El hayku por Rubén García García

El HAYKÚ por Rubén García García

La palabra nos remite a la literatura japonesa. Ésta tiene más de mil años de vida.  El japonés no gusta del poema extenso. Lo esencial no es decir, sino sugerir.  O bien lo importante no es lo que se dice, sino lo que no se dice; lo que queda detrás de las palabras o después de ellas. Lo que sugieren las imágenes, pero no dicen.

 

Los temas son los mismos que se tratan en la poesía universal: el amor, la muerte, el paisaje, el tiempo, la eternidad Etc.  Por razones idiomáticas, pensamiento y sensibilidad prefiere el poema corto, concentrado. No es exagerado decir que el japonés prefiere la captura del instante, del momento presente.

 

Un haiku es un poema corto, la métrica es de 5-7-5-. Habla de la naturaleza, del cambio de estación, de cosas cotidianas, de la emoción al captar el instante, no admite subjetivismos, ni lirismos, los poemas japoneses no llevan rima jamás. Tiene kigo que significa: estación del año, ya sea de manera directa ( invierno, primavera…) o indirecta (nevada, cerezos…) y kireji o corte de pensamiento, es decir, la tercera frase debe cortar a las dos segundas, hablando de otro tema.

El haiku es serenidad, paz, vivir el momento, dejando atrás el pasado y viviendo cada paso como algo único, hermoso, impoluto e irrepetible.

 

Las silabas son cinco en el primero y tercer verso y siete en el segundo. Esta métrica es la utilizada en otras formas poéticas como el senryu, choka, tanka hokku. Cada una de las formas tiene sus propios atributos. Cada ejecutante convoca la que más le guste. A mí me gusta el senryu, el hokku, el choka y el hay-ku y alguna vez el tanka.

 

El hay-ku y el senryu se conforman con tres versos (5-7-5) la diferencia se encuentra en que la senryu ataca solo una idea y habla del hombre y su alma, angustias y deseos, pero no habla de la naturaleza. el Hay-ku  confronta, ataca o refiere a dos ideas, que se nombra Kireji o corte de pensamiento. El senryu da más libertades, admite subjetivismos. Ambas no deben de tener rimas y ejecutarlas en tiempo presente.

 

Autores refieren que para que sea hay-ku debe de tener las características mencionadas, otros admiten más libertades, por lo que todo lo que tenga tres versos ya con más de siete silabas o menos le nombran hay-ku. Pienso que la poesía se encuentra en lo clásico o en lo actual. Cuando ésta se asoma, se logra.  es inefable verla en una u otra forma.

 

Finalizo con la opinión dura de Octavio Paz y una exaltación a esta forma poética de Héctor Daniel Guzmán Carrillo.

 

el haiku es “un organismo poético muy complejo. Su misma brevedad obliga al poeta a significar mucho diciendo lo mínimo. Desde un punto de vista formal, el haikú se divide en dos partes. Uno da la condición general y la ubicación temporal y espacial del poema (otoño o primavera, un ruiseñor); la otra, relampagueante, debe contener un elemento activo. Una es descriptiva y casi enunciativa; la otra, inesperada. La percepción poética surge del choque entre ambas. La índole misma del haikú es favorable a un humor seco, nada sentimental. El haikú es una pequeña cápsula cargada de poesía capaz de hacer saltar la realidad aparente”.

«… el haiku demanda más que una ofrenda de sangre, demanda apertura de mente, una sensibilidad extraordinaria para convertir a la naturaleza en palabras y una claridad imprescindible, para de esa forma, dejar una enseñanza e invitar a la reflexión, que a fin de cuentas es el propósito del haiku». Hector Daniel  Guzmán Carrillo.

 

Sueño infinito de Pao

 

Los autores japoneses escribían hokku, el haykú tal como lo conocemos es una idea poética de Masaoka Shiki (1867–1902)

 

 

AUTORES JAPONESES

 

¿Una flor caída

volviendo a la rama?

Era una mariposa.

Arakida Moritake (1473–1549)

 

Este camino

ya nadie lo recorre

salvo el crepúsculo.

Basho 1644-1694

 

En un jarrón roto

floreció frágil

la blanca flor de los pantanos

 

Uejima Onitsura.(1661-1738)

 

¡Luciérnagas!

En el río

las tinieblas pasan

 

Fukuda Chiyo-ni (1703–1775

 

Lluvias de mayo.

Y enfrente del gran río

un par de casas.

 

Yosa/Taganuchi Buson (1716–1783)

 

 

El ladrón se fue

olvidó solo una cosa –

la luna en la ventana.

 

Ryōkan Taigu (1758-1831)

 

“Cuando no estás,

el bosque me parece

interminable.”

Kobayashi Issa (1763–1827)

 

 

 

Al son de los insectos

sale la luna.

El jardín oscurece

 

Masaoka Shiki (1867–1902)

 

AUTORES MEXICANOS

 

José Juan Tablada

 

Tierno sauz

casi oro, casi ámbar.

casi luz…

 

Es mar la noche negra;

La nube es una concha,

La luna es una perla.

 

Coyoacán, al pasado muerto

el coyote de tu jeroglífico

lanza implacable lamento…

 

Octavio Paz(1914-1998)

 

Aguas petrificadas,

El viejo Tláloc duerme, dentro,

soñando temporales.

 

 

Hecho de aire

entre pinos y rocas

brota el poema.

 

 

Luna reloj de arena

la noche se vacía

la hora se ilumina.

 

Sobre la arena

escritura de pájaros

memorias del viento.

 

De José Rubén Romero(1890-1952, mexicano)

 

Sesión permanente,

los viejos del pueblo discuten

la honra de toda la gente.

 

Elías Nandino(1900-1993, mexicano)

 

Una gota de rocío

y dos pétalos de rosa

¡hacen una mariposa!

Luis Gabriel Vázquez: Niño tabasqueño y actual ganador del premio ‘Haikú para niños del mundo’ de la Fundación de Aerolíneas de Japón. Descrito como impecable.

Amo la lluvia

cuando besa la tierra

siembra su aroma

 

 

OTROS AUTORES

 

¿Es un imperio

esa luz que se apaga

o una luciérnaga?

