Patricia Rivas en Pequeficciones

Patricia Rivas M. (Chile). Publica Hija bastarda (2009), Ed. Asterión, Cof Cough (2014), Ed. Ceibo y Transacciones (2019), Ed. Eutôpia, Patrimonio del MMDH. Antologías: Enough+ Women Against Gender
Violence (2012), Ed. Asterión. Microquijotes 2 (2015), ANLE, NY, El ojo de Lilith (2018), Ed. Sherezade, Microcuento Fantástico chileno (2019), Simplemente Ed. y Piedra y Nido (2020) de Patricia Nasello.
Creadora Minificcionistas Pandémicos (2020).

La Tortuga Interlunar
Patricia Rivas
A mi hija, América

Había una vez una tortuga con caparazón color tornasol que deseaba cambiarlo por un color violeta, según la moda en París. Se dirigió a comprar tintura de pelo del color deseado, en casa aplicó vaselina en todo el cuerpo para no mancharse y preparó la mezcla. Comenzó a aplicarlo en la coraza, pero la travesía era difícil ya que le costaba pintarse la “espalda”; como era tan presumida, el pedir ayuda no le cabia en la cabeza puesto que nadie debía verla en “ese estado”.
Astuta, unió un alambre a un cepillo de dientes viejo, quedando suficientemente largo como para abarcar toda la superficie. Pasado el tiempo de espera se contempló en el espejo, ¡Estaba radiante!, por fin tenía el caparazón color violeta, se dispuso salir a caminar para lucirlo.
Escuchó que le exclamaban: “¡Qué hermosa, una tortuga con un lunar tornasol en su caparazón!”, “qué extraño”, decían otros, “¿habrá sido un dálmata en otra vida?”.
La tortuga estaba sorprendida; rauda se dirigió a otro espejo, reflejando la enorme decepción: la coraza violeta evidenciaba una especie de lunar sin teñir. Lloró amargamente, abriendo un quitasol para ocultarse pero nuevamente escuchó: “¡No, no te tapes, eres hermosa así!”, y dijo otro: “Nunca había visto un caparazón tan especial, nosotros los humanos nos vemos similares unos a otros mientras que tú eres distinta, eres única en el mundo”. La tortuga quedó perpleja, ella no quería ese lunar, sin embargo, la hacía excepcional. Sin moda ni nada cerró la sombrilla, y caminó para siempre, orgullosa de ser como era.

«…Patricia Rivas Morales, además de tener raíces mapuches grabadas en el cuerpo y en el alma, es actriz, escribe desde hace tiempo minificción y es la fundadora del colectivo internacional Minificcionistas Pandémicos.

Para ella, la lectura ha sido un refugio fundamental, sobre todo en la etapa de la dictadura militar, en la que detuvieron y desaparecieron a su padre. Su familia fue amenazada de muerte. Ante esta dolorosa situación, la escritora chilena nos cuenta que como una forma de sanación personal y social creó un registro de acontecimientos que considera no deben quedar impunes.

Además, cree que el Estado chileno posee deudas históricas en cuanto a equidad de género y reeducación afectiva del género masculino.

Para el año que viene pretende continuar en su tarea de brindar clases de escritura creativa de minificciones, formación ciudadana y desarrollo humano…»

No ver para creer de Raúl Brasca

Argentino


Un selenita se siente dueño del cielo. Pasó la vida escrutándolo y afirma que sus lentes lo penetraron hasta el último confín. Le han explicado que no es así, que él nunca salió del lado oculto y que, muy cerca, hay un gran planeta que él no conoce porque sólo puede verse desde el otro lado. Pero se niega a escuchar y, cuando le insisten, hunde su atención en el anteojo y se obstina en los cuerpos más pálidos y lejanos.

The Objective | China, hacia la exploración del lado oculto de la Luna

Calentando motores de la antología » o dispara usted o disparo yo» coordinadora: Lilian Elphick y José Luis Ortíz Soto

México, Veracruz



Rubén García García

El cuerpo se encontró vestido con una túnica blanca ensangrentada. La causa de la hemorragia fue causada por una corona que le incrustaron con un cincel en el perímetro del cráneo. El seno izquierdo había sido cercenado por el filo diamantino de un instrumento. El departamento de investigaciones especiales, después de un escrutinio no había encontrado señal. Una segunda ronda hecha por el departamento forense a cargo del doctor Quinci* recogió una muestra de una diminuta mancha hemática del vidrio de la ventana, que después de minuciosos análisis fueron identificadas como pertenecientes al portador de un raro defecto molecular en el cromosoma X. Más tarde, el asesino en serie era detenido…
Sacó el disco compacto del DVD y lo tiró por la ventana del octavo piso como si se tratara de un drom. Repasó en su mente las últimas películas del género. Salió exaltado y abordó el avión que lo llevará a una ciudad de la frontera. Era tiempo de sentir el latido de la acción y prenderse de adrenalina.

*https://seriesytelenovelasdelayer.blogspot.com/2018/05/quincy-1976-1983.ht

Rubén García García. Médico egresado de la UNAM. La brevedad ha sido compañera. Nace en Álamo, Veracruz, México y ha sido publicado en diversas antologías y revistas electrónicas.

