El adiós

¡Qué silencio!
Los dos sabíamos del adiós.
Ella está en la ventana,
mirando el carro
donde pronuncié su nombre…
Voy a cien kilómetros por hora
las espigas de la hierba
se mueven  con el viento.
¡Golpeo el volante!
me pregunto:
¿Los adioses son para mí
o para el viento que pasa?
¿Tienes cómo yo,
una lágrima que escarba la mejilla?

animales condor

El maestro de literatura

 El maestro llegó encabronado. El ceño fruncido, y el tic en el ojo. Este es el examen final. Lo que saquen es lo que les pondré en la boleta. Literatura es creatividad. Tendrán una hora y deseo un cuento que:
Hable de religión
De realeza
De sexo.
De misterio
Se miraban los pupilos a la cara,  los acostumbrados a copiar evidenciando su angustia.  Esta vez de nada sirvieron acordeones, ni apuntes en los muslos de las mujeres. Todo era silencio, amenazados. Quién hablase ipso facto era reprobado. Cinco minutos después el alumno más faltista, rezongón e hijo de su grandísima madre, se levanta y le da la hoja al maestro. “Este cabrón tronó como habichuela”.-Pensó el maestro.
-Ya terminé, ¿me puedo ir?
-¿Seguro que terminaste? Todavía tienes mucho tiempo.
-Me puede dar mi calificación de una buena vez.
-Si tu quieres…” ahora veras cabroncito” y desdobla la hoja y lee:
¡Dios mío! Se cogieron a la reina, ¿Quién habrá sido?

bart

 

Mariachi Vargas y Amalia Hernández Ballet y el son de la negra

El Son de la Negra es un son Jalisciense que ha llevado la música de Mariachi a todos los rincones del mundo y generalmente abre el repertorio de cualquier agrupación de mariachi que se respete. El arreglo tradicional es de Blas Galindo y aunque muchos podrían pensar que la canción está dedicada a una morena de ojos tapatíos, en realidad está inspirada en una locomotora. Incluso el ritmo inicial hace referencia a un tren en aceleración. Aquí la versión clásica por el Mariachi Vargas de Tecalitlán. Una canción alegre para compensar el mar de sufrimiento que viene a continuación.

Ahora con el ballet de Amalia Hernández: música, coros, danza. Un agasajo.

freda 11

Frida Khalo

 

 

El cinco palos

Me dijeron que por aquí estaba Pancho. Me ha costado trabajo divisarlo por la lluvia, porque está envuelto en un plástico que lo cubre del agua. Inmóvil, a veces se lleva a la boca su cigarro que protege con sus dedos. Está en la esquina porque le permite divisar dos habitaciones. Increíble, parece estatua sólo mira, no hace caso del frío, ni de los alfileres del agua. Es el referí de una apuesta harto rara entre dos conocidos como guapos o divos de las damas que trabajan en la zona de tolerancia. Ver quién tiene más orgasmo con una mujer. El ganador tendrá el reconocimiento de la comunidad.
Me regresé, estaba el tiempo húmedo, helado y un caballito de tequila haría volver el calor perdido, con el cantinero platiqué de la apuesta que se estaba llevando a cabo. Cada uno se metió al cuarto con una muchacha. Pancho diría quien había sido el ganador. El cantinero entre el barullo y la música tropical me fue diciendo cómo llegaron a apostar.
Pancho siempre vestía de blanco, con botas y sombrero, todos lo conocían porque era hombre serio y de palabra. En realidad, el venía a convivir con los amigos y de vez en cundo sacaba una muchacha a bailar, era raro que se pasara de copas y que se le conociera mujer. De vez en cuando invitaba a alguna de su preferencia, pero antes la llevaba a cenar, aquí al lado con Doña Carmen, nadie cómo ella para hacer tortillas y degustar un chileajo en carne de puerco y una cerveza. Por eso fue escogido para que sirviera de juez.
 Tres horas después y empapado de sus ropas y pidiendo un fuerte, Pancho dio el nombre del ganador y desde ese momento,  jacinto un hombre de mediana estatura morocho sin llegar a negro y con una melena  rizada  y con rulos que se le resbalaban bajo la frente se le conoció como el cinco palos.
Intrigado, le pregunté al de la barra, que cómo se había dado cuenta que uno se había aventado cinco y el otro dos. El barman, que traía un sombrero de buena calidad y con patillas que le llegaban a la mandíbula, con el cigarro en la boca, me dijo que eso era fácil. Las muchachas cuando el sujeto eyacula toman un recipiente y se lavan con jabón. ellas mismas abren la puerta y tiran el agua en la calle. De esa manera Pancho llevaba la cuenta.
 Regresé cinco años después y para sorpresa, el barman seguía siendo el mismo. Después de invitarle un cigarro que me aceptó, me presenté, le mencioné el suceso de aquella apuesta famosa, Se recordó el instante y como una cosa natural le pregunté qué había sido del cinco palos y me contesté que ya no venía a la cantina, Me miró, y le invité una cerveza, cosa que aceptó y empezó a contar lo que había pasado con singular personaje.
Va a ver, en aquella mesa estaba sentado un cliente de años que andaba muy alegre y se hacía acompañar de dos muchachas una de ella entrada en años , pero que aún se le veían buenas formas, las había contratado para que lo acompañasen hubiese o no hubiese sexo, eso pasó, verá, hace como dos años. A la media noche llegó el cinco palos, las muchachas fueron a recibirlo, menos una de ellas.  Él venía tomado, así que se paró enfrente de ella y dijo, “que, no le vas a dar besito a tu papi”, ella hizo como que no le había escuchado y él encabronado le echó la copa en el vestido.  No nos dimos cuenta, tomó el micrófono y dijo en voz alta yo soy la puta que se acostó con este cabrón a que todos llaman cinco palos,
Nos dio pelos y señales y las bandejas que ella tiraba era del agua de lluvia porque tenía goteras en su vivienda. El amigo cuando mucho se echó uno y después se la paso dormido, Había mucha gente y el chisme corrió peor que pólvora. Dejó de venir, pues las veces que lo hizo, no le hablaban. Dicen las malas lenguas, que una pandilla lo espero a que saliera y lo golpearon, otros dicen que fueron a más, pero desde ese entonces dejó de venir.

