Alfonso Esparza Oteo

La Fonoteca Nacional alista una sesión de escucha dirigida para recordar al compositor mexicano Alfonso Esparza Oteo (1894-1950), originario de Aguascalientes, quien recuperó música de la tradición popular mexicana, formó parte del grupo de creadores posrevolucionarios y  defendió los derechos de los compositores.
su labor en la Secretaría de Educación Pública, su participación en la radio y su liderazgo al frente del Sindicato Mexicano de Autores, Compositores y Editores de Música.
Mi viejo amor, tema compuesto por Alfonso Esparza Oteo en 1923 con letra de Adolfo Fernández Bustamante, es referente de la canción mexicana a nivel internacional y se ha traducido a otros idiomas, como alemán, inglés, italiano y portugués.
Esparza Oteo, discípulo de Manuel M. Ponce, realizó la transcripción y arreglo de canciones vernáculas mexicanas a un estilo de canción romántica. Se encargó de la recopilación y el arreglo de obras como Las mañanitas, La zandunga, La chancla y Amores fingidos.
Sus primeras composiciones fueron de carácter religioso. De 1916 a 1950 abordó todo tipo de géneros, como foxtrot, vals, tango, huapango, bolero, bolero ranchero y obras con influencias jazzísticas.
Esparza Oteo, director de la Orquesta Típica Presidencial en los años veinte, es autor de cerca de 200 composiciones entre las que destacan auténticos clásicos de la lírica popular mexicana, como Dime que sí, La rondalla y Te he de querer, entre otros.
Esparza Oteo formó parte del famoso cuarteto Los Ases de la Canción, con Miguel Lerdo de Tejada, Tata Nacho y Mario Talavera. Tras el fallecimiento de Lerdo de Tejada, el grupo tomó el nombre de Trío Veneno.
Su música fue utilizada en películas como ¿Qué te ha dado esa mujer?, Santa Sangre, Los hijos de Don Venancio y Gabino Barrera, a fin de otorgar a dichas cintas un ambiente tradicional del México de principios del siglo XX.
La Fonoteca Nacional tiene en su resguardo múltiples archivos sonoros que dan cuenta del talento del artista como compositor, arreglista, director de orquesta, letrista y productor de radio.
En la institución se encuentran obras de Esparza Oteo interpretadas por solistas como Pedro Infante, Lucha Reyes y Alfonso Ortiz Tirado, entre otros, además de orquestas filarmónicas y grupos de músicos indígenas.

https://www.gob.mx/cultura/prensa/recordaran-la-obra-del-compositor-y-arreglista-alfonso-esparza-oteo-en-la-fonoteca-nacional

alfonso esparza oteo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Entre sus canciones más populares están: Un viejo amor, en coautoría con Adolfo Fernández Bustamante, La Rondalla, Dime que sí, con letra de Alfonso Espriú, Te he de querer, Albur de amor, Cenizas de olvido, en coautoría con Gustavo Hoyos Ruíz, La chaparrita, Déjame llorar, No vuelvo a amar, El quelite, Estrellita marinera, Te vengo a decir adiós, Mi gusto es, Hermosas fuentes, Por esa calle vive (Su mamá tuvo la culpa), Golondrina mensajera y Pajarillo barranqueño. En coautoría con Felipe Bermejo, Juan Colorado y Mi tierra mexicana.

El nombre de Alfonso Esparza Oteo ha quedado inmortalizado en numerosas calles de las principales ciudades de la república mexicana, así como con bustos y estatuas de bronce que honran su obra, ya inscrita en el acervo de la cultura popular mexicana. El parque de la Colonia Nápoles en la ciudad de México, que circundan las calles de Nueva York, Georgia, Pensylvania y Alabama, lleva el nombre del Mtro. Esparza Oteo.

En 2009, la Sociedad de Autores y Compositores de México galardonó al Mtro. Alfonso Esparza Oteo con el Reconocimiento Póstumo Juventino Rosas, una presea post mortem instituida para honrar a los autores mexicanos cuya obra haya trascendido las fronteras lingüísticas y culturales para gloria de México en el mundo, permaneciendo vigente hasta nuestros días.

El Ferial Aguascalientes 2011, que es el máximo evento cultural dentro de la tradicional Feria de San Marcos, estuvo dedicado al Mtro. Alfonso Esparza Oteo, con más de 25 presentaciones, incluida una en el Palacio de Bellas Artes en la ciudad de México, rompiendo récords de taquilla.

Drácula

No lo afectó la luz del sol, la cruz o el medallón de ajos; tampoco la estaca, sino cuando le informaron que su primogénito había donado sangre.