 

tiembla el rocío

y las hojas moradas

y un colibrí.

 

Una campana

tan sólo una campana

se opone al viento.

 

Mario Benedetti (1920-2009, uruguayo)

 

Encuentro lo que no busco:

las hojas del toronjil

huelen a limón maduro.

 

De Antonio Machado (1875-1939, español)

 

Lejos un trino.

El ruiseñor no sabe

que te consuela.

De Jorge Luis Borges(1899-1986, argentino)

 

 

Rubén García García

 

La gota de agua

da música al silencio,

al cimbrar la hoja.

 

 

Cae la niebla,

 

y sobre la ciudad

 

se escucha un sax.

 

 

Afuera llueve;

rueda sobre el papayo

la gota fría.

 

 

En la montaña,

la niebla se transforma

en barcos de humo

 

 

 

Encajonado

por el muro rocoso;

el río pasa.

 

 

Gota tras gota

van cayendo los años;

en las iglesias.

 

 

 

¡El mar, el mar!

por mi barca, la luna

viste de espuma.

 

 

Por el camino,

 

una rama esquelética

 

me dice adiós.

 

 

El frío cruje,

y adentro de la choza

llora un bebé.

 

A ras del agua

van volando los pájaros.

Giran las hojas.

 

 

llegó el otoño

y ya en mi rosaleda…

hay flores muertas.

 

Bajo la luna,

y al compás de las olas;

marchan los cangrejos.

 

Es religioso,

contemplar las montañas

en procesión.

 

Ha entrado el tren

al túnel misterioso;

todo se oscurece

 

El mar, el mar;

se hunde el velero

en el ocaso.

 

Estas luciérnagas,

son pequeños cometas

entre los árboles.

 

 

 

 

 

 

 

 

Páginas consultadas

 

https://experienciakirei.com/blogs/mundo-kirei/10-haikus-para-san-valentin

http://destellosdehaijin.blogspot.com

https://www.oshogulaab.com

Desde <http://amediavoz.com/buson.htm&gt;

https://www.historiajaponesa.com/kobayashi-issa-motivos-recurrentes/&gt;

Desde <http://destellosdehaijin.blogspot.com/2012/03/masaoka-shiki.html&gt;

Desde <https://wsimag.com/es/cultura/23060-haikus-con-acento-mexicano&gt;

http://institutoculturaldeleon.org.mx/icl/story/6702/Hakken-Haik-Mexicano#.XfL-TT3VKUk&gt;

<https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/630806.los-grandes-del-haiku.html

<https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/630806.los-grandes-del-haiku.html&gt;

 

 

Hay que atrapar al lector por Carles Rosello

No hay escapatoria: la teoría narrativa es imprescindible.

Sin ella eres como un carpintero sin herramientas.

Hoy veremos un ejemplo de esta teoría (y no uno cualquiera, sino el recurso dramático por excelencia).

Pero antes déjame advertirte de algo.

Algo que me ocurrió a mí y que me gustaría ahorrarte.

El caso es que de joven asistí, cómo alumno, a multitud de cursos de escritura.

Algunos de esos cursos eran muy buenos (otros no tanto), pero incluso en los mejores, por más teoría que me ensañaran, yo no conseguía asimilar casi ninguna.

¿Por qué?

No porqué fuera un mal alumno (siempre he sido un aprendiz bastante digno).

Ni porqué los profesores fueran malos (tuve la suerte de tener muy buenos profesores).

Sino porque me faltaba un marco conceptual sólido dónde colgar y ordenar toda esa teoría de un modo útil.

Sin él, todas aquellas herramientas, que me hubieran sido tan útiles, quedaban desordenadas en el baúl de mi memoria y, cuando llegaba el momento de utilizarlas, no me acordaba ni tan siquiera de que las tenía.

Organizar e interiorizar esa teoría me ha costado casi quince años.

Para que no pases por lo mismo te recomiendo dos cosas:

  1. Céntrate en lo esencial, o quedarás abrumado por toda la teoría que podrías aprender.
  2. Ordénalo y crea un resumen personal, para tener a mano la teoría clave cuando la necesites.

Cómo es natural, esto es lo que te doy en Palabras para tus ideas  y en el resto de cursos y servicios.

En lugar de intentar explicártelo todo (algo imposible, por otra parte) he seleccionado y ordenado la teoría cuidadosamente para:

  1. Darte todas las herramientas clave.
  2. Presentártelas dentro de un marco conceptual claro y justo en el momento en que vas a necesitarlas.
  3. No marearte con conceptos prescindibles.

Para que lo tengas todo a mano y puedas centrarte en escribir.

Pero vayamos al ejemplo que te he prometido.

El recurso dramático por excelencia.

El que permite que tus lectores queden enganchados a tus palabras.

Uno que, lo confieso, he estado utilizando sin descanso en todos estos mensajes.

De hecho, ahora mismo lo estoy usando otra vez (soy incorregible…).

Es un truco tan simple como infalible.

Que vale tanto para la ficción como para la no-ficción.

Lo has visto mil veces.

¿Sabes qué es?

¿No?

Te lo cuento mañana.

—¡AHHHH!

Es broma…

Era solo para poner un ejemplo más.

El truco es este:

Plantea una pregunta y no la respondas.

Introduce una incógnita y no la desveles.

Promete una solución y no la des (aún).

Así de simple.

Hasta que no conozca la respuesta, el lector sentirá la necesidad de seguir leyendo.

Tan pronto cómo se la des, esta tensión desaparecerá y el interés caerá en picado.

Aunque eso no te ocurrirá a ti, claro.

¿Por qué?

Porque, siendo hábil cómo eres, antes de dar una respuesta ya te habrás ocupado de plantear un nuevo interrogante…

Hay muchas variantes del mismo truco (Intriga, misterio, suspense, tensión dramática…) pero son solo distintos sabores del mismo licor.

¿Conseguirá el chico seducir a la chica?

Y nos tragamos una comedia romántica que nos daría vergüenza decir que hemos visto.

¿Conseguirá el policía alcohólico desbaratar el plan del terrorista?

Y vemos, una vez más, La jungla de cristal.

¿Conseguirá Caperucita escapar de las fauces del lobo?