Historia Universal de Raúl Brasca

Argentino

Historia universal

Encriptado en la Torá está todo lo que fue, es y será, hasta en sus menores detalles. Del recuento de los años de las generaciones, el obispo Ussher dedujo que el universo comenzó en
4004 antes de Cristo. El matemático Rips, buscó las relaciones lógicas ocultas en el texto y anunció el fin para el año 2113 Ambos se equivocaron. Quien al fin acierta es Vjrltz. Él descubre la ley que ordena las incontables combinaciones de las 304,805 letras del libro sagrado en un relato continuo de diáfano sentido que despliega el acontecer universal con absoluta precisión. Pero cada vez que aprieta la tecla de su computadora para comenzar a leerlo le sucede lo mismo: hay una enorme explosión. De nuevo comienzan a condensarse los astros, germina la vida, algunos hombres escriben la Torá, aparecen Cristo, Ussher, Rips, Vjrltz…

Fuentes Primarias Para la Historia Universal - E-Historia


Pequeficciones de : Gabriel Ramos, Cristina Rentería, México y España

Antología de Christian Morales y José Luis Ortiz Soto


Enigma
Gabriel Ramos
Valentín estaba leyendo un cuento y al llegar a las páginas 52 y 53 encontró que estaban vacías.
¿Qué piensas que ocurrió?
a) Los personajes se quedaron dormidos.
b) Estaban trabajando en otro cuento.
c) Eran invisibles.
Gabriel Ramos (México). Es psicólogo educativo egresado de la UNAM, escritor y promotor cultural. Su interés está centrado en la creación y estudio de la microliteratura. Ha publicado microficciones,
cuento breve, crónica, reseña literaria y entrevistas en diversas páginas de Internet y revistas en formato físico. En 2017 publicó su libro-objeto Vivir es arriesgarse, que ha sido traducido y publicado en los idiomas serbio y árabe.

Deberías
Cristina Rentería Garita
En el pueblo K’uub, quienes nos entregamos totalmente, la primera palabra que las niñas aprenden es dispara. Sus padres, guerreros fuertes y valerosos, las educan hasta que hayan de irse la guerra,
como todos los hombres y jóvenes capaces de soportar el peso de la nostalgia. Las niñas aprenden de sus padres a usar el arco y la flecha, a no llorar ante lo desconocido, pero también aprenden el placer del baile, de hacer música soplando caracoles e, incl
uso, a distinguir, debajo del agua y con los ojos abiertos, a los peces buenos de los malos.
La noche antes de partir, los padres toman el rostro de sus hijas y les dicen:
—Cuida de tus hermanos, de tu madre. Y si la guerra viene y
ves hombres como yo, dispara.
Las niñas entienden que son la única esperanza que tiene el pueblo K’uub, quienes nos entregamos totalmente, de continuar con su mundo; sus madres, también. Por eso, les enseñan una mueva
palabra: deberías. “Subir esa montaña alta”, deberías; “sentir los pelitos de la tarántula”, deberías; “reír tanto que la vejiga se te derrita”, deberías; “amar con el corazón abierto, no importa si ella o él”, deberías. Las madres de las niñas K’uub les enseñan a perder el miedo porque, al llegar la batalla, sólo recordarán todo aquello a lo que se atrevieron: deberías. Yesta es la gran lección que algún día te daré a ti, mi querida niña.

Cristina Rentería Garita (México, 1980). Es doctora en Economía, Sociología y Política Agraria por la Universidad de Córdoba (España). En 2018 obtuvo la Mención Honorífica en el Premio Nacional “Dolores Castro” (México) y ganó el concurso Día de Muertos, de la plataforma literaria Zenda (España). Publica artículos y ensayos de análisis literario y prepara una tesis doctoral en Literatura Española
Contemporánea. En 2020, se publica su primera obra, Juan y los Murmullos, homenaje a Juan Rulfo.

Cristina Rentería Garita - Home | Facebook

Mareas de Salvador Terceño

Relatos que me gustaron del muro de Miguel Ángel Flores tomado de Fb

MAREAS
De niño siempre veraneábamos en septiembre, un mes, como solían explicarnos cada año, sin muchedumbres ni calor. Mis padres trabajaban todo el verano y el día uno salíamos a disfrutar nuestra esperada quincena de playa. Éramos muchos hijos y resultaba necesario buscar lugares tranquilos donde gozar del sol y del mar.
Les encantaba plantar la sombrilla muy cerca de la orilla, cuando la marea estaba baja, y esperar a que subiera. En ocasiones, el agua comenzaba a cubrir nuestros pies y a anegar esterillas y bolsos. Mi padre detestaba tener que modificar nuestra posición y, un par de horas después, el agua nos llegaba al ombligo. Según la época y la fase del ciclo lunar, al final de la mañana o de la tarde, nos llegaba al cuello o incluso nos cubría la cabeza.
Perdimos a Juanito en el noventa y tres y a Lucía y Miguel en el noventa y cinco y noventa y seis, respectivamente. Éramos muchos hermanos y ya estábamos acostumbrados.
Lo que nos cogió por sorpresa fue que, en el noventa y ocho, tras bajar una marea crecida, el mar nos devolvió a Lucía, sana y salva. Apareció sentada en su sillita rosa, toda sonriente y cubierta de algas. Tengo hambre, dijo. Y mi madre le dio un bocadillo.

Salvador Terceño Raposo

Cuando era fan de El Padrino

Levantó la sábana y vio una cabeza de caballo; gritó, y aún más al ver asesino.

—Prepárate a morir, Ramón.
—Me llamo Paco.

El asesino tras disculparse le dijo que era la tercera vez que le pasaba, cogió la cabeza y se marchó.

Ramón, con una sonrisa, se durmió plácidamente.

Escrito por Rubén José Huertas Rojo 

La paciencia del paciente

Decía sí con un par de pestañeos, solo uno para el no, guiñaba el ojo izquierdo para el no sabe y el derecho para el no contesta. La misma rutina de todas las semanas para cumplimentar las cincuenta preguntas de la encuesta de satisfacción, en la unidad de enfermos terminales.

