Archivo de categoría: FICCIÓN BREVE
En esta categoría ubico los textos que son de mi autoría. Ficción breve, miificción
El golpe
Drácula se infartó cuando le informaron que el primogénito había donado sangre.
Messenger
Antes era osada, desafiaba circunstancias y era capaz de esconder el dialogo que manteníamos si llegaba un intruso. Me hizo viajar por su ciudad, me guió entre los viejos edificios; en las sombras me daba algún pellizco y reía.
Me mostró su casa – por si vienes una noche, te diré cómo entrar- la pileta, la cocina; rincones que solo ella conocía. Allí, como si fuese mono de plástico, me desinflaba y sonreía diciéndome: “no te muevas, te traeré de comer, debes estar hambriento”.
Hoy me quedé rumiando el recuerdo, el silencio duele, la plática quedó mocha, quieta, enterrada.
En el dormitorio
En mi dormitorio la cama es blanda, con sábanas de seda, las almohadas frescas. No tengo candiles, prefiero velas. Prenderé una con aroma a canela. Como hace calor dormiremos con sábanas. ¿Te presto pijama o duermes sin ropa? Yo suelo dormir con una camiseta de algodón ¿Quieres que me perfume? ¿O solo con mi aroma? arremanga el lienzo y descubre el sitio para que nos cobijemos. ¿Sabes de que me río? Siempre tengo los pies fríos y deseo entibiarlos con el calor de tus piernas ¿no te enojas? Me recuesto en tu pecho y digo en voz baja a tu corazón: me encanta que estés en el lugar donde sueño cada noche, es la primera vez, que un hombre se acuesta conmigo. Es la primera vez. ¡No me defraudes!
De la tristeza
Sucede que caes en tristeza. Tuve una que me llevó a lugares sombríos, después a callejones sin salida. Debo admitir que era comedida. Me tomaba del brazo, acicalaba el alma. Una tarde lluviosa me visitó en sueños y untaba su cuerpo en mi pierna. Otra vez llegó a besarme las ingles y se dio cuenta de que había calor y dijo, “¿puedo? Le dije que sí y me hizo suyo; ahora.la tristeza es una alegría que camina por las calles buscando a otro que refleje más desolación.
Son tristezas pasajeras. ¡No le des tanta importancia!
Se fue la lluvia
Se fue la lluvia. Las hojas del naranjo dejan pasar al viento. Los azahares del limón se macularon de amarillo pálido. La perra duerme enroscada y, a veces, saca su ojo y mueve la oreja. El cielo parece tablero de ajedrez. Este lunes, como todos los lunes, las gallinas no ponen. El obrero salió en la madrugada a trabajar en la compañía que jode al subsuelo. El sol amodorrado deja ver la luz entre un moteado de nubes. La flor se despertó y me ha mandado su promesa. Camino silbando y en el camino saludo a los vecinos.
Volver al amor
La palmera es doblada por los vientos. De la caricia quedan latidos en bradicardia. El asombro coagulado. La cotidianidad guarda lo sembrado en la época del vino, del fuego y la ternura. Hay una mariposa dentro del pensamiento. tal vez renazca si hay esfuerzo. La ventana pide a la luna que vuelva.
Si hubieras sido como Esteban
Esteban es un señor que deja saber que le gusto. Cuando voy a una reunión, él trata de ofrecerme su compañía. Me mira como si yo fuese un sueño. En mis ausencias de atención, pregunta » En que piensa»; ¡si supiera que pienso en ti; deseando que llegue la hora para mirarte en el café!
Al entrar a la iglesia me sonríe, fija sus ojos en los míos, cambio la mirada para otra parte. En algún momento, cuando menos espero se acerca ofreciéndome algún piropo. Suspira, saluda con un beso en la mejilla.Cuenta algún chiste y no puede evitar que lo perturbo. Se retira en silencio al percibir indiferencia.
Si tú fueras como esteban, jamás hubiese conocido la zozobra y este deseo que cada día se convierte en leña dispuesta para vos.
Tumbas de olvido
México es un gran cementerio
Hay miles de tumbas en tierras de olvido. Cubiertas de lodo, arena, frío. Arriba crecen flores como recuerdo de que las gentes tuvieron esposa, hijos, padres. Quizá haya una madre que con pico y pala busque muestras para secuenciar el ADN y otros, mezquinos obtener algo de valor y venderlo.
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Los brotes en los ojos.
Descubrí frente al espejo que en el fondo de mis ojos habían brotado margaritas. Tuve pavor, después sonreí, ¿Dónde está lo raro? Recordé que la noche anterior mi piel fue surcada por tu boca.
Durmiendo con esposa delgada

Eran las cuatro de la mañana de una madrugada fría. Cerré los ojos, escuché mi pulso acelerado al recostar de lado mi cabeza. Respiré hondo,Volvió mi sueño: corría con todo mi aliento. Una grieta abierta en la tierra me perseguía. En la lejanía un coro cantaba. Cuando desperté, la cabeza de mi esposa y la mía rodaban por la pendiente hacia la fisura. Me incorporé, tomé a mi mujer y corrí; segundos después el temblor desmoronó la construcción. Dos cachetadas me volvieron a la realidad. La voz aguda resonó: «Deja dormir, con una chingada, ya van dos veces que me traes a la sala».
Micromini








Hoy troté apoyándome con el bastón.

Tu silencio era el prólogo. Intuí tu partida, tu paso inexorable. Lo sabía y dejé la puerta entreabierta