África uno compilación de textos sobre literatura africana

Es un agregado para los lectores que estén interesados en darle una mirada de lejos a lo que actualmente se escribe en áfrica. Espero que pueda serles útil a los curiosos, amantes de las letras o estudiantes cuyo tema haya sido África.

Revocación de Imbolo Mbue -Camerún-

Siete cuentos morales de Coetzee

J.M:Coetzee fragmento

La flor púrpura de chimamanda Ngozi

John M. Coetzee, segundo premio novel de África

Wole Soyinka  Aké (fragmento)

Primer Novel africano:Wolw Soyinka

Un grano de trigo frag de Ngugi Wa Thiong´o

Conociendo a Ngugi wa Thiong’o, entrevista

Cinco autores para aproximarse a la literatura africana

Africa_subsahariana

La rana solista de Jaime Alberto Velez G.

 Aburrida del coro, y convencida de sus dotes singulares, una rana decide cantar por su propia cuenta. Lo hace a toda hora, en cualquier lugar, pero mucho más, desde luego, si cuenta con un público que pueda escucharla.
Cuando el coro de sus hermanas comienza a cantar, la rana se retira malhumorada a la cúspide de una piedra distante, y da inicio a unos cantos llenos de ironía contra su especie. Esta rareza genial le vale ser conducida al laboratorio de un famoso naturalista, que la exhibe en una jaula dorada ante un público entre impávido y desconcertado.
En la actualidad, la rana no duda en considerarse la más eximia de todos los tiempos, pero cuánto lamenta que no viva, por allí cerca, alguien de su especie capaz de envidiar sus logros.

rana.

Tomado del Fb

Recomendaciones del «País»

Murambi, el libro de los huesos de Boubacar Boris Diop. Editorial 2709books (digital) y Wanafrica (papel). Trad. Mireia Porta i Arnau.

Abril, 1994. Ruanda se rompía, hace 25 años, ante la mirada esquiva del resto del planeta. Boris Diop partiendo de su confesión sobre su propio desconocimiento escribe una novela sobrecogedora, lúcida y profunda. El mundo miraba a otra parte mientras morían asesinadas más de 800.000 personas en cinco semanas. «Siempre ocurría tan lejos», explica uno de los personajes al comienzo de la novela en países al otro lado del mundo… «Pero en aquel principio de abril de 1994, el país al otro lado del mundo era el mío».

Mi carta más larga de Mariama Bâ. Wanafrica. Trad. Sonia Marín Pérez.

Imposible de conseguir desde hacía mucho tiempo, pocas novelas provenientes del continente africano han sido tan demandadas como esta (traducida también a euskera bajo el título Hain gutun luzea). La senegalesa apenas escribió otra obra más, inédita en castellano Le Chant écarlate, pero Mi carta más larga fue suficiente para colocarla en la cima de las letras africanas y en el centro de nuestro corazón lector.

Algún día escribiré sobre África de Binyavanga Wainaina.Sexto piso. Trad. Jesús Gómez Gutiérrez.

Murió este mismo año el escritor, el incombustible e inesperado pertrechador de nuevas ideas e imágenes originales que hacían virar nuestro confortable punto de vista. Pero nos deja sus brillantes memorias (incompletas ya), donde descubría, retorciendo la vida, lo cotidiano y maravilloso que puede ser todo. En ellas un joven Wainaina anunciaba que iba a aprender giyuku (para hacer ”magníficos anuncios descolonizados sobre la Coca-Cola”. Dicen que le han visto por ahí bailando con Brenda Fassie.

Época de migración al norte de Tayeb Salih. Huerga y Fierro Editores y Alcor.

Escrita en árabe, su autor, originario de Sudán, tenía en mente contar un asesinato. La novela final nos habla de dos mundos, mientras nos sumerge en una trama llena de sensualidad y en la que la se leen dedicatorias como esta, máxima atención: “A todos los que ven con un solo ojo y hablan con una sola lengua, a aquellos para quienes las cosas sólo son blancas o negras, orientales u occidentales”.