Escrito por Rafa Olivares

Genética

«Todo trabajo bien hecho necesita de mucha práctica y una gran dedicación». Repetía una y otra vez las palabras que su tiránico padre le había enseñado, al tiempo que se ensañaba con las muñecas de su hermana.

El aplicado niño, ya con los genes predispuestos, empezó a labrarse un futuro.

Escrito por María Galerna

La minificción negra:Rafael Fernández y Azucena Franco

«O dispara usted o disparo yo», antología de Lilian Elphick

Rafael Fernández
Eficiente

La nota se viralizó rápidamente en las redes sociales: Lolo, el
enfermero, había sido absuelto.
Lolo —en realidad Lorenzo Lomelí, el enfermero del penal—
fue juzgado por haber matado a un recluso. El interno había llegado a
la enfermería inconsciente tras un intento de suicidio. Mientras el reo
luchaba por su vida, Lomelí inclinó la balanza hacia el lado oscuro.
Aunque en un principio, el criminal, trató de ocultar su
responsabilidad; cuando las pruebas lo pusieron en situación difícil,
terminó confesando.
Dijo que el preso había intentado acabar con su vida porque
estaba sentenciado a purgar una pena de 25 años. Explicó que ese
castigo le había sido asignado por intento de homicidio: había tratado
matarse a sí mismo.
Si lo hubiera salvado -razonó el apodado Lolo- su condena
hubiera aumentado, como consecuencia del segundo intento de
homicidio. Esto, sin duda, lo habría llevado a intentar de nuevo el
suicidio; tentativa que de no resultar exitosa, hubiera incrementado la
pena.
En suma -recapituló el recién absuelto- se generaría una serie de
intentos de suicidio, que ocasionarían costos al ayuntamiento y que
necesariamente resultaría exitosa en algún momento.
Lo único que hice fue ahorrar tiempo y dinero, concluyó.

Rafael Fernández. Nació el 17 de junio de 1951 en el Distrito
Federal. Es Doctor en ingeniería por el Instituto Politécnico de
Toulouse, Francia. Es autor del libro de cuentos Eros y Tánatos. Ha sido
antologado en Minificcionistas de El cuento. Revista de imaginación. Es autor
de varios libros de divulgación de la ciencia, el más reciente Derrotar a
la ignorancia como en el juego del maratón. Es creador y guionista del cómic

de divulgación de la ciencia: Dime abuelita por qué. Actualmente prepara
la edición de una colección de minirrelatos de base científica. Blog.

Azucena Franco
Muerte por amor

Desde pequeño tuvo un amor muy especial por Nadia, unos
cuatro años menor, jugaba con ella, le tenía paciencia, hacia rabietas, él
aguantaba. Cuando fue alguna vez a recogerla a la escuela, de lejos
estaba pendiente de lo que ocurriera, quién se le acercaba, quién le
hablaba. Ya adolescente, una tarde Nadia sola en la casa, a escondidas,
bebía licores de su padre, quería conocer una borrachera, según sus
planes estaría sola hasta el otro día. Él llegó por casualidad, en vez de
montar en cólera, como Nadia esperaría, le hizo gracia el hecho y
empezó a tomar con ella. Pasó un buen rato, oían música, bebían, ella
le contaba de sus amigas, lloró cuando recordó que Gloria no la invitó
a su fiesta. Luego nuevamente se puso contenta, en tanto él tomaba
mucho más fuerte. De pronto Nadia se aproximó, lo besó
apasionadamente, él se entumeció, después de la sorpresa, la rechazó
aventándola, ella nuevamente se acercó, al fin él respondió. Después de
los besos, vinieron las caricias, ahí en la sala, sin palabras, a medio
vestir, tuvieron furibundo sexo, se quedaron dormidos luego. Un par
de horas más tarde, Nadia reaccionó, un escalofrío recorría su piel,
náuseas, temor, el estómago revuelto, se dio cuenta horrorizada de lo
que había pasado. Fue al clóset donde el padre escondía el arma, la
tomó, sin pensar más nada, a sus catorce años y a poca distancia,
descargó varios tiros sobre su hermano.

Azucena Franco. Mexicana,

es Maestra en Letras
Latinoamericanas por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM; es
coautora de MicroBerlín. De minificciones y microrrelatos, ¡Nocauts!
Microrrelato internacional de boxeo, Imaginarios de papel, la edición mexicana
de ¡Basta! Cien mujeres contra violencia de género y otros textos, asimismo ha
publicado en diversas revistas y blogs literarios; ha presentado
ponencias en congresos nacionales e internacionales de minificción.

e-Kuóreo: 188. Dispara usted, o disparo yo

Imaginante Angélica María Ramírez Madrigal

Antología Pequeficciones hecha por Chris Morales y Jose luis Ortiz Soto


Mamá siempre me dice que no debo creerme todo lo que dicen los
cuentos. Luego la escucho gritar:
—¡Manooolooo, ya está tu desayuno! ¡No olvides ponerte las
botas!
Manolo es nuestro gato.
Me preocupa que hoy empezó a leer Hansel y Gretel.

Angélica María Ramírez Madrigal (México).

Soy actriz de teatro y
cuenta cuentos desde hace quince y cuatro años, respectivamente. A
través del teatro llegué a la narración oral con el personaje de Gica
Cuentacuentos. Tengo la fortuna compartir la literatura en escena para
todo público, contar cuentos en cualquier espacio vital y transmitir
mensajes que nos hacen crecer juntos en una misma sociedad.

