En el crepúsculo
Las mañanas frías me hacen tiritar.
Camino cuando aún está oscuro,
gusto de mirar mi entorno a media luz.
Todo se torna misterioso
He estado aprendiendo a comunicarme con los recuerdos en este silencio.
Trabajo, no como antes.
sino con la certeza de la necesidad íntima.
Vivo de manera austera.
En las tardes camino hacia casa
pisando las hojas de otoño,
silbando una canción de rocola.
Espero los domingos para gozar de la familia
.Mi casa tiene risas infantiles
olores de pimiento,
y tequila reposado que rueda por mis venas.
La música entumece el presente,
mientras la poltrona se mueve
al compás de un vientecillo renuente.

la vida
la vida, vida…
veloz, inatrapable.
me astilla el alma
que aparezca el final
y se pierda la coma.

El grillo maestro de A.Monterroso
Allá en tiempos muy remotos, un día de los más calurosos del invierno, el Director de la Escuela entró sorpresivamente al aula en que el Grillo daba a los Grillitos su clase sobre el arte de cantar, precisamente en el momento de la exposición en que les explicaba que la voz del Grillo era la mejor y la más bella entre todas las voces, pues se producía mediante el adecuado frotamiento de las alas contra los costados, en tanto que los pájaros cantaban tan mal porque se empeñaban en hacerlo con la garganta, evidentemente el órgano del cuerpo humano menos indicado para emitir sonidos dulces y armoniosos.
Al escuchar aquello, el Director, que era un Grillo muy viejo y muy sabio, asintió varias veces con la cabeza y se retiró, satisfecho de que en la Escuela todo siguiera como en sus tiempos.

A ella
A ella le gustan los búhos, a mí las águilas.
Ella es un programa,
yo soy la frivolidad.
Pero la amo y ella me ama,
y nos encantan las diferencias,
pues sin ellas seríamos un cuento barato.

Las lavanderas del río
Llegaron al río las lavanderas con su chorcha de hijos. Ellas cargan la maleta de ropa más pesada y las crías, lo que pueden. Cada una tiene su lugar, piedras que el tiempo modeló como bateas y se sirven de ellas para tallar. Algunos varones, se fueron a su milpa y el resto a servirle al patrón para cuidar el ganado. La chamacada disfruta del agua que baja presurosa de la montaña. Los grandes cuidan a los chicos que se distraen viendo el ir y venir de los peces y gusarapos. Todo parece igual, los zopilotes dan vueltas en círculo, esperan el momento para caer sobre la carroña. una parvada de cotorros cruza el cielo gritando y posándose en la arboleda que crece cerca de la cañada. La corriente corre sin prisa y su murmullo parece un rezo. Un sujeto con ropa de mezclilla y camiseta blanca es arrastrado por la fuerza del agua con la panza hacia arriba. Una de las mujeres se da cuenta, avisa a las demás, la joven nada hacia el cuerpo y regresa. No tienen porque preocuparse, el muerto no es del lugar, sino del algún pueblo de la serranía. Saben que más abajo el ahogado quedará varado entre las piedras, como es un paso obligado, otros lo sacarán y darán parte a la autoridad; que en este momento ya estará en la cantina de Don Julio, vacunándose contra el sopor de la tarde. Se despacha bien con una cerveza fría en la mano.

Tanka de la vida
Vuelan en círculos
en la copa del cielo;
se cierra un ciclo.
la muerte siempre llega
cerrando nuestra puerta.

choka al paisaje
Colina roja,
flor ocre y verdes árboles;
de donde se ve el mar.
El regalo
Hoy encontré en el mercado: cazuelas, jarros en miniatura y pregunté si tenía metates, que eran las licuadoras de antes, los arrieros iban de un pueblo a otro vendiendolos. Metates enanos, de juguete que regalaban a las niñas, para que supieran como molían las abuelas. Me han dicho que no tienen, les he pedido que busquen por algún rincón de México. Vi en sus ojos, una promesa seria, así que esperaré, Prometí darle a una amiga niña ese obsequio. Han pasado meses y nada. Ahora en los mercados no encuentras el regalo hecho con la habilidad manual, sino fabricado en automático y con la monotonía del plástico.

Metate

molcajete
José Martí
El lenguaje ha de ser matemático, geométrico, escultórico. La idea ha de encajar exactamente en la frase, tan exactamente que no pueda quitarse nada de la frase sin quitar eso mismo de la idea.
José Martí (1853-1895) Político y escritor cubano.

Choka al invierno
Llega la niebla,
plateados fantasmas
rodean la ciudad.

El viento
Es doble cara,
o levanta cometas,
o destruye árboles.

Tomas Bartolome
Varones
Él Oía el parloteo de las mujeres.
- Se deben de casar con un hombre mayor, ellos son maduros y saben como tratar a una mujer.
- Jajaja Sarita estás en otro siglo, “los hombres nunca maduran”, cásate, júntate con el que te de la gana.
-¡¿Qué los hombres no maduramos Bah?! Estoy a punto de caer del árbol de la vida y no por estar verde, sino por ser un post maduro.

Ángel de luz de Agustín Monsreal
“Mamá está en mi cuarto”, le dije a mi hermana. “Dice que quiere hablar contigo, que vayas”.
Mi hermana me miró con lástima, aunque también con reproche.
“No puede ser”, me contestó.
“Mamá está muerta”.
“Ya lo sé, pero ahí está. Ven a ver”.
“Bueno, está bien. Vamos”.
Y atravesamos la pared cogidos de la mano.

Senryu impresionista
Las mariposas
cautivan a Van Gogh;
volaron los pinceles.