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De dimesiones

Miraba el mar. Cada ola era un verso. «seré mejor que Amado Nervo». -decía. Al tiempo la espuma se hizo rala y musitaba entre dientes»trataré de escribir tan bien como él».
Años después, mi mejor endecasílabo estaba a mucha distancia de lo hecho por el poeta. Cerca de mi ocaso, percibí enorme lo  breve, y despedí a la inmensidad con una patada en el trasero. ¡Ay de aquel que piense y sienta  que el mar es muy pequeño para hacer buches!

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Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

…Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas…

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Amado Nervo

Endocrino, el último escalón

Estaba a punto de concluir mi carrera, faltaba el curso de endocrinología que el titular de la materia pensó que no tenía méritos para aprobarlo, tenía en la boleta cinco.
-Mire García Robles, esto es lo que sacó. Enseño el exámen, vi la hoja blanca con garabatos.
Dr. esta no es mi letra; yo no soy García Robles.

Después quiso rectificar, Nada se podía hacer el acta iba en camino hacia rectoría.

Tenía dos opciones, volver a hacer el curso con el doctor o bien presentarme a un examen extraordinario. Fui a las oficinas, pagué el arancel. Cuando vi la dirección, me dije » En la madre otra vez por la salida hacia cuernavaca»

La cita era a las quince horas, llegué antes. ¡Sorpresa! encontré viejos conocidos. Cerca de cuarenta que presentaríamos el examen.
-¿Por qué hay tantos?
– ¿No sabes? El maestro le apodamos el «trasatlántico» porque es un gran «barco»* Por eso es que hay muchos.

A las tres llegó el maestro adscrito
» ya no debe de tardar el profesor titular de la materia, el Dr Bueno».
Dieron las seis de la tarde y el auxiliar nos reunió en el salón:

– – En vista de que no ha llegado el maestro, les haré el examen.

Ya nos llevó la chingada, exclamaron varios de mis compañeros. «Este adscrito es un cabrón bien hecho, si nos hace el examen, tronaremos como palomitas de maíz».

Habíamos sacado, el lápiz, el borrador, cuando ¡oh! sorpresa, llegó el titular de la materia.

– – Son muchos, llévate la mitad tú y la mitad yo, así terminamos rápido. ¿Quienes estuvieron en el curso conmigo?

Casi todos levantaron las manos. El dr Bueno, sacó una vieja lista y fue nombrando.

Los que hicimos el examen con el adscrito, terminamos en hora y media el exámen, fue oral. Cinco preguntas, de esas en que sabes o no sabes. Había que esperar, pues la boleta y el acta debe ser firmada por el titular de la materia.

Pasaban de la seis de la tarde cuando empezaron a salir los del grupo que hicieron el examen con el titular. Caras largas, sollozantes y una mirada con rencor.
– ¿Qué pasó?
– Pinche maestro, de todos los que éramos solo pasó a dos. Ya ni chinga, creimos que que nos preguntaría sobre las enfermedades comunes, . Nada de eso se metió con la bioquímica de las hormonas y nos jodió casi a todos.
-Por acá solo reprobaron como cuatro.
–

Hice parada en la calle insurgentes. Fui a ver a mi mentor, mi maestro grande, el que daba todo cada vez que disertaba. Fui a decirle que había terminado la carrera de medicina. Me dio un abrazo de corazón que aún siento el apretón de su sinceridad.

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De la tómbola de Ficticia.com

El escritor pasó lista a su palmarés y se dio cuenta que sólo le faltaba un premio por ganar, el de los narradores carcelarios. Lo único malo era que, para obtenerlo, tenía que estar preso. No lo dudó: fue a la casa del crítico que más odiaba y lo asesinó.
Lo que jamás imaginó, ni en sus peores pesadillas, fue que el crimen quedara impune.
Leo Mendoza

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Jorge del moral 1900-1941

Compositor (Ciudad de México, 1900-1941). Estudió en en Múnich, Alemania. Obtuvo renombre como concertista de piano haciendo giras a diferentes países. En México, sus canciones fueron interpretadas por destacados cantantes de su época. Destacan: No niegues que me quisiste, Pierrot, Guitarras y flores, Nunca digas, Condénala señor, Divina mujer, y ¿Por qué? También escribió música selecta y religiosa. Es autor de la ópera «Don Ramiro», en tres actos.