Cuento infantil clásico: El Gato con Botas | Bosque de las Fantasías

La minificción negra de México

De la antología «o dispara usted o disparo yo» Lilian Elphick antóloga

Rafael Fernández
Eficiente

La nota se viralizó rápidamente en las redes sociales: Lolo, el
enfermero, había sido absuelto.
Lolo —en realidad Lorenzo Lomelí, el enfermero del penal—
fue juzgado por haber matado a un recluso. El interno había llegado a
la enfermería inconsciente tras un intento de suicidio. Mientras el reo
luchaba por su vida, Lomelí inclinó la balanza hacia el lado oscuro.
Aunque en un principio, el criminal, trató de ocultar su
responsabilidad; cuando las pruebas lo pusieron en situación difícil,
terminó confesando.
Dijo que el preso había intentado acabar con su vida porque
estaba sentenciado a purgar una pena de 25 años. Explicó que ese
castigo le había sido asignado por intento de homicidio: había tratado
matarse a sí mismo.
Si lo hubiera salvado -razonó el apodado Lolo- su condena
hubiera aumentado, como consecuencia del segundo intento de
homicidio. Esto, sin duda, lo habría llevado a intentar de nuevo el
suicidio; tentativa que de no resultar exitosa, hubiera incrementado la
pena.
En suma -recapituló el recién absuelto- se generaría una serie de
intentos de suicidio, que ocasionarían costos al ayuntamiento y que
necesariamente resultaría exitosa en algún momento.
Lo único que hice fue ahorrar tiempo y dinero, concluyó.
Rafael Fernández. Nació el 17 de junio de 1951 en el Distrito
Federal. Es Doctor en ingeniería por el Instituto Politécnico de
Toulouse, Francia. Es autor del libro de cuentos Eros y Tánatos. Ha sido
antologado en Minificcionistas de El cuento. Revista de imaginación. Es autor
de varios libros de divulgación de la ciencia, el más reciente Derrotar a
la ignorancia como en el juego del maratón. Es creador y guionista del cómic

de divulgación de la ciencia: Dime abuelita por qué. Actualmente prepara
la edición de una colección de minirrelatos de base científica. Blog.

Azucena Franco
Muerte por amor
Desde pequeño tuvo un amor muy especial por Nadia, unos
cuatro años menor, jugaba con ella, le tenía paciencia, hacia rabietas, él
aguantaba. Cuando fue alguna vez a recogerla a la escuela, de lejos
estaba pendiente de lo que ocurriera, quién se le acercaba, quién le
hablaba. Ya adolescente, una tarde Nadia sola en la casa, a escondidas,
bebía licores de su padre, quería conocer una borrachera, según sus
planes estaría sola hasta el otro día. Él llegó por casualidad, en vez de
montar en cólera, como Nadia esperaría, le hizo gracia el hecho y
empezó a tomar con ella. Pasó un buen rato, oían música, bebían, ella
le contaba de sus amigas, lloró cuando recordó que Gloria no la invitó
a su fiesta. Luego nuevamente se puso contenta, en tanto él tomaba
mucho más fuerte. De pronto Nadia se aproximó, lo besó
apasionadamente, él se entumeció, después de la sorpresa, la rechazó
aventándola, ella nuevamente se acercó, al fin él respondió. Después de
los besos, vinieron las caricias, ahí en la sala, sin palabras, a medio
vestir, tuvieron furibundo sexo, se quedaron dormidos luego. Un par
de horas más tarde, Nadia reaccionó, un escalofrío recorría su piel,
náuseas, temor, el estómago revuelto, se dio cuenta horrorizada de lo
que había pasado. Fue al clóset donde el padre escondía el arma, la
tomó, sin pensar más nada, a sus catorce años y a poca distancia,
descargó varios tiros sobre su hermano.

Azucena Franco. Mexicana, es Maestra en Letras
Latinoamericanas por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM; es
coautora de MicroBerlín. De minificciones y microrrelatos, ¡Nocauts!
Microrrelato internacional de boxeo, Imaginarios de papel, la edición mexicana
de ¡Basta! Cien mujeres contra violencia de género y otros textos, asimismo ha
publicado en diversas revistas y blogs literarios; ha presentado
ponencias en congresos nacionales e internacionales de minificción.

Brevilla: "Estampas", por Azucena Franco

Espíritu aventurero de Raúl Brasca

Argentino

Espíritu aventurero
a Miguel Gomes
Conocí todas las selvas, los desiertos y los hielos de la Tierra.
Solo, en el fondo de la caverna más profunda, vi las flores
que mueren cuando se las ilumina y oí el lento gorgoteo de
los líquidos invisibles, la continua digestión del mundo. Ni
los monstruos de las fosas abisales ni los seres gelatinosos y
transparentes de los planetas cercanos me son extraños. Estaba en la plenitud de mis fuerzas cuando agoté el espacio
posible para la aventura. Entonces conocí el aburrimiento, la
desesperación de haberlo visto todo.
Por eso me lancé a navegar en el mar del tiempo. Vi a Sodoma hundirse entre nubes de azufre y quemarse la biblioteca de Alejandría, vi a un hombre que inauguraba el fuego
cuando los glaciares demolían el paisaje. Había notado que,
casi insensiblemente, las cosas ocurrían cada vez con mayor
lentitud, pero al principio no le di importancia. Primero la
barba no me crecía, luego el áspid no terminaba de picar a
Cleopatra, después podía seguir el recorrido del relámpago
como había seguido en mi casa el crecimiento de un ciruelo.
Ahora estoy atrapado en el vértice del remolino: en el
puro tiempo. Es terrible para un espíritu como el mío este
estado en que nada puede ocurrir: ni mi fuga ni mi muerte.