Continuar con la liga

 

 

https://elpais.com/elpais/2019/07/11/africa_no_es_un_pais/1562836732_219748.html

Mariana Bá

Autora de Mi carta más larga, una de las tres novelas más importantes de la literatura africana, Mariama fue de las primeras escritoras en ofrecer una descripción de la condición de la mujer africana.

Nació en Dakar en 1929 dentro de una familia acomodada. Fue criada por sus abuelos, en un medio musulmán tradicional, ya que su madre murió cuando ella era muy niña. Esto hizo que desde muy tempranan edad se mostrara crítica con un sistema que la discriminaba por el simple hecho de haber nacido mujer y le negaba una educación por la que tuvo que luchar, ya que sus propios abuelos no creían que una mujer debiese recibir educación.

Su padre fue Ministro de Salud en 1956. Finalmente estudió en la Escuela Normal de Rufisque donde, en 1949, obtuvo el título de maestra de enseñanza primaria. Ejerció durante doce años llegando a ser inspectora escolar regional.

Fué esposa del diputado Obèye Diop con el que tendría 9 hijos y del cual se divorciaría años más tarde. Pionera en la lucha de los derechos de la mujer, participó en diversas organizaciones de mujeres y escribió artículos en periódicos locales. De delicada salud, murió de cancer en 1981.

Publicó su primera novela Une si longue letter [Mi carta más larga] (1979 y Premio Noma 1980) cuando tenía 51 años y trata de las confidencias de una viuda senegalesa, Ramatoulaye, a su mejor amiga, Aïssatou, divorciada, que ha dejado su país. Entre la resignación y la voluntad de cambiar su vida, el lector accede a un retrato íntimo sobre la condición femenina en África, en especial la injusticia y el desamor que comprende la poligamia y realiza una crítica ante temas como el sistema de castas, la familia o la religión.
Une si longue letter está traducida al castellano como Mi carta más larga (Ed. Zanzibar, 2005) y en catalán por Takusán Ediciones. Está considerada como una de las tres novelas más importantes de la literatura africana.

Su segunda novela, Un chant écarlate [Canto escarlata] (1981) trata del fracaso de un matrimonio interracial entre Ousmane, un humilde joven senegalés musulmán y Mireille, la hija de un diplomático francés, ambos estudiantes de filosofía en la Dakar de los años 80.

Es la primera escritora senegalesa en ofrecer una descripción, con una lucidez extraordinaria y un decir poético, la condición de la mujer africana, la ausencia de derechos y la poligamia.

