Apuntes de un niño 9 (El mercado)

Mi vía crucis era cada ocho días.  El día que llegaba al mercado la fruta, la verdura. «¡Qué pachorra, mañana hay que levantarse temprano!». Hermosas bolsas de yute tejidas, coloreadas de un amarillo canario o bien de un rosa mexicano. Mi labor era ayudar a mamá, ir detras, mientras hacía la compra. El mercado, rústico, con cientos de gente comprando, pasillos estrechos, ruidosos, extensos.

-Ten cuidado no te vayas a perder.

-Cómo crees ama, ya estoy grande, ya se llegar a la casa.

las manos de ella palpaban la verdura, la fruta y con el rabillo del ojo me buscaba.

Ten cuidado, volvía a decirme, cuando escuchabamos » Allí va el golpe, allí va el golpe.» a  pocos metros venían cargando sobre la espalda, la pierna de res o la mitad de un puerco.  De la carne goteaba sangre que se derramaba sobre la ropa de los cargadores que a paso rápido transportaban su carga hacia las carnicerías.

-¡Hazte a un lado! y me situaba tras de ella.

Compraba el tomate aquí, la zanahoria allá, y las calabazas,  mucho más allá. Íbamos y veníamos como los trompos. Afuera hacía calor, pero dentro del mercado era  horno.

-Mama, mire, en este puesto tienen de todo. ¡Aquí compré!

-No. A este señor,  le compro el tomate, la viejita que está en el extremo la lechuga, me la da caro.

-Y si se la da caro, ¿porqué vamos hasta allá?

Los dos cargabamos el mandado, hasta llegar a la parada del urbano. Si había asientos, ¡qué bendición!, sino te resignabas a irte de pie.

Hoy mi esposa, la llevo en el auto, toma un carrito y en espacios iluminados, con acondicionador de aire, va comprando al precio marcado.  Extraño la voz del cargador y la voz del comerciante que le decía a mama, » Le pongo un tomate de más, para que regrese» y la voz de mamá que decía

«Gracias por el pilón»

 

Diego Rivera

AZTECAS

Una platica postmadura

En el corredor, la brisa refresca la noche. Las poltronas se mecen. Un matrimonio de edad avanzada toma licor de vainilla. El viejo sonrie y sin pensarlo refiere.
– Te acuerdas conchita de aquella muchacha que venía de Honduras, mucama que te ayudaba en las tareas. Sabes, ese cuerpecito fue mío. La meserita del restaurante que nos atendía, ese cuerpecito fue mío. Se sirvió otra copita de licor y siguió. desfilaron otras más y la anciana sin enojo, brindaba con él. Después un silencio donde se escuchaba el ulular del viento. Y Tú? ¿No tienes nada que decir?
– ¿Te acuerdas zeferino la vez que te fuistes una semana a la montaña a cazar con tu amigo Toño?
– Claro, nos dimos la gran vida, mucho ejercicio, y de las pieles de conejo te mandé hacer una estola.
– En la esquina de iguana con venado ¿sabes qué está?
– Quién no va a saber; siempre ha estado allí el honorable cuerpo de Bomberos, ¿ a qué viene eso?
-Pues todo ese cuerpecito fue mío; mientras tú cazabas.

ancianos

La espera

Llegaban mujeres con sus vidas.
Iban
doblando orillas de hombre;
zurciendo esperanzas .

Tú no llegabas.
¿Te escondías?

En mis sueños veía
que la inquietud te despertaba.
En el cielo de tus ojos
las nubes aceradas
transitaban en sospechosa calma.

Despertaba con un resabio
y en la boca el aroma de la oscuridad de tu trenza.

Siguen pasando mujeres
que vienen hilando en el  camino.

No te veo.
Quizá nada es cierto.
Nada, sólo fantasmas de luz en el abismo.

Sigo esperando a que cruces.

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Diez consejos para escritores de cuento breve Ana maría Shua

1. Tomar una o varias porciones de caos (muy pequeñas) y
transformarlas en un pequeño universo.
2. Trabajar con los conocimientos de lector, que sabe más de lo que
cree.
3. Trabajar con la materialidad del texto. Por ejemplo, en este
hiperbrevísimo “Huyamos, los cazadores de letras est-n aq-«.
4. Azotar las palabras hasta conseguir que se agrupen en un rebaño
ordenado. Tener el corral preparado de antemano.
5. Tejer lo fantástico y lo cotidiano en una sola trama. 0 no. Cortar lo
que sobra.
6. Trabajar la primera versión como una piedra en bruto a la que hay
que tallar hasta obtener un diamante facetado. Si no es posible librarse incluso de la más mínima imperfección, tirar la piedra a la basura, sin piedad.
7. Si conseguiste atraparlo, es que está mal. Un buen cuento brevísimo
resulta tan inasible y resbaladizo como cualquier pez o cualquier buen texto literario.
8. A veces no hace falta inventarlos, basta con descubrirlos, incrustados
en otros textos, brillando.
9. Prueba de calidad: si es realmente bueno, muerde.
10. Ser breve. Y, preferiblemente, también genial.
(Rotger, Neus y VALLS, Fernando, Ciempiés. Los microrrelatos de Quimera, p. 141.)

