otro dolor.

Renoir. autoretrato

Asesinato en navidad

Decidimos asesinarlo en una tarde vieja. La llovizna y el viento gélido hacían que nos juntáramos para protegernos de la inclemencia de un invierno atroz. Jaime sacó tres cigarros. Antonio media botella de ron que birló de la cantina de su papá. Yo: dos latas de cerveza y un refresco de cola. Eramos siete formando una rueda. Manuel encendió el cerillo curvando las palmas. Con señas nos invitó a que nos acercáramos para hacer arder los pitillos. A duras penas pude pasar el trago de ron y cuando aspiré el humo sentí ahogarme. Tosí escandalosamente. En la boca del callejón, nadie asomó las narices. Mis compinches rieron. Me llegaron de improviso, los frentes de los edificios con sus focos multicolores que al prenderse o apagarse parecían parvadas de pájaros que volaban de un lugar a otro. En la lejanía sonaban las campanas de navidad y el destello de papá Noel manejando el trineo.
Han pasado veinte años desde aquella cita y para mitigar el dolor de nuestra conciencia, vamos con nuestros hijos al parque central para que se tomen una foto con quién fue nuestra victima.

nueva york

El tiempo

El tiempo es el hombre de la lampara, que cuando entras a la oscuridad, te alumbra y dice: es el otro asiento, la función recién empezó. Disfrute de sus palomitas y se va.

hoj.

El estornudo mortal

Después de haber burlado la defensa, tomó la vía rápida y llegó a la central nerviosa. Un ejército iba tras de él. Hábil traspasó la barrera encefálica y se introdujo por la rendija del núcleo. Trabajó rápido, cambiando las señales genéticas, el resultado fue reproducir a millones de virus que saldrán a la búsqueda de humanos susceptibles, Cada vez que se estornude volará la muerte a ciento sesenta kilómetros por hora.

virus de la influesa española

Amantes

Huyamos a una hoja blanca, confundamos con sábanas de guanábana y los cazadores pasarán de largo en  este mar de blancura. 

mimetismo

Las señales

Desnudo y abierto a los caminos, cuento despacio las señales que me dejaste. Allá tu viento de limonarias. El río donde entreveo trapecios y redondeces que cuelgan de tu tronco. Con el pensamiento voy para sembrarte de pitahayas. Pero ya no estás. Sólo persisten las tejedoras de la ausencia y yo regreso húmedo de olvido.

-edgar-degas-frente al espejo

Después de tres copas

Te veo luego, espérame leí en el celular.
La espera ha sido larga. La luna desde la curva del cielo parece decirme:” así somos”. Muevo la cabeza, sorbo mi tercer brandy español, de lejos escucho un tango de Piazzola. Dejo de mirar la ventana y corro hacia la pista dando graciosas piruetas; algunas damas acarician mi elasticidad con su mirada. Abro la puerta y un olor a desinfectante barato entorpece la respiración. Sin ningún recato a las personas que están, me hago un sitio y un chorro caliente baña el recipiente de azulejos. Las perlas de sudor desaparecen y regreso a mi sitio a mirar de nuevo la luna, esperando al mesero, que tarda en traerme otro brandy.
A punto de retirarme, la miro con un vestido de fiesta, con una flor en la sien, con arroz y confeti en el pelo.
Pensé que no te encontraría, me escapé de la fiesta, no recordaba que este día era madrina de la boda de mi prima. ¿Me quieres así?
Uno a uno quité arroces y confeti de colores, pues por cada beso que le daba me comía papelitos con cereal.

Picasso-6

Las moscas

Poco les importó que Noé no las invitara a su arca; se instalaron. Hoy son parte de la familia y no saben de etiquetas, van de la mierda al pan.

mosca

La pareja

Venías por la loma cuando escuché tu silbido. Té grité y clamé al cielo que la tarde no se hiciera noche. Prendí la estufa de petróleo para calentar el té de canela. Esta noche comeríamos sabroso, un cocinero amigo me apartaba algún mendrugo, y esa tarde un comensal dejó cuatro langostinos. Diez minutos se hacen para llegar a nuestra casucha de cartón. Nos conocimos buscando plástico, ella huérfana, yo viudo. Le doblaba la edad, pero eso no importó. Vendría muy cansada por lavar tanta ropa, yo recibí unos centavos de más y le daría un vestido usado que compré. Aluzados por la vela, cenamos. Afuera brillaba la luna.

27-Lavaderos-Iztacalco-1972

 

Una breve historia de amor

El empezó dándole las buenas noches; meses después le daba los buenos días, llevando un café humeante y aromático a la cama.

Couple drinking coffee in bed

 

 

Luchando contra el alemán

este lugar llegué hace cuarenta años. Hoy leí tratando de aprender lo más. Recordé poco de lo leído. No soy el mismo, el tiempo, los excesos cuentan. Lo intento, hago esfuerzo. Releo un concepto. Lo juego en mi cabeza, lo aviento, lo busco; si no le encuentro, le hablo, afino el olfato y sale de algún vericueto de la mente; entonces lo llevo a mi corazón y lo beso. Y allí encuentro a las mujeres que amé.

Bell, Vanessa (1879-1961) Interior with Duncan Grant, 1934

Vanessa Bell

Decía mi abuelo

Que la mujer es como la fruta o la cortan verde o bien se cae de madura. Ahora es ella quien decide en que momento se tira del trampolín.

mujer en trampolin