http://www.casafrica.es/detalle-who-is-who.jsp%3FPROID=70620.html
Mariama Bâ publicó esta su primera novela cuando tenía cincuenta y un años. A menudo se habla sobre los escritores que comienzan jóvenes, pero apenas se resaltan los que lo hacen a una edad más avanzada. Son los escritores del no en sentido contrario, los que se mantuvieron en silencio durante largos años, antes de decidirse a escribir. Ella lo hizo tarde, ya casi a las puertas de la muerte, y apenas tuvo tiempo de publicar otro libro en vida, dejando su segunda novela concluida poco antes de fallecer.
Mi carta más larga, es un libro que habla sobre la condición de la mujer en Senegal, es cierto, pero en su breve extensión trata con acierto un buen número de temas. No quiero repetir lo que ya se ha dicho y observado en múltiples críticas y reseñas realizadas sobre la obra. Prefiero limitarme a resaltar las dos o tres ideas más poderosas que me han quedado tras la lectura del libro.
A resaltar que las dos protagonistas, mujeres africanas, son mujeres que han decidido, en el ámbito personal ante la poligamia impuesta por sus respectivos maridos. Aïssatou, ante la aparición de la segunda esposa en su vida conyugal, decide abandonar al hombre y marcharse al extranjero. Ramatoulaye, permanecerá a su lado, pero irá dando a conocer sus razones y su cambio de actitud vital como mujer, como esposa y como senegalesa.
Por un lado, la protagonista realiza un ejercicio de introspección, durante el largo período de duelo, vuelve la vista a su vida pasada y va desgranando las causas y las razones que la han llevado hasta la situación actual en la que se encuentra, abandonada tras haber realizado con rectitud el papel que se supone corresponde a toda mujer (en este caso, dentro de la sociedad senegalesa, musulmana): cuidar al marido, tener hijos, trabajar en el hogar: “Su comportamiento está condicionado: una cuñada no toca la cabeza de una esposa que ha sido cicatera, infiel o ha faltado a la hospitalidad” (pág.12). Cuando el marido decide tomar otra esposa (poligamia) es cuando Ramatoulaye se ve obligada a ponerse delante del espejo. Su capacidad para sobreponerse a la situación, hasta el punto de no optar ni por culpar a la segunda mujer (una joven a la que su propia familia ha obligado a casarse con un hombre mucho mayor que ella, un ser roto e infeliz) ni por encerrarse en si misma y lamentar su suerte. Ramatoulaye desafía al mundo, rechazando sucesivos pretendientes, “no conformándose”, sintiendo que ha de erigirse en dueña de su propio destino.
Por otro lado, la narración nos va adentrando en una nueva época, con nuevos tiempos que ha traído la independencia de su país, la protagonista contempla la actitud de sus hijas que la llevan por otros caminos, una modernidad que viste pantalones y mantiene relaciones sexuales libres antes del matrimonio, o que comparte las tareas entre los dos, creando una unidad, una vida en pareja que se complementa. Una de sus hijas sopesará, incluso, la posibilidad de dar el paso a la política, idea que después descartará: “No quiero hacer política, no porque no me interese el futuro de mi país ni el de la mujer, pero al ver los forcejeos estériles en el seno de un mismo partido y las ansias de poder de los hombres, prefiero abstenerme” (pág. 114)
Desde la primera línea, el tono de la novela es el de la confidencia. Sientes que Ramatoulaye está abriendo su ser más íntimo a su mejor amiga, y el lector se siente testigo de estas confesiones. Ese aire intimista, delicado, poético, que alterna entre lo amargo y lo dulce, lo reivindicativo y lo cruel, no cesa en ningún momento. Nos hace partícipes de una vida que intenta ser vivida en plenitud, a pesar de los obstáculos, las tristezas y los sinsabores, una vida que se nos muestra abiertas las puertas de par en par, con esperanza en lo que vendrá.
Deformar un alma es tan sacrílego como un asesinato. Los profesores-tanto los del jardín de infancia como los de la universidad-forman un ejército noble de las proezas cotidianas, nunca cantadas, nunca condecoradas.Mariana Ba

El horror*

No era chef, pero a decir de la mafia era excelente haciendo pozole
  • Los que no radiquen en México, es complicado entender la brevedad anterior. La palabra pozole, se refiere a un guisado típico de la cocina mexicana; en el argot del crimen organizado, el pozolero,  es el sujeto que hace desaparecer el cadáver mediante ácidos.

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MIS LETRAS, ESPERO QUE OS GUSTEN, SALEN DE MI ALMA.

Me adhiero de todo corazón

Avatar de María ElficarosaPOESÍA JAPONESA DE ELFICAROSA.

«Para mí, el mayor placer de la escritura no es el tema que se trate, sino la música que hacen las palabras.»

Truman Capote.

cats11111111111111111111111111111111Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se escuchan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío…

Pablo Neruda.

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Las dos malagueñas y algunas versiones

Aunque se llama malagueña a un palo del flamenco tradicional de Málaga que procede de los antiguos fandangos malagueños, la canción que hoy nos ocupa es en realidad un son huasteco o huapango, canción de México compuesta en 1947, atribuible a Elpidio Ramírez, que participó en la Revolución mexicana, logrando obtener el grado de capitán primero de caballería en el Ejército mexicano y Pedro Galindo Galarza.

