Intimidades del género

En la noche me dolieron las rodillas y prometí no hacer el amor como si rezara. Mi mujer no lo sabe, se fue a un retiro con las beatas del pueblo.

mujer desnuda

Sin título de odilon ortíz trujillo

-¡No adán; por ahí no!
-Entonces dale vuelta a la hoja.

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Salvador Viniegra.

Tomado del libro «alebrije de las palabras» Escritores mexicanos en breve.

compilación de José Manuel Ortíz  Soto

Fernández Sánchez Clelo

UAP

La prueba -chiste-

Dos ancianos se encuentran hablando sobre el envejecimiento:
Mira, la peor parte se la llevan nuestras lindas mujeres.
Además, ellas siempre se negarán a admitir que envejecen y tratan por cualquier medio de esconder sus achaques.
¡Sabes qué ! Tienes toda la razón.
Te cuento que he encontrado un buen truco para hacerles ver sus discapacidades por medio de un jueguito.
Si quieres saber si tu mujer se está empezando a quedar sorda, colócate a 10 metros de ella y hazle una pregunta.
Cuando veas que no te responde, acércate a 5 metros. Después a 2 metros y luego a 1 metro.
Ya no le quedará más remedio que darse cuenta que está sorda.
El viejito encuentra que la idea es buena y cuando llega a casa se coloca a 10 metros de su señora y pregunta levantando la voz:
«Cariño, ¿qué hay de cena?»
No recibe respuesta.
Entonces se acerca a 5 metros y le pregunta de nuevo: «Cariño ¿qué hay de cena?»
No recibe respuesta por lo que decide acercarse a 2 metros: «Mi amor ¿qué vamos a cenar?» y tampoco le responde.
Se acerca a 1 metro de ella y… «Mi vida ¿qué vamos a cenar?»
Y la señora enfurecida le contesta : Te he dicho 4 veces que Pollo con Papas Fritas; ¿Estás Sordo o estás Pendejo?»

ancianos

La espera

El agua fría del pozo corrió sobre su espalda, no pudo evitar un resoplo. Con el baño se fueron los restos de un sueño inquieto. La mañana no abría. El resplandor de la luna le daba luz a la recámara de su madre; le dejó una fruta, la intención de besarla y un recado.
Contempló el patio con sus frutales. Por un instante, se vio jugando con sus hermanos, mientras su madre daba de comer al cerdo. Se fue. Sólo llevó la esperanza. 
Habían pasado dos años y la madre seguía con la manutención de la prole, pidiéndole a la virgen Morena por el hijo ausente y llevándole, cada quince días, una veladora al templo.
Golpeaba la ropa con furia, deseando sacar la tristeza; sólo conseguía endurecer el dolor. No podía sacarlo del recuerdo. Lavaba, a pesar del desaliento, humedeciendo de lágrimas la manga de su camisa. En la noche, rendida, lo veía entre sueños.

Una mañana, al despertar, encontró sobre la mesa rústica –al lado del rosario- su taza con leche y una nota. Supo que él estaba, que había vuelto cobijado por la oscuridad de la madrugada y fluyó su llanto; en el regato corría el dolor de dos años. ¡Sus ruegos no habían sido en vano! El cansancio lloviznó en su interior y la piel se hizo fresca, dentro fluía una esperanza realizada. El sueño cobró lo que ella le debía, tanto, que no pudo abrir los ojos, pero eso ya no le importó. Su hijo estaba en su recámara durmiendo.

madre de Gauguin

Gauguin

 

Era demasiado bueno para durar… — té de café

Una cajetilla de cigarros y un poco de alcohol nos abrió la puerta a hablar de vivencias ajenas que hacemos propias y propias que decimos ser ajenas … ¡Vaya que la vida nos hace jugarretas! Me decía Ernesto que todos somos pescadores pero algunos de nosotros sin los conocimientos para ver la tormenta desde lejos, […]

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Corazón

Aletea.
Brinca.
¡Busca!
 ¡salta!
Que afuera atardece y los niños juegan gritándole a la lluvia.

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Tocando mi corazón de Oscar Galván

Maná de Ambroce Bierce

 Alimento dado milagrosamente a los israelitas en el desierto. Cuando no lo recibieron más, se afincaron y labraron la tierra, fertilizándola, por regla general, con los cadáveres de sus primitivos ocupantes.

Choca al marino

Viejo marino
cansino y encorvado,
que con brújula en mano
miras el mar,
rompiendo espuma y agua
para ser horizonte.
decepción y tristeza

LOS CLAVOS EN LA PUERTA — ME CUIDO

“ HABÍA UNA VEZ, UN JOVEN QUE TENIA MUY MAL CARÁCTER“. “Un día su padre le regaló una bolsa de clavos y le dijo, cada vez que pierdas la paciencia, clava uno de ellos detrás de la puerta. El primer día clavó muchos clavos”.

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Noticias de género

El hombre le pregunta a Dios Hombre:- «¿Por qué has hecho a la mujer tan bella?» Dios:- «Para que te enamores de ella» Hombre:- «Y entonces, ¿por qué la has hecho tan tonta?» Dios:- «Para que se enamore de ti»
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Cara a cara

Ella vive en un pueblo donde los varones son lampiños y las féminas de abultados pechos. Él, mora muy distante y los hombres son de pelo en pecho, con mujeres de escaso busto.
Después de meses de plática con el Messenger, se vieron en la pantalla. Ella escruta su pecho y él disfruta al verla con vestidos de profundos escotes.

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La consecuencia

Solo,
desfalleciente.
Sin deseo,
sin fuego .
Tirado en las afueras de un bar,
escucha un viejo jas,
el mismo que escuchó antes de abandonarla.

borracho

Historia verídica de Julio Cortázar

A un señor se le caen al suelo los anteojos, que hacen un ruido terrible al chocar con las baldosas. El señor se agacha afligidísimo porque los cristales de anteojos cuestan muy caros, pero descubre con asombro que por milagro no se le han roto.
Ahora este señor se siente profundamente agradecido, y comprende que lo ocurrido vale por una advertencia amistosa, de modo que se encamina a una casa de óptica y adquiere en seguida un estuche de cuero almohadillado doble protección, a fin de curarse en salud. Una hora más tarde se le cae el estuche, y al agacharse sin mayor inquietud descubre que los anteojos se han hecho polvo. A este señor le lleva un rato comprender que los designios de la Providencia son inescrutables, y que en realidad el milagro ha ocurrido ahora.

anteojos

 

 

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Una pasión en el desierto de josé de la Colina

El extenuado y sediento viajero perdido en el desierto vio que la hermosa mujer del oasis venía hacia él cargando una ánfora en la que el agua danzaba al ritmo de las caderas.
—¡Por Alá —gritó—, dime que esto no es un espejismo!
—No —respondió la mujer sonriendo—. El espejismo eres tú.
Y en un parpadeo de la mujer el hombre desapareció. 

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