Hoy no cacaraquearon; ayer se las llevaron al tianguis.*

- Tianguis.- mercado
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En esta categoría ubico los textos que son de mi autoría. Ficción breve, miificción
Hoy no cacaraquearon; ayer se las llevaron al tianguis.*

El frío azota el trópico y junto con la lluvia cayeron los saurios; a eso se le conoce como el día en que llovieron iguanas.

Los internos de psiquiatría se dirigen en ropa interior hacia las regaderas, bajo la mirada de la abrigada auxiliar. Es fría la mañana, los dientes entrechocan, y mientras esperan a ser secados por la asistente, que platica animadamente con la enfermera, tomaran del cesto una raída bata, y regresaran a sus camas sobreviviendo a la institución, sus demonios y al médico de base que pasará visita y escribirá en el expediente «mismas indicaciones»
El empezó dándole las buenas noches; meses después le daba los buenos días, llevando café humeante y aromático a la cama.

El primer beso, El que ella puso en mis labios. En el segundo saboreamos la humedad. El tercero acompañara el momento de acariciar tu rostro. Tus manos peinaran el pelo y llevarás mi cara a tu pecho. Me hago viento, tierra, fuego. Llamarada que viene de los pastizales secos de soledad, que pulsa el deseo de lo inevitable. RGG

Mayo llegó de invierno, gotas afiladas caen sobre el naranjo, que no sabe dónde guardó la gabardina; él esperaba un chubasco que lo limpiara del polvo cotidiano y no la insolencia de un gota fría y nebulosa que lo estremece.RGG

Llegaron al puesto de una comunidad, un anciano y dos jóvenes sin barba.
El viejo pidió tres cervezas.
—Mejor refrescos. Dijo uno de los chicos.
—Los invité y son tres cervezas. Si no hubiera sido por ustedes, la carreta y el caballo seguirían atascados en el lodo del pantano. ¡Salud! Ustedes me salvaron. ¡Salud! Otras tres cervezas.
—No, ya no. Dijo el más chaparro.
Tienen cara de niños, terceo el tendero.
—Claro que sí, dijo el anciano, pero también tienen cara de borrachos. Así que más vale que empiecen temprano para que terminen más pronto.
Salud, salud, salud.
También como Ulises escuché cantar a las sirenas.
Él, el gran capitán;
yo, esclavo remero de la nave.
Él pidió a sus hombres que lo ataran, yo desobedecí la orden de tapiarme los oídos con cera.
A los dos nos hipnotizó el canto de las sirenas.
Así,mientras él imploraba;
Yo remaba hacía su canto.
Él siguió vivo, cada vez más cerca de Itaca.
Tres días floté en el mar, sin cadenas, orlado de espuma y entregado a la delicia de sus voces.

Y después de hacer todo lo que hacen se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son.

Ha causado mucha expectación la carrera de las montañas. Las apuestas favorecen al representante del Tibet, pero no descarte al Mula del medio oriente.Los momios para occidente están muy abajo; pero todo puede pasar… seguiremos informando.
La cochinilla es excelente para pintar de carmín alimentos veganos. Algunos veganos lo ignoran y cuando lo saben, sienten encontrarse en pecado. Lo expían: hincándose sobre las semillas del maíz y en cada mano una penca de nopal.

El aleteo de su corazón no lo llevó al cielo; lo ingresaron a urgencias.

El coche se detuvo a escasos kilómetros de su destino. Entre la neblina del anochecer visualizó una columna ruidosa que parecía festejar una fiesta de Halloween. Bajó del auto y se incorporó a la fila, que ya regresaba satisfecha de haber conmemorado su día.

Decían que su estilo era húmedo, tibio y colorido; el resultado de tener un cerebro de coral.

Los carpinteros la acarician con la mirada, la miden, la trazan, la cortan y una a una las colocan bajo el sol; las voltean para que se deshidraten; por la tarde, las acuestan una encima de otra, ubicando pequeñas calzas, para que el viento pueda ir y venir y las vacune contra el tiempo. Tiempo después con el ojo afinado la delinean y saben milimétricamente donde pasaran la garlopa, así las piezas medirán lo mismo tanto por el lomo como por la panza. El banco de trabajo despide olores. Huele a tiempo. Ese santo olor de cedro tan íntimo…, tan especial. Ellos transforman el vacío y la soledad, y cuando terminan, cierras la puerta y escuchas su respiración: la casa vive.