Y, mientras cuentas el cuento, los niños te miran con ojos como platos.

Siempre que tu texto tenga algún interrogante abierto, el lector querrá conocer la respuesta y se quedará contigo.

Para saber qué ocurre.

Para saber cómo acaba.

Hay quién ha ganado millones con poco más que esto (¿has leído El Código Da Vinci?)

Incluso la mejor literatura utiliza este mecanismo (el mismísimo Cervantes lo utiliza en El Quijote con un descaro bochornoso).

De todos modos, si buscas el mejor lugar donde observarlo, presta atención cuando vuelvas a ver tu serie preferida.

Verás que cada capítulo, que cada escena, es un continuo plantear interrogantes, los unos encabalgados en los otros.

Para que siempre estés pendiente de algo y no te levantes del sofá ni para ir al baño.

Un recurso atemporal que nunca falla.

Y un buen ejemplo de lo que la teoría puede hacer por ti.

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Harry Potter y Chéjov: una pareja explosiva de Piper Valca

Piper Valca

Cuando hablamos de la pistola de Chéjov, nos viene a la mente un rifle colgado en la pared de una sala, listo para ser descargado en cualquier momento y con la capacidad de producir mucho daño.
"Relación entre el recurso de chejóv y las aventuras de Harry Potter"
Imagen extraída de Shirtoid
Desde que Antón Chéjov emitió tal concepto, muchos escritores lo piensan dos veces antes de llevar a cabo descripciones demasiado detalladas de un escenario o de incluir personajes secundarios. J. K. Rowling llegó más lejos y fue capaz de crear una obra cargada de pistolas por todos lados. Tal fue el alcance de esta escritora, que su travesía le dio para publicar hasta siete libros con las aventuras del chico Potter. Algunas veces imagino la pared de Rowling así:
"Ejemplo de la pared de Rowling, autora de Harry Potter"
Es interesante analizar cómo una historia cuya temática no es digna de mi devoción incluye tantos recursos y estrategias para entrelazarlo todo de una forma tan infantil como excelente. Por esa razón, Chéjov y Potter se la llevan muy bien.

¿Por qué decidí dejar de leer a Harry Potter?

Lo que muchos no saben es que la pistola de Chéjov puede presentarse de muchas maneras, por lo que he decidido consolidarlas en Las Leyes de Chéjov.

Armería de Chéjov

Sucede cuando el autor introduce varias o incluso demasiadas pistolas de Chéjov en una historia. En Potter hay tanto armamento que me cansaría de enumerar.
El espejo de Erised, que en un principio se mostró como un reflejo de los deseos más profundos del corazón del hombre, en verdad tenía un encantamiento con el cual Dumbledore había ocultado la piedra filosofal.
La cicatriz de Harry le advierte de la presencia de Voldemort, le permite ver lo que Voldemort está viendo y finalmente se revela como el Horrocrux accidental de Voldemort en Harry.
El bezoar, brevemente mencionado en la primera clase de pociones de Harry, es utilizado en el libro 6 por Harry para salvar a Ron después de que bebe una botella de aguamiel envenenada. También se utiliza como una pista sobre la identidad del Príncipe Mestizo.
Probablemente el récord se lo lleva el Desiluminador de Dumbledore. Introducido en el primer capítulo de la serie, hace un cameo en el libro 5 y termina convirtiéndose en fundamental para la trama cuando Ron lo usa en el sótano de los Malfoy.
La Snitch del primer partido de Quidditch de Harry se perdió por casi seis y siete libros antes de ser útil para algo más que ser una captura impresionante, pues contenía la Piedra de la Resurrección.
Hagrid dice que su moto voladora pertenece a Sirius Black; Sirius no se menciona de nuevo hasta el libro 3 y de la propia moto no vuelve a saberse hasta el libro 7.
Los colmillos del Basilisco. El veneno del basilisco es una de las pocas maneras de destruir un Horrocrux. Cuando Harry usa la espada de Gryffindor para matar al basilisco, esta se impregna con dicho veneno. Dumbledore después usa la espada para destruir el Horrocrux del anillo, Ron lo utiliza para destruir el Horrocrux del guardapelo de Salazar Slytherin, y Neville lo utiliza para destruir a Nagini. Al final. Hermione utiliza un colmillo del basilisco para destruir el Horrocrux de la Copa Hufflepuff.
Los túneles que conducen fuera de Hogwarts, y el Mapa del Merodeador. Harry utiliza los túneles para llegar a Hogsmeade dos veces guiado por el mapa. El túnel que está bajo el Sauce Boxeador se utiliza para llegar a la Casa de los Gritos, construida para ocultar a Lupin fuera del castillo cuando hubiese luna llena. Después de que el mapa es confiscado por Lupin, este se da cuenta de que Pettigrew está vivo (en la película, Harry le dice a Lupin que vio a Pettigrew en el mapa, despertando sus sospechas). El mapa resulta haber sido escrito por el mismo Lupin junto con Sirius, Pettigrew y James Potter, Al finalizar, el mapa es usado por Ron y Hermione durante la batalla de Hogwarts.
La foto del periódico de las vacaciones de la familia Weasley es usado por Sirius Black para darse cuenta que Pettigrew está vivo.

Pistolero de Chéjov

Cuando la pistola de Chéjov, en vez de ser un objeto, es un personaje que se introduce de manera sutil y que más adelante adquiere un valor importante para la trama. En Potter no hay un pistolero, hay todo un ejército.

Pistolero ausente de Chéjov

Si la historia de fondo de un personaje principal incluye a un amigo, pariente, conocido o amante que está ausente, pero no muerto, con el tiempo esa persona aparecerá para crear conflicto.
En Harry Potter tenemos a Bartemius Crouch Jr. Todos creían que había muerto en Azkaban, pero el tipo escapó gracias a que cambió de lugar con su madre tras beber una poción multijugos.
Peter Pettigrew, quién también se creía muerto, en realidad se había transformado en un ratón porque era un animago.

