“ HABÍA UNA VEZ, UN JOVEN QUE TENIA MUY MAL CARÁCTER“. “Un día su padre le regaló una bolsa de clavos y le dijo, cada vez que pierdas la paciencia, clava uno de ellos detrás de la puerta. El primer día clavó muchos clavos”.

a través de LOS CLAVOS EN LA PUERTA — ME CUIDO