Tu voz de mujer niña.

Eres más.

Hay que sentir,

para intuir que tienes una sabia oculta,

que vuela, enternece y da sosiego.

Eres inefable, no se ve… pero irradia.

Abro los árboles y ya no estás.

Afuera llueve finito y despierto.

crepusculo