Ejército de Chéjov

Cuando el autor describe algunos o incluso demasiados personajes con la función de ser Pistoleros de Chéjov.
La Señora Figg, se introduce como niñera de Harry y oímos poco de ella. Más adelante se nos revela que es miembro de la Orden del Fénix y es la protectora del chico mientras viva con los Dursley. Además, participó en el juicio contra Harry testificando a su favor.
Gellert Grindelwald es apenas nombrado en una tarjeta de rana de chocolate y no aparece sino hasta el libro 7, cuando Voldemort lo busca para que confiese donde se encuentra la varita de saúco.
Petunia Dursley, la malvada tía de Harry. Durante todo el libro se nos muestra como parte de esa familia abusiva y maltratadora, pero en el libro 5 se revela que posee la sangre de Lily (la madre de Potter) y por esta razón, durante su presencia, lo protegería de Voldemort hasta que fuera mayor de edad.
Scabbers, el ratón de Ron. Más adelante se muestra su verdadera identidad y la importancia que adquirió en la historia del libro. En verdad era el animago Peter Pettigrew, el traidor.

Boomerang de Chéjov

Cuando una pistola de Chéjov se ha utilizado una vez y vuelve a aparecer en escena más adelante.
Las tarjetas de la rana de chocolate, que en La piedra filosofal funcionan para informar a los personajes sobre Nicolas Flamel, en Las reliquias de la muerte vuelven a aparecer para mostrar a Grindelwald.
El comunicado de expulsión por el uso indebido de la magia fue enviado por Mafalda Hopkirk en el segundo libro. El personaje hace su aparición en el libro 7, cuando Hermione usa su pelo en una poción multijugos para infiltrarse en el Ministerio.
El espejo doble de Sirius Black, que es un regalo para Harry, más adelante cae en manos de Abeforth Dumbledore quien lo usa para ayudar a los chicos en Las reliquias de la muerte.

Aula de Chéjov

Cuando los personajes usan, por azares del destino y por casualidad, justo lo que aprendieron en una clase (casi siempre de ciencias).
Este patrón se repite a través de todos los libros una y otra vez, y con frecuencia es Hermione la víctima.
El efecto curativo de las mandrágoras es enseñado por la profesora Sprout en clase y más adelante se usa en la Batalla de Hogwarts.
En el primer libro, Snape interroga a Harry y una de las preguntas es sobre bezoares. En el sexto libro se utiliza para salvar la vida de Ron. Harry recordó la clase de Snape y le da de beber el bezoar.

Exhibición de Chéjov

Todo objeto que el escritor exhiba en un museo y que se encuentre protegido por guardias fuertemente armados, sistemas láser de seguridad o una caja de cristal, tarde que temprano debe ser robado. De lo contrario, el autor no debería dedicar tiempo en su descripción.
Si un grupo de turistas está viendo el objeto, durante el corte de luz o distracción será robado.

Broma de Chéjov

Cuando una broma o chiste cumple una doble función, pues da pie a una situación o evento importante para la historia.
En La cámara de los secretos, el Armario Evanescente fue usado por Nick Casi Decapitado para distraer al conserje Filch y conseguir que Harry se librara del castigo (risas). En La orden del Fénix fue usado como broma por los gemelos Weasley cuando empujan a Graham Montague de cabeza en el armario (risas). Para nuestra sorpresa, el Armario Evanescente resultó estar vinculado con otro armario en la tienda Borges y Burkes, y es usado por Draco Malfoy para que un grupo de mortífagos entren a Hogwarts.
La suscripción de Hermione a muchas clases genera situaciones graciosas, pues da la impresión de aparecer de improviso frente a Harry y Ron en los momentos menos esperados (risas).  Más adelante, cuando salvan a Sirius y a Buckbeat, nos damos cuenta que ha estado usado un giratiempos (que le permite viajar en el tiempo, valga la explicación).
La Sala de los Menesteres es introducida por primera vez de forma graciosa cuando se convierte en un baño con orinales, pues Dumbledore necesitaba un baño en la madrugada (risas). Más adelante se convierte en el cuarto más importante de Hogwarts.

Regalo de Chéjov

Es cualquier objeto o artefacto que es recibido como un regalo u oferta y más adelante se presenta como vital para la trama.
Harry Potter recibe una infinidad de regalos que más adelante le son útiles: el 25 de diciembre recibe como regalo de parte de Dumbledore la capa de invisibilidad, la cual sería sobreexplotada en cada libro,  Hagrid le regala una flauta que Harry usa para dormir a Fluffy, también tenemos una saeta de fuego enviada por Sirius Black y que usará en el Torneo de los tres magos.
En el testamento de Dumbledore todo es un regalo de Chéjov: la snitch dorada que contiene la Piedra de la resurrección, El Desiluminador de Ron, y el libro Los cuentos de Beedle el Bardo que dejó a Hermione.

Habilidad de Chéjov

Los personajes están capacitados en cualquier tipo de habilidad, conocimiento o destreza que les será de utilidad en algún momento de la historia.
Al ser Harry Potter una saga estudiantil, la mayoría de habilidades que demuestran los personajes son aprendidas en clase, por lo que cualquier hechizo usado puede darse por bien servido.
Un buen ejemplo es la habilidad de Ron para jugar ajedrez y su utilidad en la protección de la piedra filosofal.
 
Estudio de Runas antiguas fue uno de los cursos selectivos de Hermione, cuyo conocimiento le fue de utilidad para traducir el libro Los cuentos de Beedle el bardo, regalo de Dumbledore.

Noticia de Chéjov

Cuando los personajes escuchan una noticia en la radio, periódico o televisión (en la mañana mientras desayunan o en el cine, algo rutinario) pero que en su momento no parece ser importante, incluso puede pasar desapercibida por ir acompañada de comerciales o otro evento llamativo.
En Harry Potter y la piedra filosofal el periódico El Profeta menciona un robo en Gringotts que resultó un intento de Voldemort por robar la piedra filosofal

Volcán de Chéjov

Si incluimos un volcán en nuestra historia, este por obligación tendrá que hacer erupción en algún momento.
En Potter no encontramos volcanes, gracias a Dios.

Leyenda de Chéjov

Si a los protagonistas se les narra alguna leyenda, mito o cuento de hadas, podemos garantizar que es verdadera o tendrá algo de cierta y los personajes tendrán que lidiar con ella.
En Harry Potter y la Cámara secreta, la cámara en si es un mito descartado por el profesor Binns durante su clase.

