La mujer

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Fíjate en la piedra salobre,

Lápida que la gaviota desprecia.

Viento rencoroso que anida;

En medio del remolino,

cuaja el parto de la vida:

una flor retadora se levanta,

desafiando al viento, al mar y la gaviota.

Silencio

humano

He prometido no preguntar

si ella me habrá recordado.

Hoy cumpliríamos dos años.

Por la mañana,

al disolver el azúcar con la cuchara,

estúpidamente la llamo,

sabiendo que nunca más escuchará.

 

El sol vende unas alas

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El sol vende unas alas,
dice que con ellas
llegarás  lejos,
por no se qué galaxias.

Este sol vende unas alas.
Son  frágiles,
que no asustan
el diapasón de una guitarra.

¿Quién quiere unas alas?
el soñador, el capitán
o el niño
que quiere ser cosmonauta.

El sol, el sol, el sol.
Vende, vende unas alas.
Grita un voceador de la Vía Láctea.

Pecho a pecho

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Imaginarme en tu noche.

Escuchar la lluvia

golpeando las ventanas.

La sombra de tu perfil

recostada en los ríos de mi piel.

Acaricio tu cabellera,

hago caminos imaginarios

para llegar a tu pensamiento.

Afuera el viento tuerce

los brazos de la magnolia,

por el silbido de la corriente.

Tu cuerpo se pega al mío;

hemos quedado

corazón a corazón.

Mañana será un día especial.

 

Insistencia

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Me acercaré a tu flor

hasta que la insistencia

la impulse a mirarme.

La   envolveré como la luna hace con la hierba.

lejos,

la barca en el atracadero mece, mece.

Dime si aceptas

mujer-thank-you-for-beautiful-picturesTirémonos.

Vivo en tu interior y sueño en tu boca.

 Seamos viento y flauta.

Dobla tu cintura con la fuerza de un tango.

Seré barco en tu mar,

agitación en tu vientre.

Tu ombligo redondo, profundo,

almacigo del deseo.

Mi lengua un carro de fuego.

que perecerá en tu bosque de luciérnagas.

El gusano

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No te estremeces

como en aquellos años

en que transitabas del asombro al suspiro.

Hoy tienes un camino rodeado por claveles

pero subsiste la poesía del gusano

que levanta el cuello

reconoce tu zafra

olisquea tu vientre

tu espasmo

tu laguna

tu río.

El gusano deletrea tu chispa;

Y aunque lo niegues,

Acecha la nuca de tus sueños.

El tigre

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En la fría, soleada mañana llegó el pájaro que acicala , es un ave que le acomoda el pelo con la peineta de su pico. Él responde con gruñidos , el ave entre chisme y chisme  quita las garrapatas del cuello y sigue.
Hoy no gruñó el tigre y el ave comprendió que era un día diferente y calló respetando su deseo.Tiene la cabeza oculta entre sus patas y no percibe que las mariposas revolotean alrededor de su testa. Arriba hay sol tibio, no siente el calor que cae sobre el  lomo.

Anoche no levantó su testa al cielo. La luna se fue malhumorada; gusta reflejarse en sus ojos; Allí se peina, corrige sus aretes y se retira.

¡Se fue el hijo del tigre! él se ha quedado solo, ya no harán las correrías por caminos que le enseñó. Sabe que es viejo, no tendrá más hijos. Tiene una mirada lejana.  Recuerda los besos del cachorro sobre su hocico, los juegos insistentes, con sus manazas.

Todo fue después de la tormenta, del rayo que mordió los hombros de la montaña.¿Qué dislocó su corazón? para que su hijo cambiara tanto: se hizo taciturno, de mal carácter, y luego enmudeció.

Está solo, pero eso no le preocupa. Él disfruta del viento, la mirada de la luna y el grito en la lejanía de los búhos. Su hijo se fue; eso pasaría tarde o temprano., preocupa lo que dijo antes de irse, lo dijo sin decirlo. Pero el padre adivina que le han dado ansias de matar por el sólo placer de matar y eso no lo soporta.

 

La tierra

 

 

tierra

El hombre la parásita,
la desnuda, desequilibra
Ella soporta al político
al inversionista
al mercader
al soldado
al cura
y hasta los poetas.

¿Y quién nos amparará
cuando ella diga Basta?

El mar (Haibun)

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Había visto tu bastedad de pie sobre un acantilado: la playa, las olas mansas. ¡Nunca había estado cara a cara! Asombras, enmudeces, abrumas, empequeñeces.

Vuelves al escuchar el graznido de las aves, te extasías ante la marcha de los delfines o el vuelo mudo de los pelícanos. Hay agua viva, percibes que abajo hay un cuerpo gigantesco que respira.

Bajo mis pies,
y miles de miradas
la inmensidad.

Bajo mis pies,
y miles de mirada
la inmensidad.