Ana_María_Shua

Nosotros-Contigo sin tí Plácido Domingo

Bolero que fue compuesto por el cubano. Pedro Junco, muchas historias se han tejido sobre la canción titulada. «Nosotros «, se dice que fue basado en un hecho verídico sobre un hombre a punto de morir y quería decirle a su amada antes del fatídico deceso, lo que sentía por ella, por eso la frase,»» No es falta de cariño, te quiero con el alma, te juro que te adoro, y en nombre de esta amor y por tu bien te digo adiós», porque él sabía que padecía tuberculosis pulmonar en etapa terminal y no quería contagiar a su amada, y eso le inspiro a componer esta canción.
Pero lo verdadero es, que Pedro Junco, el  compositor de «‘Nosotros», tenía su novia para casarse y sucedió que en esos tiempos azotaba a Cuba una epidemia de tuberculosis pulmonar que dejo muchísimas personas fallecidas, y que todo aquel que se contagiaba moriría irremediablemente, en esos tiempos no existía cura alguna para esta enfermedad.
Pedro Junco se contagió de tuberculosis, y antes de morir compuso la canción que le dedico a su novia, es como una conversación con ella…Atiéndeme, quiero decirte algo, que quizás no esperes, doloroso tal vez….
Pedro Junco falleció a los pocos meses en plena juventud a los 23 años, dejando su sentida canción que ha recorrido el mundo entero, y aunque han pasado muchos años, aun se escuchan sus frases en toda la canción que ha sido grabada en diferentes ritmos y versiones por muchos cantantes y orquestas, convirtiéndose en un clásico musical romántica.
En 1945, el título «Nosotros «fue utilizado para la película mexicana protagonizada por Ricardo Montalbán y Emilia Guiu, la canción en esa película fue interpretada por el fallecido bolerista mexicano. Fernando Fernández.
Pedro, era cubano de la provincia Pinar del Rio. Luis Sexto y Alfonzo Vinas cuentan que a esa hora, el silencio se acentuaba en El Vedado en La Habana, sobre las 11 de la noche del 25 de Abril de 1943, en la habitación que Junco ocupaba en la clínica Damas de la Covadonga, se oía suavemente, «Soy como soy ‘una canción que Pedro Junco compuso y fue grabada en la voz de Rene Cabel, y se dice que el enfermo acababa de quedarse solo, la frecuencia respiratoria había aumentado, el tórax subía y bajaba velozmente María Antonia, su hermana, salió a buscar al médico de guardia, de pronto la música continua sonando en el cuarto ya vacío…Pedro falleció casi silenciosamente, cómo dispersándose en el aire tras las notas de la canción de su autoría.

http://lahemerotecaluisrrondon.over-blog.com/article-la-triste-historia-del-bolero-nosotros-113892761.html

Nosotros, pedro Junco Cubano

Contigo, Claudio estrada ( mexicano)

Sin ti. Pepe Guizar  ( mexicano)

 

placido

 

Tu me acostumbraste, Frank dominguez ( cubano)

Contigo a la distancia, Cesar Portillo de la luz(cubano)

Fallaste corazón Cuco Sánchez

La que se fue, José Alfredo J.