Arma prohibida de Chéjov

Por regla, cuando se advierte no tocar ni accionar un botón o una palanca, en algún momento de la historia alguien lo hará, de lo contrario no se enfatizaría en su riesgo.
Como un último consejo, recomiendo no intentar incluir el recurso de Chéjov si no tenemos experiencia con tramas complicadas. Si por el contrario somos del tipo de escritor que introduce pistolas por todos lados, corremos el riesgo de desviar la atención del lector, que buscará con insistencia coherencias y relaciones donde no las hay.
Este hecho sucedió con el personaje Mark Evans, un muggle que no tendría mayor importancia de no ser porque tiene el mismo apellido de soltera que la madre de Harry Potter. Esta casualidad hizo que muchos lectores esperaran algo del personaje y fue necesario que Rowling admitiera no existir relación alguna entre ambos. Solo fue un nombre que se le ocurrió.
Piper Valca

7 estereotipos de personajes negros que debes evitar de Piper Valca

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EL PROBLEMA
Introducir y dar vida a un personaje de piel negra no es fácil, pues continuamente caemos en el error de estereotipar, ya sea exagerando o inhibiendo, rasgos, actitudes y
comportamientos desconocidos para nosotros.

Hemos permitido que los medios de comunicación (novelas, películas, historietas) nos vendan una imagen errónea del personaje negro, y sobre esa imagen nos basamos para
darles vida en nuestras novelas. Usar estereotipos nos hace sentir seguros. A través de ellos dominamos la realidad para que ella no nos sorprenda. Este libro explica 7 de los más conocidos estereotipos, con el fin de que los evites o uses con mucho tacto.

1. EL ESCLAVO CONTENTO
Los partidarios de la esclavitud encontraron en este estereotipo una manera de justificarla. El «esclavo contento“ nos mostraba un negro tan perezosamente feliz con su suerte, que no veía ninguna razón para la lucha. El esclavo satisfecho siempre fue emparejado con el «buen maestro“ , un propietario blanco que trató al esclavo como una persona menor, pero con humanidad y respeto. Este estereotipo se utilizó hasta entrada la década de 1940, y con frecuencia se puede observar en la literatura de la década de 1930 y en películas como Lo que el viento se llevó y La pequeña coronel

2. EL LIBRE MISERABLE
El «hombre libre miserable» se creó como una contraparte al “esclavo contento”. Él era la excusa que argumentaban los que apoyaban la esclavitud. Sostenían en sus novelas que un esclavo nunca fue concebido para ser libre. Ansiaba la libertad, pero cuando la lograba, no se adaptaba a su nueva vida, por lo que no había nada que deseara más que regresar con su amo.

3. EL NEGRO CÓMICO
El «Negro Cómico» fue uno de los principales pilares durante más de un siglo. Este personaje era una ridícula caricatura, con sus características personales y físicas
exageradas por el bien del humor. El Negro cómico nunca fue un personaje protagonista, pero siempre actuó como fiel compañero o el alivio cómico de la novela. Siempre se rio de sí mismo al igual que todo el mundo se rio de él. Topsy, un personaje de La cabaña del tío Tom, puede ser considerado el negro cómico por excelencia.

4. EL MULATO TRÁGICO
Por lo general se le otorgó este papel al genero femenino. El personaje tenía tantos antepasados blancos que podía «pasar» por blanca. Peor aún fue la implicación de que la sangre blanca en sus venas era lo que le daba a esa esclava el impulso para escapar,
mientras que la sangre negra la ataba a la barbarie y la falta de control, estereotipo asociado con los negros. El problema radicaba cuando aquella mujer “blanca”
daba a luz un bebé negro.

5. EL NEGRO LOCAL
Estos personajes estereotipados se encontraban generalmente en grupos, como en un coro griego. La mayor parte del tiempo eran «esclavos satisfechos», «primitivos» y “exóticos”, residentes de África, Barbados, o cualquier lugar paradisiaco y salvaje. Estos
personajes fueron tratados como un paisaje, incluidos solo para dar sabor y color a la historia. Es posible verlo en una novela que incluya el vudú, donde los negros en
un ritual están ahí sólo para establecer la escena. Tal como vemos en la obra de Lovecraft.

6. EL NEGRO EXÓTICO PRIMITIVO
Este es tal vez el más ofensivo y persistente de los estereotipos literarios mencionados. Este personaje estereotipado encarna todos los clichés sobre el «primitivo africano“. La lujuria, la potencia sexual, el deseo incontrolado por beber y drogarse y, a menudo, un
estilo de vida marcado por la violencia salvaje. Sus orígenes se basaban en la «herencia salvaje» que los escritores blancos creían pertenecía a los descendientes de africanos

7. EL NEGRO BRUTO
A principios de la historia de la literatura americana, el “Negro bruto“ no existía, pues su brutalidad había sido domesticada por medio de la esclavitud. De hecho, este papel civilizador fue uno de los argumentos a favor de la esclavitud.
No fue hasta cuando los esclavos liberados compitieron con los blancos del sur, todavía en estado de choque por los cambios recientes, que el Negro bruto se convirtió en
la encarnación del mal en la literatura.

8 CONSEJOS PARA QUE EVITES CAER EN
ESTEREOTIPOS
1. Conoce las culturas antes de crear un personaje que se encasille como estereotipo. Todas tienen elementos extraños detrás de los cuales existen razones lógicas.
2. Intenta ser siempre racional, no te guíes sólo por tus emociones. Sé honrado
personal e intelectualmente. Tus lectores lo agradecerán.
3. Sé empático: ponte en el lugar del otro. Intentar saber y comprender cómo viven
los demás, dará mayor realismo al  personaje.
4. Piensa que tus personajes, como los seres humanos, por el hecho de serlo, merecen
respeto y dignidad.
5. Sé autónomo, emplea tu propio criterio. No te dejes arrastrar siempre por un grupo. Nunca vayas contra tu conciencia.

