Archivo de categoría: POESÍA
Puede ser excepcional mente medida o bien verso libre, abarca diferentes temas pero cargado hacia el amor o desamor.
Poción
Prepara un té.
Jengibre y mate
y tómalo.
Esta es la base:
añade imaginación
y abre tu alma.
senryu canasta
Llego la tarde
Con canastas de viento.
Luego se fue.
Eres palabra
Eres palabra. Agua que al caminar desprendes olor y murmullo. Melodía de silencio que duerme a mi lado. Hoja que cobija, y cueva que complace. Te siento más que el recuerdo: viva, fresca, constante. Aromática como una tabla desnuda.
Tanka de lo basto
Basto y profundo
como el horizonte:
inmensidad.
Nada me pertenece:
ni el todo, ni la nada.
Pasará
pasará
todo pasará
pasará; como todo pasa
Como pasa el invierno, el viento, la vida.
Pasará el aroma que por ser dulce no deseamos que se vaya
Se va como las aves del mal que van por la vida.
también pasa el recuerdo, porque el olvido es parte de la vida.
hayku
La luna viene
alumbrando el camino.
los tejos brillan.
Añoranza
Tardes de invierno
son fogatas en nieve.
Al recordarte,
el flash de mi memoria
no sabe y me perturba.
Senryu
¡Amaneció!
Un sol amodorrado
peina sus nubes.
pedimento
No me ofreciste el agua de tus ojos,
luna llena,
un latido.
Pedí ser hilandero de silabas.
Revolverme.
atisbar las estrellas;
las alboradas, sobrevivir atardeceres;
jugar con la Osa mayor.
Quería ser poeta
y tus ojos miraron el ave en el desfiladero.
SENRYU
¡Cielo! ¡Aclárate!
¡Deja que el sol la mire
y la desnude!
Senryu 3
Mi barco viaja
separando las aguas.
Bruma en el puerto.
uerto
Senryu
Azul y blanco,
campanas perfumadas
que el viento mece.
El político

En el corredor de tu casa
tienes flores,
hamacas.
una poltrona que mece tu cuerpo;
una maceta que labraron indios purechas.
Bajo el silencio,
reclinandote en la mecedora
esparces tu maldad.
Llegan
como palomitas avergonzadas
la nausea,
la vergüenza,
lo servil
el cochupo
y la impunidad
Dando traspiés
llega un corazón confuso;
él no escogió
Ni tu alma,
ni tu cuerpo,
ni la avaricia.
Corazón en trote
A tu espalda sorprendo con una estampida de finas gotas.
Lluvia breve en tus sábanas agostadas.
Y te preguntarás ¿de dónde vino esto?
¿Por qué tengo perlado el sendero de mi brazo?
No hay nada que explique.
El corazón ha corrido toda la tarde visitando tu pensamiento
y sabes que el agua calma la sed y mi lluvia, a tu corazón.


Ya no hay tierra virgen.



