La cita de Rubén Abella

El dormitorio era rojo y el aire espeso, vegetal, como de selva amazónica. Penélope dejó resbalar el quimono hasta el suelo y se tumbó de costado en la cama.
-¿No te desnudas? -preguntó en tono meloso, dando palmaditas en el colchón.
No era bellísima. Lo que sí tenía, le pareció a Damocles, era unos ojos de gata y una piel tostada que, unidos a su exuberante juventud, se bastaban y se sobraban para avivarle el deseo a cualquiera.
Damocles se quitó la chaqueta y, al ir a colgarla en la silla, se fijó en una fotografía enmarcada que había sobre la cómoda. Mostraba a Penélope riendo junto a otra mujer. Nada especial, salvo que la otra mujer era Noelia. Su hija Noelia. Cogió la fotografía y, alzando las cejas, se la enseñó a Penélope.
-Es mi amiga Sheyla. Trabaja en el club Tropical, en la carretera de La Coruña. ¿Te gusta?
-Mucho -dijo Damocles, apoyándose en la cómoda para no desplomarse, y pensó con desmayo que hay puertas en la vida que no se deben abrir jamás.

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Oscura obsesión de José Manuel Ortiz Soto

 

Tejió en el marco de la ventana la mejor de sus telarañas. En ella cayeron pájaros de plumas coloridas, serpientes esquivas y hasta montones de gatos curiosos que rondaban la casa abandonada. Sólo la luna pasa tan oronda entre los hilos de seda para mirarse y juguetear en el espejo del ropero. Pero la viuda no pierde la esperanza de atraparla, y menos después de haber probado la carne blanca de un ángel trasnochado.

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Amigos distantes

Y tiramos piedras;
fuimos cielo,
después estela
y hoy
amigos distantes.

El beso intenso
que retozó en tu vientre,
regresó a mi boca.
No me dijo nada,
sólo se depositó en mis labios
dejándome sabor de tejo,
de cielo y de cometa.

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El puente

Encontrartdonde los ríos se unen.
donde el agua señala el puente,
que parece un pájaro dispuesto al vuelo.
Estamos bajo la sombra del ave,
con el dolor de habernos amado
sin poder anclar,
ni ahora,ni mañana,
sólo en la dimensión de un ave que no existe,
y que jamás volará.

Enemigos íntimos de Manuel Dorrego Sáenz

Nada más verse,comprendieron que habían nacido el uno contra el otro. Hoy forman un matrimonio ejemplar.

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La confusión

Un hombre está en el Supermercado en la cola de la caja, esperando pagar. Detrás de él se ubica una rubia espectacular, remera corta y shorts ajustados.
La sorpresa del hombre es total cuando la chica le sonríe, y más aún cuando le dice:
– ¡Hola! ¿Cómo estás?
– ¿Nos conocemos?
– Claro; sos el padre de uno de mis chicos….
El hombre empalidece y trata de recordar las veces que le fue infiel a su esposa.
Y dice:
– ¡Dios mío: vos sos una de las dos strippers de la fiesta de la oficina hace tres años, que después terminó en una orgía y nosotros hicimos el amor sobre una mesa de pool mientras todos mis amigos miraban y aplaudían mientras tu compañera me pegaba con un látigo en las nalgas! No me digas que quedaste embarazada!
Y la chica, mirándolo fríamente a los ojos, le dice:
– No, boludo!! Soy la maestra de jardín de tu hijo

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Tomado de Fb «El chiste nuestro de cada día»

Actitud de Rodrigo Azaola

Después de años de matrimonio, de charlas mil veces recurridas y fatigosas rutinas la mujer dio con insuperable ocurrencia y se la comunicó al marido. «¿Por qué no eres como antes?» «Claro – respondió el hombre -, mañana mismo comienzo». 
Tomada de ficticia.com

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Crónicas y relatos de la aventura americana — Liberoamérica

Las crónicas de Indias nos ofrecen una pluralidad de textos en los que encontramos relatos autobiográficos, cartas relatorias, diarios, entre otros. Estas crónicas han sido escritas por diversos motivos: políticos, económicos, personales e historiográficos. Tal es el caso de Cristóbal Colón cuyas razones fueron de tipo histórico y económico; y en el caso de Gonzalo […]

a través de Crónicas y relatos de la aventura americana — Liberoamérica

Un Hombre de pueblo

Una mañana me desperté con un desagradable olor a patas o perro podrido y al salir a la puerta, veía como la gente al pasar sacaba sus pañuelos y se tapaba la nariz.
-¿Recuerda que le dije que aprendería el oficio de talabartero? Se ahogó una vaca y el patrón me regaló el cuero y lo estoy curtiendo. Lo que no sabía es que fuese apestar tanto.
-La carroña de un perro es un dulce olor, le dije.
Mi mujer me va a correr, ya no soporta el olor. Ya le dije que el otro cuero me lo llevo al monte.
Una semana después el olor fue desapareciendo. A él lo perdí de vista y cuando lo vi, venía con su carretilla llena de piedra.
-¿Vas a hacer otra casa?
-Ahora voy a hacer mi cuarto de trabajo. Mi mujer y yo nos andamos peleando por el espacio.
Tres meses después había levantado las paredes. El anexo lo ubicó pegado a la calle. En ese local fue que lo vi por última vez. Recuerdo que exhibía artículos de cuero relacionado con la charrería.
-Ya ve y nadie me enseñó. Me dijo con una sonrisa de satisfacción.
Para él, sus creaciones eran más importantes, que lo dado a la comunidad. Nunca me dijo que él fue factor para que su pueblo tuviese agua. El poder caciquil no lo dejó dirigir la presidencia municipal. Fue un líder nato, un compañero de a de veras, y un hombre preocupado por sus semejantes.

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