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La plática

Un mexicano estaba tomando el desayuno, cuando un gringo, mascando chicle, se sienta al lado. Él,  ignora al «yanqui» que trata de hacerle plática.
– Perdón, ¿usted se come todo el pan?.
– ¡Por supuesto! – contesta.
– Nosotros no, sólo nos comemos la migaja de adentro y la parte de afuera la ponemos en un «container», la reciclamos, la transformamos en harina y la exportamos a México.
El escucha en silencio, imperturbable.
El americano sigue mascando su chicle.
– ¿Y ustedes se comen la mermelada con el pan?.
– ¡Por supuesto!
– Nosotros no – dice el americano.
– Nosotros en el desayuno comemos fruta fresca, la cáscara, las semillas las ponemos en un «container», las reciclamos, las transformamos en mermelada y la exportamos a México.
El mexicano ya un tanto alterado le pregunta:
– ¿Y ustedes qué hacen con los condones después de usarlos?
– ¡Los tiramos a la basura, «of course»!.
– Bueno, nosotros no.
– Después de usarlos los ponemos en un contenedor, los reciclamos, los transformamos en chicle y los exportamos a los Estados Unidos.

cafe

 

 

 

Tomado https://chistes.yavendras.com/mexicanos.php

 

Sones de mariachi de Blas Galindo

El mariachi  identifica a México y la música del son del bajío.

Así como José Pablo Moncayo (1912-1958) utilizó tres huapangos (o sones jarochos) como materia prima de su Huapango orquestal, Galindo cimentó su partitura sobre tres conocidos sones de su tierra: El zopilote, Los cuatro reales y La negra. De éste último Galindo enfatizó, sobre todo, las brillantes intervenciones de las trompetas. Poco después del estreno de la versión original Galindo realizó la transcripción de la obra para orquesta sinfónica, que fue estrenada en México por Carlos Chávez al frente de la Orquesta Sinfónica de México, el 15 de agosto de 1941, en el marco de un programa dedicado por entero a la música mexicana.

Blas Galindo y Pablo Moncayo fueron conocidos y amigos.

15-Los mariachis

Efectos de la lluvia

No sé, la lluvia me hace niño y abuelo el corazón,
por eso me inclino a besar el agua que moja mi pan.

vincent. lluvia

Van gohg

Las mañanitas mexicanas no son tan mexicanas

Fragmento tomado de la revista Algarabía.