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Historia

Palabralab: Raúl Brasca: ''Escribir sin leer, conduce más al balbuceo que a  la pretendida originalidad''
Autor de cuentos, microficciones y ensayos. En 1989 fundó, con otros cuatro escritores, la revista Maniático Textual que estuvo en quioscos y librerías hasta 1994. Compiló quince antologías, once de ellas de microficciones, algunas en colaboración con Luis Chitarroni. Su obra ficcional y ensayística fue publicada en antologías, publicaciones académicas, revistas y suplementos literarios de Argentina y numerosos países de América y Europa. En el país recibió, entre otros, los premios del Fondo Nacional de las Artes y de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. La Universidad de Carabobo (Venezuela) le otorgó la «Orden de Alejo Zuluoga» que confiere a personalidades de la cultura. Fue ponente y conferencista en congresos internacionales, ha dictado clases magistrales, talleres y seminarios en varias universidades europeas y americanas y se desempeñó como jurado en certámenes literarios nacionales e internacionales. Colaboró con bibliográficas sucesivamente en el suplemento literario del diario La Nación y la revista ADN. Creó las «Jornadas Feriales de Microficción» que coordina y conduce anualmente en la Feria del Libro de Buenos Aires desde 2009. Un jurado internacional le otorgó el «Premio Iberoamericano de Minificción Juan José Arreola» correspondiente a 2017 que organiza la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y el Seminario de Cultura Mexicana.

http://webs.sinectis.com.ar/rbrasca/biografia.html

Pequeficciones de México

Antología realizada por Chris Morales y José Luis Ortiz Soto

Mundodisco
Victor Hugo Pérez Nieto
La trigonometría y las leyes físicas no son reales. Prueba de ello es el
mundo sobre cuatro elefantes montando una magna tortuga que nada
lentamente en el espacio y cuya simetría profunda está presente en la
estructura fantástica del niño, quien poco recordará de grande lo que
aprendió fuera del Imperio Ágata.
Las ciencias exactas nunca bastarán para explicar hacia dónde
nada la tortuga en el cosmos que los chiquillos recorren al vuelo de un
rechoncho escarabajo con la pata amarrada al cordel. Tampoco hay
ecuación matemática para que en los chaparrones noctívagos del
verano, caigan las estrellas sobre las charcas de la acera y se pongan
al alcance de párvulos pies que gozan haciéndolas desaparecer a
pisotones mientras ellas ríen.
Todo, en la infancia, está en el entendimiento de la magia, no de
la ingeniería, porque al amor, a la amistad, a la fidelidad de un perro, al
ronroneo del gato y a todo lo que es realmente importante, no se le ha
inventado un sistema métrico y está más allá del alcance de la mano,
de la vista y del entendimiento de los adultos, educados para pesar y
medir lo superfluo y resignarse a morir intoxicados en sus verdades.
La fantasía es la única salvación plausible de la propia vida.
Aunque no lo enseñan en el colegio, eso cualquier chico lo sabe.
Victor Hugo Pérez Nieto (México). Es autor de Tesoros de México
(2011), La Noche de los Orfelunios (2012); Feralis (XV Premio
Nacional de Novela 2012); Del Chiquistriquis y Otros Demonios
(2013); y compiló la antología Tintas del Lerma (2014). Participa en
libros y revistas de cuento nacionales y extranjeras. Columnista de la
Organización Editorial Mexicana (OEM).
PequeFicciones
Salto mortal
Marcos Pico Rentería
La acrobacia siempre me ha asombrado. Sin duda, esa es la única
razón por la que vengo al circo todos los años. Me gustan los saltos.
Los giros. Las piruetas que generan los cuerpos suspendidos en el
aire. Esos cuerpos de maíz que se abren y entoldan sus alas blancas y
caen justo antes de ser estrujados por mis blanquecinas muelas.
Marcos Pico Rentería (México, 1981). Profesor de español en
Defense Language Institute. Su investigación se centra en literatura
latinoamericana, principalmente en torno al desarrollo del cuento y
ensayo en la producción mexicana de la segunda mitad del siglo XX y
comienzos del XXI. Su obra ha aparecido en revistas literarias y
académicas como Conexos, Campos de Plumas, Caleidoscopio, La
Santa Crítica, Revista Crítica, Confluencia y en antologías como
Alebrije de palabras (BUAP, 2013).
PequeFicciones
El centro de la manzana
Katalina Ramírez
A Emma y maestra Estrella
En la escuela Emma se come una manzana, y al llegar al centro
descubre un pequeño hueco con forma de estrella. Su maestra le dice
que si se la come podrá́ convertirse en una. Emma llora porque no
quiere ser estrella, lo que recordará después es que en realidad es una
estrella que se convirtió́ en niña.
Katalina Ramírez Aguilar (México, 1990). Licenciada en Literatura y
Filosofía y diplomada en Edición y Comercialización de Libros. Ha
organizado eventos masivos de fomento a la lectura, trabajado como
editora en EDAF y actualmente dirige la editorial Cariátide. Tiene
publicados un libro de poesía: Lengua soy, edición español-náhuatl; y
uno de minificción: Música primigenia. Se encuentra incluida en la
Enciclopedia de la Literatura en México y la Antología Virtual de
Minificción Mexicana.