6. Usa el sentido del humor. Ríete de las falsedades y exageraciones de los prejuicios.
7. No te dejes guiar por estereotipos. Tú eres una persona, los estereotipos son imágenes
falsas y simplificadas.
8. Todos somos diferentes y tenemos derecho a ser diferentes. Usar estereotipos puede hacerte ver como xenófobo o racista, por lo que, como expliqué inicialmente, debes tener cuidado al usarlos.

Tomado de antro narrativo:  https://www.antronarrativo.com

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La palabra exacta y el orden de C. Rosello

¿Hasta cuándo debes seguir revisando tu borrador?

¿Cuánto tiempo debes dedicar a cada una de tus frases?

Frank Budgen, pintor y amigo del gran novelista James Joyce, relata haberse encontrado con el escritor y haberle preguntado por cómo avanzaba su libro (Ulises):

—He estado trabajando duro durante todo día—respondió Joyce.
—¿Significa esto que has escrito mucho? —pregunté.
—Dos frases —respondió.
Esto me hizo gracia, pero al darme cuenta de que no sonreía, me acordé de Flaubert.
—¿Has estado buscando le mot juste*?
—No —me dijo— las palabras ya las tengo. Lo que estoy buscando es el orden correcto de las palabras dentro de la frase.

Tal vez este empeño obsesivo por la perfección sea un privilegio de otros tiempos, pero no está de más recordarlo para comprender que, detrás de las maravillas de la literatura, hay siempre un esfuerzo titánico.


*Le mot juste es una expresión francesa que significa “la palabra exacta”. Gustave Flaubert popularizó la expresión. Según él, cada palabra del texto debía elegirse con sumo cuidado para asegurar que fuera justo la necesaria.

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Dos cuentistas Brasileños

Ivan Angelo: A casa de vidrio. Editorial Cultura, Sao Paulo, Brasil, 1979 Rubem Fonseca: O cobrador. Editorial Nova Fronteira, Río de Janeiro, 1979.

Cuando en 1976 una pequeña editorial de Sao Paulo publicó una novela llamada A festa (La fiesta), el nombre de su autor, Ivan Angelo, era conocido sólo por los periodistas, sus colegas, y por algunos escasos memoriosos que se acordaban de un libro aparecido en 1961. Duas fases, que reunía relatos del mismo Ivan Angelo y de Silviano Santiago.

Por aquel mismo año de 1976, el lema de discusión literario en Brasil era la prohibición por el régimen militar de Feliz ano novo (Feliz año nuevo), un volumen de cuentos de Rubem Fonseca, que es quizás el más importante de los escritores brasileños vivos. Del libro de Fonseca, proscrito de las librerías por la dictadura, quedó en la literatura brasileña la cicatriz de la amputación de un brillante conjunto de cuentos, del libro de Ivan Angelo, la marca de un autor nuevo, que apareció con un libro suficientemente bueno como para situarse entre lo más importante que se haya publicado en Brasil en la década pasada.

Hace algunos meses, a fines del 79, estos dos escritores coincidieron otra vez con nuevos libros. Ahora, gracias a su libro anterior, Ivan Angelo es ya un nombre definitivamente instalado en la limitada categoría de los “fundamentales” de la nueva literatura brasileña, donde Rubem Fonseca se instalara allá por 1969.

Ivan Angelo reaparece con un libro llamado A casa de vidrio ( La casa de vidrio), que reúne cinco relatos bajo la explicación de Cinco historias del Brasil. Rubem Fonseca, cuyo Feliz año nuevo fue editado en español por Alfaguara/Bruguera en 1978, en espléndida traducción del sevillano Pablo del Barco, lanzó O cobrador (El cobrador), un volumen con diez relatos. Aunque el autor no lo especifique, son también diez historias del Brasil de hoy.

EL RÍO CON TRAMPAS Y EL BISTURÍ AFILADO

Después de A festa, que Ivan Angelo describe como un libro sobre las imposibilidades brasileñas de los años 70, las cinco nuevas historias de A casa de vidrio componen un mosaico de algunas realidades brasileñas, o sea algunas de las posibilidades surgidas, crecidas y solidificadas en los últimos años. Por las historias de A casa de vidrio corre un tema básico: la opresión. En algunos momentos, principalmente en el relato que da título al libro, el autor contempla, horrorizado, la victoria de la tiranía, de la Ironía de los opresores sobre el espanto del oprimido. En otras historias -como ” El verdadero hijo de puta”- se entrecruzan la violencia cotidiana, urbana, con el espanto causado por la derrota inevitable frente a esa violencia. Con ese segundo libro, Ivan Angelo se sitúa a los 43 años como el más importante escritor de su generación. El lenguaje es cuidadosamente trabajado, pero sin rozar siquiera el límite de la prepotencia: el libro fluye de manera tranquila, como un río lleno de trampas. El lector se convierte, más que en cómplice, en víctima de esas trampas: en cada una de ellas se ven, como en un espejo, escenas de horror y violencia.

En su séptimo libro – y sexto volumen de cuentos – Ruben Fonseca, de 55 años, se dedica, con la calma de un forense, a disecar los laberintos de lo cotidiano. Su arma afilada es una literatura ágil, seca, cruel, irónica, brillante. Sus trampas resultan mucho más visibles que las de Ivan Angelo : en los cuentos de Fonseca, el lector es capturado por algo misterioso, de ese mismo género de misterio que se encuentra en las historias de horror. Aunque sea también su víctima, el lector más atrevido de ingenuo) se siente cómplice, hasta que llega la hora del susto.

Y es ese susto (¿así somos? ¿así vivimos? ¿es eso lo que nos rodea?), presentado con paciencia, habilidad e ironía por Ivan Angelo, con meticulosa crueldad por Rubem Fonseca, el que salpica todos los relatos de los dos libros.

Hay quienes creen que es en Brasil donde se hace la mejor literatura latinoamericana de hoy A casa de vidrio y O Cobrador son dos libros que podrán reforzar ese argumento. Pero aún para los que no coinciden con esa tesis, ambos volúmenes resultarán un motivo de duda e inquietud: al fin y al cabo, no se trata de dramas locales. La realidad es básicamente la misma. Cambia el idioma.