Reflexiones de Ana María Shua

«Me da igual que algo sea corto o largo; me importa la calidad»*
El microrrelato, según lo definen los críticos, es un texto narrativo que no tiene más de veinticinco líneas. Cuando yo empecé a trabajar el género, se lo llamaba de una forma más simple: «cuento brevísimo». Igual que en cualquier otro género, se puede utilizar para hacer buena literatura o chaupucerías de poca monta. El ingenio es un peligro siempre latente: la frontera con el chiste es muy delgada. Encontrar la idea para un microrrelato es un trabajo de minero: se pone uno la lámpara en la frente y va por el socavón buscando algo que parezca brillar. Cuando lo encuentra, lo desprende con el pico y se lo lleva al salón de tallado. En la tarea de joyero, tallado y pulido, se sabe si se trataba de una piedra preciosa, que va a brillar como una joya, o si hay que tirarla y volver al socavón. La inspiración surge leyendo otros microrrelatos. Este género no puede considerarse un paso previo a la novela. De hecho, yo terminé mi primera novela (Soy paciente) antes que mi primer libro de microrrelatos. No todos los novelistas son capaces de escribir este tipo de obras. Y desconfío de los microrrelatistas que no escriben otros géneros y se refugian en este porque lo creen más fácil. A mi criterio, este auge es casi una fantasía. Al menos en el campo literario, al menos en la Argentina. Nunca se va a encontrar un libro de micros en la lista de best sellers. Y las editoriales no los quieren publicar. Soy una de los poquísimos autores que no se han visto obligados a pagarse su propia publicación. En cuanto a la influencia de las tecnologías, no hay nueva tecnología capaz de convertir en escritor a alguien que no lo es. Y por otra parte, la literatura ya conocía el formato breve. Los haikus, por ejemplo, tienen diecisiete sílabas y miles de anos. Son más breves que un SMS o un tweet. A mí me da exactamente igual que un film, una obra teatral o un texto literario sean cortos o largos. Lo que me interesa es la alta calidad: la capacidad de decir algo nuevo, perturbador, acerca del ser humano. La poesía siempre fue breve y no tiene que dar tantas explicaciones. La mala poesía, las malas películas, el mal teatro, las malas novelas son peores cuanto más largas.

*Por Ana María Shua.

Ana_María_Shua

Apuntes de un niño ocho ( el norte)

La gente decía que había norte cuando veíamos al viento azotar las palmeras y caían las gotas diminutas que significaba pasar las vacaciones escolares metido en la casa sin poder salir a jugar por días y días. Era lluvia fina, afilada, helada, que caía monótona por semanas, empapaba en brevedad la ropa y dejaba una humedad que hacía tiritar. Le decíamos chipi-chipi.

En esos días la pasábamos en la cocina con mamá, saboreando el café caliente y un pan recién horneado que al morderlo, crujía y esparcía el sabor de la melcocha. Afuera la gotera caía en la cubeta o resbalaba sobre la circunferencia de las naranjas y el tac-tac que escuchaba al caer sobre las hojas del plátano. Cerraba los ojos y veía en mi mente a los quemadores y cómo de su tallo se desprendían lenguas y pájaros de fuego. Yo volaba en una de esas aves y recorría paisajes desconocidos. Hoy comprendo que aquella lluvia tenaz me obsequió los besos tiernos de mi madre y los andamios de mi fantasía.

Tribute-to-Diego

Tata Nacho- Ignacio fernández Esperón

Nació el 14 de Febrero de 1894 en la ciudad de Oaxaca. Fueron sus padres Ignacio Fernández Ortigoza y Piedad Esperón. Su padre era médico. Su madre era pianista, no fue ella quien le enseñó a tocar el piano, sino Macedonia, una sobrina del destacado compositor Macedonio Alcalá, autor del vals Dios nunca muere, cuando Ignacio apenas aprendía a leer y escribir.

La familia se trasladó a la ciudad de México. En su casa, se reunían frecuentemente sus padres con Amado Nervo, Luis G. Urbina, Ángel del Campo Micrós, Rubén M. Campos, y otros poetas, escritores y músicos famosos.

A los ocho años  improvisaba piezas de canciones. Las tocaba en el piano o en el violín que le habían regalado.

Cuando él contaba con sólo 10 años de edad, en el año de 1904, su padre murió.

En 1929, Ramón P. de Negri, ministro de Industria, antiguo conocido de Tata Nacho, lo envió a la Exposición Iberoamericana de Sevilla, España. Ahí, el poeta Francisco Orozco Muñoz, fue quien encabezó al grupo mexicano. En Sevilla Tata Nacho conoció al poeta Federico García Lorca, con quien llevó, desde entonces, una gran amistad.

Conoció también al rey Alfonso XIII, quien en una ocasión lo reconoció desde su coche cuando Tata Nacho iba caminando, se detuvo y lo llevó al Pabellón Mexicano de la exposición. Durante su estancia en Francia, vio el funcionamiento de la Sociedad Autoral y estudió las leyes correspondientes, ya que en México aún no existía una organización así.

El 22 de Febrero de 1945, Alfonso Esparza Oteo, Ignacio Fernández Esperón y otros compositores, fundaron el Sindicato Mexicano de Autores, Compositores y Editores de Música (SMACEM), que pocos meses después se convirtió en la Sociedad de Autores y Compositores de México, y después en la Sociedad de Autores y Compositores de Música (SACM).