Cuentos infantiles de pequelandia | Dibujos de profesores, Derechos de los  niños, Escuela dominical

Veinte apuntes breves sobre la brevedad por Ricardo Sumalavia

  1. ¿Cuándo una historia es mínima? ¿Cuándo lo mínimo cuenta
    una historia? Estas podrían ser preguntas pertinentes, aunque no
    siempre lo pertinente es buen compañero cuando lees un texto
    literario. Aceptemos el pacto y comencemos el juego.
  2. La microficción en el siglo XXI ha encontrado un lugar natural
    en el ciberespacio. Si antes los editores se resistían para llevar al
    papel estos escritos, para privilegiar la publicación de cuentos y
    novelas, las distintas plataformas digitales han ampliado por mil
    (o más) estas posibilidades.
  3. Llegada la pandemia, gran parte de nuestras vidas, más que
    nunca, se concentró en el mundo virtual; en un mundo en el que
    la microficción ya había colocado su bandera para delimitar territorios y establecer colonia.
  4. Se delimita un territorio genérico, pero al mismo tiempo la
    globalización también hace lo suyo y diluye linderos nacionales.
  5. ¿Existe, por ejemplo, una microficción peruana distinta a la
    microficción argentina o mexicana? ¿Y si fuere el caso, dónde reside la diferencia? Yo creo que no hay una diferencia por nacionalidades. Pero diferencias existen, y muchas, tantas como autores
    hay. Pero tantas, que podemos hablar de una comunidad de la
    diferencia.
  6. Por supuesto, siempre hay alguien que quiere poner orden, incluso cuando no queremos que haya orden. Están los críticos, los
    investigadores, los profesores universitarios, los propios escritores
    (y los que son todo a la vez, que son muchos –yo, por ejemplo–).
    Y están las antologías.
  7. Para entender una antología, me valgo de un símil. Una cosa
    es una fiesta a la cual invitas a tus amigos que les encanta bailar,
    que son magistrales incluso, y otra una reunión de los mejores
    Historias mínimas │ 10
    bailarines. El segundo puede ser muy instructivo, ser espacio de
    muestras de talento y creatividad, etc., pero no deja de ser un
    evento. El primer caso, en cambio, nunca deja de ser una fiesta, y
    todos la pasan muy bien.
  8. ¿Te gustan las fiestas o te gustan los eventos?
  9. Pero las alternativas no se agotan en ese símil. Hay antologías
    que buscan una tercera vía: un evento festivo.
  10. Dendro Ediciones ha optado por esta tercera vía en Historias
    mínimas. Reúne escritores de variadas trayectorias y de merecido
    espacio a nóveles autores.
  11. (Relean el punto 5). Por una cuestión de orden (relean el punto 6), apuntaré algunas constantes halladas en esta comunidad
    de la diferencia y que justifican, a mi criterio, este evento festivo
    (relean el punto 9, solo si tienen mala memoria).
  12. Es innegable que vivimos en una época de paradigmas alterados. Por lo tanto, las preguntas, desde la narración, no son
    fórmulas retóricas o de estilo. Efectivamente, encontramos en esta
    colección microficciones cuyo hilo narrativo integra la reflexión a
    estos cuestionamientos. Dicho de otro modo, textos que buscan
    establecer la relación acción-pensamiento. En algunos casos, plantear la pregunta es el gran logro. En otros, plantear o sugerir conclusiones, también son alternativas válidas desde la ficción breve.
  13. Estas Historias mínimas no eluden el compromiso social, tampoco sacrifican su estética por esos nobles fines. Sus autores saben
    que en el siglo XXI la palabra impresa o virtual sigue sacudiendo
    conciencias. La microficción, en su eficacia estética, nos devuelve
    a un mundo que creemos conocer, pero que en realidad no hemos
    sabido observar.
  14. Podría pensarse que por oposición al punto 13, sobre los nuevos compromisos sociales, tocaría ahora hablar de las posibilidades de lo fantástico. En verdad, muchas microficciones de este libro, desde la estrategia de las rupturas de lo mimético (entiéndase
    momentáneamente por realidad), crean espacios diversos donde
    la crítica y el cuestionamiento no son ajenos. Estas microficciones
    Historias mínimas │ 11
    fantásticas no solo interpelan al lector, sino también a la lógica del
    propio texto.
  15. En este punto destaco también aquellos textos de este libro
    que buscan implosionar el lenguaje para crear una nueva dinámica discursiva. Y lo realizan con estrategias lúdicas, con una fuerte
    carga de ironía y humor.
  16. Por supuesto, las microficciones metadiscursivas del punto
    15 tampoco abandonan la posibilidad de las referencias metaliterarias. Este recurso, aclaremos, es frecuente en el mundo de la
    minificción, sin embargo, por ello mismo, el reto de efectividad
    es cada vez mayor.
  17. Otra de las variantes de la microficción que muestra esta selección de Historias mínimas es la predominancia del lirismo. Y
    no me refiero solo al empleo de imágenes sugerentes o un regodeo
    en el ritmo de la prosa; me refiero a la articulación de una trama
    desde una perspectiva lírica, que se permite, incluso, sacrificar el
    conflicto para alcanzar sus fines.
  18. Que quede claro que estas distinciones no son excluyentes. Se
    pueden hacer todas las combinaciones y mezclas posibles desde el
    punto 12 al punto 17, y el resultado será hallado en este amplio
    muestrario creativo.
  19. La proporcionalidad de textos y autores por países también
    puede ser un dato atendible. Podría indicar la mayor o menor
    frecuencia en la práctica de este género. En ese caso, según esa
    proporción, Perú está a la cabeza. O podría significar que las comunicaciones por casa son más nutridas, lo cual nos devuelve al
    punto 9. Entonces, ingresemos a este evento festivo.
  20. Ricardo Sumalavia podría estar equivocado desde el punto 1
    al 19, pero bien lo dice el maestro Augusto Monterroso: «Cuando
    sientas duda, cree; cuando creas, duda».
    Ricardo Sumalavia
    Lima, octubre de 2020

Incisiones, minis, de Lorena Escudero

Minificcionista y Dra en física

Despertar*
1
DONDE TERMINA el mundo, comienzan tus pestañas. Y allí, un
segundo después, la luz.

