El primer beso

era un chamaco.
Ella mujer de veinte años,
pelo castaño que brincaba saltando la cuerda sobre sus hombros.
Un día le pedí un beso,
y ella movió la cabeza.
La miraba en silencio,
y convertía mis luces en palabras de pedimiento.
Una tarde me llevó a su oficina
Te daré el beso,
ya no soporto tu insistencia.
Cerré mis ojos.
Sus labios llegaron  a la frente
y la decepción crispó mis manos.
a punto de abrirlos, rodaron y encontraron con los míos.
Su cabello largo
y mis manos que tiemblan sobre sus caderas.
Saltos del corazón,
cuando el vaho rodaba en mi cuello.
Me recuerdo en su boca;
y mi cuerpo saborea la inminencia de su embestida final.

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De las despedidas

¿Cuando has visto una despedida feliz?
Vendrá lo que tenga que venir,
hay cosas inevitables.
Después , 
volverán un día las lluvias;
los ríos se llenaran de sapos
serán los mismos u otros también
pero, ya no estaré.

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Ser tu sax

Háblame al oído,
tócame con el azul eléctrico de tus manos,
dale finos dientes a tu respiración.
Convierteme en sax
y rompe con encendidos solos
la plaza de tus deseos.

mujer hermosa

Tanka

Pienso en el río

con su plegaria eterna

¡Ah mi oración!

Chicharras bajo el tronco

con su rezo estridente.

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Joaquín Clausell

el camello

cmello2.Dios te obsequió un cuerpo jorobado con una resistencia sobre natura. En la armonía de tu paso se descubre una paciencia infinita. Soportas: el sol duro, el frío cruel, y las dunas que duermen la siesta del tiempo.

Todo lo recorres.

llega lejos el que camina sin pensar en la lejanía, pareces decir.

Transitas en silencio haciendo vía. El chasquido de tus labios es pedimento. Al final, te hincas, y tu testa besa el suelo, como hacen los humildes.

Tanka a la existencia

 

 

 

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Dónde quedó

el árbol que sembraste;

la luna, el fruto.

Todo se fue sin ver,

ciegos en trote-

Al final de la vida

todo se va se va.