Es primavera
los árboles carentes
solo recuerdan.
¿dónde las aves
que poblaron la tierra?
El sol vende sus alas.

El blog no tiene propósitos comerciales-Minificción-cuento-poesía japonesa- grandes escritores-epitafios
Puede ser excepcional mente medida o bien verso libre, abarca diferentes temas pero cargado hacia el amor o desamor.

Saben a patio,
a las rosas que trepan por tus tejados
a la yedra que se adosa a la pared.
saben a tu mirada cuando huyes con ella por no se que sabanas.
Saboreo el olor cuando la luz de la lampara queda ciega
y los quinqués salen a dorar las cosas que tocan.
Un tierno que ilumina tu mejilla
oscurece tu labio
y vuela y vuela perdiéndose entre la cocuyera que transita por el bosque.
Aletean tus aromas
cuando tu pelo se tiende en desbandada en mi pecho después del retozo.


No podría la fuerza de mil dragones
contener la tempestuosa corriente
de dos lágrimas germinadas en tu corazón.
Siempre imaginaste el dolor de la despedida,
cuando la mano te abraza
y escuhas la bocina melosa de la locutora
diciendo que aborden.
El microinstante en que todas las imagenes
salen abruptamente de la memoria,
las noches de paciencia, desvelos
escuchando su agotada respiración
el tac tac que pareciera se hundia en la noche inmensa.
la primera vez que oíste la palabra mamá
su carcajada feliz y su boca succionado tu leche,
que trocito de carne y ojos que deseabas comertela a besos
La primera travesura
el ojo estricto de los maestros
su ronda con las amigas y aquel primer novio
y hoy ya no está
el avión se hizo punto
y nada.
Estás sola con dos lágrimas que abrieron las compuertas
de la inmensidad de un sollozo.
La soledad apachurra,
escucho tu voz suplicante:
«abejorro, llévame a la otra orilla
te daré el aroma de mis noches»
Pido a la catarina:
lleva mis sueños a la orilla, pósate en la flor y susurrarle que no estará sola,



Un día en la vida
decidimos ser viento
fecundar de sonidos a la hierba.
hubo flores que macularon nuestras vidas,
aromas de fuego en tus nevados.
También hubo tiempos
en que la tierra se hizo gris
abrieron fuego los tambores del silencio.


Tu boca
es una mano de ave,
lastima y canta
besa y se va.

Octavio Ocampo
Llegaban mujeres con sus vidas.
Iban
doblando orillas de hombre;
zurciendo esperanzas .
Tú no llegabas.
¿Te escondías?
En mis sueños veía
que la inquietud te despertaba.
En el cielo de tus ojos
las nubes aceradas
transitaban en sospechosa calma.
Despertaba con un resabio
y en la boca el aroma de la oscuridad de tu trenza.
Siguen pasando mujeres
que vienen hilando en el camino.
No te veo.
Quizá nada es cierto.
Nada, sólo fantasmas de luz en el abismo.
Sigo esperando a que cruces.


te busqué en los tallos,
en los trapos, la hierba;
por debajo de las calles,
en subterráneas esquinas;
entre la tarde de los puentes,
en otro tiempo.
en tierra de lágrimas,
cercado de flores
aluzadas de noche
con bostezos de viento.
.
¡Eres verde!
¡líquida!
¡luz!
Soy guitarra.
Nocturno esperando la luna.


Monet