Nota del editor: Este texto fue publicado en Microtextualidades. Revista Internacional de Microrrelato y Minificción, Nro. 4, 2018. Lorena Escudero 10 Implosión
2
ES CIERTO QUE el inmenso colisionador produjo diminutos
agujeros negros. Pero no fue eso, no. Tras su hallazgo, los físicos
teóricos alumbraron una avalancha de hipótesis, los
experimentales extrajeron aludes de datos para probarlas o
refutarlas. Y no solo eso. Ingenieros estudiando métodos
alternativos de calibración de la electrónica, matemáticos
desarrollando nuevas fórmulas, estadísticos revisando los
modelos para el análisis, divididos en frecuentistas y bayesianos y
bayesianos con afinidad frecuentista. Todos participamos en la
propagación de mundos a partir de detalles del mundo, cada vez
más complejos y prolíficos en artículos y conferencias. También
los humanistas, debatiendo las intrincadas conexiones entre los
científicos y sus cosmos. Sociólogos investigando cada rivalidad
pre y post descubrimiento, historiadores reflexionando sobre su
marco temporal. Incluso los poetas, y ellos fueron los peores,
dando rienda suelta a universos cada vez más lejanos del original.
Hasta que la presión fue insoportable. Fue así como finalmente
destruimos el mundo.

Nota del editor: Este texto fue publicado en Plesiosaurio. Primera revista de ficción breve peruana, Nro.11, Vol. 3, 2019. Incisiones 11 Mareas
3
EL HOMBRE que me visita no es un verdadero pescador. Lo sé
por el modo en que recoge las conchas de mi orilla y se sumerge
con ellas sobre la palma de su mano. Pero tiene la intuición de
buscarme en los momentos de marea baja, que le aseguran
incursiones profundas. Bromea cuando encuentra los trozos de
botella que con el tiempo pulo como si fueran gemas. Cuando se
aleja siempre lo hace con la resaca de regresar a mí. Supongo que
mi sal le cura alguna herida que no confiesa, y yo me lleno de algas
en su ausencia.

Nota del editor: Este texto fue publicado en Plesiosaurio. Primera revista de ficción breve peruana, Nro.11, Vol. 3, 2019. Lorena Escudero 12 Los campos de batalla
4
ALGUNAS VECES su casa, claro, porque a los dos nos gusta ese
juego de invasión y dominio, tener la seguridad de tus toallas y tu
champú, las cerillas que compraste la semana pasada a mano.
Dejar que después falten algunas. Otras veces mi apartamento,
introducirla en mis reglas y mi orden, donde las cosas son del
color que me gusta, donde yo elijo el aroma de las velas. Dejar
que predomine su perfume después. También terreno neutral:
ciudades nuevas para ambos, habitaciones de hotel, tácticas y
estrategias para conseguir el poder, el lado preciso de la cama, la
elección del menú. Es importante mantener el equilibrio y evitar
acorralamientos, como visitas familiares o cenas en casas de
amigos. Trabajar para que cada rincón sea finalmente parte de un
inmenso campo de batalla: un cepillo de dientes, una camiseta
olvidada, fotografías, sábanas compradas juntos, cajones
compartidos. Y librar un día la batalla perfecta, la total rendición
mutua.

Nota del editor: Este texto fue publicado en Quimera. Revista de Literatura, Nro. 382, 2015, y en Los pescadores de perlas. Los microrrelatos de Quimera, de Ginés Cutillas, 2019. Incisiones 13 Calipso
5
CADA CIERTO TIEMPO algún Ulises sigue varando en mis orillas.
No cuesta arrastrarlos hasta mi cueva, alejarlos de sus barcos y de
sus esposas. No cuesta olvidar sus nombres. El mar borra sus
huellas al partir. Las olas infinitas ahogan sus voces y liman sus
rostros. A nadie oculto el secreto de la inmortalidad: perded
vuestra memoria ante el mar.

Lorena Escudero (Author of Formulario)
Doctora en Física e investigadora en la Universidad de Cambridge (Reino Unido), Lorena Escudero (Soria, España, 1985) escribe relato y microrrelato desde muy temprana edad.
Ha ganado concursos en ambos géneros y participado en numerosas revistascomo “Microtextualidades” (España), “Quimera” (España), “Plesiosaurio” (Perú), “Atril” (España), “Salamanca Letra Contemporánea” (España), “Cita en las Diagonales” (Argentina) y “TheNextReview” (Londres). Sus letras han aparecido en blogs (“Las afinidades electivas” y “La Nave de los Locos”)y están incluidas en varias antologías: “Los pescadores de Perlas” (editorial Montesinos, España), “Futuro Imperfecto” (Ed. Clara Obligado, España), “Hokusai” (Revista Brevilla, Chile) y “Resonancias” (BUAP, México).
Tiene publicados los libros de microficción“Negativos” (Torremozas, Madrid, 2015), “Formulario” (La tinta del Silencio, México, 2019) e “Incisiones” (Quarks Ediciones Digitales,Perú, 2020).
“Negativos”, su primer libro de microficción, construye una analogía con la fotografía, con el «instante congelado» que nos da las claves, o las muestra apenas, de una historia más amplia y compleja. Textos que se han traducido al inglés o al griego, componen cuatro partes principales: de repentina ficción, que recoge los microrrelatos más lúdicos, que juegan tanto con el lenguaje como con otros géneros; de locuras y terrores, con historias de terror; de engendros y níspuras, microrrelatos intertextuales: revisión e inversión de bestiarios, relatos clásicos y mitos; de pérdidas, en los que dominan la identidad y las relaciones amorosas.
“Formulario”, nos cuenta, nació de la inquietud, y unión, de sus dos grandes pasiones: la escritura y el efecto sobre la misma por su formación científica. Libroobjetode la colección Minitauro, en forma de original y diminuto acordeón, combina ficción con fórmulas y conceptos físicos y matemáticos.
“Incisiones” es una mini antología heterogénea que recoge textos publicados en  diversos blogs y revistas; y puede descargarse gratuitamente, para que se animen a leerla, en el siguiente link: https://quarksedicionesdigitales.wordpress.com/2020/04/04/incisiones/.

