Viaje de olores ( haibun)

coxquihuiMiraba las buganvilias. llegó el aroma de la vainilla; el grano de café al tostar escapaba de cada casa.  La vaina verde desdoblaba en perfume y la cereza en el comal exhala una fragancia que aloca el corazón. Son mujer y varón. La vainilla cobijando en la intimidad; el café en la mañana es campana, llama a chicos y grandes a compartir la mesa, antes de encontrarse con los quehaceres de la vida.

 

Pueblo de olores

niebla, flores y piedra.

Suenan campanas.

Las manos

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Los carpinteros acarician la madera, la asolean, la mojan. Con el ojo afinado trazan su línea, definen donde emparejar. El banco despide olores de tabla recién cepillada, rizos con humo invisible, dan al ambiente olor de cedro. Manos callosas, adiestrados en torear la impaciencia, Para transformar la madera requiere sabiduría, destreza. Joven él, dividió el espacio en partes precisas y lo fue llenando. puertas, sillas, mesas trasteros ventanas. Sacó el olvido. La ausencia, la humedad y se transformaron en vida.

Faltó el empujón del diablo

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El director del hospital hizo pasar a una conocida. Encargada del bienestar de los niños en el municipio. Por la responsabilidad de sus puestos, con frecuencia acordaban apoyos a la salud. Había surgido una amistad, colándose una que otra broma. De tez blanca, pelo que caía en ondas hasta la cintura y un lunar en el nacimiento de los senos. El doctor la interrumpió, ordenó poner sus manos hacia arriba, extendidas sobre el escritorio. Observó.

—Sabías que por las manos se puede saber el tamaño de los pechos.

Ella de inmediato cerró las manos y con rubor le contestó.

—¿Cómo es eso médico?

—Sencillo. El facultativo extendió las manos cerca de sus senos.

—Ahora, acerque hasta depositar en mis palmas.

—Oiga, creí que era en mis manos.

—De ninguna manera señora, es en las mías. Ambos rieron. Se despidieron de beso y rozaron las pieles. Nunca llegó el más. El deseo se pierde con el tiempo y la distancia.

Rinoceronte

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Si tuvieses línea esbelta de caballo alado, serías unicornio.  La hipertrofia muscular con tórax de barítono. abdomen globoso; te hace ser terrenal, cavernícola.

Obedeces al instinto, a la fuerza, a la energía primigenia que brota de tu armadura.

Embistes al viento,
a la selva
a la roca
y hasta tu sombra.

Refieren que adoleces de presbicia. Sin embargo cuando observo que tu mirada abraza con intensidad al cachorro, entiendo que te reconcilias con la vida y con el amor.

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Los pájaros azul negro

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La avenida central de hoy, fue paso del ferrocarril. Los rieles se transformaron en paseo, crecieron enormes árboles. A los lados se construyeron grandes vías. Ahora, congestionada de carros. Sucede por momentos que la soledad envuelve. La vida da la grandiosidad de lo inesperado. Los tordos ave negra azulada entintan el cielo. Parvadas graznando que van de un árbol a otro buscando cobijo. Atrapados por la tarde decrepita, disputan las mejores ramas para guarecerse. Las bocinas están en el cielo y el silencio en mis ojos.

Por la mañana

pinturaDespierto. El murmullo del viento llega a la piel. Flores en desorden. Selva húmeda; río que anida en tus pechos.

Gran silencio

 

 

ancianosUna avalancha llegó a su cerebro; poco antes vio a su amante que decía. “Me gustas cuando callas porque estás como ausente”.
¡Qué regalo! la voz amorosa del compañero y la poesía de Pablo en su oído, previo al eterno silencio.

La rana

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Canta una rana, es la única que lo hace en el pantano. Unas partieron, otras fueron tragadas por la víbora.

Sólo canta una rana, salta sobre los juncos y cae sobre la redonda piedra. ¿que tono ofrece su canto? de dolor, soledad o tal vez  espera que alguien  leconteste. Sabemos que deja de cantar cuando el agua llena el pantano y la noche se pone ciega.
¿Será por temor a la víbora?
¿será porque no aparece la luna?

La desobediencia

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Un conejo pequeño salió sin decirle nada a mamá. La noche llegó y estaba perdido, divisó una cueva. Decidió pasar la noche allí.

 En la mañana, se encontraba entre las garras de un león que dormitaba. El corazón latió con fuerza; por un instante sintió que sería el desayuno de la fiera. 

 Su voz infantil la engoló y hablando fuerte exclamó enojado:

¡Quién es el animal estúpido que tiene entre sus patas mi huevo peludo! El león, al escuchar se despertó sobresaltado y percibió que algo había entre sus garras y con horror vio algo peludo y con forma de huevo. Salió de prisa y en el camino pensaba “si ese era su huevo, me imagino el tamaño de sus fauces”

 

Dolor

No estás y me perturba. El barro desprende olores de tierra mojada y, luego, huye con el viento. Tus labios mudos de besos  son guarida de lejanas palabras y  mar de mis pensamientos; tengo indiferencia y duele.

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Los mangos

 

Un árbol de mango se balancea por la fuerza del viento. Algunos caen en el río; la corriente arrastra a otros hasta el mar; y otros quedan entre las zarzas cubiertos de lodo, a un lado de los sapos.

Siempre habrá un viento fastidiado que jugará haciendo trompos en la pradera hasta que se aburra. Años después, dos mangos adolescentes apuntarán con sus espigas al cielo, darán fruto al pájaro viajero y cobijo a la luna.

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Hienas en la noche

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La hiena en la oscuridad ejerce ritos obscenos, gritos profundos y risotadas que hielan la sangre. Así imaginaba. Tienen color de luna con barro, lunares con matiz de abismo que parodian el grito de la maldad.

Ellas son matriarcado, audaces y cazan por la noche.Ojos de luna y olores del grupo.

Son bravas, osadas que enfrentan a leones e hincan sus dientes al rey. Amantes con los cachorros, que contradice la furia que despliegan en el combate. Tiene derecho a reclamar nueva imagen. Gregarias, que no aceptan rey, ni varón. A su paso por la sabana; las amazonas del mundo, sonríen.

Segunda vuelta

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Una multitud se acercó a él. Soy Cristo -les dijo. La población se quedó en silencio. Alguno tuvo el deseo de inclinarse; una voz se abrió el paso y gritó: ¡impostor!¡impostor! otras siguieron y quedó masacrado con piedras en la boca.

La muerta en vida

autopsiaVivió guarecida de la danza, de la gracia, la flauta. No admiró el verde de los helechos, ni los cielos de cobre y magenta. En el tórax tenía un corazón indiferente y jamás tuvo trópicos en la periferia del ombligo. Estaba sobre la mesa, envuelta en una sábana que tenía más vida que ella en vida.

Pájaros vegetales

 

 

dientes de leonLlegaron en silencio, volaban al capricho del viento que llegaba del mar.
Eran vellones de pelusa que arribaron en miríadas. Miles hacían piruetas columpiándose en un frenesí de saltos mortales.
Nómadas vegetales que sólo por hoy y ahora, Dios les dio la oportunidad de volverse pájaros.