Cuarentena José Manuel Dorrego, del microdecamerón

Hoy han precintado el circo, ya es oficial. Que estamos en cuarentena, dice un papel con sello de no sé qué Ministerio que han traído dos tipos de la Autoridad con aspecto inquietante. —Hasta nueva orden—, ha recalcado entre dientes el más alto de los dos mientras se cambiaba el palillo de un extremo al otro de la boca. Y ha añadido: —No entra ni sale nadie hasta nueva orden: les mantendremos informados. Por fin, se han despedido con un indeterminado y mantengan las distancias, sin mayor precisión. Como director del circo, es mi obligación hacer que no cunda el pánico. Nosotros no tenemos inconveniente en recluirnos, aunque echaremos de menos, eso sí, el sol y esas caras de fascinación con las que nos reciben cada vez que llegamos a la ciudad. Lo malo es que nos han dejado confinados con un centenar de espectadores que ya habían pagado la entrada y estaban ocupando sus asientos. Convivir con el público no estaba en nuestros planes. Y supongo que tampoco en los de ellos. No creo que ni ellos ni nosotros estemos preparados para coexistir demasiado tiempo. El público paga para que les sorprendamos, no para compartir nuestras miserias.

La situación crítica de un circo varado en cuarentena: son 80 ...

Las aguas del espejo de Samperio

El espejo que huye lleva agua de ríos subterráneos en sus imágenes. Debido a ello ningún hombre puede mirarse dos veces en el mismo espejo. En la segunda ocasión, las corrientes profundas del espejo podrían arrastrarlo y perderlo.

El CosmoCaixa muestra la ciencia que se esconde detrás de los ...

El discurso del oso de Cortázar

Soy el oso de las cañerías de la casa, subo por los caños en las horas de silencio, los tubos de agua caliente, de la calefacción, del aire fresco, voy por los tubos de departamento en departamento y soy el oso que va por las cañerías.

Creo que me estiman porque mi pelo mantiene limpios los conductos, incesantemente corro por los tubos y nada me gusta más que pasar de piso en piso resbalando por los caños.

A veces saco una pata por la canilla y la muchacha del tercero grita que se ha quemado, o gruño a la altura del horno del segundo y la cocinera Guillermina se queja de que el aire tira mal.

De noche ando callado y es cuando más ligero ando, me asomo al techo por la chimenea para ver si la luna baila arriba, y me dejo resbalar como el viento hasta las calderas del sótano.

Y en verano nado de noche en la cisterna picoteada de estrellas, me lavo la cara primero con una mano, después con la otra, después con las dos juntas, y eso me produce una grandísima alegría.

Entonces resbalo por todos los caños de la casa, gruñendo contento, y los matrimonios se agitan en sus camas y deploran la instalación de las tuberías.

Algunos encienden la luz y escriben un papelito para acordarse de protestar cuando vean al portero.

Yo busco la canilla que siempre queda abierta en algún piso; por allí saco la nariz y miro la oscuridad de las habitaciones donde viven esos seres que no pueden andar por los caños, y les tengo algo de lástima al verlos tan torpes y grandes, al oír cómo roncan y sueñan en voz alta, y están tan solos.

Cuando de mañana se lavan la cara, les acaricio las mejillas, les lamo la nariz y me voy vagamente seguro de haber hecho bien.-

https://www.rosario.net.ar/notas/nota072.htm

Traspatio María Cristina Ramos Guzmán


Estoy sentada en el umbral esperando que vuelva mi madre. Siento esta larga sed. Pasa un hombre vendiendo naranjas y nadie compra una para mí. Estoy sentada en el umbral, soportando el peso de mis útiles y la tirantez del guardapolvo. He traído el patio de la escuela pegado en los zapatos. Estoy sentada en el patio de la escuela esperando que vuelva mi madre. Se oye chirriar el columpio y ha de ser el viento el que se hamaca. Pasa una niña sola con una naranja.Estoy sentada en la sombra de mi casa esperan- do que vuelva mi madre. El tiempo ha carcomido la memoria de los árboles. El viento de la escuela se ha llevado mis lápices. Hay unos zapatos casados con el silencio en el traspatio de la memoria. Estoy esperando que vuelva, y nadie pasa.

Foto de Casa Tlaquepaque Hotel-Galeria: Una niña indígena sentada ...

Ficciones argentinas, compilación de Clara Obligado.

 

Segundo tomo Ana María Mopty de Kiorcheff

Cuando vuelvas de tus aventuras o desventuras, te acudirán los amigos desconsolados. Son pocos. Fingirás la ilusión de salir a acometer de nuevo y, tras los golpes, regresarás a un lugar de La Mancha. La resignada pérdida de locura va quitándote la vida, aunque persistes en evocar un rostro, unos ca-bellos de mujer, un nombre, para pronunciarlo antes de que te alcancen la fatal cordura y la muerte.

