Exigencia

En los corredores,
tienes macetas, hamacas,
una poltrona, cachivaches.
En el silencio, meciendote en la poltrona,
aparece el claroscuro de tu ser.
Como palomitas avergonzadas,
llega la náusea, la vergüenza, lo servil.
}Dando traspiés,
tu corazón exige
que lo saques de tu baraja.
El no escogió ni tu alma, ni tu cuerpo.

poltrona

Choka cuando Sendero manda rosas*

Cuando Sendero
dice que manda rosas
solo es mentira,
sera una la que viaje:
blanca y hermosa,
viva como tus ojos
que la contemplan
de belleza a belleza.
Un día, quizá no haya.

rosa blanca

  • No me gusta verlas decapitadas
  • en un florero

Choka a la nada

Vuelan las horas,
el beso, la caricia,
Hasta el dolor.
un día, te despiertas
entre barullos
de alguna multitud
que desconoces;
son gente como tú
que gritan a la nada.

pasajera fabio hurtado madrid

El escape

Estoy.
vivo,
consciente,
puedo caminar.
Hay silencio.
Las perras duermen.
mis dolores cicatrizaron.
.
El silencio se ha hechado.
la noche inquieta presiente la aurora.
hay un cielo fresco, rosado titilante.
Es la hora, me digo
y parto a cualquier luna.
Abajo se escucha el silbato del velador
y el rugir de un carro en la lejanía.

the-starry-night-1889(1)

Van Gogh

El novato Manuel montesinos

Le recordé que tocar las cosas de los muertos estaba prohibido. Le advertí que el eco, aquí, siempre engaña y nos hace escuchar lo que no existe. Sólo el paso del tiempo y la experiencia en el puesto le darán la sabiduría necesaria para distinguir lo que es de lo que está en trance. Entendió, sin alarmarse, que las tumbas murmuran y que las lápidas abiertas deben dejarse así, abiertas -porque a unos –le dije-, les cuesta más que a otros acostumbrarse a su nueva situación. Al despedirme le entregué los guantes, la pala y la estaca de madera.

Van árbol

Intimidades del idioma

Sorprendido y estupefacto son relacionados siempre con una reacción ante algo novedoso, pero no tienen el mismo significado. Uno tiene más valor que el otro.
Sorprendido: La sorpresa es un breve estado emocional como resultado de un estado inesperado. Este estado puede ser neutral (agradable o desagradable).
Ejemplo: El profesor quedó sorprendido ante la habilidad de sus alumnos para desarrollar operaciones matemáticas.
Estupefacto: Es quedar atónito o pasmado ante una noticia. Coloquialmente, es quedar paralizado ante un hecho
Ejemplo: Miles de argentinos quedaron estupefactos ante la eliminación de su selección del Mundial de Fútbol.

Tomado del fb

Velatorio tres

Oía lejanos los rezos como si estuviese escuchando el eco de una cascada. El aroma de flores difuntas venía en un blanco y negro que me recordaban acostado en el silencio de mi recámara. Enfrente estaba el dormitorio de las niñas, diferentes la una de la otra, eran acompañadas de sus hijos. Los amigos de tantos años se saludaban o bien se tomaban el café.
Vi con alegría a compañeros que cualquier día era motivo de festejo. Uno de ellos que sin vencer los vicios llegó a la tercera edad con la dignidad de un vegetariano. Te das cuenta de tu vejez, porque al caminar por el pasillo, te abrazan hombres maduros, esposa al lado y luciendo canas entreveradas en su melena.
En la sala vecina se escuchan los gimoteos de una mujer, por su intensidad podría inferir que es una viuda. Palabra que me lleva a recordar a mi maestro de anatomía, que decía que el golpe sobre el codo se hace sobre el nervio cubital, se le menciona como «Dolor de viuda» ya que es muy intenso, pero de corta duración.

viuda

La magia de la vida y los poetas

Era una mañana tibia preámbulo de la fiebre vespertina. Rocío en las hojas y humedad en el añoso zapote. Entre sus ramas se hacían cuencos que rebosaban de agua, fría transparente. Contemplé que dentro había seres que iban y venían, buceaban por decirlo de alguna manera. Sí, eran larvas de insectos que pronto estarían yendo y viniendo por la maleza y burlando los mosquiteros de las viviendas.
La maravillosa vida que de un huevo hace germinar larvas y éstas en ocho días de intenso calor, saldrán para batir sus alas y encontrar su nutriente. Los masculinos se conforman con el jugo de las frutas, las hembras obligadas por la perpetuidad de la especie requieren alimento rojo, brillante que humedece y alimenta las partes más íntimas de nuestro cuerpo. Así fertilizan los huevos que los depositarán en cualquier lecho de agua sola y clara.
Es la magia de la vida, y puede ser la muerte de los poetas que buscan el entramado de los colores del amanecer para gritarles a las musas,  que sordas se acicalan una a otras.

tuxpan

En el velatorio dos.

Denme una guitarra
que tenga cantos de sirena
maderas de naufragio
y vientos de fino color.
Fui al féretro. La muerte no respetó su belleza. La piel se le juntaba con sus macisos oseos y la pintaba con una palidez intensa. Las manos parecían ramas secas. Me despedí hablándole con murmullos y con la mirada.
Ninguna brizna de polvo se escapaba del escrutinio de ella. El departamento conde vivía era una casita de muñecas. El orden prevalecía. Manos de cocina, de tejedora, que después del desayuno el brillo del comedor y de la estufa lucían impolutos.
Había llegado a vivir a su casa en mi último año de la carrera de medicina, pude ver su dedicación para con sus hijas y al tío cuando regresaba del viaje.  Era el último estirón y tuve de ellos lo básico para terminar.
Pronto te alcanzaremos.

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Por la noche

Casi la media noche, el reflejo de la luz iluminaba la calle, silencio, aroma y enmedio la esposa del tío. Si bien sabía que era una muerte anunciada, estaban los deudos, familiares y gente que nunca había visto.
-Solo nos reunimos en estas ocasiones, dijo mi prima. Le contesté moviendo la cabeza.
A mi lado estaba la única tía que me queda, la besé, la tomé del brazo. Aperreaba sus manos frías, ella y yo sabíamos que el fin de aquella generación se estaba yendo y que muy pronto seguiría la nuestra.
Recordé otro velorio. Escuché mi nombre y voltee identificando a un sujeto que le hablaba a otro señor de marcada edad, risueño y apoyaba sus manos en el bastón.
-¿Qué haces tocayo?
Aquí, despidiendo al amigo y esperando el camión. Sonrió un momento, lo suficiente para decirnos que pronto le tocaría a él.
Cuánta historia mía dentro del féretro, con los dolientes y amistades que rezaban al son de la rezandera. El padre nuestro, el ave maría y lejos sus alegrías, sus voces y la fiesta en años pasados.
. Recuerdos que pensé que ya no eran parte de mí, volvieron húmedos, lozanos. Niños que vi correr a mi lado, ahora son adultos con una vida que desconozco.
Qué tienen las flores del velorio que te cimbran y te muestran lo que fuiste, lo debilucho que eres; tu vida breve en los rostros que miras y que te observan.

 

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