El ciempiés

 

ciempies5

la tarde pasa sin pena ni gloria. La noche presiente una luna de lobos; se hinca . Allá va la beata camino a la iglesia, lleva bajo el vestido la acalorada discusión de los pezones y, sobre la espalda, el crespón de la Vía Láctea.
Todo es igual: el mismo rincón, la araña disecada. Tiene días que no llueve y en la azotea está el tinaco que sueña que el agua lo rebalsa. Un bostezo rompe en mi boca. Me digo: la vida no se mueve, pero sigue.
Me aplasta el ruido asmático de la hormiga que carga cien veces su peso, el chapoteo de las lavanderas que tienen, en sus manos, más pantalones que jeans tenga una boutique de Manhattan. Por allá, va un ciempiés que sueña con ser mariposa. Camina con sus juanetes y busca reposo para mitigar su dolencia.

 

 

Incertidumbre

hamaca_azul_playa_20140301_1693328902

Acostado en el chinchorro,
cuento las veces que llega la ola;
tiemblo
cuando silban las embarcaciones.
Sé que transitan los barcos
y no puedo evitar que mis raíces se desordenen.
¿Tendré la fuga del nómada?
¿La prisa del viento?
O será el miedo a tus amarillos.
En tus ojos miro girasoles que revientan en mis sueños,
y al jugar con los capullos
no sé qué me da por besar tus pezones.

Es la ola mil
y confuso duermo por no saber qué vendrá primero.

Barrunto

Despierto en la madrugada con la boca seca. Voy a la cocina, abro la nevera y saco la jarra, que en vez de agua contiene una cara con la boca abierta por donde sale una lengua polvosa y aplanada. Tengo sed, me dijo con voz aniñada. Con violencia me incorporo de la cama con lumbre en la garganta y mi corazón a galope. Estoy inmóvil y aniquilado esperando la mañana.

La lluvia

tormentaLlueve. Una cortina cubre el horizonte. El viento corre, las gallinas corren, y la ropa vuela en los tendederos. Gotas gruesas,  pesadas, tamborilean en las láminas de zinc. Al golpear,  fraguan un ritmo de sabanas prehistóricas. El cielo tiene la oscuridad del sexo.

 Las chachalacas gritan  y  van de árbol en árbol buscando cobijo. Yo sigo sentado en la poltrona. Me gusta el relajo que arma la lluvia. Me desatiendo de  los gritos que hacen las mujeres y solo me concentro en la danza de las gotas.

 Imagino bailar pintado de sombras y caliza entre un grupo de negras. En ese momento exudo calor y soy  un macho cabrío que afila las pezuñas en las vetas de la roca.

 ¡Qué lejos se oyen los gritos de las viejas,de los guajolotes y chachalacas!Con los ojos entrecerrados  sigo meciéndome,  mientras la lluvia me tira sus cubetas de agua y la danza del vigor me estremece.

RICURA

Estaba convencido de que era un ser diferente, Inicio el ritual de su disfrute.Tomó una porción de él y la degustó en su tinta, las otras las salpicóPaisaje-sideral-901331 de ají, Hasta que sólo quedó su boca y su alma. Lo último que exclamó es: Soy delicioso

Noemí

niños

Qué cerca veo la sonrisa de Noemí. Jugábamos con la nieve que caía diminuta bajo el limón que prendía en azares, mientras el viento iba y venía.
¡Dónde te metes condenada muchacha! -le gritaba su abuela desde la choza.

SITUACIÓN ACTUAL

Tengo un menú de cirugías; Pensé que sería la última la de columna lumbar, pero la vida se escribe día a día. La evolución ha sido insatisfactoria. La pierna derecha  se queja de dolor profundo, intenso, cuando apoyo mi cuerpo sobre ella, o bien cuando inició la marcha y me hace trastabillar. Tengo que dormir en determinada posición para no despertar el animal que llevo dentro y no gritar por dolor. (posición fetal y del lado izquierdo es como mejor me siento ), para caminar me apoyo con una andadera .Sentarme para comer  puedo hacerlo  con maña. El reposet  me acoge mejor y me permite distraerme con la televisión.Tomo la pc portatil para comunicarme breve con ustedes  amigos reales y virtuales. En días veré a otro especialista. Lamento no tener la misma actividad y no poder darles las gracias por acompañarme cuando publico algún texto.

Abrazos con afecto a mis amigos que me leen en mi blog y en fb y en la pagina azul, los cuentos.net Ficticia.com

Sendero – Rubén García García

 

Serie Evadne

mujer espaldas

Cerca. Tan cerca que sí respiro, escuches la luciérnaga de tu sueño.
Tenerte sin que te sobresaltes y traspasar con alfileres a la mariposa negra que ronda tus sueños; o tan lejos, que el oído de tu pensamiento escuche cuando te nombro.

La esperanza

mujer caminandoLlegan mujeres de otras vidas.
Mujeres que pasan a mi lado
doblando orillas de hombre.
zurciendo la esperanza.

Tú no llegabas.

En mis sueños veía
que la inquietud te despertaba
y en el cielo de tus ojos
las nubes aceradas
transitaban en sospechosa calma.

Despertaba con un tal vez,
y en la boca un resabio de la oscuridad de tu trenza.

Estoy en esta esquina
viendo pasar a las mujeres,
que van hilando su camino;
y no te veo.
Quizá nada es cierto.
sólo fantasmas.

Mas… sigo esperando a que llegues.