Tata Nacho murió en la ciudad de México el 5 de Junio de 1968; sus restos descansan en la sección de compositores del Panteón Jardín.

http://www.sacm.org.mx/biografias/biografias-interior.asp?txtSocio=08003

tata nacho

 

 

 

 

 

Filipides (2) en el llano del Maratón

Atenas vivía horas de angustia. A 41 km se desarrollaba la batalla contra los persas. alrededor de 10 guerreros persas por un griego.

– ¡Hay que quemar la ciudad! No dejaremos que Darío y sus huestes la saqueen.
– No. Aún no. Esperemos
– Cuando queramos hacerlo será demasiado tarde.

Después de acaloradas discusiones aceptaron el consejo de un anciano que tenía fama de prudente. Esperarían 24 hs y de no tener noticias incendiarían la polis. Muchos abandonaron la ciudad buscando refugio de la ira de los persas.

Era la mañana del día seis de boedromión entre (agosto y septiembre) olimpiada 72 del 29 septiembre 490 antes J.C.

En la llanura del Maratón, los griegos en formación. Milciades dio la orden de atacar, cantando su himno se fueron contra el ejercito invasor que los superaba en número. Los persas no esperaban tal agresividad y se desconcentraron, cundió el pánico cuando fueron atacados por los flancos y huyeron en desbandada, dejando más de seis mil cadáveres, prisioneros y arreos.

—Quemad sus naves, para cortarles la retirada —ordenó Milcíades a sus soldados.

Terminada la lucha Filípides salió con prisa, corriendo intensamente hacia Atenas para darles la buena nueva y evitar que la polis fuese destruida. Al llegar a la ciudad, le esperaban un grupo de atenienses.

El atleta llegó desencajado, con los brazos caídos y como un autómata. La impresión fue aterradora y nadie se atrevía a pronunciar palabra. Enmedio del profundo silencio, musitó

¡Hemos vencido!

Colofón

El mundo no sería el mismo si Persia hubiese triunfado.

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valle del maraton

Revelación de Alfonso Pedraza

¿Hasta ahora me lo dices? Sabías que te amaba.
—Sabes que no soy libre, tengo esposa e hijos, y lo que ignoras… un amante.
—…
—…

La gravedad del silencio entre los dos enamorados desconcierta al autor, que opta por dejar al lector la resolución del dilema.

Tomado de piedra y nido

https://piedraynido.blogspot.mx/search/label/Alfonso%20Pedraza

vicente van pareja

Vicente van Gogh

 

Tomado de la bitácora Plasticidades

Alfonso Pedraza Pérez: Médico Cirujano, por la UNAM.║ Fundador del Taller de Minificciones de Ficticia║Ha publicado en: El Búho, La risa de la hiena, La Jornada Semanal, ”Cien fictimínimos”, “Libro de los seres no imaginarios” y “Alebrije de palabras” y en páginas electrónicas║Artículos sobre minificción en: Hostos Community College de CUNY, Pleisosaurio, y Revista Cultura de Veracruz ║ Jurado del Premio de Cuento corto “Agustín Monsreal” 2011 ║Compilador de “Cien Fictimínimos. Microrrelatario de Ficticia” 2012║ “Cuentistas brevísimos de EL CUENTO, revista de imaginación”2014║ Crea los blogs: “Arca Ficticia” (www.arcaficticia.com); “Minificciones de “El cuento, revista de imaginación” (www.minisdelcuento.wordpress.com); y “Plasticidades” (www.plasticidades.wordpress.com) contiene sus textos.

