Un encabronado memorioso de Rubén García García

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Alguna vez te pregunté por el Rondi y pusiste cara de «no me acuerdo». ¿Cómo es posible?, si tu marido y tú eran uña y carne con él? y con menosprecio me contestaste: «Ah el Rondi, pues no sé nada de él».

Allí si te di la razón, a mí me pasa lo mismo, soy desmemoriado. Pero no me cabe que se te haya olvidado. Era ágil, juvenil con sus rizos dorados que le caían sobre la frente. Con una manera de caminar felina y que al cruzar la pierna dejaba que el pie se balanceara como si tuviese resorte. Era típico de él, como lo tuyo, que antes de que el pie dejara de moverse, revoloteabas en la cocina y desde allá le preguntabas ¿qué se te antoja? Tu esposo sonreía satisfecho de que fueses tan buena anfitriona.

Latz y yo creíamos que algo les había dado para tenerlos tan mareados. Sabía que había llegado del norte, pero nadie habló de cómo fue que se conocieron y por qué todos los días llegaba a tu casa, y comían con él. En algunas ocasiones, ya de noche nos despedíamos Lats y yo, y él seguía la plática.

El Rondi de Rubén García García

Antes del Rondi, los cuatro, Latz, tú, Toño y yo hacíamos planes. Tuvimos viajes de placer hacia el río, el mar o ir de serenata el día de las madres. Por supuesto terminábamos mareados por la cerveza, Recuerdo que nunca te sobrepasaste. Tu esposo tenía un carácter llevadero, pero algunas veces se alteraba y era capaz de desbaratar cualquier plática y había que despedirse. ¿Habrá pasado lo mismo con el Rondi?, sólo sé de ese episodio que fue tan especial y que más parecías esposa del Rondi , que de tu marido. Latz y yo secreteábamos que el amor se te veía en todas partes. Te reconocía por ojos de gata, boca roja y gruesa. El busto grande y unas piernas largas y velludas. Sí, la mujer no se rasuraba como ahora lo hacen. ¿A poco tu esposo no se daba cuenta de tus cambios? Pienso que no, porque él también estaba entusiasmado con la amistad del nuevo amigo. Tenía tanta confianza, que cuando se iba a trabajar, el Rondi se quedaba contigo haciendo sobremesa. Claro, eso también pasaba con Latz y conmigo, y despedíamos al gordo con bromas. Él se iba contento de que tú te quedaras bien acompañada.

¡Cuántas fiestas tuvimos sin el Rondi! Estábamos solos en tu casa, se fue la luz. En la oscuridad sentí tus manos. Tu boca cercana, bajé el zíper. Instante suficiente para sentir la humedad de tu boca. luego tu voz: «ya vete…» semanas después el que llegó fue el Rondi y ya no hubo manos inquietas. Y ahora que te pregunté por él, dices que no sabes nada. Tal vez se te olvidó, pero a mí no… aún rescato con la imaginación a mis manos oprimiendo tu cabellera.

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La curiosidad y la codicia mata al gato. De Rubén García García

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«Aquí está la lámpara que aluzó el último segundo de vida de la hechicera de Saba. Tú piensas que digo mentiras, cerciórate y préndela. Mira su luz y encontrarás en su resplandor la luz guía que te hará un hombre de poder».

La prendió. Buscó la flama.

—No hay ninguna mirada, ni hechicera. Solo por un instante miré tu rostro.

—Y ahora que ves, le preguntó con un dejo de indiferencia, —ahora veo mi cara.

—Lo has logrado

—¿Logrado qué?

—que yo sea libre de volar por el mundo

—Nada hay más grande que el fuego. Solo se paciente…llegará alguien a sustituirte, como tú lo has hecho. Quizá mañana o nunca, no lo sé.

Una lámpara no está puesta bajo un almud, sino sobre el candelero

LLegó sola hace veinte años de Rubén García García

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¡Mírala! ¡qué hace! Ella por la noche prepara su bebida; tiene boldo, sauce y cascaras de quina. Así conserva su carácter fuerte, sólido. Amarga su corazón, frita la alegría. Nadie la tiene como amiga por ser diferente. O es bruja o es marimacho. La he visto llorar en las noches, cuando prende su cigarro de hojas.

Una vieja y arrugada mujer asiática fumando. . | CanStock

Locura de Rubén García García

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Un coco siempre creyó que podría ser luna, tanto que enloqueció. Un día lo vieron aluzar y se corrió la noticia de que la luna había bajado a beber del mar. El coco, en su locura, nunca se percató que la vida le había concedido ser un nido de luciérnagas.

Rituales para la luna de sangre o luna roja ¡aquí!

Locura y a veces me da por ser cursi de Rubén García García

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Locura o a veces me da por ser cursi. de Rubén García García

Sentado en el risco y alargada la mirada a la infinitud del mar, te digo Susana que estar sin ti me pone a la deriva, mi barca tropieza. Creamos el paisaje. Sorbíamos el café, lo consumía con la belleza de tus manos. Te busco y es un páramo el cielo. Un infierno saber que no vives conmigo y que el muerto soy yo.