 

 

 

 

 

jorge del moral

Apuntes de un niño diez ( la cocina)

Las gotas frías caen perseverantes sobre la hojas de los árboles  y el ruido de la lluvia percute en el tejado.
—Esta silla es mía.
— ¿Quién te la va a quitar, tú?
— ¡Mis hermanos, mamá, mis hermanos!
—Deja de hacerte el chistoso, pues bien sabes que no tienes hermanos.
— Bueno, por si las dudas.
Mamá se arrima al fogón, sopla con fuerza para que la lumbre baile alrededor de la sartén y escucho el chirriar del aceite. Al poco rato me llega un rico olor a plátanos fritos, y el aroma que no se ve, que despierta ansias. A mí me lo dan con leche porque los chiquitos no deben tomarlo solo. Me froto las manos para quitarme el frío y mamá me dice cuando sorbo: “Te vas a quemar”. Si supiera mamá que cuando ella se descuida  lo tomo caliente y negro.
En la cocina de mamá se está re bien; hay plátanos, galletas y café. Ella a cada rato me acaricia y me pregunta — ¿No quieres más?
Afuera, el agua se envuelve con el frío y la hoja de plátano al caerle la gotera parece que tirita…

Frag mur. Teodoro Cano

teodoro cano

Peligro en el hospital

La encontré con los ojos cerrados, la luz de la lámpara daba directo a sus ojos. mañana a temprana hora sería intervenida de una desviación nasal. Como residente de pregado, mi obligación era hacerle su documento médico.
-Por favor, apague la luz.
Prendí la que se encontraba en el buró. Me presenté, le referí que le haría su historia clínica; imprescindible para llevarla a quirófano. Atractiva, joven, de voz nasal, por su nariz de cotorra y desviada. Veía una chica abierta, desinhibida. La bata azul permitía visualizar su blanca piel al explorarla, facilitó con agrado el procedimiento.
-¿Si tengo alguna molestia, lo puedo llamar?
-Por supuesto, solo llame a la enfermera.
-Porqué no viene usted y me acompaña, me siento nerviosa y sola.
-No se preocupe estaremos cerca. Casi no hay pacientes, hace frío y llueve.
-Cuando termine mi labor vengo a darme una vuelta.
-No me engañe, estas noches asustan.
Afuera la noche estaba de perros y rayos, el agua, los truenos hacían vibrar las ventanas. El hospital vacío. La enfermera de guardia absorta. Una hora después volví.
-¿Ya ve, no han salido fantasmas?
-No los alborote, que tal si vienen y yo solita.
Se sube al siguiente piso, me toca, -dije bromeando-, dejaré la puerta abierta si se aterroriza.Tranquila y apreté su mano dándole valor.Ella no me soltaba.
-¿Y estará solito?
Moví la cabeza y sonreí.
Me despedí de la enfermera, pidiendo de favor que si algo sucedía me hablara por el teléfono.
Me di una ducha. Llevaba veinticuatro horas de guardia, unas horas de sueño me daría el impulso para llegar a las treinta seis.
Sentí un pie frío entre mis piernas y luego aquella voz de nariz apretada. Su pezón erecto rozando mi piel. Los latidos se fueron a mis sienes, sobresaltado respiré profundo. ¡Nunca imaginé tener una interna en mi cama! Mentalmente eché una moneda al aire. Daba lo mismo, el problema ya estaba allí. Quedé frente a ella y metí mis labios entre su oreja y clavícula. Sentí su mano acariciar el pelo de mi nuca. Pasaban de la una de la mañana, no me dio descanso, se valió de sus atributos para mantener mi atención. A ella tuve que ponerle la almohada en la boca para sofocar sus gemidos. Eran las cinco de la mañana, me vestí, le dije que me siguiera y mientras distraía a la enfermera, ella llegó a su cuarto. No tardarían en darle su medicación preanestésica.
A las seis de la mañana cuando llegó mi compañero de cuarto, me dijo, “puta madre, pues que hiciste en la noche cabrón putañero”
A ella la operarían de su nariz, lejos del abdomen.

pregrado

Coplas con Cantinflas, Pedro infante Jorge Negrete, Chespirito y Tintan

la copla es una forma poética que sirve para la letra de canciones populares. Su nombre proviene de la voz latina copŭla («enlace», «unión»). … El lenguaje de las coplas es coloquial y directo, aunque se recurre a menudo al doble sentido para conseguir efectos cómicos, sobre todo rítmicos.
Los siguientes videos se refieren a la copla con grandes artistas, un vídeo es la excepción donde actúan pedro infante, tintan, y otro con el gran mimo Cantinflas.
Disfruténlo

pero y cantinflas

 

 

 

 

 

Final inesperado

El caballo desorientado por un torpe tirón de la brida, dio un salto y el jinete cayó de mala manera. El hombre se rompió una pierna, y el caballo, convencido de que cumplía un deber piadoso, lo remató con una coz en la nuca.

Pere Calders Tomado de «Un cuento al día»

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