La línea blanca de la carretera se pierde, una motocicleta irrumpe y desaparece. Corriendo por la mañana, el sol cae sobre mi espalda; delante veo mi sombra desfalleciente. En la cima rozo las nubes, abajo los árboles parecen arbustos. La mirada se refresca al mirar correr el agua; imagino, llenar el hueco de mis manos y humedecer los labios. Cuando mi sudor es regato sobre mi piel; buscará el arroyo, el río y llegará hacia el mar.
Fines de los veintes y toda la década de los treintas estaría bajo el hechizo de las canciones del flaco de oro.
Agustín Lara es una de las instituciones de la música popular mexicana en la primera mitad del siglo pasado. Su estimada reputación nació en bares y pequeños foros donde conoció a Juan Arvizu, cantante de sedosa voz que en la década de los 30’s interpretaba las nóveles canciones de Lara, que en el escenario acompañaba a la voz con el piano. Ambos ganaron gran notoriedad y consolidaron carreras por separado. Arvizu partió a Argentina y radicó allí dieciocho años cantando tangos, valses, y popularizando las canciones de su viejo compañero.
Ignoro como es que llegó a mí el conocimiento sobre Arvizu, ¿quién puede acordarse de un cantante de los treinta? pero empece a escucharlo años antes de lo que redacto. Su voz es terciopelo, afinada suave melodiosa acaricia y a pesar del tiempo admito que me gusta. Hablando musicalmente pertenezco a la época del rock. Arvizu al bolero, vals. Por escucharlo con frecuencia, me llegó la solicitud de que si deseaba formar parte de los seguidores del cantante. Ufff nunca imaginé que hubiese un club de admiradores aún.
Veamos que canto El de la » voz de seda» en los inicios de Agustín que sin duda lo dio a conocer en el medio Artístico. Las grabaciones dataran de esa decada, por lo que su calidad dejará mucho que desear.
Les ofrezco una serie de canciones en la que se incluye unas de Agustín de las que reconozco algunas como granada, farolito
JUAN ARVIZU Juan Nepomuceno Arvizu Santelices (22 de mayo de 1900 – 19 de noviembre de 1985), cantante mexicano bautizado como “El Tenor de la voz de seda”, nació en la ciudad de Querétaro -México- el 22 de mayo de 1900, en el hogar de Pedro Arvizu y Trinidad Santelices. Hacia 1922 viaja a la capital mexicana donde ingresa al Conservatorio Nacional de Música para estudiar solfeo y armonía bajo la dirección del maestro José Pierson
1. Dos Gardenias (isolina carrillo)00:00 2. Damisela Encantadora( Lecuona) 02:57 3. Farolito (lara)05:55 4. María Elena(Lorenso Barcelata Veracruz) 09:11 5. La Paloma 12:36 6. Vereda Tropical( Gonzalo curiel) 15:27 7. Novillero( Lara) 18:34 8. Cuando Vuelvas(lara) 21:39 9. La Zandunga(Maximino R. Ortiz ) 24:47 10. Santa (lara) 27:55 11. Pecado( Francini) 31:03 12. Hasta Siempre 34:17 13. El Organillero( lara) 36:54 14. Granada 40:17(lara)
Juan soñaba con Isabela. Los besos de ella le causaban sofoco, dejando un olor de piñas fermentadas. Su esposa intentaba despertarlo, pero él tenía los ojos lejanos, en los labios un azul húmedo que enmarcaba su fría sonrisa.
Compañera bloguera que en su contenido ofrece mensajes para dar lo mejor de uno, enriquecidas por bellas imagenes.
El salmón nada, salta siempre sobre la corriente del río, ni el risco, ni al oso teme. Tiene el propósito de llegar a su meta para perpetuar su especie.
Bajo la sombra recortaba las uñas de los pies de mi esposo. Mis amigas aconsejaron que no lo hiciera más ¡Qué vivíamos otros tiempos! Al hacerlo con torpeza se hirió, días después su pierna cambió a un azul marmóreo y tuvieron que amputarle la extremidad. Cómo la pensión de él es insuficiente para resolver los gastos, ahora doy servicio de pedicura a domicilio a las que fueron mis amigas.
Hoy se conmemora el día del padre en México. El haberle ganado a Alemania es producto del esfuerzo colectivo entre jugadores, director técnico y la asociación. Hay que reconocer que el dejo de la suerte esta vez estuvo de nuestro lado. Sin duda el mejor regalo que se nos hizo a los padres fue haberle ganado al campeón del mundo. Nada material, solo una caricia al corazón que viene a reafirmar las palabras de que lo esencial es invisible a nuestros ojos.