Archivo de categoría: FICCIÓN BREVE
En esta categoría ubico los textos que son de mi autoría. Ficción breve, miificción
Fútbol
Cuando al defensa le ganaron la espalda, supo que su portería sería vulnerada.
La íntima amiga

Susi me esperaba sentada en un café de chinos. Frente a ella, pensé en la diferencia que había con aquella que traté en la escuela del barrio. Me dio un beso en la mejilla; capté su olor a tabaco. De jóvenes concurríamos a los mismos lugares; las miradas de los varones siempre se movían al compás de sus caderas. Caminos diferentes nos separaron, ella de tumbo en tumbo, yo entre las velas, el rosario y el recato. Mientras sorbíamos el café, confesó su deseo de darle un giro a su vida. Instalar un negocio de ropa, de costura, abandonar la vida en rosa. Me solicitó una buena cantidad de dinero en condición de préstamo para rehacer su vida, cosa que aplaudí, se lo prometí de corazón, ¡por los viejos tiempos! Claro, antes continuaría trabajando con la juventud que le restaba, en el salón privado donde noche tras noche prostituía. Yo, como administradora de dichos negocios le ahorraría su bono para el retiro.
Soy más viejo que mi padre
. 
Sale luz brillante de la lámpara, escucho, “sólo miraras puntitos de colores. cuéntalos”. Llegué a tres y no supe. la náusea brinca bajo la lengua. Tengo frío, frío intenso, dentro. A dos camillas de la mía, una niña se queja. Con señas hice que la enfermera me auxiliara. Me cubre con una frazada y deja un riñón de acero por si vomito. Muevo manos, pies y siento. “es ganancia” Supe por la enfermera que fueron casi cinco horas de cirugía de espalda. Dormito, sueño, o no sé; despierto e intento arquear. La niña se queja y me duele. “solo tiene diez años, escucho otra voz. Dile a su médico.
soy más viejo que mi padre, me duele serlo; dolor íntimo, petrificado. Padre Hubieses recogido el olor de la tierra si hubieses llegado a mi edad. Cargo piedras que ruedan sobre mi espalda herida. Dolor que hace bolas o se estira; es tan pequeño como inmenso fue el tuyo Nada comparado con tu sufrimiento. Tan joven que eras y yo tan viejo.
Viaje de olores ( haibun)
Miraba las buganvilias. llegó el aroma de la vainilla; el grano de café al tostar escapaba de cada casa. La vaina verde desdoblaba en perfume y la cereza en el comal exhala una fragancia que aloca el corazón. Son mujer y varón. La vainilla cobijando en la intimidad; el café en la mañana es campana, llama a chicos y grandes a compartir la mesa, antes de encontrarse con los quehaceres de la vida.
Pueblo de olores
niebla, flores y piedra.
Suenan campanas.
Las manos
Los carpinteros acarician la madera, la asolean, la mojan. Con el ojo afinado trazan su línea, definen donde emparejar. El banco despide olores de tabla recién cepillada, rizos con humo invisible, dan al ambiente olor de cedro. Manos callosas, adiestrados en torear la impaciencia, Para transformar la madera requiere sabiduría, destreza. Joven él, dividió el espacio en partes precisas y lo fue llenando. puertas, sillas, mesas trasteros ventanas. Sacó el olvido. La ausencia, la humedad y se transformaron en vida.
Faltó el empujón del diablo
El director del hospital hizo pasar a una conocida. Encargada del bienestar de los niños en el municipio. Por la responsabilidad de sus puestos, con frecuencia acordaban apoyos a la salud. Había surgido una amistad, colándose una que otra broma. De tez blanca, pelo que caía en ondas hasta la cintura y un lunar en el nacimiento de los senos. El doctor la interrumpió, ordenó poner sus manos hacia arriba, extendidas sobre el escritorio. Observó.
—Sabías que por las manos se puede saber el tamaño de los pechos.
Ella de inmediato cerró las manos y con rubor le contestó.
—¿Cómo es eso médico?
—Sencillo. El facultativo extendió las manos cerca de sus senos.
—Ahora, acerque hasta depositar en mis palmas.
—Oiga, creí que era en mis manos.
—De ninguna manera señora, es en las mías. Ambos rieron. Se despidieron de beso y rozaron las pieles. Nunca llegó el más. El deseo se pierde con el tiempo y la distancia.
Rinoceronte
Si tuvieses línea esbelta de caballo alado, serías unicornio. La hipertrofia muscular con tórax de barítono. abdomen globoso; te hace ser terrenal, cavernícola.
Obedeces al instinto, a la fuerza, a la energía primigenia que brota de tu armadura.
Embistes al viento,
a la selva
a la roca
y hasta tu sombra.
Refieren que adoleces de presbicia. Sin embargo cuando observo que tu mirada abraza con intensidad al cachorro, entiendo que te reconcilias con la vida y con el amor.
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Los pájaros azul negro
La avenida central de hoy, fue paso del ferrocarril. Los rieles se transformaron en paseo, crecieron enormes árboles. A los lados se construyeron grandes vías. Ahora, congestionada de carros. Sucede por momentos que la soledad envuelve. La vida da la grandiosidad de lo inesperado. Los tordos ave negra azulada entintan el cielo. Parvadas graznando que van de un árbol a otro buscando cobijo. Atrapados por la tarde decrepita, disputan las mejores ramas para guarecerse. Las bocinas están en el cielo y el silencio en mis ojos.
Por la mañana
Despierto. El murmullo del viento llega a la piel. Flores en desorden. Selva húmeda; río que anida en tus pechos.
Gran silencio
Una avalancha llegó a su cerebro; poco antes vio a su amante que decía. “Me gustas cuando callas porque estás como ausente”.
¡Qué regalo! la voz amorosa del compañero y la poesía de Pablo en su oído, previo al eterno silencio.
La rana
Canta una rana, es la única que lo hace en el pantano. Unas partieron, otras fueron tragadas por la víbora.
Sólo canta una rana, salta sobre los juncos y cae sobre la redonda piedra. ¿que tono ofrece su canto? de dolor, soledad o tal vez espera que alguien leconteste. Sabemos que deja de cantar cuando el agua llena el pantano y la noche se pone ciega.
¿Será por temor a la víbora?
¿será porque no aparece la luna?
La desobediencia

Un conejo pequeño salió sin decirle nada a mamá. La noche llegó y estaba perdido, divisó una cueva. Decidió pasar la noche allí.
En la mañana, se encontraba entre las garras de un león que dormitaba. El corazón latió con fuerza; por un instante sintió que sería el desayuno de la fiera.
Su voz infantil la engoló y hablando fuerte exclamó enojado:
¡Quién es el animal estúpido que tiene entre sus patas mi huevo peludo! El león, al escuchar se despertó sobresaltado y percibió que algo había entre sus garras y con horror vio algo peludo y con forma de huevo. Salió de prisa y en el camino pensaba “si ese era su huevo, me imagino el tamaño de sus fauces”
Dolor
No estás y me perturba. El barro desprende olores de tierra mojada y, luego, huye con el viento. Tus labios mudos de besos son guarida de lejanas palabras y mar de mis pensamientos; tengo indiferencia y duele.

Los mangos
Un árbol de mango se balancea por la fuerza del viento. Algunos caen en el río; la corriente arrastra a otros hasta el mar; y otros quedan entre las zarzas cubiertos de lodo, a un lado de los sapos.
Siempre habrá un viento fastidiado que jugará haciendo trompos en la pradera hasta que se aburra. Años después, dos mangos adolescentes apuntarán con sus espigas al cielo, darán fruto al pájaro viajero y cobijo a la luna.