Lo curioso es que esta canción, profundamente local acaba expandiéndose y alcanzando casi cualquier tipo de música.
La canción se transforma también en el sexto movimiento de la Suite Andalucía (1933) compuesta por Ernesto Lecuona (1895-1963). Se ha adaptado desde entonces a géneros pop, jazz y bandas musicales (militar y de cornetas y tambores) y le han sido compuestas letras en varios idiomas.
Una versión alemana, cantada por Caterina Valente, con la Orquesta de Werner Müller, se hizo muy popular en los Estados Unidos…
…El grupo Chingon fue formado por el director de cine Robert Rodríguez para grabar canciones para su película de 2003 Érase una vez en México en 2004. El nombre del grupo proviene de un término del argot mexicano, chingón , vagamente, pero lo suficientemente cerca que significa “rudo” y / o “impresionante”.Chingon también contribuyó la canción ” Malagueña Salerosa “de Quentin Tarantino ‘s Kill Bill 2. (http://blogs.hoy.es/musica-en-el-tiempo/2016/08/27/malaguena-salerosa/)

Resalto:  Elpidio Ramírez, Ernesto Lecuona y  la palabra: Chingar,  chingón y sus hijos y nietos, esta palabra merece un libro entero y ya ha sido tema de extensos estudios. Conozco una anécdota del gran Elpidio y sacaré  algo de  lo que se ha dicho de esta palabra.

De las primera versiones está de Miguel Aceves Mejía, que tiene una historia de amor que se podría llevar a la pantalla, se caso para siempre con una Argentina.

 

Escuche la versión del grupo CHINGON, pero la verdad no está tan chingón… tomo mejor la versión de nuestro querido Placido Domingo

 

La Malgueña de Lecuona

 

 

Agasajo con sinfónica y  mariachi

 

 

Y la griega Nana Mouskouri

 

Elpidio Ramírez Burgos, conocido como El Viejo Elpidio(Xoxocapa, Ilamatlán, Veracruz, 4 de marzo de 1882 – 14 de julio de 1960) fue un violinista, compositor, arreglista y revolucionario mexicano. Es considerado precursor del género musical conocido como huapango.

Semblanza biográfica

Fue hijo de Luis Ramírez y Margarita Burgos. Participó en la Revolución mexicana, logrando obtener el grado de capitán primero de caballería en el Ejército mexicano. En su vida civil, continuó practicando equitación y charrería.

De cementerios: la muerte de Drácula

Mentira que Drácula murió con una daga de plata enmedio del pecho, no, tampoco porque el sol le haya sorprendido, se sabe por fuentes privadas que se infartó cuando le informaron que el primogénito había donado sangre. RGG

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El paisaje

Tiene algunas semanas que llegué a este pueblo, nada fácil, por tierra hay que cruzar un río y luego tomar el camino real y subir de a pocas hasta llegar a la mitad del cerro que es donde se asentaron los primeros en llegar, ¿quién los habrá guiado hasta este lugar?, no se, pero según he leído, muchos de estos pueblos, buscaron la sierra para escapar de la dominación española. Es un pueblo con abundante población aborigen, aún conservan su vestido, muchas de sus costumbres, sus alimentos y su lengua. Cada que puedo vengo a la iglesia, que es el sitio donde mejor se complace la mirada.  Es una tarde soleada, y desde el atrio se miran las curvas que da el río bordeando los sembradíos y los potreros. Algunas manchas que está en acahuales o bien pedacitos de selva que la codicia ha respetado. Cientos de miles de ojos habrán mirado lo que miro, pero seguramente, había otro paisaje. Enormes árboles de ceiba;  cedro, caoba, frutales y las enredaderas que van de árbol en árbol enseñando sus flores al cielo. Penumbra de selva, calor de selva y la estridencia de los tordos o de los cotorros volando de una rama a otra. Ahora, eso es suposición, lo que veo es una tierra cuadriculada, pelona, con vacas que se alimentan del pasto sembrado por el vaquero. Los pequeños cuadrados cercados con alambre de púas y que obstruyen el camino. Claro que hay madera, es tan grandiosa la vida que la codicia no la ha terminado de talar; por supuesto que al final la codicia se terminará por imponer. Más allá de la mirada, pasando dos o tres veces el río, están las grandes ciudades, de allá vine. Este silencio, la brisa que me despeina, el olor a pan recién hecho y estar contemplando los cientos de caminos que van y vienen me convida a permanecer.

