Dónde las aves

Es primavera
los árboles carentes
solo recuerdan.
¿dónde las aves
que poblaron la tierra?
El sol vende sus alas.

Iztaccíhuatl-y-Popocatépetl-11

¿ A qué huelen las mariposas?

¿A qué huelen las mariposas?
me preguntó Mavia;
acercándome al ángulo de su oreja,
le dije besando las palabras;
huelen a ti,
a la mañana que dispersan tus quehaceres,
a la suavidad de tu piel cuando el jabón va y viene patinando entre tus muslos.

Saben a patio,
a las rosas que trepan por tus tejados
a la yedra que se adosa a la pared.
saben a tu mirada cuando huyes con ella por no se que sabanas.

Saboreo el olor cuando la luz de la lampara queda ciega
y los quinqués salen a dorar las cosas que tocan.
Un tierno que ilumina tu mejilla
oscurece tu labio
y vuela y vuela perdiéndose entre la cocuyera que transita por el bosque.

Aletean tus aromas
cuando tu pelo se tiende en desbandada en mi pecho después del retozo.

mariposas

Encima de los hombros del cerro

El camino es árido, hosco,
colmada mi huella de cansancio
Vago buscandote.
Encima de los hombros del cerro
se divisa un verde vida;
si a la vera aparecen florecillas silvestres
diré que son tus ojos,
y si vuela una solitaria mariposa
entenderé que me acompañas.

oasispintura

 

Para una amiga que le gustan los caimitos

caimNo podría la fuerza de mil dragones
contener la tempestuosa corriente
de dos lágrimas germinadas en tu corazón.

Siempre imaginaste el dolor de la despedida,
cuando la mano te abraza
y escuhas la bocina melosa de la locutora
diciendo que aborden.

El microinstante en que todas las imagenes
salen abruptamente de la memoria,
las noches de paciencia, desvelos
escuchando su agotada respiración
el tac tac que pareciera se hundia en la noche inmensa.

la primera vez que oíste la palabra mamá
su carcajada feliz y su boca succionado tu leche,
que trocito de carne y ojos que deseabas comertela a besos

La primera travesura
el ojo estricto de los maestros
su ronda con las amigas y aquel primer novio
y hoy ya no está
el avión se hizo punto
y nada.
Estás sola con dos lágrimas que abrieron las compuertas
de la inmensidad de un sollozo.

La soledad apachurra,

la amiga que pariste
va hacia otro camino que es diferente al tuyo.
Ni la fuerza de mil dragones
pueden contener la avalancha de soledad y dolor.

Enmedio corre un río

Juntos, como dos flores a orillas del rio bailamos con el viento.
tú, entre la hierba,
yo. junto a la roca

escucho tu voz suplicante:
«abejorro, llévame a la otra orilla
te daré el aroma de mis noches»

Pido a la catarina:
lleva mis sueños a la orilla, pósate en la flor  y susurrarle que no estará sola,

que a su lado crecerán pensamientos.

pensamientos

Los pensamientos

la cabeza gira,
las ideas también
el mundo se mueve
la vida también.
Los pensamientos
son palomitas
que vienen y van..
Para poseerlos
es necesario tener
un zumo de noches plateadas
suspiros trasnochados
vivoras de humo;
llegará la mañana
y quizá te preguntes
las veces que el sol ha entrado por la ventana.

Van_Gogh,_Wheatfield_with_crows

 

Acecho

Ya no te estremeces
como en aquellos años vírgenes
en que ibas del asombro al suspiro.
Hoy tienes un camino cortejado por claveles;
pero subsiste en submente la poesía del gusano;
que levanta el cuello,
reconoce tu zafra
y olisquea el dulce de tu vientre.
Bebe el espasmo que brota de tu río.
El gusano deletrea tu chispa
y aunque lo niegues
acecha siempre la nuca de tus sueños.

Iztaccíhuatl-y-Popocatépetl-11

 

Un día

Un día en la vida nos encontramos,
humedecimos los pudores .
Fuiste reina blanca, yo, alfil negro…

Un día en la vida
decidimos ser viento
fecundar de sonidos a la hierba.

hubo flores que macularon nuestras vidas,
aromas de fuego en tus nevados.

También hubo tiempos
en que la tierra se hizo gris
abrieron fuego los tambores del silencio.

monet

La espera

Llegaban mujeres con sus vidas.
Iban
doblando orillas de hombre;
zurciendo esperanzas .

Tú no llegabas.
¿Te escondías?

En mis sueños veía
que la inquietud te despertaba.
En el cielo de tus ojos
las nubes aceradas
transitaban en sospechosa calma.

Despertaba con un resabio
y en la boca el aroma de la oscuridad de tu trenza.

Siguen pasando mujeres
que vienen hilando en el  camino.

No te veo.
Quizá nada es cierto.
Nada, sólo fantasmas de luz en el abismo.

Sigo esperando a que cruces.

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Para el amigo que dejamos de ver

cementerio
Con ojos abultados

te busqué en los tallos,

en los trapos, la hierba;

por debajo de las calles,

en subterráneas esquinas;

entre la tarde de los puentes,

en otro tiempo.

en tierra de lágrimas,

cercado de flores

aluzadas de noche

con bostezos de viento.

Sentí el roer bajo la tierra
con tu quejido de jarro fisurado.

.

Despedida

!Qué silencio!
¡Cuánto peso tiene el adiós!
Escucho la caída de mis palabras mudas,
la lluvia menuda y fría que humedece mi son.
Es insoportable el peso de una montaña.
o la implosión del suspiro carentes de caricia.
Este crepúsculo doloroso
invade las piezas de mi pensamiento.
destellos que perturban
y espacios de oscuridad que sepultan.
Tu silencio pesa más que el mar.

monet

Monet

Nuestro café

Manos de mariposa que aleteando sobre las puntas de mi pelo
interrogas,
caminas;
cuando creo que te vas,
caen tus brazos sobre el pulso de mi pecho.
El café recién hecho
sabe como tú la historia de mi vida.
tintinea la tasa sobre el escritorio;
el aroma se esparce entre los nudos del cedro
y los vericuetos de mi enramada.
Mientras se derrama,
cabizbajo leo la germinación de las palabras;
te incluyo como una barca que rompe el himen de mi agua.

taza caf