La mano que mece

Gato en el tejado de zinc calienteEn la tarde fría se van los pájaros,
Los oboes silban al tren en marcha.
Te vas. La hierba se incendia por la escarcha
y el silencio se derrama en los cántaros.

Quedaron solos los espantapájaros.
El gallo viejo ladea su charcha
sólo sueña que con su canto emparcha,
Y desconoce el roer de sus ácaros.

Anoche se fueron los unicornios
Y se heló el diapasón de mi guitarra
cielo deslunado de mis demonios.

Hay ruido ¿ Un corazón late en la parra?
Me oscurece el horror en mis insomnios,
duermo sin fin, mecido por su garra

Se busca

flores van goghYa no hay tierra virgen.
Las miradas que han escarbado
no han sido para adorar tu belleza;
han sacado de sus baúles
los aparatos 
para rastrear las pepitas que esconden las grutas subterráneas,
planean con trompos las charcas de petróleo coagulado,
Te ama el indio, el varón que vomita oscuridades para que no te penetren, Te aman el tigre, el murciélago y los pájaros que aúllan para causar miedo a las botas que atropellan a la fauna.

No le digan al agua que se abra en cascadas,que se esconda en el venero sagrado. La buscan con las pezuñas para arrinconarla. Hacerla presa. Detenerla.Que no la encuentren,Ya le pusieron precio; su foto aparece en las pirámides de la selva, en el árbol centenario  y en la quinta avenida.

Eres palabra

maderaEres palabra. Agua que al caminar desprendes olor y murmullo. Melodía de silencio que duerme a mi lado. Hoja que cobija, y cueva que complace. Te siento más que el recuerdo: viva, fresca, constante. Aromática como una tabla desnuda.

 

 

Pasará

barcaEdouard_Manet_058pasará
todo pasará
pasará; como todo pasa
Como pasa el invierno, el viento, la vida.
Pasará el aroma que por ser dulce no deseamos que se vaya
Se va como las aves del mal que van por la vida.
también pasa el recuerdo, porque el olvido es parte de la vida.

pedimento

sierraNo me ofreciste el agua de tus ojos,

luna llena,

un latido.

Pedí ser hilandero de silabas.

Revolverme.

atisbar las estrellas;

las alboradas,  sobrevivir  atardeceres;

 jugar con la Osa mayor.

Quería ser poeta

y tus ojos miraron el ave en el desfiladero.