Se busca

flores van goghYa no hay tierra virgen.
Las miradas que han escarbado
no han sido para adorar tu belleza;
han sacado de sus baúles
los aparatos 
para rastrear las pepitas que esconden las grutas subterráneas,
planean con trompos las charcas de petróleo coagulado,
Te ama el indio, el varón que vomita oscuridades para que no te penetren, Te aman el tigre, el murciélago y los pájaros que aúllan para causar miedo a las botas que atropellan a la fauna.

No le digan al agua que se abra en cascadas,que se esconda en el venero sagrado. La buscan con las pezuñas para arrinconarla. Hacerla presa. Detenerla.Que no la encuentren,Ya le pusieron precio; su foto aparece en las pirámides de la selva, en el árbol centenario  y en la quinta avenida.

Eres palabra

maderaEres palabra. Agua que al caminar desprendes olor y murmullo. Melodía de silencio que duerme a mi lado. Hoja que cobija, y cueva que complace. Te siento más que el recuerdo: viva, fresca, constante. Aromática como una tabla desnuda.

 

 

Pasará

barcaEdouard_Manet_058pasará
todo pasará
pasará; como todo pasa
Como pasa el invierno, el viento, la vida.
Pasará el aroma que por ser dulce no deseamos que se vaya
Se va como las aves del mal que van por la vida.
también pasa el recuerdo, porque el olvido es parte de la vida.

pedimento

sierraNo me ofreciste el agua de tus ojos,

luna llena,

un latido.

Pedí ser hilandero de silabas.

Revolverme.

atisbar las estrellas;

las alboradas,  sobrevivir  atardeceres;

 jugar con la Osa mayor.

Quería ser poeta

y tus ojos miraron el ave en el desfiladero.

 

El político

politico

En el corredor de tu casa

tienes flores,

hamacas.

una poltrona que mece tu cuerpo;

una maceta que labraron indios purechas.

Bajo el silencio,

reclinandote en la mecedora

esparces tu maldad.

Llegan

como palomitas avergonzadas

la nausea,

la vergüenza,

lo servil

el cochupo

y la impunidad

Dando traspiés

llega un corazón confuso;

él no escogió

Ni tu alma,

ni tu cuerpo,

ni la avaricia.

 

 

Corazón en trote

A tu espalda sorprendo con una estampida de finas gotas.

Lluvia breve en  tus sábanas agostadas.

Y te preguntarás ¿de dónde vino esto?

 ¿Por qué tengo perlado el sendero de mi brazo?

No hay nada que explique.

El corazón ha corrido toda la tarde visitando tu pensamiento

 y sabes que el agua calma la sed y mi lluvia,  a tu corazón.

 

mujer en alcoba