La Macorina- Asturias, Costa Rica, México y Chavela Vargas

Chavela nació en costa Rica, pero ella se decía mexicana, cuando se le cuestionó, respondió: «Los mexicanos nacemos donde nos da nuestra rechingada gana» Cuando escuché por primera vez «Macorina» quedé enganchado con ella y fui de inmediato a comprar el acetato. Un Homenaje a una mujer que enfrentó a la vida con sus peros y asegunes. Siempre como sujeto y nunca como objeto.  Una reunión de sus interpretaciones, dos entrevistas donde se escucha su voz y sus conceptos de la vida. Mi respeto y admiración por Chavela.
La Macorina Fue una prostituta muy bella , famosa y rica en La Habana ,… fue tan popular la Macorina que no sólo tiene en su honor dos composiciones musicales y una pintura de Cundo Bermúdez, sino que fue inmortalizada en las famosas charangas de Bejucal, que se celebran en el mes de diciembre, donde en los desfiles de personajes aparecía una muñecona con careta debajo de la cual estaba su creador, un albañil llamado Lorenzo Romero Miñoso. Sobre ella escribió el asturiano Alfonso Camín su célebre poema «Macorina» (incluido en su libro «Carey») que la cantante costarricense naturalizada mexicana Chavela Vargas transformó en una de las canciones más conocidas de su carrera. ( comentario de Eduardo Almeyda)
ponme la mano aquí, macorina
ponme la mano aquí
ponme la mano aquí, macorina
ponme la mano aquí
tus pies dejaban la estela
y se escapaba tu saya
buscando la verde raya
que al ver tu talle tan fino
las cañas azucareras
se echaban por el camino
para que tu las molieras
como si fueses molinoponme la mano aquí, macorina
ponme la mano aquí
ponme la mano aquí, macorina
ponme la mano aquí
tus senos carne de anon
tu boca una bendicion
de guanabana madura
y era tu fina cintura
la misma de aquel danzónponme la mano aquí, macorina
ponme la mano aquí
ponme la mano aquí, macorina
ponme la mano aquí

 

 chavela-vargas

 

 

 

Para el amigo que dejamos de ver

cementerio
Con ojos abultados

te busqué en los tallos,

en los trapos, la hierba;

por debajo de las calles,

en subterráneas esquinas;

entre la tarde de los puentes,

en otro tiempo.

en tierra de lágrimas,

cercado de flores

aluzadas de noche

con bostezos de viento.

Sentí el roer bajo la tierra
con tu quejido de jarro fisurado.

.

Filipides uno

—He de apoderarme como sea de Grecia —dispuso Darío I, «quiero que los griegos sean nuestros esclavos y sus ciudades nuestro botín». No tardó en preparar un numeroso ejército para invadir Grecia por mar y tierra, a las órdenes de su yerno Mardonio. La escuadra resultó deshecha por los temporales al doblar el promontorio de Athos. Dispuso una segunda. conformada  por sus mejores generales, Datis y Arzafernes, y guiada por Hipias.
 Cien mil hombres para iniciar la conquista de Grecia. Su plan consistía en desembarcar cerca de Atenas, en la llanura de Maratón, donde la caballería y los elefantes persas podrían aplastar a la escasa infantería griega. Ocurrió que uno de los esclavos  era griego, bajo las ordenes  del Rey, asustado por lo que amenazaba a su patria consiguió huir del campamento persa, que se hallaba en El Pireo, y llegar a Atenas.
—Los persas se preparan para atacarnos por Maratón, dijo al Senado ateniense. Se discutió la defensa quedando el  general Milcíades como jefe del pequeño ejército griego. Las diez tribus de Atenas proporcionaron cada una mil infantes y otros mil que envió Platea, única ciudad que dio auxilio a los atenienses. Se reunieron 11.000 soldados.
—Necesitamos la ayuda de Esparta —dijeron algunos senadores.
Y como la cosa urgía, llamaron al ateniense Filípides. El mejor atleta del país y el vencedor en las carreras de la última Olimpíada.
—Saldrás ya, para pedir a Cleómenes, gobernante de Esparta, que nos envíe tropas de refuerzo en nuestro auxilio, partió veloz hacia Esparta, despreciando el caballo porque consideraba ser más rápido.— ¡En Maratón nos veremos! —dijo al partir.
Aquella carrera fue de unos 180 kilómetros. Los recorrió tan sólo en dos días. Su esfuerzo resultó inútil porque el jefe espartano se negó a prestar ayuda a los atenienses. Indignado Filípides por tal negativa, requirió su lanza, su escudo y salió corriendo, hacia la llanura de Maratón, donde esperaba reunirse con el reducido ejército ateniense que, al mando de Milcíades, iba a intentar detener el avance del ejercito persa. Llegó Filípides ante el general griego y le dijo la negativa de Esparta. Milcíades, sin desanimarse ordenó a sus hombres.
—Cubrid de troncos y ramas la llanura de Maratón para que la caballería no pueda avanzar. Esto les obstaculizará.
El general ateniense se dirigió a Filípides y le aconsejó al verle tan rendido:
—Tú, mensajero, puedes descansar: No es necesario que combatas.
—Gracias mi general; sin embargo, prefiero pelear junto a mis compañeros.
—Pero te veo agotado —insistió Milcíades.
Cuando la patria está en peligro, no se siente el cansancio —replicó
sonriente Filípides.

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maraton