197,656 Hombre Tomando Cafe Imágenes y Fotos - 123RF

Friné de Rubén García García

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Vivo en Atenas, mi casa a la par de la mejor. A mis fiestas llegan senadores, comerciantes o extranjeros. Puedo convivir con ellos y platicar de cualquier tema sin que sea menospreciada, ni por el mismo Sofocles. Por supuesto me iré con el que deposite a mis arcas cientos de dracmas. Terminado mi trabajo vago por las calles de Atenas y voy con un hombre. Me gustan sus manos ásperas, aradas por el golpe a golpe. Ese contraste entre la callosidad de la mano y la tersura de mis caderas. Estoy exhausta, satisfecha con el varón al que le pago por sus servicios generosamente.

Hetera o Hetaira - Femme

Mas claro ni el agua de Rubén García García

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A media noche descubro que mi gato entró por la ventana a la casa de mi vecina. Minutos después salió con una gata de pelaje atigrado. Ambos en el tejado y mirando el cielo estrellado. Es donde vive Marichuy, la chica que todas las tardes la encuentro en la panadería. Ahora entiendo lo que me dijo antier “vi a su gato y que buena figura tiene”

Gatificación: 30 ideas de ventana para gatos | La Loca de los Gatos

Las vueltas de la vida de Rubén García García

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Terminada la clase, Felipe iba a la banca de Juan. Si Juan se levantaba, Felipe pasaba su mano por las nalgas de él. Si no lo hacía lo obligaba a pararse y lo arrinconaba. Juan soportaba estoicamente todo. Sólo sacaba una risa forzada que parecía una mueca. Y mientras Felipe movía la cadera, le decía en voz alta “Vas a ver que te va a gustar” Un día se cansó y buscó otro infeliz. Blas era un chico moreno, pequeño, ágil, recién ingresado al grupo, en el que Felipe quiso darle la bienvenida y en cuanto salió el maestro de inglés, se acercó a la banca de Blas y empezó a despeinarlo y a decirle que parecía un tordo, (un pájaro de color negro) quiso levantarlo, pero no se dejó. Felipe se descuidó y el pequeño Blas, le sobó las nalgas. llegó el siguiente maestro y nos ordenamos. Todos pensábamos que pasaría cuando la clase terminase, que era la última de ese día. En cuanto el maestro se retiró, Felipe con ímpetu se fue contra Blas, lo tenía acorralado cuando apareció de nuevo el teacher. Por señas supimos que habría pelea en el campo de futbol. Llegamos. La pelea desigual empezó. Yo no sé como sucedió, pero el Blas empezó a moverse con agilidad, los puños del grandote se iban en banda por el cabeceo del pequeño. Corrió en voz alta el rumor de que el papá de Blas era boxeador profesional y si Felipe lo madreaba, se iba a meter en un nido de avispas. No sé si eso pasó o fue que el teacher que se dio cuenta y corriendo llegó hasta nosotros para desapartarlos. La pelea no tuvo ni vencedor ni vencido. Semanas después, Juan era víctima de las obscenidades de Felipe.

Años después contaban que Felipe y Juan se hicieron buenos amigos, otros dicen que eran algo más.

VÍDEO | Una pelea entre dos estudiantes acaba a balazos en México

El juego de Rubén García García

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Abrí el timón de la regadera y el agua nos empapó. Me llevaste a tu lado, el agua nos cortaba la respiración. La lava de tus labios se derramó. Anexé la península de tu cuerpo a mi geografía. El agua era un rumor y la boa de mi muslo enroscaba a tu cintura. El frío tomó su sombrero y se fue.

Pareja En Regadera GIF - Regadera - Descubre & Comparte GIFs

Bajo la alameda de Rubén García García

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Soñé con una calle desierta y una posada entre la arboleda. He caminado por las hosterías que dan servicio bajo los álamos. Recordé sus ojos negros y su mirada aromática. Cabizbajo volví a casa y al chirriar la puerta me sobrecoge la posibilidad que me esté esperando en una calle solitaria.

terraza-atardecer-llebeig-cafe-alameda-6 - Llebeig Café - Bares de Sol y  Luna - Terrazas Alameda Valencia

Entre sexos de Rubén García Garcia

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Era vocal, simpático, convenció a un club frecuentado por parejas que él era homosexual, es cierto: uñas bien arregladas, discretos movimientos, su cartera de bolsita. Era administrador de una cadena de servicios de belleza y dietéticos. Servicial y atento, ganó su confianza. Las mujeres, cuando los varones veían hacia la alberca, algunas le cerraban el ojo…

Hermosa Mujer Sentada Junto A La Piscina Y Mirando A Cámara Fotos,  Retratos, Imágenes Y Fotografía De Archivo Libres De Derecho. Image  77929786.

Qué no venga el sanador a joderme de Rubén García García

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He sido un glotón. Disfruto una buena comida, una buena plática de sobremesa con un coñac y un café en la mano. Cincuenta años departiendo: gordo, hipertenso, diabético, ciática y demás. El placer de la comida está por encima. Y lo que quiero para mí, lo quiero para mis gusanos. Por eso cuando el médico me instó a que diera un cambio privándome del sabor. Hable por mí, pero tambien por ellos. Tendrán el placer de disfrutar una carne aderezada en coñac, grasas, pimienta y sal. Será una satisfacción mirarlos en su comilona. Cómo lo hacía yo con mi buen amigo Nerón.

Mesa Servida Con Platos De Oriente Medio Foto de archivo - Imagen de medio,  tradicional: 160077682

Insomnio de Rubén García García

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Para cualquier problema que se le presentaba siempre tenía el dicho “ no me quita el sueño” El Sueño, molesto por ser utilizado como cualquier cosa, dejó de frecuentarlo.

Pautas de la higiene del sueño para el insomnio