Pequeficciones de: JUlia Otxoa, Gemma Pellicer y Luis Bernardo Pérez

Antología organizada por Chris Morales y José Luis Ortiz soto

España, España y México

Escena de caza
Julia Otxoa

El señor Saavedra desconectó su cerebro y seguidamente encendió el
móvil, la tablet y la televisión. En menos de un segundo las tres
pantallas se disputaron su atención, hasta el punto de que en los
desesperados esfuerzos de cada una de ellas por atraparlo en
exclusiva, cual encarnizada pelea entres cazadores, por conseguir la
pieza abatida, tiraron con fuerza del cerebro desconectado del señor
Saavedra hasta desgarrarlo y dejarlo como un puro despojo, que cada
día busca encontrar algún rastro, alguna huella de sí mismo en cada
una de las tres pantallas que fiel conecta cada mañana.
Julia Otxoa (España, 1953 ). Poeta, narradora y artista visual. Su obra
con más de treinta títulos publicados en poesía, narrativa y narrativa
infantil, ha sido traducida a varios idiomas e incluida en diferentes
antologías de poesía, poesía visual y microrrelato. Su libro de
microrrelatos más reciente Confesiones de una mosca (Menoscuarto,
Palencia, 2018). http://www.juliaotxoa.net


El gigante y la niña
Gemma Pellicer

El gigante y la niña pasean de la mano como cada tarde. A ambos les
gusta seguir el sendero que corre junto al río y contemplar, desde lo
alto del camino, el pueblito en el que viven.
GIGANTE: ¿Has visto?, le dice señalando el vuelo rasante de una
golondrina que les sale al paso.
NIÑA:Sí.
Al cabo de media hora de paseo, llegan a la cima y deciden descansar
un rato antes de coger el camino de vuelta a casa. El gigante tiene las
manos grandotas y las espaldas muy anchas. La niña, una sonrisa
redonda y brillante como un sol.
GIGANTE: ¿Te ha gustado el paseo?
NIÑA:Sí.
GIGANTE: ¿Yno te has cansado esta vez?
NIÑA: No.
GIGANTE: ¿Querrás que volvamos entonces mañana?
NIÑA:Sí.
El gigante y la niña contemplan los últimos rayos de sol, antes de que
éste se esconda definitivamente, según tiene por costumbre. A la niña
no le importa que el gigante sea feúcho y grandullón. A lo lejos, las
chimeneas empiezan a humear.


Gemma Pellicer (España, 1972).

Es licenciada en Filología Hispánica
y Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Trabaja
como editora de textos de ficción y es profesora en el Ateneo de
Barcelona. Cultiva la crítica literaria en las revistas Quimera y Turia.
Tiene en su haber dos libros de microrrelatos: La danza de las horas
(Eclipsados, 2012), al que pertenece este microrrelato, y Maleza viva
(Jekyll & Jill, 2016), y en prensa su primer libro de aforismos, Medidas
extremas (Renacimiento, Sevilla).


Transformaciones
Luis Bernardo Pérez

La flauta se transformó en canario, el clarinete en pato, el tambor en
oso, el contrabajo en elefante y la tuba en una serpiente pitón que, ante
el azoro del público, estuvo a punto de ahorcar al ejecutante. Y todo
porque el director, desesperado por la falta de progresos de la
orquesta, se le ocurrió sustituir la batuta por una varita mágica.

Luis Bernardo Pérez (México, 1962). Es escritor, periodista y editor.
Ha publicado 15 libros de relatos, una novela y un manual de escritura.
Escribe para niños, jóvenes y adultos. Entre los galardones que ha
obtenido están: el Premio Nacional de Cuento “Efrén Hernández”, el
Premio Nacional de cuento “Juan José Arreola” y el Premio de Novela
Juvenil “Gran Angular”.

Cuento corto para niños de 10 a 12 años: Vacaciones sin juguetes

Vamos al colegio de Fernando Iwasaki

Peruano

Como todas las mañanas, he vestido a los niños y los he colocado en el asiento trasero para que sigan durmiendo. Enciendo el coche y el motor se va calentando, desentumeciendo. El invierno es crudo y prefiero no abrir la ventana para que los niños no pasen frío. Corro a la cocina a preparar sus bocadillos y no hay mantequilla, el queso también se ha terminado y tengo que abrir una lata de atún. Cuando encuentro el abrelatas ya se nos ha hecho tarde. Corro al garaje. Apenas puedo respirar. Los niños no se despiertan.

Fútbol y literatura: Fernando Iwasaki y El sentimiento trágico de la liga -  UNIMEDIOS: Universidad Nacional de Colombia