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Hazrat Inayat Khan, epitafio

«Conocí el bien y el mal, pecado y virtud, justicia e infamia; juzgué y fui juzgado, pasé por el nacimiento y la muerte, por la alegría y el dolor, el cielo y el infierno; y al fin reconocí que yo estoy en todo y todo está en mi»
Era descendiente de Sultan Fateh Ali Tipu1​ (1750-1799), conocido como el Tigre de Mysore. Su abuelo, Maula Buksh, que fue famoso en su época como músico-poeta sufí de elevada espiritualidad, le enseñó los secretos del arte de la música devota, y tiempo después su éxito con los rajás y el público culto indio resultó extraordinario. Fue iniciado en la Orden Sufí de Khaja Moinudin Chishti por Seyed Mohammed Madani, quien lo alentó a dejar la India para visitar Occidente. Inayat Khan entonces visitó Estados Unidos en 1910, donde dio conferencias en las universidades de Columbia y Nueva York.
Al principio, viajó por Occidente como un músico, pero después viajó como un maestro de Sufismo, visitando más de tres continentes. Eventualmente se casó con Ora Ray Baker, una estadounidense de Nuevo México, y los dos tuvieron cuatro hijos: Noor-un-Nisa (1913), Vilayat (1916), Hidayat (1917) y Khair-un-Nisa (1919). La familia se estableció en Suresnes, cerca de París.
Creó centros sufíes en América y Europa, y regresó a India a finales de 1926. Ahí escogió el lugar de su tumba, el complejo Nizamuddin Dargah, y murió poco después de su decisión, en 1927.

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El mambo

«…Ellos, integrantes de la Orquesta Arcaño y sus Maravillas, con su ingenio crearon esta nueva forma de sincopar en el año 1938. El mambo estaba en medio de una ebullición creativa y fue en 1947 cuando Dámaso Pérez Prado, un gigante de la música cubana, junto al genio y figura Benny Moré, comenzaron a darlo a conocer fuera de la isla, en México se introdujeron en el mercado con sus Mambos cantados y sus apariciones en películas.
En 1951 Pérez Prado triunfa con su tema: “Rico Mambo” y así lo llamaron “El Rey del Mambo”. Fuera de las tierras mexicanas Prado toma el mambo de Arcaño y le hace nuevas adaptaciones con el swing americano y lo convierte en el baile de los salones de New York de los años 50.
Enriquecer los pasos libres o en pareja con combinaciones sincopadas de Mambo da un dinamismo a las ejecuciones asombrosas, el vaivén de la pelvis, memorias de África, el swing jazzeado, el toque americano, la cuna y el sabor de la síncopa lo dió Cuba, dentro de ese batido está una de las palabras que más asemeja la alegría, el ritmo, el movimiento, la fiesta, así que… ¡Bailador dale Mambo!»

http://www.salsaybachata.com/la-historia-del-mambo/

El maestro

 

 

Les bailará el corazón

 

El número ocho y «Resortes» extraordinario bailarín, disfrute.

 

La que a mí me gusta: fondo musical de algunas películas, numero uno en el hit parade de Estados Unidos. 

 

perezprado00