Dos cuentistas brasileños

Nota: Rubem Fonseca: https://sendero.blog/2019/11/10/la-ejecucion-de-rubem-fonseca/

El senryu

Karay Senryu (1718-1790), también conocido como Hachiemon Masamichi.

-El Senryu es una composición poética que consta de tres versos y su estructura métrica es: 5-7-5.
-Admite metáforas, personificaciones y todo elemento lírico que se quiera utilizar.
-Es similar a un poema normal con métrica: tecetillo, poemeto, etc.
-El senryu, no nació lírico, se utilizaba de forma graciosa e irónica, humor negro, para burlarse de los gobernantes de la ciudad.
Más tarde se extendió su tema, basándose en temas de las personas, sus sentimientos, su alma, sus deseos, emociones, lo abstracto, lo metafórico, sensaciones, etc.
-No suele hablar de la naturaleza y si lo hace, es metafóricamente, nunca ser el centro de la historia.
-No hay kigo (Cambio de estación)
-No hay kireji (cambio de pensamiento)
-No lleva rima, se puede admitir la rima asonante pero no la consonante, ningún poema japonés la lleva.
-No lleva título.

Ejemplo:

Naces en mí
y levantas el vuelo
de mi suspiros.

 

Atentamente:
Maramín-Ricardo Linares

INFIDELIDAD: dos versiones del mismo hecho

Los comentarios son excelentes.

Avatar de AlonaDeLarkNeurociencias divertidas

Sin querer voy al tema de los géneros una vez más. No tanto desde el punto de vista neurocientífico, cuanto desde la perspectiva de la evolución de la especie. Aunque son dos ramas estrechamente conectadas y mutuamente complementarias cuando de entendernos se trata.

Como ya hemos visto,el sexo para las mujeres y hombres tiene un significado e implicaciones diferentes, pero qué tal lainfidelidaddentro de una relación estable, que culturalmente definimos como matrimonio? Si las tareas reproductivas están guiadas por las funciones que desempeñamos en la reproducción, entonces será fácil de ver las perspectivas hacia el rompimiento de las promesas sagradas y las escapadas a otros brazos, ajenos a la familia.

Un hombre necesita depositar su material genético dentro de una mujer para que ésta se encargue de gestar y parir el fruto de amor, el pasaje a la inmortalidad genética de ambos: ella y él. Evolutivamente se…

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El arma de Chéjov y el MacGuffin de Hitchcock-Razones y excusas.por Tomás

La novela

gungun

En toda novela los personajes se mueven, actúan, hacen planes y avanzan debido a un motor que los impulsa. Las razones que tienen para hacerlo las deben comprender los lectores incluso antes que los propios protagonistas, estas deben ser lógicas, coherentes y proporcionadas.

Lógicas, aún si sus personajes están a punto de hacer una locura, porque de otra manera sus lectores sienten que lo que hacen los protagonistas no tienen explicación y eso les hace sentir engañados.

Coherentes porque de lo contrario no crearán vínculos con personajes que consideren de comportamiento anárquico. Si a la mitad del libro el lector no cree conocer a los protagonistas se sentirá perdido, desorientado y falto de interés.

Proporcionadas, porque los preliminares y la génesis del clímax deben cubrir todos los ángulos y sólo una reacción acorde dejará satisfecho al lector. Si es demasiado pensará que el protagonista estaba desequilibrado y eso no se había explicado bien. Si es muy débil no cumplirá con sus deseos de justicia, lo que se traduce en desilusión.

Las acciones de sus protagonistas deben explicarse, si no hay causa se vuelven arbitrarias y rompen la credibilidad interna de la historia. Para conseguir razones y excusas existen varios recursos literarios y me centraré en dos muy importantes:

El arma de Chéjov es un recurso narrativo (originado en un principio dramático) que sostiene que cada elemento en la historia debe ser necesario e irremplazable, de lo contrario debe ser eliminado de la narración. Anton Chéjov, fue un novelista y dramaturgo ruso (además de doctor en medicina), considerado un maestro en la creación de historias.

«Uno nunca debe poner un rifle cargado en el escenario si no se va a usar. Está mal hacer promesas que no piensas cumplir.»  Escribió Chéjov en carta a Lazarev en 1889.

«Si en el primer acto tienes una pistola colgada de la pared, entonces en el siguiente capítulo debe ser disparada. Si no, no la pongas ahí.» En Reminiscences of AP Chekhov de Gurlyand.

Esta técnica literaria hace necesaria la utilización de cualquier objeto al que se haya hecho referencia de forma específica. Para Chéjov, si la pistola de la última frase no se utiliza, entonces no tiene sentido su mención en la narración y pasa a ser sólo una distracción vana y debe ser eliminada de la novela (con la única excepción de que haya sido específicamente creada para ser una distracción, un Red Herring).

El marco ideal es la referencia momentánea a un elemento, generalmente descartado por el protagonista y parcialmente olvidado por el lector, que luego se vuelve relevante para la historia.

No hay que confundir este recurso con un presagio o “foreshadowing”, que es cuando el escritor deja pistas sobre eventos futuros en la historia, las que son comprendidas luego de que el evento ocurre. El arma de Chéjov tiene más relación con remover información extra y descripciones innecesarias que dejar pistas a los lectores. Si describimos una pistola e indicamos que está cargada en los primeros capítulos, debe ser utilizada más adelante, porque si no se utiliza será irrelevante y no tuvo sentido describirla.

Y éste recurso no refiere a las armas específicamente, por supuesto.

Por ejemplo, si en los primeros capítulos el protagonista encuentra una llave de forma rara, se describe en detalle y se la guarda en el bolsillo, el lector estará desilusionado si esta llave no se utiliza en algún punto de la novela.

También puede construirse de manera inversa. Si el desenlace de su historia se asemeja peligrosamente a un “deus ex machina”, una resolución que parece caer del cielo, puede regresar a los primeros capítulos y “plantar” detalles y referencias que finalmente conduzcan a esa resolución. Estos detalles deberán ser específicos, lógicos y explicativos.

Chéjov nos previene así contra detalles superfluos. Un arma de fuego es una imagen llena de significado: Tiene potencial para la defensa y la seguridad, pero también para el peligro y la muerte. Hacer referencia a ella es una señal para que los lectores le presten atención. Si no pasa nada con ella, los lectores pueden sentirse engañados. Cada detalle en la narración debe tener un propósito.

