El ambiente era de penumbra. Casi silencio. El hombre enfermo resollaba.  Jadeos rápidos y superficiales; luego un espacio que se hacía largo y cuando los dolientes pensaban que ya expiraba, volvía a resollar profundamente. Sus hijos alrededor de la cama y su esposa acicalando su calvicie.
Haciendo un esfuerzo monumental susurrando la palabra dijo:
Abraham…
Si papá.
Josué
Si papá.
María
Si papa.
Isaías.
Amina .. mi… peque…ña.
Papacito.
Amada esposa.
Querido esposo.
Están todos…
Todos a tu lado esposo mío…
Y abriendo los ojos desorbitadamente y sentándose les espetó:
¡Entonces quién está en la tienda…!

anciano.Jean Baptiste Greuze - 1 Filial Piety (The Paralytic)-Hermitage