Naúfrago de Juan Carlos Chávez

Y tras cuarenta días de dura espera, el mar le devolvió al náufrago la botella porque su carta tenía faltas de ortografía.

botella-en-el-mar

El narrador omnisciente Ana María Shua

Hay quienes desconfían del narrador omnisciente. Yo
desconfío de las palomas. Con una bolsa llena de migas de
pan las reúno a mi alrededor y cuando están distraídas
picoteando me acerco silenciosamente y desconfío de ellas
con todas mis fuerzas. Algunas, las de carácter menos
combativo, desaparecen en el acto. Pero otras me devuelven
la desconfianza con tal fuerza que me veo obligada a morder
la pantorrilla de una señora mayor (siempre las hay) para
aferrarme a la existencia. Las dificultades surgen cuando la
anciana y las palomas, que ya me conocen, se ponen de
acuerdo antes de mi llegada y me denuncian al guardián de la
plaza como narradora omnisciente.

 

ojoomniscente-5aff6e2c43a10300375195e8

El barco

Sacudiendo la vivienda, tropiezo con un detalle. Los recuerdos son palomas sobre mi cabeza, que nunca van a ninguna parte, dan vueltas y vueltas; vuelven, van. ¡Nunca duermen! Siempre alertas para incitar lo que se fue.
He movido la cabeza. Y digo ¡basta! ¿Cuándo llegará el desapego? Por la tarde miro el horizonte, el mar, el ocaso; no hay una luna diferente, ni astro que sirva de señal.
El barco que espero tarda demasiado.
El mar gruñe al azotar la roca, si quitara el mar, la roca; seguiría oyendo los azotes del agua dentro de mí. El barco tarda, y el desapego no llega.

mar.2

Cuando corro

La línea blanca divide la carretera, ésta se pierde en la lejanía; la mirada divisa un casco rojo que monta una motocicleta que no se oye. el Sol recuesta sobre mi espalda y mi sombra se inclina. En la cúspide es diferente, rozo las nubes con la mirada. los árboles parecen arbustos. Abajo se mira la huida de aguas transparentes.  Me lavo los ojos con el cristal frío que corre. Puedo llenar el hueco de mis manos y sentir la humedad que acaricia mis labios. El señor del casco rojo, viene de regreso, estoy hecho una sopa y el sol es inclemente.  A pocos metros se da la vuelta, me mira, mueve la cabeza y me da dos mandarinas que agradezco con unas gracias de deshidratado.

carretera.2

Figuras literarias

Para recordar

Avatar de PoecraftPoecraft Hyde

Dentro de la literatura hay un sinnúmero de formas en que puede utilizarse la palabra, que aunque haya que respetar a esta última, tiene la maravillosa cualidad de ser flexible. A estas formas se les conoce comúnmente como figuras retóricas, y su origen puede remontarse a la Antigua Grecia.

Entre las más conocidas podemos encontrar: alegoría, metáfora, símil, hipérbole, elipsis, paradoja, epíteto; entre otras. 

ALEGORÍA.
Una de las más populares con la literatura, pues trata de dar forma a algo que no lo tiene, valiéndose de diferentes recursos. Evocan una idea compleja. El vocablo proviene del griego allegorein que significa hablar figuradamente. La Divina Comedia es una de las alegorías más conocidas. Ejemplo:

Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nacemos
andamos, mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fallecemos
así…

Ver la entrada original 383 palabras más

Sueño

Me atrae besar tus rodillas. Escribir tu nombre con el lápiz de mi lengua, llenarte de cosquillas. Navegar por el río de tu espalda y sembrar de alborada mi gemido. Abrir mis ojos en el valle de tu vientre y sentir tus manos acariciandome.

Sentirse Agusto en su Propia Piel

El racismo, una endemia?

Avatar de osorniobeatrizUNA LUZ MÁS

Resultado de imagen para surrealismo social

Estos días he pensado en la disparidad del valor que se da al color de la piel en México. Ese falso valor está muy arraigado,  tanto que dirìa yo que reside en el ADN de la historia misma del país. Un ADN alterado drásticamente durante la colonización española.

Si bien antes de la colonización, existía la discriminación por clase social y económica, no existen indicios de la disparidad del valor por el color de piel.

Los españoles llegaron del oriente hechos uno con sus bestias (caballos), y los nativos que una vez habían sido abandonados por su dios principal Quetzatcoátl, el cual prometió regresar cuando el tiempo fuera propicio, y habiendo pensado los nativos que aquel arribo se trataba del ansiado regreso de su dios,  creyeron lo primero que les enseñaron los españoles, a menospreciar su identidad morena. Y no importa después de siglos que la colonia se haya independizado…

Ver la entrada original 1.181 palabras más

Erótico cuatro o fuerza de gravedad

Mi boca es un carro de fuego atraído por la oscuridad de tu centro.
pino Daeniii

Pino Daeni