…Pero tenemos otras, las mañanitas mexicanas, que, si bien comparten los temas de la romanza, son representantes netas de la canción popular. Ésta surgió a principios del siglo xix, como resultado de una transformación interesante: es música que todavía está influenciada por los cánones del Viejo Continente, pero que tiene temáticas propias, particulares. Se trata de un género que rescata las costumbres de esta nueva sociedad y, a pesar de que ya es distinto, comparte con la música colonial temas religiosos, aunque no como punto central, sino como matiz. Además, recicla algunos elementos de la música europea de moda, como el vals, que tanto se bailó y tocó en México hacia 1815.

El día es diferente, cumplo años, mi esposa e hijos ponen las mañanitas y cuando parto el pastel o la tarta, todos cantan las mañanitas y quien pues Pedro infante el ídolo de México. Hay otras canciones con la que se festeja, en tu día… Reflexión el canto es para el que nació y también debe de ser para la madre que lo parió. En tiempos atrás no se hacían tantas cesáreas y la madre y el bebé se ponían el primer reto: vivir. Antes la mortalidad materna e infantil era muy elevada, actualmente no. Es tan importante que medimos el desarrollo de un país por las tasas de muerte materno-infantil.

 

En tu día, es otra canción, la interpreta Javier Solis, que a decir de conocedores, es la mejor voz ranchera que ha dado el país. Obvio, no tenía la carisma de Pedro.

 

cumpleaños del mago

Michael Cheval

Genio y figura

El ambiente era de penumbra. Casi silencio. El hombre enfermo resollaba.  Jadeos rápidos y superficiales; luego un espacio que se hacía largo y cuando los dolientes pensaban que ya expiraba, volvía a resollar profundamente. Sus hijos alrededor de la cama y su esposa acicalando su calvicie.
Haciendo un esfuerzo monumental susurrando la palabra dijo:
Abraham…
Si papá.
Josué
Si papá.
María
Si papa.
Isaías.
Amina .. mi… peque…ña.
Papacito.
Amada esposa.
Querido esposo.
Están todos…
Todos a tu lado esposo mío…
Y abriendo los ojos desorbitadamente y sentándose les espetó:
¡Entonces quién está en la tienda…!

anciano.Jean Baptiste Greuze - 1 Filial Piety (The Paralytic)-Hermitage

La luz y el clavo

El ave merodeando el acantilado,
o la luz de la tarde incrustando el macizo de la montaña
como un clavo profundo, intenso y eterno.

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Drama en el arca

Discutían en el arca, Noé y los animales de la conveniencia de mandar a explorar si las aguas del océano habían disminuido. Después de días de alegatos se llegó a la conclusión de que el animal mejor dotado era la tortuga. Nadaba como pez en el agua y podía arribar a tierra sin dificultad.
Los días pasaban y no había señales de ella. Los animales se veían y movían la cabeza, y pasaron al verbo:
  • ¿A quien se le ocurrió la idea de mandar a la tortuga?
  • Es un animal lento de movimiento y de cabeza.
  • ¡Tonta y perezosa!
  • ¡Esta hija de puta, nos tiene en vilo!
Todos tenemos la culpa decía Noé en tono conciliador.
-No podemos estar supeditados a una pendeja, algo tenemos que hacer.
-Mandemos a otro que sea ágil de movimiento y cerebro.
Muy en el fondo se escuchó una voz pequeña y aguda que hizo callar a todos:
-Si siguen hablando mal de mí, no voy…

tortuga.

Mi memoria

Mi memoria es penumbra,
tarde temblorosa,
Llovizna seca.
Llegan los recuerdos con ala rota.
Árbol mocho, deshabitado de nidos.
Cantos sordos.
Palabras sueltas en algún diario,
son rendijas de algo que sucedió.
Sueño en silencio.
Lejos están tus pasos.
Un día de estos me olvidaré que soy.
¿Seré mar? Agua que ahoga las visiones;
no, sólo tengo memoria de espuma que se abre
cuando el ave se hunde y levanta el vuelo llevando un pez hacia las nubes.

pájaromartin-pescador

Verano ardiente

Sueñan los sapos bajo tierra con la lluvia.
El río  es un dinosaurio herido  que avanza dando coletazos,
el cielo es una copa azulada con sol calvo, sin sombrero.
Sobre las piedras las lagartijas bostezan. No hay nubes. Van y vienen remolinos de sol; un maíz cabizbajo.
Solo el sopor se atreve a salir.

van-gogh-campos-de-trigo-y-amapolas

Van Gohg