Sancho Panza - Wikipedia, la enciclopedia libre

Micros argentinos. Selección de Clara Obligado

Una segunda oportunidad de Lydia Davis

Si tan solo tuviera la oportunidad de aprender de mis errores, lo haría, pero hay demasiadas cosas que no haces dos veces; de hecho, la mayor parte de las cosas importantes son cosas que no haces dos veces, así que no las puedes hacer mejor la segunda vez. Haces algo mal y luego ves lo que hubiera sido mejor hacer y estás preparada para hacerlo, de presentarse la oportunidad, pero la próxima experiencia es muy diferente y tu juicio de nuevo será erróneo y aunque luego estés preparada para esta experiencia si habría de repetirse, no estás preparada para la experiencia siguiente. Si, por ejemplo, pudieras casarte a los dieciocho años dos veces, la segunda vez podrías asegurarte de que no fueras tan joven para hacerlo, porque tendrías la perspectiva de ser mayor y sabrías que la persona que te aconseja casarte con este hombre te está dando un mal consejo pues sus razones son las mismas que te dio la última vez que te aconsejo casarte a los dieciocho. Si pudieras traer un hijo de un primer matrimonio a un segundo matrimonio por segunda vez, sabrías que la generosidad puede convertirse en resentimiento si no haces las cosas bien y el resentimiento en amabilidad si las haces, a menos que el hombre con el que te cases cuando te cases por segunda vez una segunda vez tuviera un temperamento muy diferente al del hombre con quien te casaste por segunda vez la primera vez, en ese caso tendrías que casarte con ese hombre dos veces para saber cuál sería el mejor camino que tomar al casarse con un hombre de su temperamento. Si pudieras ver a tu madre morirse por segunda vez podrías estar preparada para pelear por conseguir una habitación privada donde no hubiera nadie viendo la televisión mientras ella muere, pero si estuvieras preparada para pelear por eso, y lo hicieras, tendrías que perder a tu madre de nuevo para saber lo suficiente como para decirles que coloquen bien su dentadura y no mal como lo hicieron antes en su habitación y la vieron por última vez sonriendo tan extrañamente, y luego una vez más para asegurarte que sus cenizas no fueran  guardadas de nuevo en esa especie de contenedor de correos aéreos donde la mandaron al norte a un cementerio…

Lydia Davis: ni puedo ni quiero | La Torre de Montaigne

La suela y el cielo Diego Golombek

 

Llevo un insecto estampado en la suela de mi zapato. Se atravesó en mi camino, y lo sepultaron mis pasos. Vive aún: escucho sus latidos, sus aleteos. Piso toda la ciudad con mi insecto a cuestas, recorro las calles, entro en los mercados, camino por las azoteas y los zaguanes. A veces me parece que todo mi recorrido no es sino un largo mensaje. Tal vez pueda leerse mi escritura caminante, tal vez las nubes sean testigo de los periplos de mi insecto y yo. Tal vez desde lo alto pueda leerse: llevo una suela de za-
pato encima de mi cuerpo.

Imagenes Gratis, Hombre caminando en la ciudad, hombre, caminando ...

Microficción argentina. Antología,  responsable, Clara Obligado.

Gramática, apoyos para el escritor

La coma ese dolor de cabeza: https://wordpress.com/post/sendero.blog/18098

Diferencias entre cuento y narración: https://wordpress.com/post/sendero.blog/17996

diferencias entre cuento y relato: https://wordpress.com/post/sendero.blog/17916

La anáfora, como dice que se llama?:https://wordpress.com/post/sendero.blog/17817

La coma,lospuntossuspensivos:https://wordpress.com/post/sendero.blog/17734

El verbo, formas no personales: https://wordpress.com/post/sendero.blog/17536

Siete ejemplos de comas mal colocadas

De la puntuación

La coma antes y después de los adverbios

Vicios del lenguaje, para recordar

La coma criminal y su excepción

El posesivo «su rodilla»

Diferencias entre proposiciones y conjunciones

¿Qué es una elegía? de Crystal Harlan

Diferencia entre metáforas y símiles, de Crystal Harlan

La parábola

El punto y coma y su uso adecuado

Los tres párrafos

 

 

 

 

Cerradura Diego Golombek

 

Hubieran hecho una pareja perfecta. Ella tiene la llave que abre los cerrojos; él la que solo sirve para cerrar. Pero quedaron cada uno del lado equivoca-do de la puerta.

Mi cajón de Imágenes: abriendo la puerta

Ficciones argentinas compilación de Clara Obligado.

Ruptura de José Antonio Ayala

-¡Sinvergüenza! -me dijo.
Era un gran avance. Mi futuro suegro nunca me había dirigido la palabra hasta ese momento. Pero cuando entró en el salón de su casa y vio a su hija con la falda remangada casi por completo y con los dos pechos al aire, pensó lo peor y me lanzó el insulto antedicho. Yo, la verdad, no sabía lo que hacer ni lo que decir. No se me ocurría ninguna excusa, como que estaba revisándole un hematoma o algo parecido. Entonces dije lo primero que se me vino a la cabeza. Dije: «quiero a su hija y deseo casarme con ella y que sea mía».
Yo, en realidad, ni la quería ni la dejaba de querer, pero pensaba que le debía esta reparación aunque, al hacerla, hipotecara mi vida. Mi futura suegra, que entró en ese momento en la estancia, aprovechó la coyuntura y me dijo que contaba con su bendición si era formal y responsable con su hija. Pero, mi futuro suegro seguía sin apearse del burro. -¿Este formal y responsable? .dijo-. Éste lo que es es un indeseable.
Hubiera podido convencerlo; soy bastante persuasivo y la hija no tenía tantos pretendientes. Pero pensé en qué era lo que podía causarle más daño y creí que serían las recriminaciones de la madre y de la hija (no sé por cuanto tiempo) por no haberme cogido la palabra. Se imponía, pues, una ruptura sin paliativos.
-Es usted un hijo de puta que ha truncado mi futuro -dije-. Y salí orgullosamente de la casa para no volver más.

Pareja besándose en el sofá en casa Foto & Imagen De Stock ...

De Atelier de la palabra: Teruko Oda

¿Tía, qué están haciendo ustedes?
-esperando a que pase una libélula.
¿Para qué?
-porque mi amiga no las conoce y quiere ver una…
Yo tengo un libro que tiene el dibujo de una libélula.
-la libélula del libro no sirve.
¿Por qué?
-porque ella quiere escribir un haiku.
¿Qué es haiku?
-es esperar que pase una libélula.
Del muro de Nélida Cañas