Los detalles tienen poder. Pueden crear significado y expectativas, ya sea ésta su intención o no. Si no presta atención, un detalle fuera de lugar puede destruir la ilusión en la lectura.

Por otro lado hay detalles que sólo sirven de excusa para iniciar la acción: El MacGuffin. Alfred Hitchcock (inventor del nombrecito también) lo describe como:

“El dispositivo, el truco si se quiere, o los documentos que los espías persiguen… La única cosa que realmente importa es que en la historia, esos documentos o secretos deben parecen ser de vital importancia para los personajes. Para mí, el narrador, no tienen importancia alguna.”

Hitchcock utilizó el término MacGuffin para describir la pieza clave de una historia de misterio, de suspenso, detectives o espías; la fuerza motivadora o primordial detrás de la narrativa. No es el motivo en sí mismo, sino el aparatito, la situación o el acontecimiento que se encuentra detrás del motivo. Cuanto más examinemos la idea, más seguro estaremos de que describe un recurso poderoso que se encuentra en la mayoría (si no en todos) los relatos de ficción. Muchos escritores no se dan cuenta de que tienen un MacGuffin en su historia, pero está ahí.

Pero ¿es posible escribir una historia, aún una de misterio, sin un MacGuffin?

Por supuesto. También es posible construir coches sin faros, pero será muy difícil conducir de noche. Además, incluso si el MacGuffin nunca se menciona, lo más probable es que esté ahí, rondando fuera de la vista, dirigiendo las acciones de los personajes y riéndose tras bambalinas. Un MacGuffin por omisión.

Ser consciente del MacGuffin de su propia historia y crearlo cuidadosamente para satisfacer sus necesidades, puede mejorar la lógica interna de la narración, fortalecer la motivación de los personajes, y aumentar el impacto inicial de la novela.

El ejemplo más claro es el de una de las novelas de misterio más famosas jamás escritas (y una de mis favoritas) El halcón maltés, de Dashiell Hammett. La trama involucra asesinato, romance y engaño en el San Francisco de la década de 1920, y nos presenta a Sam Spade, el detective privado que creó escuela en los investigadores privados estadounidenses de ficción.

El MacGuffin es, evidentemente, el tan mentado Halcón Maltés, la estatuilla de un pájaro de unos treinta centímetros de altura cubierta con esmalte negro.

Hammett pone en boca de sus personajes explicaciones sobre el dichoso pájaro de más de dos mil palabras. Parece, para abreviar la larga y hermosa historia, que un halcón de oro sólido con incrustaciones de piedras preciosas del pico a las garras fue elaborado en 1530 por orden del Gran Maestro de los Caballeros de Malta, como un regalo para el emperador Carlos V. El regalo se perdió en el mar, se encontró, se volvió a perder, reaparece, pasa de mano en mano y, en algún lugar a lo largo del camino, es cubierto de esmalte negro para ocultar su valor.

Podría haber dicho: “Es un pájaro negro que vale un montón de dinero”, pero la estatuilla debía ser tan rara, romántica e increíblemente valiosa para justificar que un personaje invierta diecisiete años de su vida buscándola. Media docena de personas mueren persiguiendo o protegiendo el pájaro negro y Hammett debe hacer que sus lectores crean que ese objeto vale tanta sangre derramada.

¡Eso es un MacGuffin!

La motivación es la codicia, el MacGuffin es el objeto que inspira esa codicia.

En muchos relatos, el objeto es físico: un pájaro negro, un manuscrito raro, un tesoro, una ojiva atómica, una herencia. Pero puede ser algo intangible, como el comunismo o la libertad o ganar una beca. Puede ser un ideal o un odio o un engaño, o las órdenes de su oficial superior.

Lo cierto es que alguien tiene que estar detrás de algo, y una fuerza (humana, animal o elemental) tiene que cruzarse en su camino, o no hay historia.

Con el fin de motivar adecuadamente a sus personajes, el MacGuffin tiene que ser algo que es plausible y merece la pena. Los chicos malos no van por ahí matando gente y causando caos sólo para demostrar que son los malos. Deben tener un objetivo en mente. Quizás sea un objetivo loco, pero no tiene que haber alguna razón para lo que hacen.

Entonces, ¿cómo hacemos para seleccionar (o crear) un MacGuffin que agregue el toque justo de importancia, verosimilitud, y misterio en su historia?

Vamos a examinar algunas de las consideraciones que pueden orientar su elección:

– Su MacGuffin debe adaptarse a las necesidades de su argumento y los deseos de sus personajes.

– Con un MacGuffin muy elaborado, los personajes tendrán que ser más complejos, ya que tienen que ser la clase de gente que corresponda a las complejidades del MacGuffin que ha creado.

– La trama en sí puede ser muy complicada incluso con el MacGuffin más directo.

– La relación entre los personajes y el MacGuffin no debe romper la consistencia interna de su historia. Debe ser lógica y estar convenientemente explicada.

– El MacGuffin debe parecer real para el lector, o al menos ser capaz de evocar la suspensión voluntaria de su incredulidad. Y debe ser lo suficientemente potente como para justificar lo que sucede en su búsqueda.

Es lo más importante, el MacGuffin no debe parecer falso o artificial a ojos del lector. Claro que toda historia de ficción es una creación artificial, pero el lector no quiere ver los hilos de la marioneta ni siquiera saber que están ahí.

Si el MacGuffin es robar un banco y la codicia es el motivo, usted ya ha explicado lo suficiente. Su lector entiende la codicia, la ha visto antes, y que centre su objetivo en un atraco le parece lógico y creíble. Pero si el MacGuffin es, por ejemplo, la estatua de un pájaro, es mejor que pase algún tiempo explicando por qué alguien se preocuparía por eso.

Si el MacGuffin es una actitud: alguien pone bombas en las clínicas de aborto a causa de sus intensas convicciones y una gran dosis de manía homicida, el lector lo va a creer, porque sabe de esas cosas. Pero si su villano está matando a las personas que llevan globos rojos en el parque, es mejor que explique y justifique de manera plausible su odio a los globos rojos.